Hay que agradecer a la persona que te permite ser tú

Hay que agradecer a la persona que te permite ser tú. Quizá eres como una computadora muy bien programada para hacer muchas cosas, pero si no hay una persona o simplemente un dedo que te pone en marcha, no eres nada; eres una cosa más encima de una mesa. Quizá eres como un CD que contiene unas melodías maravillosas, pero si nadie lo pone en marcha eres un plástico más en un mundo de plásticos. Por eso hay que agradecer a las personas que activan tus emociones, que te escuchan, que te preguntan, incluso en ocasiones que te incomodan y te impulsan a moverte.

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