El agua da fuerza a la semilla y a la tierra

Por un lado, el agua da fuerza a la semilla para florecer, pero por otro lado el agua le da fuerzas a la tierra, es decir, aumenta la tierra.
Si la semilla es tu programa, desde el que puedes expandirte y florecer, la tierra es tu actitud de voluntario, que es lo que necesita esa semilla para sustentarse y florecer en la realidad.

El agua da fuerza a la semilla, que es la forma expandida del tercer castillo, del presente, y da fuerza a la tierra, que es la primera onda del cuarto castillo, configurando la realidad de la cuarta dimensión.

La emoción (color blanco) asociada al voluntario (tierra) es el amor incondicional (perro blanco), y la emoción asociada tu programa (semilla) es el espejo blanco del in lak’ech.

Pero el agua del quinto castillo, quinta dimensión, está en la palabra (viento). Ese es un gran tesoro. En dimensiones superiores tu tesoro no es tu dinero sino tu palabra, lo que dices.

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