Caminar en la belleza, de repente aparece como una iluminación

Sí, claro, podemos pensar, creer, desear como necesitar pelearnos con algo, liberarnos de algo, hacernos fuertes frente a algo que nos ata, que nos obliga, que nos vence. Pero quizá en un momento encuentres que simplemente se trata de caminar en la belleza.

Caminar en la belleza, de repente aparece como una iluminación, porque todo lo que te rodea es maravilloso. No necesitas pelearte contra nada. Te estabas debatiendo y luchando y simplemente había un montón de miradas amorosas que te contemplaban, en un sitio maravilloso, cálido, bello, y te das cuenta de que no necesitabas liberarte de nada, sino solamente abrir los ojos. Quizá te das cuenta de que no necesitabas defenderte o ser más fuerte que algo, sino dejarte llevar por aquello que te extraía, te sacaba.
Estabas muy a gusto en un sitio, pero tenías que ir a otro, porque aquella experiencia se había terminado. Aquella experiencia era únicamente el tiempo que necesitabas para terminar tu desarrollo, tu plenitud.
En sí, aquel lugar era simplemente un lugar de paso, donde necesitabas ser nutrido para tomar fuerzas. No es que hubiera algo que tiraba de ti hacia fuera, sino que también dentro había algo que te empujaba hacia fuera, porque era el momento de pasar.
Era el momento de entrar en una nueva dimensión y querías resistirte y te parecía que todo conspiraba en contra tuya, pero eras un voluntario para dar ese paso y había llegado tu momento.

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