Liberar el colibrí es liberar el corazón, dejándolo libre de hechizos y confiando en su sabiduría

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Liberar el colibrí es liberar el corazón, dejándolo libre de hechizos y confiando en su sabiduría.

Confiar en la sabiduría del colibrí es confiar en la sabiduría del amor. Por eso quizá sobran órdenes y restricciones, faltando libertad y confianza, porque el amor no es fruto de la coerción, represión o legislación, sino que saca su fuerza y realidad de dimensiones superiores. El amor es la esencia y realidad divina.

Por eso, recuperar la conciencia de lo sagrado es un acto voluntario, que solo puede ser resultado de la conciencia.
Quizá se puedan poner normas que sirvan para la educación de los niños, pero luego hay que crecer y liberarse de las normas, pasando de la ley al amor.

Pasar de la ley bajo el miedo, al amor como vivencia de la realidad Dios, es liberar al colibrí.
En el nivel del corazón, en el cuarto chakra, se encuentran dos triángulos formando una estrella de seis puntas, que también es una expresión del agua, al ser la forma en que el agua cristaliza, y la estrella de David, que es quien inicia la construcción del templo y la construcción de lo sagrado. Recuperar lo sagrado también es liberar al colibrí.

La vida humana es sagrada, de modo que honrar la vida también es liberar el colibrí.
Por supuesto, también es imprescindible recordar -gracias Malala- que la mujer es sagrada. Honrar a la mujer también es liberar al colibrí.
No es necesario ser fiel al clan. Es necesario ser fiel al arquetipo humano y a lo sagrado.
Gracias Malala. Gracias Malalas
Bendiciones Malala. Bendiciones Malalas

Cómo hablar de Jesucristo si todavía no ha ocurrido. La respuesta es mirando el colibrí.

Cómo hablar de Jesucristo si todavía no ha ocurrido.
La respuesta es mirando el colibrí.

Hay una sincronía entre el colibrí, que es popularmente conocido como resucitado, y Jesucristo, que es conocido históricamente como resucitado.
Y cómo hablar de esa experiencia que todavía no ha sucedido en el tiempo real presente, pero que sí es existente en el tiempo real atemporal.

Una de las formas de hablar del resucitado es mirar al colibrí, y entonces el camino de Tezcatlipoca al colibrí es el camino de la resurrección.
El descenso de Tezcatlipoca por la tela de araña o maya es el descenso de cualquier persona por los contenidos del Tzolkin hasta llegar a la resurrección, cuyo resultado es la iluminación.

Los 20 sellos del Tzolkin terminan con el sol. Se inician con el dragón, que es cuando el pie de Tezcatlipoca es mordido por el sello que corresponde al primer día, y terminan con el sol, que es el colibrí. Pero en el lugar 19 lo que se encuentra es la resurrección y la tormenta.
De esta manera vemos que el descenso por la tela de araña es el descenso por la maya hasta llegar a la resurrección e iluminación.

Solo que en ese caso es conveniente escuchar todos los sellos y no solamente centrarse en el que has nacido. El sello en el que has nacido es una referencia, un situarte, y entonces es especialmente importante el color.

Podemos decir que el descenso al colibrí es el viaje al arquetipo. El descenso que es un ascenso, donde vas dejando de lado todo lo que creías que eras pero no eres, y vas asumiendo todo lo que eres, traspasando los límites que había en tu mente y los reclamos del miedo y el egoísmo, que como hechizos te alejaban de la realidad.
Por eso es una resurrección y, el resultado, una iluminación.

¿Dónde están los uros? ¿Han desaparecido porque ya no se hable su lengua?

¿Dónde están los uros? ¿Han desaparecido porque ya no se hable su lengua?
Los uros, como todos los pueblos, tienen su propia lengua, pero actualmente está extinta y no tiene hablantes.
Sin embargo los uros siguen existiendo. Los cromosomas uros siguen estando en personas, solo que ahora mestizados con aymaras, quechuas, europeos u otras etnias.

Los uros existen. Según cuentan las tradiciones de los abuelos uros, eran hostigados por los aymaras y utilizados para el sacrificio por incas y quechuas, de tal manera que fueron a vivir al agua del lago Titicaca. Están conectados con el agua, porque los uros son gente del agua y de alguna manera los guardianes de la kundalini del agua.
Son servidores, protectores o receptores de la kundalini del agua. No sabemos que palabra utilizar, porque la palabra cuando es resonante entra en el interior, pero si la persona no es receptiva, la palabra bloquea.
Reconocemos una relación entre los Jasonis, los hombres del agua, y la kundalini del agua.
La kundalini de la tierra se ha desplazado a los andes en forma de emoción, porque sobre todo es amor y paz.

Estos pueblos hostigados expresan la paz. Cuando hablan de que los aymaras les hostigaban les dicen hermanos aymaras; cuando hablan de que los incas o quechuas los usaban para los sacrificios, les mencionan como hermanos.
Cuando hablan de los españoles, les dicen hermanos españoles, como últimos dominantes de esta zona, que de alguna manera les volvieron a sacar de su encerramiento y su hostigamiento al incluirlo como otro pueblo más, dándoles derechos pero también obligaciones. Según fuera la persona, sería explotador o no explotador, pero como contacto entre sociedades recuperan espacio, bajo la exigencia que sea, mientras que antes estaban excluidos.

Pero la respuesta siempre es pacífica. Puede haber puntualmente una respuesta violenta, pero el núcleo de la civilización Uro y Teotihuacán son culturas relacionadas con la divinidad, con dimensiones superiores y con la paz. Son culturas teocráticas y no guerreras. Todo su dominio está basado en la expansión de la conciencia y no en la expansión militar.

Cuando preguntamos dónde están los uros, la respuesta es que están mezclados y mestizados, y aquel que tenga el máximo grado de pureza, siendo sí mismo. Pero para ser sí mismo no necesita ser el más fuerte, el primero o el dominador. Es un ejemplo, como lo es el agua, de asociarse, apegarse y adaptarse a lo que hay.

También hay otros pueblos similares y antiguos -los uros son los pueblos antiguos de américa que ocupan todo América, del norte y del sur- bajo la denominación de Olmecas o Mayas.
Los mayas aparecen como emanación que sale de los uros, siendo también una cultura teocrática, aunque posteriormente hayan sido guerreros. Sin embargo, los primeros mayas, que son de los que estamos hablando, también eran pacíficos y teocráticos, mezclándose en todos los sustratos.
Podemos encontrar uros en aymaras y quechuas, y siendo también guerreros, pero en sí la civilización es pacífica, al igual que las civilizaciones olmecas y su proyección en los primeros mayas también son pacíficas.

Estas culturas que ocupan todo América vienen siendo invadidas por pueblos guerreros que vienen de más allá de su territorio y que son culturizados e introducidos en ese conocimiento, pero cuyo primer contacto es guerrero.
Posteriormente llegan los europeos y repiten el mismo proceso, siendo el primer contacto guerrero, y luego se abre la transformación.

En ese sentido, los pueblos que van a representar la kundalini del agua y la emoción, la adaptación y el acogimiento del enemigo que te mata, también son similares y expresan el mismo contenido que aparece en aquella cultura que da origen al tiempo común que dice: ama a tu enemigo; a quien te abofetea, ponle la otra mejilla para que también te pueda abofetear ahí si quiere.

Ese comportamiento uro es también el del colibrí, llamado “resucitado”.
El colibrí une las culturas del norte y sur de américa, a los mayas, aztecas y mexicas en el norte, y a los quechuas, aymaras y uros.
El colibrí significa resucitado. Estas culturas están unidas por el sacrificio humano. Los guerreros sacrifican seres humanos pero luego se transforman en el colibrí, en el resucitado.

Están invitando a reconocer las faltas al amor, que es lo que hacen los huicholes en la sierra madre, de igual forma que el mensaje de la iglesia cristiana y del cristianismo, donde se convoca a amar al enemigo como primer paso de deponer las armas y hacer la paz.

Tenemos dos cruces que representan las cuatro direcciones, una pertenece al norte y la otra al sur

cruz del norte y cruz del sur
Esto es lo que tenemos, dos cruces.
Tenemos dos cruces que también son dos orientaciones espaciales, mostrando cada una de ellas el norte, el sur, el este y el oeste.
Tenemos dos cruces en las que una línea horizontal es atravesada por una línea vertical, siendo central esta imagen en el tiempo al estar asociada al tiempo común en el que toda la humanidad está actualmente contado, en relación a una figura en la cruz, al cristo en la cruz.
Cualquier figura en cruz, en el tiempo común donde toda sociedad humana es la misma o común, es importante.

Tenemos dos cruces que representan las cuatro direcciones: norte, sur, este y oeste, y son creadas desconociendo la cruz del tiempo común, mostrando así una sincronía cuyo origen está en dimensiones superiores.

Una de las cruces pertenece al norte y la otra al sur. La cruz que pertenece al norte tiene el norte arriba y está mirando al sur, porque sabemos que Tezcatlipoca desciende desde el norte al sur, y la cruz del sur tiene el sur arriba y está mirando hacia el norte, porque sabemos que la serpiente va hacia el colibrí.

Son figuras en espejo y se tocan por el extremo común. El hecho de que se toquen por el extremo común, mientras una se dirige al norte y otra al sur, también es un dato, porque muestra un territorio.
En el caso de América del Norte, el sur es el mar Caribe y el istmo de Panamá. Pero el mar Caribe baña América del norte y también América del sur.
También hay una línea de tierra, que es donde acaba México y están los países de Centroamérica, como Costa Rica, Guatemala, Panamá, etc.
La cruz que se inicia en el norte y la cruz que se inicia en el sur apuntan al istmo de Panamá y al mar Caribe. Cambiando la denominación al ser en espejo, nos obliga a pensar diferente, porque el norte en el hemisferio norte está arriba, pero en el hemisferio sur está abajo. Si una persona está de pie en el polo sur y otra persona está de pie en el polo norte, sus pies están planta con planta y sus cabezas más lejanas.
Todas las personas que están en las antípodas deberían estar cabeza abajo, solamente que ellos dicen que es al revés y somos nosotros quien deberíamos estar cabeza abajo. Eso significa que hace falta relativizar; todo es relativo y cualquier fundamentalismo que hace inmóviles los conceptos es una especie de locura o hechizo.

La línea de la cruz del norte muestra un descenso. En la parte de arriba está Tezcatlipoca, que desciende por la tela de araña hasta el Colibrí.
En el hemisferio sur, la parte extrema y alejada que indica propiamente el sur es una serpiente, que también desciende hasta el colibrí.
La serpiente muestra un camino reptando y arrastrándose por la tierra, de la misma manera que Tezcatlipoca se arrastra y desciende por la tela de araña. Sobre la tela de araña que desciende del cielo no viajas de pie, sino horizontal, pegado a la tela de araña, de la misma manera que hace la serpiente. En ese sentido las dos imágenes también son en espejo, la serpiente yendo hacia el colibrí, reptando pegada a la tierra, y Tezcatlipoca descendiendo, reptando pegado a la tela de araña.

La horizontal en la cruz del norte va a estar representada por lo que llaman Tezcatlipoca rojo, que corresponde a Xipé Totec, que es la personificación de los dioses antiguos de la zona y de los pueblos enemigos de los mexicas, que son los que vienen con Tezcatlipoca.
Tezcatlipoca salió de los mexicas y Xipé Totec es el dios de los más antiguos que vivían allí, de la sabiduría de la zona original.
La sabiduría original está representada por los pueblos y los dioses de estos pueblos, que se reúnen en Tezcatlipoca rojo. Tezcatlipoca rojo está donde sale el sol y se dirige en horizontal a lo que van a denominar Tezcatlipoca blanco, Quetzalcóatl, que es como los toltecas.

Cuando hacemos la señal de la cruz, hay un descenso desde el padre, tocando la frente, hasta el hijo, tocando el corazón.
El corazón es el lugar del colibrí, porque el colibrí también es corazón, latiendo 1.200 veces por minuto.

La línea horizontal, desde Tezcatlipoca rojo a Tezcatlipoca blanco, en la señal de la cruz es la parte que dice “del espíritu santo”. Estamos hablando de un espíritu santo al hablar de Tezcatlipoca rojo y Tezcatlipoca blanco.
Se trata de la transformación de aquellos guerreros en hombres pacíficos. Eso es el espíritu santo, la transformación del guerrero en santo, es decir la forma en que te relacionas con las demás personas.

En la cruz del sur también hay un descenso, del padre al hijo. La cabeza estaría en el sur, donde está la serpiente, y el hijo sería el corazón, el colibrí.
La línea en que se mueve el sol, que contiene el espíritu santo, mostraría, al ocelote y al águila. El ocelote, como guerrero, se transforma en águila, Quetzalcóatl.
Esta cruz es un espejo de la de Tezcatlipoca. En realidad es más antigua y por eso tenemos que entrar por la de Tezcatlipoca. En la imagen en espejo la línea vertical es la misma, pero la derecha y la izquierda están alternadas.

Lo importante es que estas dos cruces se asocian a la tercera, formando las tres una imagen. ¿Dónde se encuentran tres cruces?, ¿en qué momento?
En un tiempo de intensidad cósmico. Entrando en ese tiempo, se entra en el misterio.

La chacana en el Tzolkin y en los Andes muestra algo que une los territorios de América del norte y América del sur

chacana del tzolkin y de los andes

En el interior del Tzolkin aparece una chacana.
En el interior del Tzolkin aparece una cruz escalonada, con tres peldaños o escalones, que en forma de doble espejo hace aparecer la misma figura a la derecha, izquierda, arriba y abajo.
La chacana pertenece a la cultura de Tiahuanaco en los Andes, donde aparece como figura y como arquitectura, definiendo de alguna manera esta cultura.
La chacana en el Tzolkin y en los Andes muestra algo que une los territorios de América del norte y América del sur.

Este nivel cultural es el más antiguo en el continente de América, asociado a culturas teocráticas, cuya sabiduría proviene y se expresa en los templos, es decir en la relación con la divinidad y con dimensiones superiores. Es la cultura más antigua y aparece unida, uniforme y relacionada.
Sobre esta cultura originaria, que expresa a los habitantes más antiguos, se van a ir superponiendo pueblos guerreros, que en parte son culturizados, educados, instruidos y conectados con la divinidad desde esta cultura. Pero también en parte tratan de apropiarse de forma exclusiva, al menos aparentemente, de estos conocimientos en favor propio.
La forma en que lo hacen también es común en las dos grandes áreas, en la zona que llegarán a dominar los aztecas, asociada a la cultura maya y a Teotihuacán, y en la zona que llegarán a dominar los quechuas, asociada a Tiahuanaco.
En los dos lugares lo harán de la misma forma: a través de los sacrificios humanos. En sus templos se hacen sacrificios humanos, normalmente de prisioneros de enemigos vencidos.

También hay otra similitud que refuerza esta concordancia simbólica entre las dos áreas, Centroamérica y los Andes, consistente en los libros de cuerdas y nudos. Ahí se guardaban los conocimientos en la zona de los Andes. Y el Tzolkin, al ser considerado como telar maya, también es una construcción de cuerdas, donde los distintos nudos contienen la información.
Descifrar la posición de los nudos y los colores de las cuerdas es leerlos. El Tzolkin es como un libro, donde de alguna manera estamos hablando de un telar en el cual es importante la posición de los nudos y los colores de las cuerdas; los colores y las posiciones.
Un nudo de un color significa algo diferente que el mismo nudo de otro color; un nudo más arriba o más abajo también significa cosas distintas; y unir la cuerda dos con la cuatro es distinto que unir la dos con la tres.
Esto con el Tzolkin, que es un telar, se puede hacer en parte a través de los portales, de los colores de los kines y de los inicios de las ondas.

El tercer elemento que unifica estas dos culturas está formado por el colibrí y la cruz. Estas dos culturas establecen una cruz.
Los cuatro Tezcatlipoca muestran las cuatro direcciones pero también muestran una cruz.
También en la cultura de los andes aparece una cruz; de hecho la chacana es una cruz.
En cada extremo tiene un nombre, pero en la base va a aparecer el colibrí. Decimos en la base porque el colibrí va a aparecer en el lugar donde se unen las dos cruces. La cruz de américa del norte va a tener el norte arriba y el sur abajo, y en el sur es donde aparece el colibrí, y la cruz de américa del sur va a tener el sur arriba y el norte abajo, y en el norte va a estar el colibrí.
El colibrí va a estar donde se unen las dos culturas, en esa base y en esa cruz.

Donde se unen las dos cruces es el colibrí, correspondiendo ese lugar al Caribe y al istmo de Panamá.
En el lugar del colibrí, que es la iluminación, están llamados los hombres del norte y los hombres del sur, pero también hay un tercer llamado, como corresponde a los tres peldaños de la chacana y a los tres reyes magos del nacimiento del niño divino, que se realiza a los hombres del este y del viejo mundo, cuando el colibrí comunica su corazón con el corazón del cielo.
Allí es el lugar de la confluencia y allí es donde fueron las tres carabelas.

Pero eso no es historia; es presente. Todos están llamados a la confluencia, vengan de donde vengan.
Vengan, por favor.

La mujer es el águila y lleva al colibrí cada vez más alto

La mujer es el águila y tiene que llevar al colibrí cada vez más alto hasta llegar al borde, a la frontera dimensional de la vida, donde comienza el mundo divino.
La mujer es el águila y tiene que llevar al colibrí en su vuelo cada vez más alto, pero antes el colibrí tiene que ser el colibrí, recuperando el alma, desapegándose del ego, soltando y siendo ligero, y abriendo el corazón.
La mujer es el águila y Maat, y entonces lleva al colibrí donde comienza el cielo, y desde ahí el colibrí entra en el interior al corazón del cielo.
Claro, que quizá el hombre pudiera ser el águila y la mujer el colibrí, pero da igual, donde “tú eres yo” y “yo soy tu”, ¿dónde está la frontera?
El vuelo del águila y del colibrí borran las fronteras.
Ese quizá es el segundo colibrí, el que entra en el corazón del cielo.

En el doble espejo del Tzolkin se ve básicamente el camino del hijo y el del espíritu santo

Esto es básicamente lo que se ve en el doble espejo del Tzolkin:
Por un lado, el camino del hijo, que es el camino de Tezcatlipoca y también el que va del padre al hijo, cuando dices “en el nombre del padre” tocándote la frente y “en el nombre del hijo” tocándote el corazón.
Por otro lado, el camino del espíritu santo.

EL CAMINO DEL HIJO:
Tezcatlipoca desciende por la tela de araña hasta el colibrí, que es el resucitado –el colibrí está siempre a punto de morirse; si no come, se muere-, como es resucitado Jesús el cristo.

Los aztecas, que antes son los mexicas, que se superponen con los mayas y los mayas con los olmecas, que también son similares a los uros del lago Titicaca, pertenecen y sustentan la Era Común, donde la cruz es una puerta a la inmortalidad y Dios es la salud y la salvación, o sea Jesús -el Jesús mantra, esa palabra de poder que abre la realidad, porque la contiene y la expresa desde dimensiones superiores-.

Tezcatlipoca desciende por la tela de araña hasta el colibrí, porque el colibrí nace en la tela de araña. Los nidos del colibrí, que es el resucitado, se hacen con tela de araña. Es una experiencia personal. La línea vertical en el Tzolkin, la columna 7 o columna resonante, es una experiencia personal, donde tu, desde tu vivencia experiencial, naces a lo nuevo, a lo desconocido, que desde la tierra de la enfermedad, de la carencia, del miedo y de la muerte es la inmortalidad y el gozo.
De alguna manera está expresado en el rombo que existe en el interior del Tzolkin, que expresa el sello de la estrella y en su interior contiene la chacana y la cruz de brazos iguales. Ahí hay un espejo donde tú eres otro yo es la conversación entre tú y dimensiones superiores. El espejo te presenta la imagen de Dios y te dice “tú eres otro yo”. Es la línea vertical, “en el nombre del padre y del hijo”, surgimiento del colibrí.

EL CAMINO DEL ESPÍRITU SANTO:
También está la línea horizontal, donde el colibrí se transforma en un águila.
Es la línea del espíritu santo, donde dices “espíritu” tocando el hombre izquierdo y “santo” tocando el hombro derecho, concluyendo con amen, así sea.

Tezcatlipoca rojo contiene todos los pueblos en guerra con los aztecas que no se doblegan, y Tezcatlipoca blanco contiene la experiencia del arrepentimiento, del reconocimiento de las faltas al amor, que te transforman en un águila que vuela, que se eleva, que no pesa.
También el colibrí, capaz de mantenerse en el aire en su vuelo, es un ejemplo de esto, pero en el nivel interior de la apertura de la conciencia, de la recuperación del alma.

La línea horizontal del espíritu santo, del Tezcatlipoca rojo al Tezcatlipoca blanco, transforma al guerrero en un hombre de espíritu, en un hombre santo que ya no recurre a la guerra sino a la paz y al amor.
Eso traduce un espejo. El espejo del tú eres otro yo y la sociedad de la estrella. Es la forma exterior de comportamiento y de relación.
La forma del nuevo nacimiento te lleva al colibrí como experiencia interior, y la forma exterior del espíritu santo, de Xipé Tótec a Quetzalcóatl y del in lak’ech, es la forma de relacionarte con las demás personas para crear la sociedad de la estrella.

Es bueno saberlo en los tiempos del cumpleaños del mundo y de la construcción del templo, porque la construcción del templo es el surgimiento del cuerpo de amor, del cuerpo santo, donde reside la santidad.

Sí, gracias, benditos eclipses. Sí, el subconsciente está lleno de emoción y la emoción te lleva al cielo.
Hace falta el colibrí, que es un despertar de la conciencia en el interior, y hace falta el águila, donde ves que la circunstancia y lo que te rodea es maravilloso.
Al final, el águila, el in lak’ech, lleva al colibrí a la frontera, y el colibrí, que primero ha nacido como colibrí, entonces llega al interior del corazón del cielo como experiencia personal.
Esa es otra experiencia, el acceso a la quinta dimensión.

El águila es un ejemplo de una visión penetrante asociada a la elevación

Desde el código Tzolkin asociamos a Quetzalcóatl con la serpiente que vuela o serpiente emplumada, que corresponde al águila. Quetzalcóatl para ese vuelo necesita reconocer y ver en el espejo sus pecados, sus errores, sus faltas al amor y sus abusos.

Cuando estamos hablando de la visión amplia aparecen múltiples contenidos que te dimensionan y que son finalmente los que te sitúan en otra frontera de otra dimensión y puedes acceder a otra dimensión.
El águila es reconocida por su visión penetrante, profunda, alta y panorámica. Su visión es muy amplia, porque es muy alta. Una visión baja no permite una visión amplia, o si lo es, es más reducida que la visión amplia desde lo alto.
El águila es un ejemplo de una visión penetrante asociada a la elevación.

La elevación le proviene del hecho de que en su interior se produce un enlazamiento (sello oculto, enlazador). Es un enlazador y se está desprendiendo y desapegando de cosas y valores que le producían un cierto gozo pero que le imposibilitan volar y elevarse.
El enlazador, cimi, permite el vuelo al desapegarse; permite despegar al desapegar y soltar las cosas que le mantenía atado a dimensiones superiores.
La visión te indica qué cosa es. Eso es lo que hace el espejo.

Por eso el águila, al desarrollarse como onda encuentra su forma transcendente en la mano. La visión transcendente es el reconocimiento de las faltas al amor.

Si quien creíamos que era el bueno es el malo, y quien creíamos que era el malo es el bueno, nos sobra el juicio, que nos crea confusión.
La visión amplia se distorsiona con el juicio. Se trata de admitir contenidos sin juzgar. Entonces, el espíritu existente que habita en esos contenidos consigue formar el mensaje completo.
Es decir, se trata de ver pero no juzgar. Cuando lo que ves tiene el espíritu detrás, y te permites verlo todo, recibes el mensaje completo.
Eso forma parte del salto evolutivo y de la expansión de la conciencia.

Ampliar la visión, aceptando todos los componentes, te dimensiona

La visión amplia asociativa te dimensiona. Es un mecanismo existente de fábrica que puedes actualizar. De hecho, es importante que lo actualices, incluso va adquiriendo una característica de urgencia para activar la actualización de la recepción de los mensajes.

Ampliar la visión, aceptando todos los componentes, te dimensiona. Es extremadamente útil y se utiliza como una herramienta frente a la depresión o la obsesión, donde te centras solamente en ese contenido. Pero si amplias la visión, ese contenido pierde fuerza.
Si es un contenido que te produce dolor, al ampliarlo pierde fuerza e incluso permite la descarga de un contenido gratificante. Empieza a decirte quién eres, que no eres una víctima ni un ser incapaz, sin poder y sin fuerza, sino que estás haciendo algo y lo estás haciendo con potencia, algo que te viene de ampliar la conciencia.

Para entrar en una visión amplia es importante considerar todas las circunstancias. Quizá un día has perdido algo y lo has estado buscando, y de repente quizá lo encuentras, incluso en un sitio donde ya habías buscando. Es importante asociar cuál es tu estado de ánimo cuando lo encuentras y qué valores mentales estás manejando, ya que frecuentemente ocurre simultáneamente a un diálogo interior: estás pensando o cavilando sobre algo, a lo mejor distraídamente, y entonces sucede que algo aparece.
Si experimentalmente unes los dos contenidos, encontrando algo de aquello que estás pensando, te das cuenta de que tiene mayor importancia y que contiene elementos que empiezan a expandirse y florecer.

Por eso hacemos claramente esta invitación, siendo urgente que todas las personas comprometidas en el plano espiritual se adentren con la asociación de contenidos de lo que viven. Eso forma parte de las vivencias experienciales, porque en esos contenidos hay una fuerza que necesitas para algo que estás desarrollando.

Tezcatlipoca desciende por la tela de araña y parece que es el malo, al contar la narración que desciende para luchar con Quetzalcóatl. Quetzalcóatl aparece como el bueno y Tezcatlipoca como el malo.
Eso es confusión, pero la consideración desde la visión amplia necesita evitar juicios, que solo llevan a la confusión.
Cuando Tezcatlipoca es esa expresión de la divinidad, desciende desde dimensiones superiores, de forma similar a lo que hace el agua, que también es la emoción. Tezcatlipoca desciende con su espejo y una de las imágenes que aparece es el agua. También el ser humano desciende porque proviene y es energía Dios, como hijo, a imagen y semejanza, pero se encuentra descendido en la materia, que en su inmovilidad o forma de ser inerte expresa el “no puedo” -no puedo abrazarte, no puedo reír, etc.- y de alguna manera lo contrario de dimensiones superiores.
Sin embargo, igual que el agua desciende de forma similar a Tezcatlipoca, también la luz desciende, tomando forma y adentrándose en la inmovilidad. Únicamente que aquí no hay ni buenos ni malos, sino algo que sucede dentro de un diálogo.
El ser humano también está representado ahí.

Tezcatlipoca desciende a encontrarse con Quetzalcóatl, que es ese ser humano que ha descendido; o el cumplimiento de la misión por la cual la luz entra en la forma; o ese descendimiento de la emoción como agua para volver a darle oportunidad de ascender a dimensiones superiores, ya que el agua desciende como lluvia, en forma visible, y asciende en forma de vapor, siendo permanentemente una fuerza de ascenso.
Cuando Tezcatlipoca desciende en contacto con la realidad de la forma, que llamamos “descendida”, despierta un proceso que lleva a la realización de Quetzalcóatl, donde aquello descendido vuela y se eleva. El descenso es lo que propicia el ascenso. El descenso en forma de Tezcatlipoca propicia el ascenso en forma de Quetzalcóatl.
Lo que necesita Quetzalcóatl es el reconocimiento de sus faltas al amor, que es lo que ve en el espejo. Aquello que le expulsa del reino del ego donde suceden todas estas barbaridades que ve en el espejo, es lo que le propicia el vuelo.

De alguna manera todos nosotros estamos invitados a buscar un diálogo que invita al surgimiento de Quetzalcóatl. A veces creemos que Quetzalcóatl nace de la fuerza, pero nace de la visión de aquello que no está bien en ti, donde reina el depredador y el ego.
No se trata de reforzar a través de la fuerza y del “yo-ismo”, sino a través del reconocimiento de la falta del amor.

Estos contenidos pertenecen al mes de septiembre, donde vemos los frutos –Ceres- y el sanador sanado -Quirón-, que es una forma de volar, porque Quirón asciende a la inmortalidad. Es una forma de Quetzalcóatl.

El tiempo da tiempo, es decir da oportunidad y favorece que suceda

El tiempo da tiempo, es decir da oportunidad.
El tiempo da oportunidad y favorece que suceda.

El tiempo en el nivel humano es lo que permite que estén vivas las cosas y que existan ante una conciencia. Las cosas son la realidad y la vida, y aparecen impenetrables a la conciencia, donde el humano ES.
Las cosas, lo sólido y la forma expresan otra dimensión de la vida, que siempre ES.

Las cosas son como la realidad sin tiempo o más allá del tiempo, y sin forma o más allá de la forma. Es la conciencia la que determina la forma de las cosas y eso sucede en el tiempo.
El tiempo es donde las cosas toman forma y se mueven ante una conciencia, siendo parte de un diálogo.

La conciencia, que es donde está el ser humano, hace lo mismo que las cosas, moviéndose, de forma expansiva. Sin embargo, también hay una reticencia y una tendencia a la inmovilidad, que es el equivalente a estar dormido y no querer despertar. Pero no es que no quieras despertar porque intrínsecamente no quieras, sino porque estás dormido en ese momento y no tienes conciencia.
La conciencia es igual que la tierra y el cosmos, que están en permanente expansión. Esa expansión es un florecimiento. Por eso es un viaje ascensional que sucede asociado al tiempo.

El tiempo aparece como una dualidad, que puede ser interpretada simbólicamente como Tezcatlipoca, con sus dos aspectos bueno y malo, vida y muerte o guerra.
Tezcatlipoca también es una expresión del tiempo, en el sentido de que está como en un espejo diciendo desde dónde le estás mirando. Si estás mirando queriendo dominar al tiempo, entonces lucha contigo y normalmente te vence o te transforma, optimizando al dios guerrero enemigo, que podemos entender como Quetzalcóatl.

Tezcatlipoca es como Quetzalcóatl, cuando ha viajado con la luz. Tezcatlipoca como Quetzalcóatl se sitúa donde se pone el sol, con lo cual quiere decir que ya ha transcurrido todo un tiempo de luz, siendo el final de la iluminación.
Pero también está traduciendo de esta manera un nivel, porque sigue estando la dualidad. Cuando te peleas con el tiempo, tratas de dominarlo y convertirlo en dinero, riqueza y poder. Es el tiempo del sufrimiento, de la guerra, del dolor y de los disgustos, y lo más que consigues en ese tiempo es transformarte en Quetzalcóatl.
Quetzalcóatl quiere decir que entras en la cuarta dimensión. Eres el guerrero que ha dejado de guerrear, siendo un guerrero del despertar, un guerrero contra su ego, que mira a las demás personas, a la realidad y a todo como benéfico.
Ese tiempo es la cuarta dimensión.

El otro aspecto del tiempo maravilloso es cuando tú ya te fusionas con el tiempo y con la vida, porque eres la vida; es el tiempo del yo soy siendo. Es la quinta dimensión.

El tiempo tiene esos dos aspectos, uno donde luchas, que es el tiempo sufriente, y otro donde el tiempo ya no te destruye, porque ya eres el tiempo, te has fusionado con el tiempo y has dejado los proyectos de tu ego, y entonces se te abre la entrada.

El guerrero como onda es la última onda del cuarto castillo, que comienza con el voluntario (tierra), tiene como emoción al amor incondicional (perro) y como experiencia y azul a la noche. Eso expresa la cuarta dimensión.
La necesidad de hablar y de soñar la abundancia expresa que todavía no estás en el lugar de la abundancia, ya que lo tienes que soñar. Estás en la cuarta dimensión, porque ya no te peleas con las cosas, dominas a la gente ni eres autoagresivo, sino que eres voluntario y te has alineado a través de lo que expresa la tierra. Tu cuerpo está alineado con el corazón del cielo.
Eso es la cuarta dimensión y expresa un tiempo. El tiempo del guerrero llega al tiempo del guerrero que encuentra la paz.

El otro es el tiempo que expresa la quinta dimensión, donde ya no eres un guerrero, porque no hay guerra. Ya es el tiempo de lo óptimo, donde todo lo que sucede es maravilloso.
Es un momento de iluminación.
La realidad del tiempo es acompañarte en ese proceso y dar tiempo, porque el tiempo no es que sea instantáneo, sino que el tiempo da tiempo. El tiempo abre procesos y te acompaña en los procesos. El tiempo, como las cosas, te acompaña.
El tiempo también es una de las maneras en que la luz toma forma, siendo la forma amorosa y dialogante en que la luz te acompaña a la quinta dimensión.