¿Quién tiene conciencia de haber vivido en una supernova?

¿Quién tiene conciencia de haber vivido en una supernova?, ¿quién conoce una supernova? Conocemos la supernova desde la distancia, las interpretaciones de sensores y los valores compatibles con teorías. Pero no sabemos qué es vivir en una supernova.
Decimos que la materia en una supernova sigue leyes diferentes de la materia en nuestra dimensión, que en definitiva se concretiza en la tierra, que también es polvo de una supernova.
Estamos en una supernova, solo que nuestra supernova es más antigua, porque ha explotado antes. Todas las supernovas desde nuestro criterio, que es la forma en que nos explicamos la realidad, tienen una duración y pasan por distintas fases, pero todo es desde nuestro criterio, que está elaborado desde aquí abajo, desde este punto que es la tierra. Decimos que es abajo porque tenemos que doblar la cabeza hacia arriba y no hacia el suelo para ver los cuerpos celestes y las estrellas.
Entonces, desde nuestro criterio las estrellas siguen una evolución, que también es como una carrera. Llegado un momento parece ser que se admite que la supernova estalla, pero nadie tiene conciencia de haber estado en ninguna estrella y lo que sucede allí, aparte de las explicaciones que damos acerca de lo que sucede.

Esta supernova antigua, que da origen a la tierra, también ha dado origen, con una forma o metamorfosis posterior, al ser humano, y no solo a esos seres humanos que están por ahí trabajando, sino a ti, que en algún momento intentas obtener todo el cosmos dentro de tu microcosmos; intentas pensar y obtener toda esa realidad de estrellas en tu pensamiento.
Sí, quizá eres una supernova y quizá los pensamientos de la supernova son personas, es decir, distintas formas simultaneas de mirar y sentir.

El cosmos contiene materia sólida y el ser humano también, en su cuerpo

El cosmos contiene materia sólida y el ser humano también, en su cuerpo
En la realidad existe el fuego y los procesos de oxidación/reducción, y en el ser humano también, en los procesos de anabolismo y catabolismo.
En el cosmos existe materia gaseosa, y en el ser humano también, como el oxígeno en la respiración.

Las distintas formas en que se presenta la materia también existen en el ser humano. Pero hay una quinta representación de la materia, el plasma, que es como están las estrellas. La pregunta es dónde está el plasma en el ser humano.
En el plasma, los átomos y las moléculas responden a leyes diferentes del estado sólido, líquido, gaseoso e incluso diferentes de la oxidación/reducción del fuego. Y todo eso está presente en el ser humano.

Identificar el plasma en el ser humano es importante. Identificar dónde aparece la quinta manifestación de la materia en el ser humano, es decir, dónde aparece la vida en la forma en que están las estrellas. ¿O acaso que no aparece en el ser humano, porque no tiene nada que ver?
Pero en la tierra también hay plasma, ya que aparece por ejemplo en los rayos de una tormenta.

Ahí va una respuesta. El plasma del ser humano aparece en la realidad espiritual iluminada. El ser humano camina hacia la iluminación. Ese es el presente. La iluminación del ser humano.

El círculo que forma el sol ante los ojos es una imagen óptica, convención o acuerdo

Hay una gran diferencia entre el sol, la luna y la tierra.
El sol está compuesto, aproximadamente en un 75% por hidrógeno, siendo el resto principalmente helio. Ambos son gases. Solamente un 2% aproximadamente son metales, incluyendo en este término el oxígeno, carbono, etc., lo cual le confiere una característica de ser un gas con muy poca densidad.
Mientras, en la superficie de la tierra y la luna sucede al revés. Son materias sólidas las que lo componen. La tierra no es un gas y la luna no es un gas.
La superficie que vemos del sol es la fotosfera. Es una imagen óptica, una convención y un acuerdo. Es la superficie de la luminosidad, pero no es la materia sino la luz. Consecuentemente, el círculo que forma el sol ante los ojos, que sería la fotosfera, es una imagen de una luz y no de un sólido.
El sol en realidad es plasma, un gas calentado, en este caso por la fusión nuclear a altísimas temperaturas. Pero, aunque veamos un círculo al mirarlo, no tiene una superficie definida donde se pueda posar una nave o estar de pie una persona, en el supuesto caso que no se desintegrase con esa temperatura.

Contar por días o por años

Por si es de interés, compartimos la respuesta a una pregunta sobre el kin y su posible desfase en los bisiestos:

Si estás preocupado por cuando cumple años una persona que ha nacido el 29, según tu sistema, como sólo hay un 29 de febrero cada 4 años, cumpliría años cada 4 años. ¿Te preocupa eso?, ¿le has preguntado a una persona nacida el 29 cuándo celebra su cumpleaños?
Las que yo conozco lo celebran el 28 o el 1, y no cada 4 años.

Pero para todas las personas que cumplen años lo que es importante es saber cuándo empieza el año, y resulta que el año empieza sin considerar el día.
Entendemos que el año es el tiempo que tarde la tierra en dar una vuelta al sol, y entonces lo que sucede es que eso lo puede hacer un año a la hora 1, pero otro año lo hará a la hora 8, y otro a la hora 16, y eso sin contar los minutos y los segundos, porque al año tampoco le importa en qué minuto o segundo es.
Esto quiere decir que el año no son 365 días, sino 365 más una fracción. Si no cuentas esa fracción resulta que, al cabo de un tiempo, si decías que el año empezaba en primavera, encuentras que empieza en verano. Eso no es práctico para la agricultura, es decir, para la vida social de un grupo que se dedique a la agricultura.

Hay dos formas de medir el tiempo según el movimiento de los astros, y tú estás en libertad de elegir al que quieras.
Una forma es el giro de la tierra sobre sí misma, y cuando tienes 30 años puedes decir que la tierra ha girado sobre sí misma unas 10.000 veces. Pero no podrás hablar de años de esa manera, y todo lo referente a la agricultura y la economía no podrá referenciarse, a no ser que hagas ajustes.

La otra forma es según el movimiento de la tierra alrededor del sol. La primera forma habla de días y la segunda de años. Lo que se cuantifica como año no se puede cuantificar en días. Cualquier sociedad encuentra cuándo comienza el año, pero si le atribuye 365 días, su calendario se va de sitio y cuanta años falsos o errados. Por ese motivo existen varias formas de iniciar el año al mismo tiempo que se inicia el día. Sincronizar el año y el día es lo que hace que aparezcan los bisiestos, que están contando días al mismo tiempo que están contando años.
La persona que nace un 29 de febrero como día, sabe que existe el día porque sale el sol y se pone, pero para saber en qué año está necesita de la otra fórmula.
O sea, contar el tiempo en días o contar el tiempo en años.

Alguien ha propuesto en algún momento determinar que el año comience una vez a media noche, otro año a las 6, otro a las 12, otro a las 18 y de nuevo a medianoche, pero en ese caso, un día tendría que tener casi dos y otro menos de uno, y resulta menos práctico para el 99,99% de la gente.
No sé si esto te servirá de alguna ayuda, pero ese es el asunto. La tierra gira alrededor de sí misma y alrededor del sol. Aun así, si queremos contar el tiempo según el giro de la tierra sobre sí misma resulta que el día en ocasiones amanece cada vez más pronto y en ocasiones cada vez más tarde, de modo que también habría la duda de en qué día has nacido.
Todo eso se resuelve con la hora oficial de comenzar el día a las 0 horas y con la hora oficial para acabar el día a las 24 horas.
También hay lugares en el mundo, como es en los polos, donde hay un momento en el que el sol no se pone, no desaparece. Aun así, la hora oficial determina en qué día estás.

Más allá de que los kines cuenten días, están contando a través de un lenguaje de símbolos, que te conecta con dimensiones superiores. Por eso el calendario maya, más que un calendario, es un libro de sabiduría que se expresa a través de símbolos, con el cuál interactúas a través del diálogo.

En la tercera dimensión, si un hombre es poco fuerte, es poco hombre

Podemos hablar de la energía femenina y la energía masculina como algo que aparece ante nuestra conciencia y ante nuestro ver, de forma exterior.
Pero también podemos hablar y ver algo relacionado con la energía masculina y femenina dentro de cada persona. Cuánticamente podríamos estar hablando de lo mismo, aunque aparentemente parezca diferente.

La visión cuántica es algo que aparece en el siglo XX. Nos permite considerar que el macrocosmos es igual que el microcosmos, o que cada pequeña porción de la realidad contiene una estructura similar a la totalidad. Es decir, en la parte está el todo.

De modo que cuando hablamos de la energía masculina y de la energía femenina en el escenario de la realidad exterior en el cual aparecen hombre y mujer, o macho y hembra, encontramos que es similar al pequeño escenario en el interior de cada persona, también con una energía masculina y una energía femenina.
Precisamente esa consideración y esa mirada son las que permiten encontrar el adecuado equilibrio armónico entre esas dos fuerzas, de modo que lo que sucede en la realidad exterior es como en un espejo lo que sucede en su realidad interior.
Es decir, la existencia de hombres y mujeres en la realidad que vemos, que es el escenario exterior, traduce la existencia de energías similares en la realidad interior.

De esa manera, nos interesa ver siguiendo el código Tzolkin si lo rojo, que corresponde a la materia y la forma, expresa la energía masculina o femenina, y lo blanco, que corresponde al agua, esa energía que se adapta a la forma que lo contiene, expresa la energía masculina o femenina.
Es decir, ¿el cuerpo es energía masculina o energía femenina?, ¿la emoción es energía masculina o energía femenina?

En el código Tzolkin decimos que el dragón rojo, que es el inicio de la forma y representa la realidad material en la que estamos, corresponde a la energía femenina, porque el dragón cuida de todo y se ocupa de todo.
También decimos que la tierra roja, como un símil de la madre tierra, atrae a todos hacia sí, siendo todos bienvenidos, por lo que podría ser una expresión de la energía femenina incluyente y maternal.
También la luna podría parecer energía femenina asociada a la emoción.
Incluso la serpiente parece preferir una denominación femenina para significar la kundalini.
Finalmente, el caminante del cielo podría ser la única forma aparente donde aparece una referencia a algún tipo de energía masculina asociada al rojo, aunque solamente sea en la sintaxis.

Sin embargo, la propuesta del Tzolkin donde aparecen esos contenidos, está basada en mirar más allá de la realidad aparente. Consecuentemente, está diciendo que más allá de la forma aparente de la materia, basada en la fuerza, rigidez y dureza, hay una realidad espiritual que ya sí es de característica femenina.
Por eso se habla de un vaso o recipiente que está lleno de agua. El recipiente es duro, pero el interior contiene agua. Es decir, la propuesta del Tzolkin es mirar la realidad llena de amor, no de dureza.

Lo rojo entonces sería energía masculina en el nivel aparente, pero estaría lleno de energía femenina más allá de la forma. Por eso es un recipiente que contiene agua.
La fuerza, rigidez y dureza son ejemplos de energía masculina en la tercera dimensión o dimensión del ego, donde si un hombre es poco fuerte, es poco hombre, y donde no hay nada peor que ser hombre y ser poco hombre.

Consecuentemente estamos diciendo que lo rojo en la tercera dimensión es energía masculina, que no siente ni sufre, pero al situarte en la quinta dimensión, entrando en otra realidad plegada, descubres que sí siente y sí contiene agua, es decir, emoción y energía femenina, de modo que puedes conectar con ella.

La energía del hombre está basada por ejemplo en aguantar el dolor, no llorar, ser fuerte o ser como una roca, porque en la realidad normal eso es lo que parece.
Pero decimos que el cuerpo tiene esa energía luminosa de la kundalini (serpiente), esa energía amorosa de emoción (luna), esa energía madre de la tierra, esa energía femenina del dragón y esa energía del gozo del caminante del cielo, con lo cual decimos que es solamente una apariencia.
La energía masculina de lo duro, insensible y no emocional queda solamente en la apariencia, y ahora se trata de conectar con esa otra energía, porque efectivamente el cuerpo contiene agua.

La dureza de la piedra la ha creado el agua al oxidar los metales. Es decir, lo duro está lleno de agua, que le hace fuerte. La energía masculina estaba llena de energía femenina, solo que era desconocida e ignorada, y ahora se trata de descubrirla.
La energía masculina sobreactúa, porque la energía femenina no es una energía inferior, sino que pertenece a dimensiones superiores. La energía masculina siempre tiene que tener fuerza, dureza y poder para auto sentirse valorado en la tercera dimensión, y entonces en lugar de colaborar, encontrando que la fuerza viene de la integración, se queda solamente en el “yo tengo que hacerlo”, o sea que se desconecta. Desconoce que la kundalini da fuerza al cuerpo, que el agua da fuerza a lo sólido y que la emoción te hace más humano.

De esta manera la invitación del Tzolkin a través del color rojo para la energía masculina es actuar como el caminante del cielo, explorando la realidad y saliendo de la realidad rígida, quitándose las gafas de una realidad para poder ver otra, la que está dentro de la realidad aparente, que es la que le va a introducir en la realidad global.

En el código Tzolkin lo blanco está asociado al azul, que es el tiempo y el presente. Descubrir la emoción y conectarse con ella permite al ser humano entrar en el tiempo, que no es el del vivir muriendo, sino el del ser siendo que te lleva a la inmortalidad, o sea al cielo y al gozo.
El gozo para el deterioro del tiempo y activa el nuevo tiempo. Estamos ante una frontera y en esa frontera la emoción y la vida que libera la emoción, es prioritaria.

La tierra conoce más la luz que el propio sol (vídeo)

La tierra conoce más la luz que el propio sol (vídeo)
La tierra la vemos opaca. Parece no contener luz, no conocer la luz, sobre todo si la comparamos con el sol. El sol emite luz y la tierra aparece como opaca, sin luz.
Sin embargo la tierra es polvo de estrellas, polvo de supernova, que ha ido oxidándose por la acción del agua, que viene más allá del sol.
Todo esto pertenece a una visión diferente a la que nos podría sugerir lo que vemos.
Estamos diciendo que la tierra conoce más de la luz que el sol.
El plasma de las estrellas es la quinta presentación de la materia, el quinto elemento, después de la tierra, el agua, el fuego y el gas.
La tierra es polvo de supernova y conoce la dimensión de la supernova. La tierra es igual que el sol, pero antes.
Después llega el agua, desde más allá del sol. Es importante conectar con el agua, es decir con las emociones, a nivel evolutivo.
El agua está dentro de cada ser humano, y es necesario reconocerla y escucharla. El agua se mueve con otro ritmos distintos.
Estamos ahora ante momento de recogimiento e interiorización.

La mujer, el dragón, la tierra, la sexualidad sagrada (vídeo)

La mujer, el dragón, la tierra, la sexualidad sagrada (vídeo)

Un simple vaso o un cazo, como recipientes, pueden ser un ejemplo del DRAGÓN.
El dragón da origen a todo el Tzolkin y lo definimos como solidaridad o energía femenina
Sin embargo, lo masculino está más relacionado con la forma y la materia, expresando rigidez.
La forma está relacionada con el dragón, aunque también decimos que el dragón está asociado a la energía femenina. Hay una aparente contradicción.

El agua adopta la forma del recipiente, siendo más apropiada para la MUJER.
Mientras, el órgano masculino necesita la forma. Pero el órgano femenino se adapta, como se puede ver cuando el bebé nace o cuando el embrión está creciendo. La mujer es un ejemplo de adaptación, mientras lo masculino manifiesta una dependencia de la forma asociada a la rigidez.
La mujer actúa como el agua (color blanco) y el hombre necesita la forma (color rojo).
¿Cómo podemos conciliar estas dos realidades?

Pero en el Tzolkin no hay una sola realidad, sino que te permite acceder a otras dimensiones.
El Tzolkin nos invita a salir de la dimensión actual, asociada al ego y la muerte, entrando en otras dimensiones.
El dragón es luz cumpliendo una misión, pero también lo es el cuerpo, que se parece a un recipiente con agua. La mayor parte es agua y solo una pequeña parte es el recipiente o el cuerpo.
Hay una iluminación en saber que tú eres mayoritariamente agua. Eso es lo que llamamos energía femenina.

La TIERRA inicialmente es polvo estelar, metálico, sobre el cual actúa una fuerza gravitatoria. El agua, que proviene de más allá del sistema solar, en este escenario no es pasiva, sino que realmente es lo que crea el recipiente.
Es algo que también hace la mujer. El agua es activa, aunque parezca pasiva y adaptada a la forma.
El agua, oxidando el polvo estelar va formando un cuerpo. Hay un proceso de gestación de ese agua sobre el polvo estelar, y hay un momento en que todo el agua que cae se convierte en óxido, dando lugar a la tierra, cuya mayor parte está formada por óxidos metálicos (óxido de hierro, óxido de cobre…).
Estamos diciendo que es el agua lo que es activo y no el recipiente. Eso es similar a la mujer, con su elasticidad y la forma que tiene de crear la vida.

Aparentemente, cuando el hombre se relaciona con la mujer, pudiera pensarse que la mujer es un recipiente que el hombre tiene que llenar, pero es al revés, el hombre tiene que ser rodeado por la mujer. La mujer se adapta al hombre.
Ese es el pequeño o gran cambio, iluminativo, porque si la mujer es pasiva no hay intensidad.
Es necesario que el hombre ceda el paso a la mujer, porque la mujer es activa, pero activa inhibida. Por eso el hombre tiene que situarse en el lugar de la mujer y cederle el paso.

Estamos hablando de la SEXUALIDAD SAGRADA, donde todas las células, átomos y todo el agua se conecta con la vida y está gozosa.

El agua da fuerza a la semilla y a la tierra

Por un lado, el agua da fuerza a la semilla para florecer, pero por otro lado el agua le da fuerzas a la tierra, es decir, aumenta la tierra.
Si la semilla es tu programa, desde el que puedes expandirte y florecer, la tierra es tu actitud de voluntario, que es lo que necesita esa semilla para sustentarse y florecer en la realidad.

El agua da fuerza a la semilla, que es la forma expandida del tercer castillo, del presente, y da fuerza a la tierra, que es la primera onda del cuarto castillo, configurando la realidad de la cuarta dimensión.

La emoción (color blanco) asociada al voluntario (tierra) es el amor incondicional (perro blanco), y la emoción asociada tu programa (semilla) es el espejo blanco del in lak’ech.

Pero el agua del quinto castillo, quinta dimensión, está en la palabra (viento). Ese es un gran tesoro. En dimensiones superiores tu tesoro no es tu dinero sino tu palabra, lo que dices.

La tierra ha crecido gracias al agua

Normalmente asociamos al agua con las plantas -regar las plantas hace que crezcan-, pero no asociamos el agua con la tierra -regar la tierra no hace que crezca-.
Sin embargo, la tierra ha crecido gracias al agua. No solo ha crecido, sino que ha nacido y se ha formado gracias al agua.

Se considera que la tierra comenzó a existir a partir de polvo cósmico procedente de la explosión de una supernova. Este polvo cósmico procedente de la explosión de una supernova está compuesto por metales que son el resultado del viaje del átomo más simple (un protón y un electrón) hasta su máxima expansión, lo cual sucede en este nivel en la supernova.

El átomo más simple, donde un solo electrón da vueltas al núcleo, tiene un camino, igual que las personas. Pasa de tener un protón a más. En ese viaje va pasando del hidrógeno al helio, carbono, nitrógeno, oxígeno, siendo las formas más complejas las que tienen más protones, como por ejemplo el oro y el platino, que son metales que no se oxidan y que solamente se forman con la temperatura de la supernova.
Hay un determinado momento en que la supernova explosiona, quizá porque ya ha llegado a un número suficiente o a una masa crítica de átomos muy evolucionados.

Se ve claramente que hay una relación entre la persona y el átomo, porque el átomo evoluciona hacia la luz y hacia una mayor complejidad, y la persona evoluciona hacia la luz y hacia un aumento energético que supone también el aumento de la telepatía y del poder creativo de su visualización.
Hay un momento en que la visualización se vuelve extraordinariamente creativa. Sin embargo, tu cara no ha cambiado, ni tus manos ni tus pies. Pero algo ha cambiado porque desde tu interior conectas con fuerzas energéticas que configuran la realidad.

A partir de ese polvo procedente de la supernova, que es extraordinariamente material puesto que está compuesto por átomos, y a su vez los átomos por partículas subatómicas, cada vez más denso y más pesado, se configura la tierra.
Pero no se configura desde ese polvo, como una fuerza propia de ese polvo, sino que necesita de la presencia de agua que oxida los metales. Pero esa agua no lo forma el polvo, sino que proviene de más allá del sistema solar; es agua cósmica.
El agua se va depositando sobre ese polvo metálico y va formando óxidos, haciendo aparecer la materia, cada vez más materia, que se va uniendo hasta formar la tierra.

Primero necesita formar algo que recoja la tierra, como un cuenco, y quizá por eso los antiguos pensaban, quizá telepáticamente, que la tierra era como un plato. Pero realmente es una esfera, aunque antes ha necesitado ser un recipiente en la forma que fuese, capaz de almacenar ese agua.

Es el agua el que crea la tierra, utilizando el polvo cósmico, pero es el agua.
“Es el agua el que crea la tierra” significa que crea el soporte material de la realidad.
Por eso, es importante mirar en el interior, reconocer que tú también, como el átomo, estás evolucionando, y que en tu interior también hay agua, que es lo expresado por el color blanco del código Tzolkin, asociado a las emociones.

La naturaleza emocional va a crear las facultades superiores del ser humano. Pero hay que restituirle su valor de agua-emoción.
El primer valor está en la palabra, el viento, que es quien crea las imágenes. Las imágenes responden a las palabras. Cuando tú dices la palabra, aparece la imagen, aunque estés con los ojos cerrados, o diciendo cosas que no haces.
Tu puedes decir “Doy un salto y me siento en la luna. La luna es una bola y me he sentado encima, y al sentarme se ha hecho como un sofá y puedo mirar las estrellas”. Y aunque esto no esté sucediendo en el nivel donde está tu cuerpo, sí se crea una imagen.
La imagen acude corriendo cuando la llamas con una palabra. Es conveniente saberlo. Es conveniente crear con la palabra un mundo maravilloso y bendecir.

El agua crea la realidad. El agua, que es la emoción, crea la realidad. Tienes un gran don dentro de ti. Tienes un gran poder dentro de ti. Cuanto más, mejor. Cuanto más bendigas, más bendición atraes: “Perdón aumenta tu don”, “perdón, don”.
Con la palabra creas tu mundo.

Por eso es importante ver que el agua hace crecer la planta.
La emoción te hace crecer a ti como semilla, haciendo desplegar tu programa.
Pero también el agua crea la realidad donde vives, haciendo grande la tierra. Te hace más voluntario.

El problema del agua es que esté contaminada.
¿Cuál puede ser la contaminación del agua? La envidia, el miedo, el ego.
¿Qué lo descontamina? El agradecimiento, el perdón, la bendición.

El agua es transparente, es decir no necesita ser vista

Una de las particularidades del agua es que es transparente, es decir que no necesita ser vista, mientras que en lo sólido, excepto en casos muy contados, sucede justamente todo lo contrario.

La vocación de lo sólido es ser visto y ser reconocido por su forma, mientras que precisamente por su forma impide o tapa la visión de otras cosas, ya que una cosa delante de otra impide, si es suficientemente grande, que se vea la segunda.
Sin embargo, el agua no. Si pones agua delante, sigues viendo lo que hay detrás.

También la forma rígida hace que las cosas no entren unas dentro de otras, a no ser que tengan una concavidad para ello.
Sin embargo, el agua, como no tiene forma, rodea las cosas. Cuando llueve, caen gotas de agua, y a no ser que estén en forma de hielo, no te dañan. Pero si lo que cae sobre ti son sustancias sólidas no necesitan mucha altura para herirte.

De la misma manera, puesto que el agua no tiene forma y se adapta a ti, te permite moverte dentro de ese elemento, mientras que cualquier sustancia sólida en que te encuentres sumergido te inmoviliza.

Por otra parte, si dejas caer por ejemplo arena o cualquier elemento sólido troceado, la forma que adopta normalmente es la de un montículo o una montaña, es decir más ancho en la base, pero va subiendo según la cantidad de sustancia que dispongas. Es decir, los objetos sólidos se amontonan, creando una superficie sólida sobre la cual puedes ascender.
Pero el agua no forma montaña, sino horizonte. Si se llena una oquedad de agua, la superficie que resulta es horizontal y no puedes crear altura.

Eso está traduciendo dos posibilidades, la del horizonte asociado al agua, y la de la altura asociada a lo sólido. Para ser muy gráficos, si de repente el monte Everest se convirtiese en agua, se transformaría en una superficie lisa, que estaría traduciendo el horizonte esférico de la tierra, es decir lo que hacen los océanos.
Sin embargo, si el agua de los océanos se transformase en rocas y tuvieses la maquinaria suficiente para mover esas rocas y colocarlas una encima de otra, si pudieses subir por esa escalera, creo que verías muy de cerca a la luna.
Esto tiene algún interés, si es que por casualidad lo tuviera, simplemente para determinar la importancia del HORIZONTE.

El agua es EXTRATERRESTRE. Sabemos, sobre todo si creemos en que la NASA y sus científicos son fiables, que el agua es extraterrestre, o sea de fuera de la tierra y no de la tierra.
Es decir, si creemos que la NASA y otras entidades del mismo estilo buscan y contratan -aunque no sepamos por qué ni para qué o no coincidamos con la idea que representa en nuestra mente la NASA- a los mejores científicos, precisamente porque son los mejores, entonces podemos aun sin haber hecho la experiencia probatoria, confiar y creer que el agua tiene su origen más allá del sistema solar, y ha venido a buscar y a contactar con la materia, pero en la forma más elevada, que en realidad es luz cumpliendo una misión.

La luz se transforma en materia; el fotón adquiere masa y es reconocido como Bosón. En el año 2012 y 2013 se hicieron suficientes experimentos para comprobar este paso y cómo el interior de la materia es luz.
Los átomos ya no son como se pensaba en las teorías griegas requeteantiguas; no son las partículas más pequeñas sino que están compuestos por partículas subatómicas, entre las que se encuentran como más básicas los bosones y sus equivalentes.

Y entonces parece suceder que, además de que la luz adquiere masa, cuando ha sido troceada en bosones busca de nuevo la superación de las barreras que le diferencian de los otros componentes del mismo espacio, porque esa masa busca permanentemente la unión con sus semejantes.
Es decir, el fotón en el mundo de los fotones es luz sin barreras, sin limitaciones, pero en el mundo de los bosones, está dentro de su masa, porque la forma es una barrera.

Eso también es una expresión de lo que le sucede a Osiris.
Osiris también es luz, pero troceada. Y aquí volvemos a encontrarnos con aquella historia, donde algo que está vivo de forma permanente quiere dialogar contigo, porque también forma parte de ti.
La luz entra en la forma y se encuentra con que su deseo es la unión. La forma le separa y dentro hay algo que quiere unirse.

El átomo en su forma elemental contendría solamente un electrón, dando vueltas sobre su núcleo, que contendría un protón.
Pero eso es un inicio, porque en la supernova, que es como el doctorado de la materia, hay una progresión ascendente donde cada vez hay más electrones dando vueltas a un núcleo cada vez con más protones, y esa agregación de electrones está sucediendo simultáneamente en muchos lugares.

Las estrellas son lugares donde se está produciendo una elevación del número de electrones. Y esto se produce en muchos lugares a la vez, que es lo que configura ese escenario que es una estrella y finalmente una supernova.
Es decir, que la fuerza que hace que se unan esos electrones es lo que se va a transformar en luz, de modo que la materia es luz cumpliendo una misión.
Pero la luz es materia amándose, porque la luz de las supernovas también está compuesta de electrones, muy “estudiosos” eso sí, que han ido subiendo hasta formar platino y otros cuerpos que son los más materiales, pero que solo suceden en los lugares más luminosos.

Entonces resulta que el agua, y ya nos situamos en nuestro escenario, ha venido a buscar desde más allá del sol a toda esa elevación de la materia que se ha transformado en luz, que finalmente ha explosionado en una supernova y ha aparecido como polvo metálico, que se está aglutinando de nuevo.
Y el agua es lo que permite unirse a ese polvo metálico.