El juicio de Osiris es otro nombre del presente

El juicio de Osiris es otro nombre del presente. El juicio de Osiris es otra forma de nombrar el presente, otra forma de llamar a lo que haces cada día y cada momento. El juicio de Osiris es otra forma de decir que estás vivo. Solo que no solo es un nombre sino más bien una descripción y un programa, claro que para eso tienes que estar despierto.
Estar despierto es saber que todo lo que haces, piensas, sientes y dices es pesado, es evaluado, es medido y es tasado, y del resultado de ese pesaje, de esa acción de pesar, medir y tasar va a ser que se abra una puerta o que no se abra. Lo importante es que se abra, porque si no, te quedas ahí y no pasas. Y si no pasas no es divertido.

Podría pensarse que “El juicio de Osiris” está en el futuro. Podría pensarse que es algo que los antiguos egipcios, constructores de pirámides, situaban después de la muerte física, y como tu estás todavía vivo, entonces podrías pensar que no es ahora sino luego cuando te mueras, pero no. No, para nada.
El juicio de Osiris es ahora, es el presente, y es importante saberlo. El juicio de Osiris es oportunidad. Es la oportunidad de encontrar la puerta y la oportunidad de que la puerta se abra. El presente es oportunidad. El presente es la oportunidad para entrar en el gozo, en la plenitud; es la oportunidad de reconectarte con la realidad Dios, o sea con tu ser espiritual, contigo mismo, pero en lo óptimo.
Ciertamente nosotros estamos en el presente y vivimos en el presente, pero aquellos que hablan del juicio de Osiris no están en el presente, están en el pasado. Así, nosotros estamos y somos el futuro de donde sucedía el juicio de Osiris, de aquel pasado.
Si aquel Egipto es el presente, nosotros, nuestro hoy, es el futuro y está ahí como una ayuda.

Para los antiguos egipcios el juicio de Osiris sucedía en la Duat, que es como decir en el inframundo. Los antiguos egipcios también son aquellos que salen de Egipto para entrar en la Tierra Prometida, benditos sean, cuya realidad presente es haber enlazado, encontrado e informado a todos los humanos de hoy, a todas las culturas y a todas las sociedades sin excepción.
Podemos decir, como dice Wikipedia, gracias Wikipedia, que “El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia”. Podemos creer que es algo que sucedía después de la muerte, o sea en el futuro, no en el ahora. Y así es, y era, si estás dormido, porque entonces morir era despertar para volver a encarnarte y entonces volver a tener la oportunidad de hacer bien las cosas para que la puerta se abra.

Wikipedia, gracias Wikipedia, sigue diciendo “En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis (que era un cánido, un perro, y fíjate si hay perros ahora, están por todos los sitios, para mucha gente son como hijos, pero también son ángeles) ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el IB, el corazón, que representa la conciencia y moralidad, y lo depositaba sobre uno de los platillos de una balanza. El IB era contrapesado con la pluma de MAAT, símbolo de la Verdad y la Justicia, situada en el otro platillo. Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso.”
El asunto es que para pasar la prueba el corazón tenía que ser ligero, no pesado. Tenía que ser más ligero que una pluma, pesar menos. Osiris al final del juicio dictaba sentencia. Si era positiva, o sea sus acciones eran ligeras como la verdad, la persona pasaba a vivir eternamente en el gozo con su cuerpo. Pasaba a ser benéfico con su KA, fuerza vital, su BA, alma, pero también con su cuerpo físico reconocible. De modo que el Juicio de Osiris era el previo a esa plenitud.

Podemos creer que esa Duat donde era pesado el corazón, o sea las acciones, pensamientos, actitudes, sentimientos, etc., sólo estaba situada en el futuro, es decir, después de la muerte. Pero no, la Duat es también el presente. El inframundo es el presente.
El inframundo, el sufrimiento, la enfermedad, la ruina y el envejecimiento son el presente. Pero existe la puerta, que es el juicio de Osiris, cuando tu corazón es la verdad y la justicia.

La Duat, también según Wikipedia, gracias ángel Wikipedia, era el inframundo de la mitología egipcia, lugar donde se celebraba el Juicio de Osiris y donde el espíritu del difunto debía deambular, sorteando malignos seres y otros peligros, según se narra en el Libro de los Muertos, pasando una serie de puertas, en diferentes etapas del viaje, descritas en “El Libro de las Puertas”. Así, el Inframundo, la Duat, es el lugar de las puertas, o sea los aciertos que abren puertas. También es el presente porque es el día. Pero por la noche. Pero el día, porque el día es noche y día. Eso es un día. Una vuelta de la Tierra, la Madre Tierra, sobre su eje. Pero también es un quantum de tiempo, o sea de oportunidad. La noche es normalmente cuando duermes, que es cuando estás dormido.

Nosotros hoy a ese quantum de tiempo lo asociamos con que la Tierra da una vuelta sobre su eje. Nosotros somos el hoy en esta historia, pero aquellos señores de aquel Egipto no decían eso, decían que era el sol, Ra, el que daba una vuelta a la Tierra para volver a aparecer en la salida del sol por el horizonte. Eso era el orden, la vida, y la función de Ra de crear permanentemente la vida. El tiempo, que desaparecía por la noche, decían que estaba en la Duat. Pero si nosotros estamos en el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento, la infelicidad, etc., somos nosotros los que estamos en la Duat, en el inframundo, de modo que somos nosotros los que estamos en la noche. Si no estamos en la luz, estamos en la oscuridad.

Si nuestras acciones no son de la luz, es decir de la justicia y de la verdad, es porque estamos en la noche, quizás dormidos. Por eso el tiempo es la oportunidad de despertar, pero eso sucede según sean tus acciones.
El tiempo es la oportunidad de atreverte a vivir escuchando tu conciencia. El tiempo es el presente, que es lo que haces, y lo que haces te transforma y te abre puertas cuando actúas sin miedo desde el amor.

Según esta mitología, o sea siguiendo este mapa espiritual, quien te lleva hasta Osiris, que es el que abre la puerta como una especie de San Pedro, es un perro, Anubis, y lo que significa el perro es el amor incondicional.
La oportunidad está siempre, pero lo que activa el momento especial es cuando actúas desde el amor incondicional.
También está presente en ese momento especial Tot, que es la palabra. Es muy importante lo que digas. La mejor palabra es la bendición, la palabra de ánimo y de amor. La palabra reconstruye lo roto y también abre las puertas.
Perdón, gracias, bendición.

Cómo decir una cosa para decir otra

El asunto es cómo decir una cosa para decir otra. Para ser más claro, se trata de decir algo pero contando otra cosa. No se trata de que no se entienda, sino muy al contrario, es una forma de preservar la sabiduría y evitar que algo sabio se convierta en banal, y entonces se pierda.
Por ejemplo, podemos decir que un hombre está compuesto por 14 trozos o que un hombre puede ser troceado en 14 partes. Esos trozos son esparcidos y alguien los busca, encontrando solo 13. Pero sabemos, porque lo hemos definido inicialmente, que son 14 los fragmentos en que ha sido dividido.

Esta es la historia de Osiris. Además hay todo un montón de complementos, pero ya nos alejan del 14 y del 13. Se puede decir que ha sido asesinado por envidia por su hermano, o que era rey e hijo de Dios, y cada uno de esos conceptos vehiculiza otro contenido.
Sin embargo, cuando decimos que ha sido troceado en 14 fragmentos y que solo han aparecido 13, estamos diciendo que el fragmento 14 está en otro sitio, sirviéndonos para hablar de dos dimensiones.

Cuando decimos que el trozo que falta es precisamente el pene y le añadimos que a pesar de haber desaparecido tiene un hijo, estamos contando una historia que tiene un gran poder de captación, que lo aleja de lo banal.
De alguna manera no sabemos hacia dónde se dirige todo esto en un primer momento, pero desde luego no es una historia banal. Sin embargo, si simplemente dijéramos que el pene está dentro de la mujer y que luego tiene un hijo, sería totalmente banal y perdería mucho poder de interesar, de despertar y de captar la atención.

Osiris es muerto por su hermano Set por envidia, ya que quiere usurpar su puesto de rey de Egipto. Es troceado su cuerpo y diseminado por todo el territorio de Egipto. Su mujer Isis lo busca y lo reconstruye con su amor, pero solo ha encontrado 13 fragmentos, y aunque con su amor le da vida y lo reconstruye, falta el pene como fragmento 14, que ha sido devorado por un pez del Nilo llamado Oxirrinco. Aquí ya encontramos una resonancia: Osiri-s y Oxirri-nco.
La resonancia existe, evidentemente, aunque en ningún sitio se comenta y de momento no sabemos a dónde nos lleva. Sí podemos decir que en el momento del acto sexual ese hombre que hemos definido como igual a 14 fragmentos, cuando está unido al cuerpo de esa mujer, solo tiene 13 en su espacio, porque el fragmento 14 está dentro del espacio de la mujer. Entonces, parece bastante sencillo que en algún momento aparezca un hijo.

Esto pertenecería a lo cotidiano, es decir, a lo banal. Pero la historia de Isis, Osiris y Horus, que es compatible con ese hecho cotidiano habitual, también sirve para presentarla dentro de lo sagrado y de lo mágico, porque efectivamente aun siendo banal es mágico que aparezca un hijo como consecuencia del contacto.
A lo que nos lleva la historia contada de esta manera es a presentar lo sagrado, situando a la mujer como sacerdotisa de lo sagrado a través del amor, gracias al cual se produce esa multiplicación y ese fruto.

Es decir, lo banal, lo habitual, aquello donde te empuja tu instinto sin conciencia, de repente aparece como el territorio de lo sagrado, y desde la conciencia despierta, lo que no puedes es convertir lo sagrado en banal. Una vez que has encontrado que lo banal se ha transformado en sagrado, no puedes llevar lo sagrado de nuevo a lo banal, porque has descubierto que tú eres sagrado y perteneces a lo sagrado, de modo que cuando vuelves a lo banal tendrás que elegir entre ser consciente o entrar en la inconsciencia. Tienes que elegir entre el cielo y el averno, Dios o cosa.
La elección está clara. De alguna manera el hombre como masculino necesita reconocer lo sagrado en la mujer como sacerdotisa, como la conocedora. Esa es una de las reivindicaciones políticas que se pretende al tratar de igualar al hombre y la mujer, que la mujer sea también sacerdote, pero cuando te sitúas en lo sagrado, la mujer es el sacerdote, porque en su interior está el big-bang creador.

Entonces, el hombre como masculino tiene que hacer una transformación, si estamos siguiendo la propuesta de Isis-Osiris, y es la de pasar de lo viejo a lo nuevo, re-gestarse, volver a nacer. Eso es encontrar unos criterios nuevos.
Si retomamos el tarot y el alfabeto hebreo, de los que ya que hemos hablado en otras ocasiones, vemos que el 13 como arcano es la muerte y como alfabeto hebreo es la Mem y la letra madre, y también significa las aguas y el mar. Este arcano 13 es seguido por el 14, que significa el pez, pero también el retoño, que siempre ha sido hijo y en lo sagrado, el Mesías, hijo de Dios. Encontrar el amor y vivir el amor es lo que te sitúa en ese retoño y ese paso de lo viejo a lo nuevo, y en ese Mesías hijo de Dios.
El pasar de lo viejo a lo nuevo es pura y simplemente una conversión y una transformación, ya que una conversión es una transformación. Y si el masculino no hace esa transformación no entra en la tierra prometida, en lo nuevo gozoso.
La mujer también hace una transformación, que es asumir esa maga del amor que gesta lo divino, que gesta al hijo de Dios.

Tenemos ese arquetipo de Isis, asociado a Sara y a María. La maga Isis que reconstruye y le da vida a Osiris muerto y que en ausencia de su pene tiene un hijo, es similar a esa anciana que no ha tenido hijos cuando era fértil y que cuando sus ovarios ya no producen óvulos gesta un hijo que luego será una familia, después un pueblo y finalmente estará en todos los países de la tierra. También es similar a María, símil de la iglesia, que gesta al hijo de Dios y a los hijos de Dios, y que al mismo tiempo es cualquier mujer que vive el amor y que desde su vivencia de amor abre el cielo, permitiendo al hombre encontrar su realidad sagrada.
Como todo esto son experiencias espirituales, no son banales.

Entonces, el 13 es el agua y la muerte, y el 14 es la templanza, el pez, el retoño y el Mesías, pero también Josué y los fragmentos de Osiris. Vemos claramente que la madre, como 13, Isis, Sara y María, gesta, pero también es un paso a la tierra prometida.
Eso está en todas y cada una de las mujeres. La transformación de Moisés en Josué, o de Osiris en Horus, o de tú mismo en el Mesías, está en todos los hombres.

Para eso también nos ayuda la historia de María de Betania y María Magdalena, o sea de las dos Betania. La Betania de abajo es el paso, que necesita la activación del tercer chakra que es el perdón y el reconocimiento del error o pecado, como acceso al corazón, porque el tercer chakra es la frontera de acceso al corazón, cuarto chakra. María Magdalena ya se sitúa en el quinto chakra. Es el inicio de lo sagrado, que es Betania y Juan el Bautista, el primer Juan, pidiendo que seas consciente de tus acciones y de cómo no actúas desde el amor.
La Betania de arriba está junto al templo y Jerusalén, en lo sagrado. Ya aparece María Magdalena, que es fuerte (Magdala), porque está llena de bendición y de amor, ya que el perdón facilita el amor y el no reconocimiento lo imposibilita.

Hay dos visiones opuestas, pero la realidad es la de la vida eterna y gozo eterno


Con esto de las perspectivas pasa eso, no sabes si entras o sales, hasta que lo ves desde otro ángulo, o sea, desde otra consideración.
Con la imagen/símbolo de Jesucristo y la cruz sucede lo mismo. Desde una perspectiva, la de la realidad ordinaria del sufrimiento y la guerra, Jesucristo sufre y está entrando en la muerte/fracaso, pero desde otra perspectiva está abriendo la puerta del gozo, entrando en la vida eterna, es decir, en la dimensión del gozo y la plenitud, donde no existe muerte, sufrimiento ni fracaso, sino plenitud vital, o sea gozo, amor y armonía.
Las dos visiones son opuestas, pero la realidad es la de la vida eterna y gozo eterno. La muerte solo es vista desde la realidad ordinaria, donde la vida te la das tú con tu esfuerzo, luchando contra la muerte/fracaso, pero esa perspectiva solo es aparente.

Con Atlas sosteniendo la bóveda celeste pasa lo mismo. Parece que es un castigo, y entonces es como un trabajo forzado a perpetuidad, la máxima pena para un inmortal. ¡Sostener permanentemente la bóveda celeste¡, ¡menudo esfuerzo constante!
Sin embargo, eso solo es así desde la perspectiva del esfuerzo y el sufrimiento y, por tanto, desde la derrota y el castigo.
Desde otra perspectiva que existe, lo que hace Atlas es unir el cielo y la tierra, o sea, ser un camino por el cual pasas de la tierra, dimensión ordinaria del sufrimiento, esfuerzo y finalmente derrota, a otra dimensión superior/cielo/gozo/inmortalidad, como demuestra Atlas.

Para saber cómo hacerlo te tienes que situar como Hércules, reconociendo que desde tu dimensión de esfuerzo/lucha no generas vida sino muerte; reconociendo en qué momentos no actúas desde el amor, sino enloquecido o hechizado por el no amor.

Atlas está sosteniendo la bóveda celeste, pero ¿qué significa sostener la bóveda celeste?

Atlas está separando-uniendo el cielo y la tierra. Depende de cómo lo mires. Desde una perspectiva une y desde otra perspectiva separa, pero es lo mismo.
Atlas aparece en las imágenes como un hombre que sostiene con su cuerpo una gran bola, que pudiera ser el globo terrestre, o sea la tierra, pero que en realidad parece ser que es el cielo, la bóveda celeste.
Esta imagen soló puede ser un símbolo. Esta imagen de un hombre corpulento llevando una gran bola, posiblemente de piedra, cuenta algo, pero solo te lo cuenta si te enfocas en ello. Si te interesa. Si escuchas. Si dialogas.

Pero si lo que sostiene es el cielo, ¿dónde esta es la tierra? Él está en la tierra. Esta donde estás tú. La explicación lógica es que está castigado o penando por algo y obligado a sostener el cielo.
Evidentemente esto es cuento, pero un cuento didáctico que conserva o guarda un mensaje de sabiduría, una iluminación para los que se interesen en ello.

Si nos olvidamos de la lógica y simplemente investigamos, exploramos o comprobamos podemos decir que Atlas es algo sólido, y sólido puede significar real, que toca y une la tierra donde tú estás, sus pies están donde tú, y el cielo, la sabiduría, lo óptimo, donde tu quizás quisieras estar. De modo que aparece como algo real existente, palpable y accesible a tus sentidos, que conecta donde está con lo óptimo y lo elevado, de modo que trepando por su cuerpo, una hormiga por ejemplo, un ser humano podría subir al cielo.
Es decir, materialmente existe un camino que une cielo y tierra. Pero ¿cómo subirlo?, ¿cómo encontrarlo?

Esa historia te la cuenta Hércules.
Hay que verlo todo no como asunto de dioses y cosas así sino como conceptos.
Todas esas historias de dioses de la mitología no son religión sino conceptos dentro de un diálogo.
El diálogo entre el ser humano y el espíritu quizás siempre ha existido o quizás solo existe si TU dialogas con la realidad espiritual. Todo sucede para que se establezca ese diálogo. Todo lo que está en el pasado y todo lo que está en el presente está dirigido a que se establezca ese diálogo.

Entonces, si consideramos que Atlas es un concepto, vemos que contiene un elemento que es la guerra y otro que es el sufrimiento como consecuencia de la guerra.
Atlas es un inmortal, un dios, porque es hijo del dios Cronos, o sea es hijo de dios y además inmortal.
El concepto de hijo de dios le hace igual que todos los humanos, o sea tú, yo, etc., si te reconoces como hijo de dios. También tiene el concepto de inmortal, cosa que tal vez la reconozcas ya en ti.
Entonces este hijo de dios, del dios máximo entonces llamado con la palabra Cronos, a su vez está peleado y en guerra con el dios supremo, que entonces es llamado Zeus. Es decir, la historia de Atlas es la de alguien que se sabe hijo de dios pero que es enemigo de dios. Simplemente.

Sucede que alguien llamado inicialmente Alceo, que luego será conocido como Hércules, que también es un hijo de dios porque es hijo de Zeus, pero que no se reconoce como inmortal y por tanto no lo es, se cambia con Atlas en su tarea de sostener la bóveda celeste, o sea de permitir que la vida exista, de permitir que ese espacio entre el cielo y la tierra no se cierre.

Hércules se convierte en Atlas. Hércules, en cumplimiento de una de sus doce tareas, se convierte en Atlas; aparece como Atlas sosteniendo la bóveda celeste, para que Atlas le traiga las manzanas del jardín de las Hespérides.
Esto muestra como concepto que son iguales. Atlas y Hércules, los dos, son hijos de dios y los dos sostienen la bóveda celeste. Todos los humanos como concepto somos hijos de dios, o sea de la vida, de la creación. Otra cosa es que reconozcas que la vida es amor o que luches contra lo que sucede porque no creas que la vida es amor.

Sin embargo, el concepto Atlas contiene lucha contra dios, pero el concepto Hércules, no. ¿Qué sucede?
Sucede que Hércules está cumpliendo esos doce trabajos porque ha matado a su mujer, a sus hijos, a su sobrino, etc. O sea, es un asesino.
Hércules, arrepentido de lo que ha hecho va a un santuario, y para expiar sus culpas le dicen que tiene que realizar esos doce trabajos, uno de los cuales es aparecer como Atlas sosteniendo la bóveda celeste, o sea haciendo que la vida sea.
Hércules y Atlas se igualan. Es decir, luchar contra dios es lo mismo que tus acciones no produzcan vida sino muerte. Este es el concepto. Si luchas contra la vida tratando de crear tú la vida, desde tu ego, porque no reconoces que la vida es amor, entonces sucede que luchas contra dios y matas.

¿Qué es sostener la bóveda celeste?
Sostener la bóveda celeste es encontrar a dios dentro de ti y hacer las acciones de dios de amor, perdón, belleza y armonía.

El castigo de Atlas es sencillamente ser dios, porque dios separa el cielo y la tierra creando ese espacio para la vida, o sea para que tu estés ahí viviendo.
Así como Atlas y Hércules se intercambian en esa tarea, en la mitología egipcia el que separa el cielo de la tierra es el dios Shu. Shu, dios creador, aparece en los documentos egipcios separando el cielo de la tierra. El castigo es un premio.

Si en tu corazón hay guerra y por tanto no vida, entonces es un castigo. Ser tú, en guerra con la vida, crees que es un “castigo”. Ser tú, como un voluntario para la vida tal y como es, desde el amor, amando todo lo que te sucede, es un premio. O sea, un gozo.

En su viaje nocturno Ra entraba en el inframundo

Los antiguos egipcios tenían una mitología o sistema de creencias que transmitían mediante las palabras. La mitología es ciencia y sabiduría espiritual. Fue creada en aquella época, pero estaba dirigida a nosotros, a las personas que están despertando. Da igual de qué época, porque la persona que está despertando reconoce el lenguaje que le llama por su nombre a despertar. Esa es parte de la iluminación, recuperar tu alma, tu nombre secreto, sagrado y mágico, o sea, quién eres.

Los antiguos egipcios explicaban cómo el sol hacía un viaje diurno por el cielo y un viaje nocturno para volver a aparecer en la salida del sol. El viaje diurno era un momento de plenitud, mientras que en el viaje nocturno Ra entraba en el inframundo y tenía que ir sorteando una serie de obstáculos y enemigos que trataban de impedirle volver a despertar.
Ese viaje nocturno transcurría, de forma escenificada, en la barca de Ra, que surcaba por el agua y tenía que luchar con una gran serpiente que era su enemigo y quería impedir que volviese a resucitar y reaparecer.

En la barca llevaba como a aliados a Heka, Thot y en ocasiones a Seth.
Seth era la energía y la fuerza.
Heka era considerado como el Dios de la magia, pero también el Ka de Ra, del sol. La magia era la fuerza vital del sol. La fuerza vital de la luz quiere decir que todo es posible siempre. Ra, la luz que está en ti, el Ra que está en ti, tiene una fuerza vital que es mágica. Todo es posible cuando estás en esa alineación con tu fuerza vital, con tu luz interior. Todo es posible en esa plenitud.
El otro aliado era Thot, el dios de las palabras. Thot y Heka iban juntos, ya que parte de la magia está en las palabras. Las palabras forman parte de esa energía vital mágica que no está sometida a leyes que la hacen posible o imposible. Las palabras eran uno de los atributos del dios creador Ra, ya que solo con nombrar las cosas, aparecían.

Eso es un espejo del ser humano. Cuando el ser humano está en un determinado despertar, ese Ka o energía está en su interior. Por eso es tan importante el manejo de la palabra, porque convierte la vida en mágica, y entonces la fuerza que existe en el interior tiene una dirección, se armoniza.

Ra va en la barca en ese triángulo, donde por un lado hay una fuerza física, por otro, una energía vital y mágica, y por otro lado está el poder de la palabra.
Todo eso es parte de la barca de Ra en el inframundo.
Pero el inframundo, el estar por debajo de la vida posible, es la situación normal de las personas. Las personas estamos normalmente por debajo de la realidad posible. Por ello necesitamos cohesionar esos tres elementos, estableciendo ese triángulo, para que tenga un vértice superior, que es Ra, lo divino y luminoso, y aparezca como un tetraedro.
Lo que está en contacto con esa realidad del inframundo representada por la gran serpiente es la base del tetraedro. Es tu energía física representada por Seth, tu energía vital, espiritual, mágica representada por Heka, y tu conciencia, palabras y creencias, o sea la forma en que te explicas, en que dices lo que sucede, representado por Thot.

La magia amorosa está representada en Osiris

LA MAGIA AMOROSA EN OSIRIS
El mago es el sello 14. En ese sentido no es un final ni un principio, sino un número más dentro de una secuencia que ha empezado con el uno y acaba con el veinte.
Hay una herramienta que son los 20 sellos y otra que son las 20 ondas, donde cada uno de esos valores numéricos se expande en 13. Cuando estamos considerando los 20 sellos, el mago, sello 14, es uno más en la secuencia. Pero cuando estamos considerando los 260 sellos que componen el Tzolkin, conteniendo las 20 ondas, el sello 14 es el inicio de la segunda onda.

Hay un inicio. Por eso es interesante para extraer el valor asociado al contenido del mago, considerar los dos aspectos.
Como sello 14 ya se encuentra fuera del enlazamiento de los tonos, que llegan hasta el 13, siendo el 14 donde se repite por segunda vez el tono 1, y en ese sentido es un inicio.
Es un inicio en la secuencia de las ondas. No aparece en la secuencia de los tonos por primera vez, sino que aparece como una repetición.
Mientras, en la secuencia de los 20 es uno más, que está situado, según la secuenciación de los 4 colores, en el cuarto nivel: caminante del cielo, mago, águila y guerrero.

La onda te lleva hasta el 13, que es lo primero que aparece en el cuarto nivel (sello 13, caminante del cielo). La onda es como una escalera que te lleva al cuarto nivel, equivalente al cuarto castillo, pero solo te muestra el primer punto, toque de tierra dentro de ese cuarto nivel o cuarto castillo.
Sin embargo, la secuencia de los sellos completa los 5 niveles y te lleva incluso a la frontera con el 6 nivel.

El mago como sello 14 no es una frontera, pero como onda sí, aunque no sea en la superficie. En la profundidad hay una frontera, que aparece cuando expandes cada sello en 13, que son las ondas. Esa frontera es el lugar donde se acaban los tonos y recomienzan. Es un recomienzo, un final y un comienzo.
Nos interesa profundizar en los contenidos de esa frontera, de ese final y comienzo.

Para tratar de entender qué sucede con este 14 nos vamos a otra tradición como es la egipcia, donde encontramos un calendario similar de 360 días más 5 fuera del tiempo.
En esta tradición encontramos algo muy relevante asociado al 14. Osiris, según alguno de los relatos, cuando es muerto es troceado en 14 trozos, apareciendo ahí el 14. Sin embargo, cuando Isis busca los trozos, solo consigue recuperar 13. Osiris es el 14, pero aparecen solo 13.
Claro, el 13 es el final de la onda encantada, con sus 13 tonos. Nos está diciendo que hay un 13 visible, que es la onda encantada, pero que algo continúa y no se acaba en lo visible, sino que sigue en el territorio de lo no visible.
Consecuentemente, el 14 está hablando de una realidad que solo es visible parcialmente.

Osiris presenta dos tipos de humanos, uno basado en la agresión que procede de emociones negativas y el otro relacionado con la magia y con el amor, ya que es resucitado por el amor.
Vemos que se sincroniza y relaciona con el mago, que al ser un sello blanco hace referencia a la emoción y al amor. Está hablando de la magia y del amor, exactamente igual que Osiris.

Justamente la magia se ve en que, incluso habiendo recuperado solo 13 porciones del cuerpo y faltando justamente la que contiene el pene, esa magia amorosa consigue no solamente devolverle la vida sino hacerle fértil y que tenga un hijo. Quiere decir que marca una continuidad.

Según esto, el 14 es donde aparece la magia y el amor. En el calendario maya el 14 tiene dos contenidos, uno el mago (sello 14) y otro el perro (onda 14), que es el amor incondicional. La magia y el amor están asociados al 14.
Después de los 13 tonos, vuelve a recomenzar el tono 1, que de esta forma está presente en el 14.

Osiris también es importante ya que “el juicio de Osiris” va a ser determinante para entrar en la vida más allá de la apariencia.
En el juicio de Osiris se determina si tu alma pesa al compararla con una pluma. Si pesa menos, te elevas a otra dimensión.

El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser dueño del cielo

¿Cómo puede el hombre, que es la tierra, al menos en esa imagen de la civilización 13:20 o 360 de Egipto, acercarse al cielo?
El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser el dueño del cielo.

Cuando el hombre, según la idea de los conquistadores griegos, cree que es el dueño y el cielo, entonces trata de poseer. Pero el hombre no puede ser el dueño del cielo. El hombre no es el dueño de la energía de resurrección.
El hombre no es el dueño de la energía creadora, pero sí puede recibir esa energía.

El hombre tiene que entregarse sin reserva a esa energía, sin dominarla ni poseerla.
El cielo no se conquista, sino que te abre la puerta. Si quieres entrar en el cielo no es dando patadas a la puerta o tirándole bombas. Esa no es la actitud.

Claro, el hombre es la tierra porque la mujer es la luna, o sea arriba.
Cuando el arquetipo de Osiris es la tierra y el arquetipo de Isis es la luna, entonces es cuando puede suceder la resurrección de Osiris, apareciendo su hijo Horus, que es el humano, hombre o mujer, iluminado.

La cuarta dimensión es un periodo intermedio.

La cuarta dimensión es un periodo intermedio. Tú estás todavía con valores de la dimensión del esfuerzo y el conflicto, pero has entrado en contacto con hechos maravillosos.

El trabajo personal es modificar los valores que son programas, que es lo que llamamos hechizos, que te hacen actuar de una u otra forma y que en ese momento todavía es reactivo. Esto es un trabajo que haces tú, en tu interior, contigo mismo. Es un diálogo interior, donde parte del diálogo lo expresa tu ser espiritual, que dialoga con tu ser reactivo.

Al cambiar tus valores y conectar con tu ser espiritual cambia la realidad que te rodea. La realidad objetiva se modifica y las personas también se transforman.
Empiezas a percibir sincronías, hay un diálogo más profundo y las demás personas no responden a tus juicios anteriores.
Cuando conectas con tu ser espiritual también encuentras y conectas con el ser espiritual de otras personas, permitiéndote conectar con ese grupo y con la misión de la luz que aparece a través de ese grupo.
Entonces ya no se trata tanto de un trabajo personal como de empezar a abrirte a un trabajo grupal.

Cuando conectas con tu ser espiritual ves la vida desde tu ser espiritual y entonces todo es diferente. Situarte ahí es el trabajo de la cuarta dimensión, donde te vas descargando, deshaciendo de los valores de la realidad reactiva de la supervivencia, que son incompatibles con la realidad de lo óptimo.

Eso corresponde a lo que en la mitología egipcia se describe como Juicio de Osiris, y expresa una elevación. Cuando tu vida no pesa entras en la quinta dimensión.
Por eso, en ese estado intermedio de la cuarta dimensión todavía hay programas y reacciones dentro de ti que pertenecen a la dimensión reactiva. Pero tú ya estás en contacto con valores y vivencias de la quinta dimensión.
Donde el miedo te agarra, te sujeta a la tercera.
Donde el amor entra, te eleva hacia la quinta.

Todo está bien. Incluso el estado intermedio está bien. ¿Quién quiere ir más deprisa?

La energía amorosa de Isis

LA ENERGÍA AMOROSA DE ISIS (Extracto del nuevo libro “El poder del agua, El poder de la emoción”)

En el mito de Osiris, su hermano Seth le mata. Ahí aparecen connotaciones negativas, expresadas por la mentira, el engaño y la envidia, ya que Osiris es rey y Seth quiere ocupar su puesto con el uso de la fuerza.
Todo esto se pone en el lado donde el ser humano, como hombre y mujer, aparece como más fuerte físicamente. De modo que parece como si dijera que la fuerza tiene un fácil camino hacia el abuso, cuando se aconseja del odio, la envidia, la mentira, etc.
En el otro lado, se encuentra la energía amorosa y creadora de vida que se asocia a la mujer. La mujer de Osiris, Isis, con la fuerza de su amor vuelve a darle vida a Osiris. Es capaz de crear vida en ese nivel, pero además engendra un hijo, Horus, con lo cual demuestra que es capaz de crear vida en otro nivel. Uno es el nivel del estar y otro es un acceso a lo que no está. La mujer y la energía femenina parecen tener un poder de hacer entrar en el estar a algo que no está.

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