El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos

El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos, porque el juicio es un error que te aleja de la resurrección, de esa entrada en la plenitud. En realidad, los cuatro personajes eres tú; representan a la persona que busca la resurrección.
Los cuatro personajes, no solamente Osiris, que es el concepto que engloba ese trayecto, es decir, Osiris, Seth, Neftis e Isis, donde Osiris y Seth son hombres y Neftis e Isis son mujeres, representan a cualquier persona.

Osiris es muerto por Seth, y tú eres en algún momento Osiris y en algún momento Seth, de tal manera que no eres solamente Osiris, sino que en realidad eres Seth, por cuanto está representando a las personas que forman parte y constituyen la realidad ordinaria.
La realidad ordinaria está compuesta por Osiris y Seth, en la misma medida que por Neftis e Isis. En un caso es un tipo de actitud y en el otro, otro tipo de actitud, pero ambos están en todos.
En un lado aparece la actitud de la competencia y el conflicto, y en el otro la cooperación. Isis y Neftis cooperan para conseguir la resurrección, pero los cuatro están cooperando. Cualquier persona es resultado de violencia y ejecutor de violencia, a través de la palabra, el pensamiento la acción o el deseo.

Entonces, hay dos actitudes, la confrontación y la cooperación. La solución va a estar en la cooperación, pero es necesario el reconocimiento de formar parte del problema, para encontrar la solución.
Dentro de ti están las dos actitudes, a veces compites y a veces colaboras, pero siempre eres tú. Entonces, se trata de elegir y situarte prioritariamente en la actitud de la cooperación, de colaborar.
Quizá forma parte del sistema de creencias el creer que no te dan nada gratis, pero eso es falso, porque de momento te han dado la vida y no te han pedido ni un chavo. Te dan el aire, un hígado, ojos,… Todo lo que necesitas te lo dan gratis.

Entonces, hay que empezar a cambiar la actitud de la competencia. La actitud de la competencia produce esas dos versiones, víctima el que pierde y agresor el que gana, Osiris y Seth.
Luego está esa actitud de colaboración expresada con los dos arquetipos Isis y Neftis. En un caso eres protagonista, que es el caso de Isis, y en el segundo caso colaboras con el protagonista, que es el caso de Neftis. Vemos que la colaboración tiene esa forma de incondicionalidad, es decir, no necesita nada; simplemente lo haces, colaboras con el protagonista, sin pedir nada y eso te hace feliz.

Esos cuatro elementos están dentro de cada persona y al final es un ejercicio de priorizar, de cambiar valores, de salir de la actitud repetitiva por inercia, empezando a explorar otras posibilidades. La resurrección necesita la exploración, la apertura a nuevas posibilidades. Necesitas encontrar el camino que desconoces, porque el camino que conoces es el que te mantiene en el conflicto y en la muerte.
Entonces, esa exploración es despertar a las posibilidades. Es un despertar.

La alquimia resucitadora que aparece en el mito de Osiris

La alquimia resucitadora que aparece en el mito de Osiris se inicia bajo el nombre y la consideración de Isis, como expresión de la magia del amor. Esto es particularmente importante en este tiempo, porque el hombre, el ser humano masculino, siempre trata de ser el primero. Como espermatozoide, antes de nacer, ya ha participado en esa carrera y ha llegado antes que muchos otros. Esa energía de competitividad forma parte del arquetipo masculino.

Por eso Osiris aparece como rey, es decir, como el primero, pero ser primero no es lo que le va a devolver la vida, sino el amor, porque ese espermatozoide que llega primero puede ser amado, o sea aceptado, unido e integrado, o rechazado. Y ya vemos cómo ese saber de aceptación, o sea de amor, está en el óvulo. Si el óvulo lo rechaza, por muy fuerte que sea el espermatozoide, sencillamente muere. El óvulo le abre la vía a la vida, más allá de su poder, es decir, a la transcendencia.
Ya en esta fase vemos que ese saber está en la mujer; esa cualidad le pertenece. Es el amor el que abre la puerta a la vida. La vida no se conquista a la fuerza. Es el amor el que abre la puerta. Y esa sabiduría aparece asociada como energía femenina desde el primer momento.

El amor es la fuerza que le lleva a la vida y aparece como mujer, como una fuerza femenina, porque no es lo importante ser el primero -para la mujer no es lo importante ser el primero-, sino la capacidad de crear vida, que aparece cuando gesta y sostiene la vida en su interior, de tal manera que donde hay uno en realidad hay dos. Esa fuerza no está en la capacidad de ser el primero.

La capacidad de ser el primero no crea vida, sino que lo crea ese rol que durante mucho tiempo aparece como secundario, que es el rol de la mujer. Físicamente es más débil, consecuentemente no se va a imponer por la fuerza, pero tiene la fuerza de generar vida, de abrir la puerta de la transcendencia, de abrir una puerta más allá de los límites y entonces entrar en otra realidad, con otras leyes, con otras formas. Y eso es pura magia.

Esa forma de unirse con la realidad es la que va a generar vida, no queriendo imponerse a la realidad, sino queriendo fundirse con la realidad, como hace el amor. El amor no se basa en ser el primero, sino en esa fuerza que de dos hace uno. Esa fuerza mágica de armonía, belleza y ganas de vivir y compartir es la que unifica todos los fragmentos separados, o sea rompe la división, y tiene esa característica que en la dimensión ordinaria de fuertes y débiles, primeros y segundos, se asocia con el segundo, que aparentemente es débil, pero que en verdad transciende la realidad y está imbuido en esa fuerza del amor.

Cómo decir una cosa para decir otra

El asunto es cómo decir una cosa para decir otra. Para ser más claro, se trata de decir algo pero contando otra cosa. No se trata de que no se entienda, sino muy al contrario, es una forma de preservar la sabiduría y evitar que algo sabio se convierta en banal, y entonces se pierda.
Por ejemplo, podemos decir que un hombre está compuesto por 14 trozos o que un hombre puede ser troceado en 14 partes. Esos trozos son esparcidos y alguien los busca, encontrando solo 13. Pero sabemos, porque lo hemos definido inicialmente, que son 14 los fragmentos en que ha sido dividido.

Esta es la historia de Osiris. Además hay todo un montón de complementos, pero ya nos alejan del 14 y del 13. Se puede decir que ha sido asesinado por envidia por su hermano, o que era rey e hijo de Dios, y cada uno de esos conceptos vehiculiza otro contenido.
Sin embargo, cuando decimos que ha sido troceado en 14 fragmentos y que solo han aparecido 13, estamos diciendo que el fragmento 14 está en otro sitio, sirviéndonos para hablar de dos dimensiones.

Cuando decimos que el trozo que falta es precisamente el pene y le añadimos que a pesar de haber desaparecido tiene un hijo, estamos contando una historia que tiene un gran poder de captación, que lo aleja de lo banal.
De alguna manera no sabemos hacia dónde se dirige todo esto en un primer momento, pero desde luego no es una historia banal. Sin embargo, si simplemente dijéramos que el pene está dentro de la mujer y que luego tiene un hijo, sería totalmente banal y perdería mucho poder de interesar, de despertar y de captar la atención.

Osiris es muerto por su hermano Set por envidia, ya que quiere usurpar su puesto de rey de Egipto. Es troceado su cuerpo y diseminado por todo el territorio de Egipto. Su mujer Isis lo busca y lo reconstruye con su amor, pero solo ha encontrado 13 fragmentos, y aunque con su amor le da vida y lo reconstruye, falta el pene como fragmento 14, que ha sido devorado por un pez del Nilo llamado Oxirrinco. Aquí ya encontramos una resonancia: Osiri-s y Oxirri-nco.
La resonancia existe, evidentemente, aunque en ningún sitio se comenta y de momento no sabemos a dónde nos lleva. Sí podemos decir que en el momento del acto sexual ese hombre que hemos definido como igual a 14 fragmentos, cuando está unido al cuerpo de esa mujer, solo tiene 13 en su espacio, porque el fragmento 14 está dentro del espacio de la mujer. Entonces, parece bastante sencillo que en algún momento aparezca un hijo.

Esto pertenecería a lo cotidiano, es decir, a lo banal. Pero la historia de Isis, Osiris y Horus, que es compatible con ese hecho cotidiano habitual, también sirve para presentarla dentro de lo sagrado y de lo mágico, porque efectivamente aun siendo banal es mágico que aparezca un hijo como consecuencia del contacto.
A lo que nos lleva la historia contada de esta manera es a presentar lo sagrado, situando a la mujer como sacerdotisa de lo sagrado a través del amor, gracias al cual se produce esa multiplicación y ese fruto.

Es decir, lo banal, lo habitual, aquello donde te empuja tu instinto sin conciencia, de repente aparece como el territorio de lo sagrado, y desde la conciencia despierta, lo que no puedes es convertir lo sagrado en banal. Una vez que has encontrado que lo banal se ha transformado en sagrado, no puedes llevar lo sagrado de nuevo a lo banal, porque has descubierto que tú eres sagrado y perteneces a lo sagrado, de modo que cuando vuelves a lo banal tendrás que elegir entre ser consciente o entrar en la inconsciencia. Tienes que elegir entre el cielo y el averno, Dios o cosa.
La elección está clara. De alguna manera el hombre como masculino necesita reconocer lo sagrado en la mujer como sacerdotisa, como la conocedora. Esa es una de las reivindicaciones políticas que se pretende al tratar de igualar al hombre y la mujer, que la mujer sea también sacerdote, pero cuando te sitúas en lo sagrado, la mujer es el sacerdote, porque en su interior está el big-bang creador.

Entonces, el hombre como masculino tiene que hacer una transformación, si estamos siguiendo la propuesta de Isis-Osiris, y es la de pasar de lo viejo a lo nuevo, re-gestarse, volver a nacer. Eso es encontrar unos criterios nuevos.
Si retomamos el tarot y el alfabeto hebreo, de los que ya que hemos hablado en otras ocasiones, vemos que el 13 como arcano es la muerte y como alfabeto hebreo es la Mem y la letra madre, y también significa las aguas y el mar. Este arcano 13 es seguido por el 14, que significa el pez, pero también el retoño, que siempre ha sido hijo y en lo sagrado, el Mesías, hijo de Dios. Encontrar el amor y vivir el amor es lo que te sitúa en ese retoño y ese paso de lo viejo a lo nuevo, y en ese Mesías hijo de Dios.
El pasar de lo viejo a lo nuevo es pura y simplemente una conversión y una transformación, ya que una conversión es una transformación. Y si el masculino no hace esa transformación no entra en la tierra prometida, en lo nuevo gozoso.
La mujer también hace una transformación, que es asumir esa maga del amor que gesta lo divino, que gesta al hijo de Dios.

Tenemos ese arquetipo de Isis, asociado a Sara y a María. La maga Isis que reconstruye y le da vida a Osiris muerto y que en ausencia de su pene tiene un hijo, es similar a esa anciana que no ha tenido hijos cuando era fértil y que cuando sus ovarios ya no producen óvulos gesta un hijo que luego será una familia, después un pueblo y finalmente estará en todos los países de la tierra. También es similar a María, símil de la iglesia, que gesta al hijo de Dios y a los hijos de Dios, y que al mismo tiempo es cualquier mujer que vive el amor y que desde su vivencia de amor abre el cielo, permitiendo al hombre encontrar su realidad sagrada.
Como todo esto son experiencias espirituales, no son banales.

Entonces, el 13 es el agua y la muerte, y el 14 es la templanza, el pez, el retoño y el Mesías, pero también Josué y los fragmentos de Osiris. Vemos claramente que la madre, como 13, Isis, Sara y María, gesta, pero también es un paso a la tierra prometida.
Eso está en todas y cada una de las mujeres. La transformación de Moisés en Josué, o de Osiris en Horus, o de tú mismo en el Mesías, está en todos los hombres.

Para eso también nos ayuda la historia de María de Betania y María Magdalena, o sea de las dos Betania. La Betania de abajo es el paso, que necesita la activación del tercer chakra que es el perdón y el reconocimiento del error o pecado, como acceso al corazón, porque el tercer chakra es la frontera de acceso al corazón, cuarto chakra. María Magdalena ya se sitúa en el quinto chakra. Es el inicio de lo sagrado, que es Betania y Juan el Bautista, el primer Juan, pidiendo que seas consciente de tus acciones y de cómo no actúas desde el amor.
La Betania de arriba está junto al templo y Jerusalén, en lo sagrado. Ya aparece María Magdalena, que es fuerte (Magdala), porque está llena de bendición y de amor, ya que el perdón facilita el amor y el no reconocimiento lo imposibilita.

Las personas vivimos en la tierra no para ignorarnos sino para conocernos, y al reconocernos, amarnos

12 de abril
Todos los años el 12 de abril se repite el sello con el que ha comenzado el año, según lo que denominamos calendario maya.
Todos los años, el 12 de abril es lo mismo que el 26 de julio del año anterior, es decir que la segunda repetición de los sellos que abren el año viene asociada al cambio que muestran los astros objetivamente y que los astrónomos denominan equinoccio.

Es un momento importante, porque vuelves a recibir la misma influencia con la cual comenzó el periodo temporal. Es decir, desde el 26 de julio al 12 de abril pasan 260 días, que exactamente corresponden a un Tzolkin.
La segunda vez que ves algo ya lo conoces. La primera vez quizá te sorprende, porque no lo conoces, pero la segunda vez ya lo conoces. Quizá has estado distraído, pero objetivamente la segunda vez que ves algo, ya lo has visto, y así lo puedes RE-CONOCER.

El equinoccio está asociado a varios momentos fundacionales de la humanidad. En la cultura del Egipto de los faraones, el momento para reconocer y festejar la energía mágica y amorosa, dadora de vida y resucitadora de la mujer, y con la mujer de toda la humanidad, era el primer día de luna llena después del equinoccio. Ese día era considerado la nave de Isis.
De modo que la nave de Isis y la repetición del Tzolkin, es decir, la reconsideración del Tzolkin, aparecen asociados.

También, la salida de Egipto del pueblo de Israel sucede la noche dedicada a Isis en la primera luna llena después del equinoccio, y eso es denominado PASO, o sea Pascua, es decir que la nave o barco de Isis favorecía o producía el paso dimensional.
Estamos hablando de un pueblo que vivía en Egipto hasta ese momento, por lo que eran egipcios.
Al mismo tiempo sabemos por otras informaciones, es decir por otro “ojo”, que la característica de ese grupo humano era que había abierto la comunicación directa con la realidad Dios, y lo que iniciaban con la nave de Isis era una MISIÓN.
Cuando la misión de Isis resuena, en su resonancia se expande a todo el mundo, y hoy vemos cómo en todo el mundo se celebra, todos los días, en lo que se denomina eucaristía o santa misa.

La nave de Isis, además de con la pascua y la eucaristía, encuentra su resonancia también en el Tzolkin, ya que la segunda vez que reaparece el Tzolkin en el transcurso del año lo hace asociado a la primera luna llena después del equinoccio, que solo puede transcurrir entre el 22 de marzo y el 18 de abril. La luna llena siempre tiene que aparecer en alguno de esos días.

Si utilizamos el Tzolkin tipo como muestra, numerando los 260 días que separan el 26 de julio y el 12 de abril, los días anteriores al 12 de abril van a corresponder a alguno de los días finales del Tzolkin, que transcurren en la columna 13. Y a partir del 12 de abril, los días que transcurren son los equivalentes a los primeros del Tzolkin tipo, que están en la columna 1.
Pero los días que aparecen en la columna 13 son los ocultos de los que aparecen en la columna 1, de forma que de alguna manera se trata de los mismos días.

Este año, la nave de Isis y la luna llena después del equinoccio suceden el 4 de abril, de modo que si el 12 de abril es el equivalente a dragón 1 como inicio en el Tzolkin tipo, el 4 de abril es el equivalente al caminante del cielo 6, en la onda de la estrella, siendo su oculto numéricamente el día 19 de abril con el guerrero 3 según los sellos de este año, y al ser el octavo día del nuevo Tzolkin, estrella 8 en el Tzolkin tipo.

Así, todos los años la aparición de la segunda repetición está asociada a ese momento donde los ocultos se juntan, no como días sino con la fuerza de la onda.

El momento señalado por el equinoccio y por la primera luna llena es resonante en las culturas prehistóricas de Egipto y en toda la evolución posterior, que es enlazadora, porque las personas vivimos en la tierra no para ignorarnos sino para conocernos, y al reconocernos, amarnos.

Es importante reconocer que es posible entrar en el desierto de la incertidumbre y desarmarte, porque no corres peligro

El viaje espacial del caminante del cielo, explorando lo desconocido, es el viaje al interior del gozo, donde esa espacialidad del vacío se transforma y aparece como plenitud habitada del ser.
Hay una frontera dimensional donde el explorador del espacio o astronauta entra en el vacío, por breve tiempo hasta ahora, siendo imposible allí la vida sin ayuda exterior.

Eso es a este lado del espejo o frontera dimensional, donde la gente se muere, hay enfermedades y de alguna manera te enseñan a ser fuerte, más fuerte que los demás, porque compites por la nutrición.

Eso traduce una forma de ver. Pero el caminante del cielo, como viajero dimensional que le convierte en caminante del cielo 13 transcendente -cuya raíz está en el dragón 1, asociado a la luz cumpliendo una misión- no entra en el vacío sino que empieza a caminar en el cielo, en la plenitud, porque su raíz no es la competencia por la supervivencia, sino la solidaridad y el amor.
Su raíz no es el miedo y la necesidad de ser más fuerte, sino la garantía de la comprobación de la realidad espiritual, que sustenta una aparente esperanza que es certitud. La raíz no es la inseguridad, la incertidumbre, sino la expansión de la conciencia, que podemos determinar FE.

El caminante del cielo transcendente, cuya raíz es la solidaridad y el conocimiento de la luz cumpliendo una misión (dragón 1 o Bosón Higgs), también canaliza (mano 7), viviendo un presente, algo azul, donde reconoce su falta al amor como algo que rompe la malla privándole de nutrición y de gozo, impidiéndole expandir su conciencia a la plenitud.
Esa es la enseñanza de los maestros huicholes caminantes de la sierra madre, como ángeles que viven en el desierto y que son similares a esos monjes cristianos que se retiran al desierto a establecer una conexión con Dios, de forma permanente.
Manik, el venado azul, como reconocimiento de las faltas al amor, es un sacramento y una reconstrucción de lo sagrado, que permite al caminante llegar a la transcendencia, es decir al gozo y a la plenitud.

Todos y cada uno de los sellos que unen el dragón con el caminante del cielo permiten la nutrición permanente del humano adulto, que como el faraón, que es el humano real, se acerca a Isis y recibe una nutrición que le devuelve la vida.

La mujer y la energía femenina nutren de manera real (dragón 1). En este momento es importante modificar los valores del sistema de creencias y reconocer cómo la maravilla actúa desde todas y cada una de las mujeres, y cómo es posible entrar en el desierto de la incertidumbre y desarmarte, porque no corres peligro. Solo son peligrosas tus armas, y una vez que te desarmas permites a esa energía del amor llegar a tu vida y transformarla.

Isis aparece como una madre con su hijo en brazos, tal vez dándole el pecho. También aparece como un árbol donde el faraón –es un hombre real adulto pero no un niño, porque esto sucede cuando toma posesión del reino, mostrando así que se trata de un adulto- se nutre de Isis-árbol, que es aquella energía cuya raíz se conecta con el corazón de la tierra, extrayendo nutrición para el faraón, y cuyas ramas se conectan con el corazón del cielo, extrayendo, a través de la fotosíntesis, nutrición para el faraón, para el hombre real adulto.

De esa manera el faraón aparece como niño con su mamá, y como adulto como rey, alineado con el corazón del cielo y de la tierra.
El niño, es decir el humano dormido, se relaciona con la mujer de manera exigente y dominante, “mi mamá”, “mi mamá me mima a mí”, intentando encerrar a la mujer.
Pero el adulto se relaciona con la mujer y con la energía femenina desde lo sagrado, con total libertad y expansión. Esa relación nutre al arquetipo desde el gozo.

Cómo no vamos a invitar a todos los seres humanos a explorar el gozo, a resucitar a la vida.

lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”

Los árboles son más antiguos en la tierra que los hombres.
Los seres humanos no han producido una tecnología capaz de crear los árboles, sino que los árboles estaban esperando a los seres humanos en este lugar que llamamos tierra, en este idioma y en su equivalente similar en otros idiomas.

Decimos que la tierra es redonda, y sin duda lo es, sobre todo cuando se convierte en una bolita en una pantalla de ordenador.
También la interposición de la tierra entre la luna y el sol, o de la luna entre el sol y la tierra, hacen aparecer figuras o sombras redondas que tapan total o parcialmente el sol o la luna.
De ahí se puede deducir que la tierra es redonda. Pero lo cierto es que los seres humanos preferimos que sea plana, y por eso hacemos casas con suelos planos y también calles lo más planas posibles.
Sin embargo, quizá no estamos en un lugar ni plano ni redondo, y la forma que adopte la tierra sea algo puramente circunstancial, no esencial.

El asunto es que ESTAMOS, y lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”. Es decir, se trata de ser el más fuerte del gallinero, de ser el depredador del gallinero o ¿de qué se trata?

Estamos totalmente mediatizados por la escritura fonética.
La escritura fonética potencia una forma de sentirse, de referenciarse, o sea de responder a la pregunta de quién soy.
La escritura fonética es maravillosa. Personalmente la amo. No puedo decir que sea mi amiga, que ya me gustaría, pero sí puedo decir que la admiro, soy fan.
La escritura fonética crea o potencia una forma de referenciarte, sentirte, de responder a la pregunta de quién soy, e inhibe otras formas de sentirte y de encontrar quién eres. Inhibe, pero yo la admiro, por las grandes cualidades que tiene en otros ámbitos. Pero en este concretamente bloquea el diálogo del símbolo.

El mito de Osiris aparece en forma de palabras, pero es una comunicación a través de símbolos. Por ese motivo conviene conocer lo que dicen las palabras, que es bastante importante, pero luego conviene conocer, reconocer, considerar y vibrar los símbolos. Y en esta faceta lo mejor es hacerlo “a lo tonto”, es decir, ahora que no me ve nadie, voy a fantasear.
Sí, eso es lo mejor, desde la inocencia. Entonces seguro que los símbolos te hablarán, porque la inocencia es una maravillosa puerta dimensional a esa dimensión donde el corazón pesa como una pluma.

Queremos hablar de Osiris, que es el que aparentemente va a determinar si puedes pasar a niveles superiores de la vida. Aunque, en realidad, no es el que lo determina, ya que aunque se denomina en el mundo de las palabras como “juicio de Osiris”, lo que sucede es que solamente te encuentras con Osiris cuando tu corazón pesa menos que una pluma. O sea que no hay juicio, sino acceso.

La presencia de Osiris es un determinante, como esos espectadores que rodean a los ciclistas cuando van subiendo una montaña y les dicen “venga, venga, ale, ale”. Está claro que no les juzgan, solo les jalean.
Por eso, es importante mirar, así a lo tonto, para ver por dónde anda Osiris.

El asunto es que Osiris aparece como un árbol, en una de las versiones existentes en idioma “letra”. Aparece como un Tamarisco.
Muerto por su hermano al introducirse en un ataúd, resulta que este ataúd va a viajar por el mar, él solito, hasta la ciudad de Biblos, apareciendo así dentro del conjunto de viajes por el mar de difuntos, como Santiago.
¡Esos extraños viajes de difuntos por el mar¡ Por el mar, que tiene la peculiaridad de que es agua, pero mucha, y agua primigenia, no como el agua que bebe el ser humano, que solo es agua dulce, sino el que en su oxidación del polvo metálico de las estrellas ha creado la tierra.

Por eso el viaje de Osiris, como el de Santiago, solo puede ser expresado en el mundo de los símbolos, porque las palabras son como el agua dulce.
Esos viajes también señalan un camino iniciático, porque es el camino al interior, a la raíz, en el tiempo.

El camino de Santiago es conocido y ahora es el tiempo del camino de Osiris. Su árbol es el Tamarisco, que se nutre del agua y también de la sal; es el pino de la sal.
SAL es una palabra que indica movimiento: sal, sal de tu miedo, de tu seguridad, de tu esclavitud y de tu aislamiento.
Pero es muchas más cosas, como aquello que da fuerza a la energía ancestral.

Se llega a Tutmosis III, Thot 3, Hermes Trismegisto o Tres Reyes Magos desde la emoción celeste

Mono 1 - Mono 3 - Hermes Trismegisto - Tres Reyes Magos
MONO 1 – MONO 3.
Moverse por el mundo de los símbolos es moverse por el mundo de las resonancias, o por el mundo de la lógica si nos referimos a la lógica contundencia de las resonancias.

Mono 1 es claramente un babuino 1, o sea Thot. Claro que Thot es la sabiduría, pero Jesucristo también es la sabiduría -que no se ofendan las personas religiosas, porque solamente hablamos desde nuestra ignorancia y encima no pretendemos ser serios. De hecho, nos aburren las series. Sí, podemos estudiar las repeticiones para ver si ganamos a la banca a la ruleta, pero nunca vamos al casino-. Santa Sofía, esa maravillosa catedral existente en Turquía, está dedicada a Jesucristo como santa sabiduría, ya que Sofía, que actualmente es un nombre de mujer, significa sabiduría.
De modo que Mono 1 puede ser Thot 1 y sabiduría 1. Santa Sofía significa lo mismo que el mono 1, ya que es el nacimiento de lo divino.

Esto ya lo hemos dicho, pero, ¿qué pasa con el mono 3?
El mono 3 es la primera vivencia experiencial del castillo verde, ya que es la primera representación de lo azul en el castillo verde, que está asociado al dodecaedro del éter o del plasma de las estrellas, a lo óptimo y a la sociedad celeste.
Al mono 3 podemos llegar en sentido fluyente desde la luna 1, que representa las emociones en el nivel celeste del castillo verde, confiriendo a ese mono que significase sabiduría, el concepto de sabiduría santa o celeste por estar en el castillo verde.

También encontramos al MONO 3 como THOT 3, que entonces sería TUTMOSIS III, que es el faraón que se alimenta de Isis como árbol. Recordamos que los árboles son maestros. Para los seres humanos los árboles son entidades donde actúan las dimensiones superiores como maestros, porque siempre son benéficos.
En mono 3 encontramos una sincronía con Tutmosis III, con una equivalencia de Thot 3, donde se une el nacimiento con el 3, pero también la característica de ser REY de Egipto, o sea faraón, que tiene entre sus títulos el ser hijo de Dios. El Faraón es hijo de Sa-Ra, hijo de Dios.
Aquí hay una nueva sincronía, ya que el faraón hijo de Dios recibe un nombre femenino en el idioma que actúa como enlazador en el mundo -enlazador entre todas las culturas en el nuevo mundo, da igual que provengan de los que entran en América por Asia como los que entran por Oceanía o por Europa-, que es Sa-Ra, o sea Sara, hijo de Dios.

Mono 3-Tutmosis III. Pero Thot también es Hermes, por lo que estaríamos hablando de Hermes III, que es Hermes Trismegisto. Todo esto nos sitúa ante una experiencia vivencial que inicia la vivencia del castillo verde, y este es el momento apropiado, porque también los tres Reyes Magos son un Mono 3, por cuanto que Tutmosis III es “Rey III” o “3 reyes”, y no tres reyes cualquiera sino presentes en el nuevo nacimiento o nacimiento de lo divino ante la conciencia expectante.
Lo divino nace ante la conciencia expectante. Si la conciencia no está expectante, no se entera, luego no sucede. En el nivel azul solo sucede lo que es experimentado, que es atendido expectantemente, o sea con la conciencia despierta y mirando.

Como deciamos, a este Tutmosis III, Thot 3, Hermes Trismegisto o Tres Reyes Magos se llega en sentido fluyente desde la emoción celeste, que es la emoción transcendente del voluntario (la luna es el 13 o la transcendencia en la onda de la tierra). Hay una convalidación entre la tierra (sello 17) y la luna (onda 17), que se sitúa como onda sobre la horizontal 17 donde están los sellos de la tierra, estando el propósito de la onda de la luna justamente en el sello tierra 4, es decir actuando como un voluntario.
A su vez, la luna 1 (fila 9 y columna 11) se va a situar sobre el águila 11 (onda 9 y tono 11) de la onda de la serpiente.

Es decir, la luna 1 contiene referencias a la kundalini de la serpiente y al voluntario de la tierra.
Desde ahí en sentido fluyente te encuentras con el mono 3 de Hermes Trismegisto, los Tres Reyes Magos y todo lo demás.
Pero también hay un acceso desde el oculto, que iría en sentido inverso proviniendo del dragón 13, que es la forma transcendente de la luna 1. Es una solidaridad transcendente, pero también una energía femenina transcendente, porque es esa energía femenina que asociábamos con Sara y con Sofía, pero también con María, que es Miriam.
Esa energía en sentido inverso, es decir proviniendo de lo oculto, cuando llega al mono 3 lo encuentra en el lugar once desde el dragón 13. Esto significa que en un sentido tiene una característica de servicio, es decir que entras allí como un servicio o misión, como los Tres Reyes Magos, pero también hay un servicio desde lo oculto, placentero, gozoso y liberador, asociado al tono 11, resaltando la ubicación de la luna 1 en la columna 11.

El castillo verde empieza desde algo que podemos denominar 11, que es el resultado de un intento mantenido que recibe su premio. El dos es un regalo y el once, que también es un dos, es un premio y también un regalo.
El castillo verde es ambas cosas, un premio y un regalo; solo hay que estar despiertos.

El nuevo nacimiento necesita una nutrición que proviene de dimensiones superiores

Thot, Mono 1, Isis
El árbol de la navidad está hecho con uves, como el árbol de Isis.
Podemos dibujar un árbol de navidad esquemáticamente y hacerlo con varias uves. En eso tiene un cierto parecido o resonancia con el árbol que es Isis, si bien es verdad que en el árbol de Isis las uves tiene su vértice en la parte de los humanos, o sea hacia la tierra, y la V se abre hacia el cielo, mientras que el árbol de la navidad está construido sobre un abeto, y el vértice está arriba y se abre hacia abajo.

Hay una resonancia en los dos, sobre todo si tenemos en cuenta que el árbol de Isis no es solamente un árbol sino que junto al árbol y nutriéndose de los pechos de Isis se encuentra una figura humana, el faraón, que en este caso aparece como un lactante.
En el árbol de la navidad el niño que nace es Jesucristo, como la unión de la humanidad y la divinidad, y el faraón significa lo mismo, hijo de Dios.
El nacimiento de Jesucristo es la invitación a que todas las personas se reconozcan y reconozcan el nacimiento de lo divino dentro de cada persona.

Si nos remontamos un poco en la historia o en el cuentecito vemos que es el resultado de unas palabras dichas; es una comunicación o viento sobre el que hay una respuesta. Hay unas palabras de un ángel, como un emisario de dimensiones superiores de la realidad Dios, y hay una respuesta por parte de un ser humano, María, elemento femenino de la humanidad, que responde “hágase en mí según tu voluntad”. El ángel le dice “Dios va a nacer en ti” y la respuesta desde el humano en la figura de María es “hágase según tu voluntad”. Hay un diálogo.

En el árbol de Isis también nos encontramos con un niño que está lactando, y si la curiosidad, intuición, casualidad o cualquier otra circunstancia nos lleva a mirar el nombre del niño, que es el faraón, nos podemos encontrar que es Tutmoses o Tutmosis, que es traducido como nacido de Thot. Entonces, a partir de ese momento lo que conviene es saber quién es Thot.

Thot es el nombre griego del dios egipcio Dḥwty.
Thot es el nombre griego de este concepto evolutivo -los dioses son conceptos evolutivos- y también es equivalente a Hermes, de modo que hace una referencia a la iniciación como nacimiento y a la sabiduría hermética o sabiduría de los iniciados.

En sí mismo Thot es la sabiduría, pero también es el resultado de la sabiduría, es decir que podemos estar hablando de Thot como una cosa, pero también englobar dentro de ese concepto evolutivo la forma en que se manifiesta.
Es decir, si por ejemplo estamos hablando del mono, algo que vamos a hacer, podemos atribuirle el nuevo nacimiento, pero también el osar, que es una actividad de sabiduría a través de la cual amplías tus conocimientos y tu conciencia, y también podemos estar hablando del presente, porque es azul.
No podemos darle a cada concepto un solo valor, porque el asunto debe ser contemplado desde muchas perspectivas, desde los cien ojos de argos, la luz.

Thot es el dios de la sabiduría. Es un mono o babuino azul. Por eso encontramos una sincronía con el mono uno azul, presente en el nuevo nacimiento, centro del telar o centro del Tzolkin, y entrada en el tiempo experiencial, porque es el castillo azul. Es el resultado de una vivencia experiencial y te sitúa en un nuevo tiempo. Es un auténtico nacimiento consciente.

Hemos encontrado que el Tzolkin en sí mismo es el árbol de Isis, que es nutritivo y adherente. La persona que empieza a conocer el Tzolkin, puede que como un juego, porque lo hacen sus amigos o como simple curiosidad, cada vez encuentra más atracción hacia ese conocimiento que proviene del Tzolkin.
El mono azul está en el centro del Tzolkin, que también es Isis como árbol. Significa nuevo nacimiento, y justamente llegando a él es cuando la nutrición que proviene del Tzolkin se ve claramente potenciada. Hay nutrición antes pero llegado a ese momento es el alimento apropiado para el que nace al nuevo nacimiento. El nacido de la sabiduría necesita nutrirse de la leche de la sabiduría.

El nuevo nacimiento necesita una nutrición que proviene de dimensiones superiores, a través de los sellos, columnas y filas. Todo ese desciframiento o meditación es una nutrición.

La recitación de las ondas desde tu Tzolkin personal es especialmente nutritiva.
Invitamos a todas las personas a que reciten las 20 ondas, situando en primer lugar la natal. Es una recitación que lleva algún tiempo, no sólo unos minutos, porque entre medias se producen muchos ensueños espontáneos donde hay nutrición.
Otra forma de nutrición más elaborada es recitar las 20 ondas a partir de tu onda inicial en sentido fluyente, asociándolas a las 20 ondas en sentido inverso que determinan los ocultos. Decir el primer kin de tu onda con el último de la onda 20 va a producir una confluencia en el centro, indicándote una experiencia especial. En esa confluencia equivalente a perro 13-mono 1 hay una experiencia especial para cualquier persona.
También es nutritivo recitar las ondas evolutivas y sus ondas ocultas en sentido inverso.

Todas esas recitaciones despiertan la nutrición proveniente de dimensiones superiores, que es vibracional y participa del ensueño.

Thot es el Dios de la palabra; el creador de todas las palabras. Todas las palabras pronunciadas desde Thot, es decir al pie del árbol, contienen una vibración creadora de la realidad, porque el azul significa el presente, la vivencia, la realidad y la conciencia.
Todo eso está representado con el azul, el mono azul y el babuino Thot. Crea presente, crea realidad y crea conciencia.