Onda evolutiva del Perro

ONDA EVOLUTIVA DEL PERRO

Al superponer el Tzolkin de ondas, donde cada onda ocupa una fila, sobre el Tzolkin tipo, encontramos que la onda del perro aparece sobre los sellos del mago.
La onda del perro está asociado a los contenidos del mago, que suponen que hay un cierto aprendizaje, afinación o adiestramiento al situarte en esa vibración, pero partiendo de una respuesta personal a una propuesta.
La primera onda, que va del dragón al caminante del cielo en la columna 1, es una propuesta dirigida a cualquier persona de cómo partiendo de la solidaridad y la energía femenina se puede acceder a la transcendencia de la vivencia del cielo.
La segunda onda empieza con el mago y es la respuesta a esa pregunta. Si te interesa dices “sí, quiero” y ahí comienza la intervención del dos, que en este caso somos los seres humanos en esta dimensión, respondiendo a la propuesta.

COLUMNAS 9 Y 10:
Al mismo tiempo, la onda del perro en el Tzolkin tipo, que ocurre en los 11 últimos lugares de la columna 9 y los dos primeros de la columna 10, se sitúa en el Tzolkin de ondas en los tonos 9 de las 11 últimas ondas, completándose con los dos tonos 10 de las dos primeras ondas, en la columna 10.
Es decir, la onda del perro está relacionada con el sello del mago y al mismo tiempo con los tonos 9 y 10, pero fundamentalmente con el tono 9.

El tono 9 significa una fuerza que proviene de dimensiones superiores y que ayuda al pleno desarrollo del propósito, impulsándolo hacia la transcendencia. El tono 9 es una ayuda para lograr la transcendencia.
De esta manera encontramos que hay algo en el perro y en su característica de amor incondicional que en sí es una fuerza dinámica, programada para lograr la evolución de cada individuo y de la humanidad en su expansión hacia la transcendencia.
El amor incondicional es una fuerza ascendente que te arrastra. En un coche sería como cambiar la marcha para lograr más potencia con menos esfuerzo. Meter la cuarta o quinta marcha permite ir más ligero con menos gasto energético. Simplemente metes la marcha y el vehículo ya funciona en ese rango.

El primer sello de la onda, el perro en tono 1, tiene dos expresiones evolutivas, el mago 1, que está marcando ese comienzo como respuesta a la propuesta, y el enlazador 9.
Necesitamos incorporar el contenido del enlazador 9 para comprender qué es el amor incondicional expresado por el perro 1. Vemos que en la incondicionalidad y en el sí quiero adentrarme en el cumplimiento y realización de esa propuesta, hay una fuerza proveniente de dimensiones superiores que te impulsa hacia la transcendencia.
Por un lado hay un reclamo en la actitud del mago, asociado al sí, “sí quiero que suceda tal cosa”, y por otro lado hay una promesa de recibir una fuerza extra que te impulsa al logro de la transcendencia.

Hay que resaltar la secuencia de nueves en esta onda del perro, que son fuerzas procedentes de dimensiones superiores que impulsan hacia la transcendencia. Esa sumación de 11 tonos 9 te impulsa al encuentro de lo expresado por dos tonos 10, el perro 10 y la noche 10.
El perro 10, en la columna 10, expresa el 10 de la onda del dragón. Es decir, esa fuerza proviniendo de dimensiones superiores representada por el tono 9, visualmente conecta con la perfección, tono 10, del amor incondicional, cuya raíz y propósito está en la solidaridad y energía femenina.
En el caso de la onda del perro, el dragón que se encuentra en la columna 10 es el dragón 12, es decir la solidaridad en favor de todo lo existente. Ese contenido hay que añadirlo si queremos comprender y realizar la incondicionalidad del perro.

Todos esos tonos 9, que impulsan desde la forma evolutiva del perro hacia la transcendencia, van a concluir en la noche 10, es decir que la forma transcendente evolutiva del amor incondicional supone una perfección del ensueño. La perfección puede parecer un término que asusta y alguien decir “yo no puedo”, pero perfección es intercambiable con el contenido de incondicionalidad. Perfección e incondicionalidad son lo mismo.
Así, la perfección de la noche, que es el lugar 13 de la onda evolutiva del perro en la columna 10, es traducido por el ensueño incondicional o la incondicionalidad a través del ensueño.

De tal manera que encontramos que en la incondicionalidad de la onda del perro hay una intención, como expresa el mago; una fuerza de dimensiones superiores, como expresan los tonos 9; un enlazamiento con dimensiones superiores como expresa el enlazador 9, primera versión del perro 1; y también ensueño.
La incondicionalidad requiere soñar la abundancia para todos. Y en este caso la prueba o comprobación es soñar la abundancia para tu enemigo concreto, o para aquel que te molesta o que simplemente no te quiere, que actúa como un ángel activando la transcendencia.

El perro: Representa el amor profundo, verdadero, respetuoso, no invasivo

EL PERRO (Libro de los Sellos)

El Perro se relaciona con el amor incondicional. Representa el amor profundo, verdadero, respetuoso, no invasivo.
Es perfecto en sí mismo, al corresponder al tono 10 de perfección.
Es el amor que surge desde nuestro corazón, de forma espontánea, sin obligaciones ni deudas; con alegría, desde nuestro niño interior.
No está asociado al sufrimiento ni al dolor, sino a la alegría del Mono, que es su oculto.
El amor es el fin del mundo, por lo menos del plano, y se puede vivir en un mundo plano descubriendo que eres más feliz y tienes mejor salud y hasta prosperidad cuanto más pacífico, tolerante, respetuoso, solidario y cosas así seas y enseñes a tus hijos. Pero si el intento es hacia el amor y además incondicional, a lo que te aproximas es al final de un mundo plano y el comienzo de la elevación, o sea a las puertas de otra dimensión.
Hay por lo tanto otro valor asociado al Perro–amor, y es su valor vibracional, como puerta de acceso a dimensiones superiores.
El amor, o sea el Perro, es como un espejo, pero un espejo como el de Alicia en el País de las Maravillas, o sea el acceso a otra realidad.
El Perro ocupa justamente la horizontal 10 y es un final, porque la horizontal 11, o sea la que sigue a la 10, ya no continúa sino que refleja, apareciendo los ocultos en una relación especular, siempre sumando 21. El Perro, horizontal 10, y el Mono, horizontal 11, son lo mismo como ocultos que son, y ocupan la línea del horizonte. El horizonte es la frontera del cielo, y ese es el lugar del Perro.
El Perro, onda 14 del Tzolkin, ocupa el segundo lugar en el castillo 4, el lugar del desafío o del regalo. Como onda segunda su verdadera naturaleza es similar al Mago, que es la segunda onda del Tzolkin, o sea supone aprendizaje, desafío y regalo, y como es blanco supone refinar, pero la madurez, o sea el trabajo realizado, es la expansión de la conciencia para poder acceder a la quinta dimensión, éter o cielo.

EL NÚMERO 10
La primera vez que aparece el Perro en el Tzolkin es como tono diez, que significa lo perfecto, perfección, de modo que su presencia en el programa inicial representado por la primera onda ya nos informa de que el amor incondicional es lo perfecto, la perfección, por lo menos en esta dimensión.
Otra cosa es dotar de contenido esa información, o sea saber qué es amor incondicional. Pero incluso desde la tercera dimensión más egótica e insolidaria, el amor solo lo podemos asociar a paz, tolerancia, respeto, colaboración y cosas así con las demás personas. De modo que la propuesta desde el Tzolkin es que lo perfecto no es que todo sea tuyo, ni que tú seas el más poderoso, sino que la perfección está en la relación que mantienes con los demás.
El Perro como sello 10 habla de perfección, y perfección habla de proceso.
Es decir que el amor es la perfección en esta dimensión, pero no es algo hecho, sino algo que se va haciendo, o sea una consecuencia de un proceso perfeccionante de descubrimiento.
El amor es un descubrimiento y un trabajo. Es un descubrimiento y un trabajo porque eres libre. Libre para quererlo o rechazarlo. Es un descubrimiento como posibilidad y es una tarea, un trabajo realizarlo.
El número diez, al que normalmente asociamos la perfección y el amor incondicional, también necesitamos asociar su valor de Espejo (onda número 10). En el 10 aparece la línea del horizonte, lugar donde el Perro (10) se transforma en Mono (11); lugar donde el amor se trasforma en alegría; lugar donde cumplido con el amor se inicia el ascenso a la iluminación.
El Perro 10, animal terrestre, inicia el ascenso elevándose como Mono, animal que habita elevado sobre el horizonte en los árboles. Pero los árboles son la fotosíntesis, la iluminación. El Espejo ayuda a ese cumplimiento.
El Espejo es también un diez, es la perfección que te lleva a la onda central, donde te sanas y te iluminas.

EL SELLO OCULTO:
Pero hablar del Perro en el Tzolkin únicamente como amor incondicional o perfección es demasiado esquemático, aun siendo válido. El Perro está asociado al Mono, que es su oculto, y siendo el Mono lo que expresa la alegría, está claro que también hay que hablar de alegría, porque no es posible hablar de amor sin alegría.

EL NÚMERO 14:
El Perro, o sea el amor incondicional, ocupa la onda 14. Pero el 14 es el Mago, luego el amor incondicional es el auténtico Mago.
Hay un aprendizaje en el amor, que es a través de la conciencia, porque la gran inhibición del amor es el miedo, y la conciencia expandida elimina el miedo.
El 14 podría significar en la primera descripción de los sellos, que se hace en la primera columna del Tzolkin, lo mismo que en esa columna significa el Mago.
Es decir, la onda del Perro, el amor incondicional, es la onda 14, y si le añadimos los contenidos del Mago encontramos que lo que facilita la canalización, lo que facilita la conexión con dimensiones superiores de la vida, es la actitud de aprendizaje que contiene el sello del Mago, como inicio de la segunda onda.
En la primera columna, la primera onda es una onda innata, pero la segunda onda ya se propone como algo voluntario. La segunda onda en la primera columna es la onda del Mago. Se propone aprender, y esto es algo voluntario cuando descubres que hay una realidad espiritual más allá de la puramente física, y que la realidad física obedece a leyes espirituales. Y quieres aprender eso, armonizarte con eso. Porque para llegar a ser humano, necesitas aprenderlo.
La propuesta en el Tzolkin es el Perro, el amor incondicional. El aprendizaje se transforma en amar de forma incondicional.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

Onda del Perro: del 13 al 25 de abril

LA ONDA DEL PERRO: Del 13 al 25 de abril

La onda del perro habla de una vivencia desbordante e inclasificable. Una vivencia que supera totalmente tu razón pero que te hace feliz, como es el amor. El propósito es amor; lo que se propone es realizar el amor incondicional.
El desafío que nos hace crecer se encuentra en el sello del mono, es decir en conseguir disfrutar desarrollando el amor incondicional, sin que para nosotros sea un arduo trabajo, obligación o responsabilidad. ¿Somos capaces de amar con alegría?
La alegría del mono es una alegría como un regalo, sin esfuerzo, como algo asociado a esa experiencia del amor. El amor siempre es incondicional.

El tono tres de esa onda, el humano, presenta el servicio, que es lo que indica el tono tres, como algo libre. Encontrar la libertad encontrándote. Para vivir el amor es imprescindible que la entrega, que es lo que puede traducir el servicio, sea libre. Entrega a lo que eres. Saber quién eres es como reconocer tu servicio. Reconocer tu servicio es reconocer cómo puedes contribuir a la felicidad general.
Para el Tzolkin el servicio, tono tres, está unido al tono once, que te indica cómo puedes liberarte, ser libre. Ser tú es ser libre. Claro que para entregar libremente tienes que previamente ser libre.
Una entrega sin ser libre no te haría feliz. No serías feliz ni nadie sería feliz. Tampoco en tu cercanía, porque todos te deberían todo.
Darías, pero anotándolo todo, y tendrías muchos deudores. Y de eso no es de lo que habla el asunto este.

En el tono cuatro de la onda aparece el caminante del cielo, que explica cómo realizar el amor incondicional; es la fuerza que permite realizar el amor incondicional.
En esta onda es fácil (guerrero, tono 7) la expansión de la conciencia, y la liberación (sol, tono 11) se consigue mediante la fusión y elevación de la conciencia.

ONDA OCULTA:
El amor todo lo puede, y su onda asociada es la tormenta, los hechos milagrosos. La onda del perro habla del amor y está asociada a la onda de la tormenta. Amor y transmutación. Necesidad de transformación y necesidad de amor.
La tormenta es perro. La crisis-tormenta es amorosa. El perro, sello 10, es una tormenta, o sea el amor resucita.
La tormenta como onda expresa cambios profundos, totales, resucitar. El amor todo lo puede, todo lo trasforma. Las dos ondas van juntas, quizás son la misma, como Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, los gemelos
El oculto del mono dos es perro doce. La alegría a través del amor, que se expresa colaborando con todo lo que existe.

Onda evolutiva de la tierra

ONDA EVOLUTIVA DE LA TIERRA

La onda de la tierra es la número 13 y por tanto, al colocar el Tzolkin por ondas se instala sobre los kin del caminante del cielo en el Tzolkin tipo.
La onda 13 es la tierra y el sello 13 es el caminante del cielo. Por ese motivo, sobre cada lugar que ocupa un kin del caminante del cielo se va a instalar un kin que pertenece a la onda de la tierra.

De alguna manera, los contenidos asociados al caminante del cielo se suman a los de la tierra. Podemos decir claramente que la tierra es un caminante del cielo.
Pero también se suman los contenidos asociados al 13 como transcendencia, como final de un proceso, donde la conciencia se ha visto implicada porque ha querido hacer ese proceso y es el momento en que ese proceso llega a su culminación.
El caminante del cielo es una expresión de la transcendencia, como lo es también la onda de la tierra.

Por lo tanto, en la onda de la tierra están presentes los contenidos del caminante del cielo y del tono 13 de la transcendencia.

COLUMNAS 8 Y 9:
Además, en el posicionamiento por ondas, también están presentes los contenidos asociados a las columnas 8 y 9. La onda de la tierra está presente en el final de la octava columna, en los cuatro últimos lugares, y en la novena columna, en los nueve primeros lugares.

Esto le confiere a la tierra por una parte los significados asociados al 8. El 8 como tono es una manifestación de la integridad. El 8 como sello (la estrella) es la ética, la estética y la sociedad de la estrella, y el 8 como onda es el humano.
La integridad es una forma de belleza y de comportamiento con las demás personas. Es algo humano, propio de la sociedad de la estrella. Todo eso está asociado al 8, y la onda de la tierra ocupa los lugares finales de la columna 8.
La columna 8 está ocupada por la onda completa de la semilla, que significa el programa. La integridad forma parte del programa. El ser humano intrínsecamente es íntegro, bello y ético, con un comportamiento que agrada y gusta. Te gustan las personas que se comportan de una determinada manera y te sientes bien interactuando con las demás personas, y eso es propio de la sociedad de la estrella, que es el tono 8, y forma parte del programa.
Cuando el programa llega a su máxima maduración, a su final, es cuando a esos contenidos del programa se añade el que la persona lo vive como un voluntario, que es lo propio de la tierra. La tierra le aporta a esa columna 8 la voluntariedad.

El ser humano puede tener un comportamiento íntegro, pero la integridad también supone que tú lo estás eligiendo. Una bola redonda cae por su propio peso por una pendiente, pero eso no es integridad. Eso forma parte del programa, pero no es la integridad humana.
En la integridad humana hay una consciencia que quiere hacerlo así, y cuando aparece esa consciencia para actuar en unión con el impulso interior del programa, aparece para la persona una plenitud.
Eso forma parte del caminante del cielo, que actúa voluntariamente. Por eso se asocia con la tierra, que es esa plenitud que proviene de la integridad, y que te va a conceder lo que significa el tono 9, que es un poder que te impulsa a la transcendencia. La realidad te empodera.

Ese contenido está expresado en la onda de la tierra, porque el voluntario de repente se empodera. Por eso es Quetzalcóatl, con su contenido de rey y voluntario, y eso es lo que está expresado en la tierra, el empoderamiento.
La semilla, en la columna 8, significa el programa, pero cuando el asunto es voluntario hay un empoderamiento. Cuando te sitúas en tu centro alineado, sientes el poder, porque eres íntegro.
El íntegro no es víctima sino un humano con poder. Ese poder quizá le hace estar presente en una situación adversa, pero donde él no es víctima sino voluntario; es necesario pasar por ahí para otras personas, para el arquetipo.
Esos son partes de los contenidos de la tierra, ese empoderamiento.

La onda 13 de la tierra está uniendo la onda 12 del programa (semilla) con la onda 14 del amor incondicional (perro). El empoderamiento permite vivir la incondicionalidad; es el eslabón que te permite entrar en la vivencia del amor incondicional; es el empoderamiento del amor. Eso forma parte de la tierra, como onda desde el Tzolkin.

SELLO 17 Y ONDA 17:
La tierra (sello 17) tiene como transcendencia a la luna, por lo que también podemos asociar la tierra con el inicio del castillo verde, cuando está en forma transcendente como luna (onda 17, comienzo del castillo verde). Cuando la persona que está situada en la tierra, sea o no su sello, porque el Tzolkin está abierto a todas las personas, está viviendo como voluntario, alineado y en forma transcendente, es cuando vivencia el castillo verde.

Los cuatro primeros pasos de la tierra como onda suceden con una vibración similar a la que contiene el castillo verde, porque la integridad y ese empoderamiento son una pertenencia al castillo verde; son un empoderamiento que te faculta para posteriormente vivir la incondicionalidad; es un paso.

La onda de la tierra se inicia en el sello de la tierra y termina en la luna

La onda de la tierra se inicia en el sello de la tierra. El propósito de la onda es la tierra y su desarrollo termina en la luna, que es el tono 13.
Entonces, podemos considerar que estamos ante una escalera que se inicia en la tierra, que también significa aquí abajo. Significa aquí, que es donde estamos, como humanidad y como persona concreta, y al relacionarlo con la luna adquiere el valor de abajo.
Así, la onda de la tierra comienza aquí abajo y termina allá, en el cielo, porque la luna se sitúa en el cielo, como un escenario diferente y opuesto al de la tierra. Podemos encontrar que la onda de la tierra comienza aquí, abajo, y nos invita y nos permite subir allá arriba; es el camino para subir arriba.

Si a esto le sumamos otros valores añadidos vemos que esta posibilidad se refuerza al ser la tierra el inicio del cuarto castillo, que también es un equivalente de la cuarta dimensión. El ascenso, la elevación desde aquí abajo en la tierra a arriba en el cielo, es lo que sucede cuando vives la cuarta dimensión.
La tierra inicia el cuarto castillo, con su equivalencia de cuarta dimensión, y termina como onda en la luna 13, y a su vez la luna como onda es el inicio de la quinta dimensión.
Vemos que hay un camino de elevación que une la tierra con el cielo, que es similar a adentrarse consciente y voluntariamente en la cuarta dimensión.

También podemos añadir para completar la expresión del diálogo, que la tierra es la onda 13, siendo el 13 el valor de la trascendencia, que se superpone sobre los sellos del caminante del cielo.
De esta forma, transitar la onda de la tierra, como onda 13, es lo mismo que desplegar los sellos del caminante del cielo como sello 13. De alguna manera, aquel que voluntaria y conscientemente se adentra en la cuarta dimensión en su camino hacia el cielo, es un caminante del cielo.

El sello y la onda de la tierra están haciendo referencia a la alineación

EL SELLO Y LA ONDA DE LA TIERRA:
El sello y la onda de la tierra están haciendo referencia a la alineación, a la verticalidad, a conectar con el corazón del cielo y el corazón de la tierra, a encontrar tu lugar de poder, que es donde se produce esa conexión de la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra.

Muchas veces decimos que la tierra es el fluir y la alineación, y la alineación es favorecer que la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra se encuentren. Es favorecer su encuentro y eso produce trascendencia, ya que la onda de la tierra es la número 13.
Cuando se encuentra ese lugar de poder, donde la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra se unen amorosamente, la persona se eleva a la trascendencia. Es un momento de máxima consciencia.
Por eso está precedido por el guerrero, como símbolo y como sello. La entrada en el lugar de poder que expresa la tierra es una expansión de conciencia. Como onda, lo que se encuentra en ese lugar antes de la tierra es la onda de la semilla, es decir, situarte en tu propio programa. Y la forma transcendente de la semilla, el 13 de la semilla, es el guerrero. La onda de la semilla culmina con el guerrero trascendente, produciendo el surgimiento de la conciencia de la onda de la tierra.

Por eso encontrar tu lugar de poder, el punto donde se encuentran la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra, es toda una tarea.
Encontrar tu lugar de poder te empodera, te hace tú, expande tu conciencia. Y esa conciencia, aun estando en la cuarta dimensión (cuarto castillo), ya empieza a situarse con valores de quinta dimensión.

La Tierra: favorece la alineación del humano con el propósito de la vida y con el centro de la galaxia

LA TIERRA (Libro de los Sellos)

La Tierra favorece la alineación del humano con el propósito de la vida y con el centro de la galaxia, propiciando la unión de las energías terrenales y espirituales en el corazón del ser humano.
Esta alineación es la que provoca las sincronías, otra de las características del sello Tierra.
La Tierra, con su magnetismo, nos atrae y provoca el alineamiento, no sólo con un objetivo de supervivencia, sino también de protección, cuidado, fuerza. Es un trabajo de estar centrado en uno mismo, pero también de conectar con la Tierra y con dimensiones superiores.
La Tierra tiene características similares a nuestro cuerpo y recuerda a una madre. El acercamiento a la madre Tierra, nos da fuerzas para seguir el camino al cielo. La madre Tierra nos sustenta y no sólo en el plano físico o material. Nos protege y nutre, y nos sirve de vehículo, como el cuerpo, para realizar nuestra misión. Como una madre, siempre está presente y nos acompaña en nuestros procesos.
Todos formamos parte de una malla energética, que va evolucionando de forma colectiva: la tierra, el ser humano y también la luna.
La Tierra nos sustenta, pero es la que vuela, pues orbita. Es el paso intermedio en una escalera al cielo; un peldaño para la conciencia, para ascender al cielo.
La Tierra, desde el punto de vista de lo que cae, sirve para enterrarte, pero desde el punto de vista evolutivo es un peldaño al cielo. Está esperando la maduración; ayuda a que todo madure.
Para las personas materiales es un lugar material y contiene dolor; un lugar donde te puedes hacer daño fácilmente. Pero para las personas en estado evolutivo, es un lugar donde encontrar el espíritu, en el cuarto castillo, y entonces es un peldaño de ascensión al cielo. De hecho la Tierra es maestra en el volar, porque la Tierra vuela.
La Tierra no pide nada a cambio y por mucho que la abandonemos, agredamos o ignoremos, siempre está ahí, proporcionándonos cobijo y alimento. Pero no espera recompensa, sino sólo compartir nuestros procesos, y que nuestra evolución sea también la suya.
La Tierra, que no es de nadie sino que se entrega a todos los seres humanos, sin excepción y sin juicio, es decir sin valorar aptitud, moralidad, sabiduría o belleza. La Tierra, que nos protege y nutre en nuestro camino interior de evolución, es un ejemplo del voluntario.

EL SELLO OCULTO:
El sello interior u oculto asociado a la Tierra es la Semilla.
La Semilla nos ayuda a alinearnos con la Tierra desde nuestro interior, sacando a la luz aspectos de nuestra personalidad, actitudes o dones que estaban profundamente guardados esperando el momento adecuado. Y ahora es el momento de florecer.
La Semilla saca fuerza de sus raíces, que están como en otra dimensión de la realidad, rompe la Tierra y sale hacia la luz y desde entonces siempre se dirige hacia la luz. De hecho las plantas no se mueven espacialmente, no andan y no se desplazan pero sí se mueven permanentemente hacia la luz, en un viaje de crecimiento hacia el Sol y, como en Espejo, sus raíces se mueven hacia el centro de la Tierra.
De alguna manera, la Semilla y la Tierra anticipan los contenidos de canalización del tono siete resonante y de la columna siete, lo cual se ve reforzado por el hecho de que la Semilla y la Tierra son en la séptima columna la Semilla siete y la Tierra siete.
La columna siete significa de alguna manera el cielo y también canalizar, como forma de expresión sin doblez donde expresas totalmente tu corazón. Señala cómo esa actitud sin doblez es la adecuada a los momentos de más placidez y goce.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

ONDA DE LA TIERRA: Del 31 de marzo al 12 de abril

ONDA DE LA TIERRA: Del 31 de marzo al 12 de abril

El oculto de la tierra 1 es la semilla 13, que es el final de la onda del humano.
La onda de la tierra representa como el voluntario ocupa su lugar de poder.

Una de las características de la tierra es la alineación, y el sol, en el tono 4, nos indica cómo conseguirlo, mediante la elevación de conciencia y la luz.

El final de la onda es la luna, asociada a la purificación de las emociones.
El vehículo terrestre está formado por la tierra y la luna como planeta doble. El Tzolkin muestra la onda 13 comenzando en la tierra y terminando en la luna. Es un 13, un caminante del cielo (sello 13) y un lugar de transcendencia.
La tierra y la luna están unidas como un principio y un final.
A partir de ese momento comienza la onda 14, pasando más allá del velo a través del amor incondicional.

En el centro de la onda aparece como exposición de lo que viene canalizado la capacidad de crear a través de la visualización y el ensueño.
Si logras situarte a través de tu intento en la tierra-luna como vehículo celeste, te abres totalmente al ensueño y a la canalización (noche, tono 7).

El tono 2 es el espejo, la realidad como regalo.
Como servicio, tono 3, están los grandes cambios de la tormenta, la resurrección, la transformación y el reinventarse. Si te adentras en esta meditación es para producir cambios en tu entorno, en las personas que quieres, y sobre todo en las que no quieres, porque estamos en territorio del hombre y del tejido de luz.

La forma en que estás trabajando en esta onda a favor de todo lo que existe, tono 12, es a través de la estrella, la belleza, la armonía y la sociedad celeste.
Para ti es totalmente sanador, porque el tono 11 o “cómo puedo liberarme” presenta a la mano y la sanación. Esta actividad en beneficio de cualquier persona, de potenciar la red humana de cariño y amor, te sana.

Esta onda es la del enlazador perfecto, es decir el enlazador en tono 10.

INTERPRETACIÓN:
La tierra, según el sentido que le damos, es fundamentalmente el voluntario.

Inicialmente lo primero que sucede es que quieres interactuar con el Tzolkin. No es que hayas oído hablar del Tzolkin y hasta ahí llegue la cosa, sino que algo ha resonado en ti que ha despertado tu interés, y ese interés ha ido creciendo hasta que de alguna forma ha establecido un diálogo con esos contenidos, que son como el whatsapp, donde puedes volver a ellos y continúan, ya que no se van.
Es fácil que, haciendo tu vida normal en los momentos de tranquilidad, de sosiego y de calma, interactúes con esas informaciones y observes cómo, por su simple presencia, te modifican formas de ver la vida, de considerar las cosas y hasta de alguna forma de ser. Te hacen más real y te abren más posibilidades y enfoques para considerar las cosas, con lo cual también influye sobre las demás personas de tu entorno.
De manera que el interés puede haber ido creciendo y entonces te encuentras ante situaciones que se resuelven modificando tu actitud inicial, donde te niegas o te peleas, presentándote una solución o salida cuando actúas con una actitud de voluntario.

La tierra se asocia con la conexión y alineación con el centro. Podemos darle un nombre, ya que da la impresión de que para determinadas personas el nombre es lo más importante del asunto. Sin embargo lo mejor es experimentalmente poner la conciencia, aunque no lo puedas expresar con palabras y menos aún poseas el mantra o el nombre, que pueden ser muchos nombres, porque hay muchas lenguas e idiomas.
Aun sin el nombre puedes conectarte con ello, porque es vibracional. El nombre puede ser vibracional, pero desde luego lo que es vibracional es el alma.

Entonces, cuando el alma percibe y entra en ese terreno vibracional, con nombre o sin nombre el asunto sucede. Cuando te alineas con el corazón amoroso del cielo, por decirlo de alguna manera, y con el centro de la realidad, que siempre es amorosa, estás expresando la tierra.
Pero esa alineación supone una actitud de voluntario. Te colocas voluntariamente en ese lugar, enfocando tu voluntad de encajar en ese punto vibracional.
Eso es lo que determina la propuesta del sello de la tierra.

Por otra parte, la onda 13 de la tierra se puede traducir como caminante del cielo, sello 13.
Caminante del cielo también contiene como otro nombre posible a Quetzalcóatl, claro que nosotros podemos usar el nombre o podemos serlo, porque serlo, aún sin nombre, es más importante, pero el nombre ya tiene esa vibración.
Quetzalcóatl está hablando de despertar algo que existe en el humano como posible y que sucede cuando llega a la transcendencia y se coloca en esa alineación.
Eso en una terminología puede ser Quetzalcóatl, un nombre celeste, un vuelo más allá de las formas, es decir que no vives pegado a la materialidad, sino que puedes desplazarte más allá, donde las cosas no te afectan y no son lo más importante en tu vida.
Puedes volar cuando entras en una dimensión donde lo más importante no son las cosas sino los asuntos espirituales; donde hay realidad pero no rigidez.

Una de las características de las partículas subatómicas, de los átomos y de la materia en general es la rigidez. La forma necesita una cierta dureza e inmovilidad, porque si no, no serían formas sino algo cambiante.
En niveles transcendentes uno puede ser voluntario para ser muy rígido, pero en el nivel evolutivo que está la humanidad en estos momentos la alineación con el corazón del cielo no pone a la conciencia del ser humano en la rigidez, sino en la evolución.

Onda evolutiva de la semilla

ONDA EVOLUTIVA DE LA SEMILLA

FILA 12:
Cuando colocamos el Tzolkin por ondas, la onda de la semilla se va a situar sobre la horizontal 12, que está ocupada por los sellos del humano.
La onda de la semilla se asocia evolutivamente a los sellos del humano, donde el programa siempre tiene una característica de libertad que te hace más humano y descubre tu humanidad, haciendo florecer tu humanidad desde la libertad y desde algo tan importante como la limpieza de hechizos, que en realidad son los pensamientos elevados.

COLUMNA 8
La onda de la semilla se sitúa en la octava columna del Tzolkin tipo, que es una columna de portales. Es una de las columnas de Hércules, que contiene portales que te abren a la experiencia de la columna 7, de la resonancia y del lugar del nuevo nacimiento.
Por su ubicación, en la octava posición, cuando ya has rebasado el centro, se sitúa en la fuerza que proviene en sentido inverso directamente de dimensiones superiores a través de tu interior.

El tono 8 habla de integridad donde tu interior corresponde con tu exterior. En el interior hay una fuerza que te conecta directamente con dimensiones superiores y que habla a tu conciencia, a tu corazón y a tu alma.

La columna 8 la relacionamos con la integridad y con esa conexión con la conciencia y con el alma; con la conciencia como vocecita del alma, que te pide que hagas lo que sientes y lo que está en tu interior, entendiendo que en tu interior lo que resuena es el programa.
Por eso hace falta una limpieza de hechizos, para eliminar todo lo que no sea el programa situado en dimensiones superiores, resonando en la conciencia.

Esas dos ubicaciones, la columna 8 y la horizontal 12 van a definir evolutivamente la onda de la semilla.
Por un lado la integridad donde se expresa el alma, y por otro la libertad, que necesita la limpieza de las órdenes negativas y de las palabras contrarias a la vida.

La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo

LA SEMILLA (Libro de los Sellos)

La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo. Conciencia y tiempo van juntos y quizás sean lo mismo.
La Semilla tiene dentro de sí toda la potencia y capacidad, de forma muy concentrada. No tiene que esforzarse para ser lo que es. Su esencia está concentrada en su interior esperando solamente un poco de agua, luz y tierra para desarrollarse y manifestar todo su esplendor; sin enfrentarse, dejando que las cosas sucedan en su momento.
El programa en el código Tzolkin viene expresado por Semilla. Semilla en el código Tzolkin significa florecer, o sea “se tu”; también podríamos decir “ser tu es bello”.
La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia, que es lo que significa el tono cuatro, el mismo número que la Semilla ocupa como sello. Como color también es el cuarto, el amarillo, y lo comparte con el Sol, que es la onda cuatro.
La Semilla muestra cómo después de aceptar el propósito, aprender y entrenarte para realizarlo y aceptar tu cometido, o sea reconocerte y amarte como eres, pasas a la realización, al programa, porque el programa es perfecto.

EL TONO 4:
Para conocer los sellos es muy importante verlos en la primera columna, es decir, la primera vez que aparecen. Entonces el tono amplía el significado del sello.
La Semilla siempre tiene que ver con la auto-existencia. La vida está dentro de ti; hay un programa perfecto dentro de ti, que sólo quiere realizarse. “Sé como eres” es una tarea, porque descubrir cómo eres supone quizá dejar de correr detrás de algo que no es real, y darte cuenta de que en tu propia inseguridad estás frenando y obstaculizando la perfección del programa.
La Semilla es descubrir, pero descubrir es encontrar lo que está, lo que ya existe. Es nuevo para ti, pero es viejo porque no es nuevo, ya existe. Significa que “todo está bien”; no necesitas ni puedes mejorar nada, porque todo está bien, todo es perfecto. Sólo necesitas permitir que todo sea, y precisamente desaprender te ayuda a reconectar con el programa primigenio.

La autoexistencia es el programa de vivir plenamente y sin fin. La autoexistencia es como el programa de florecer y lo primero que necesitas es estar en paz. Estar en paz contigo es imprescindible para estar en paz con la vida, y estar en paz con la vida es imprescindible para estar en paz con los demás. Y esa paz significa no juzgar, porque juzgar solo es condenar, y condenar es querer eliminar, y querer eliminar es lo contrario de florecer, que es querer vivir siempre, porque el programa de florecer es vivir siempre. Florecer es viajar en el tiempo, o sea perdurar.
La autoexistencia significa que no necesitas nada que no tengas, luego no necesitas quitárselo a otro. Pero la autoexistencia significa que nadie te puede privar de lo que necesitas, porque lo generas. De modo que en realidad puedes compartir permanentemente aquello inagotable que generas, porque lo vuelves a generar a su tiempo. Y eso es florecer. Pero además descubres que lo que produce el programa es perfecto, puedes descansar, desestresarte, porque todo tiene sentido, y tu colaboración está en ser espectador de la belleza, y eso es florecer.
El Tzolkin inicia el tiempo del año, es decir el tiempo humano, en la onda tipo con la Semilla en tono 4, que significa auto existencia. Si no eres protagonista de tu vida, tendrás que conformarte con la calderilla para vivir.
El Tzolkin te propone como básico el encuentro de la autoexistencia. Si la vida es Dios o si Dios es la vida, eso es algo que está dentro de ti, y a la hora de referenciarte tal vez te sea de utilidad, y actualizar que hay un Espejo donde puedes mirarte siempre y te devolverá tu verdadera imagen en abstracto hasta que sea en concreto.

El Tzolkin te propone un auto reconocimiento a través de tu sello personal y su familia, y a través de tu tono personal.

EL SELLO OCULTO:
El sello oculto de la Semilla es la Tierra, que también se presenta en la primera columna con el tono 4 de autoexistencia, reforzando esta característica en la Semilla, como algo visible pero también interior.
La Semilla es el fruto de la Tierra. Tú eres el fruto de la tierra, cuando lo vives con toda dignidad, porque la Semilla eres tú sin esfuerzo.
Otra característica que asocia a la Tierra y la Semilla es que ambas son portales en la columna 10, asociada a la perfección y al amor incondicional.
Los dos sellos aparecen como regalo en su onda, en la columna 10. La Semilla, la autoexistencia, es el regalo para la ensoñación, y la Tierra es el regalo para la expansión de la conciencia.
El desafío de la Semilla y de la Tierra, es en realidad un regalo para alcanzar la perfección y el amor incondicional.
Pero aún hay una relación más entre la Tierra y la Semilla, a través de las columnas.
En la columna ocho encontramos la totalidad de la onda de la Semilla. Esto quiere decir simplemente: se como eres. El programa es perfecto; se como eres; elimina lo que no pertenece al programa. “Ser como eres” es la mejor forma de estar en el cielo.
Pero la columna ocho también contiene el inicio de la onda de la Tierra, y la Tierra nos habla de unión, de fusión, de acogimiento. A la Tierra no le sobra nadie, ama a todos, y lo muestra a través de su fuerza de atracción. Como para la fusión nuclear, donde la clave está en superar la fuerza de repulsión potenciando la fuerza de atracción.
Quizás estemos hablando del amor. La tarea es rescatar el programa original, manifestado por la Semilla, que ocupa exactamente la octava columna. Rescatando el programa original es posible la integridad, y sólo a más integridad, sucede más libertad.

EL LIBRO DE LOS SELLOS