¿Qué significa haber ampliado la conciencia?, ¿y qué significa no haber ampliado la conciencia y por tanto ser inconsciente?

¿Qué significa haber ampliado la conciencia?, ¿y qué significa no haber ampliado la conciencia y por tanto ser inconsciente?
Si una persona dice “yo he ampliado mi conciencia, yo tengo mi consciencia expandida; vosotros, gente, sois inconscientes; vuestra inconsciencia no está expandida sino que ni siquiera está despierta”. ¿Eso es tener la conciencia expandida?

En latín, “yo” se dice “ego”, de la misma manera que en inglés se dice simplemente “I”. Si una persona se siente sola y aislada, ciertamente no se encuentra feliz. La conciencia expandida es un territorio espiritual. No se trata de un territorio material, de la realidad ordinaria de sufrimiento, de error, de poder, etc.
La conciencia expandida te permite entrar en el territorio de lo óptimo, es decir, en el territorio donde la realidad Dios es plena. Expandir la conciencia es un viaje hacia la realidad de lo óptimo.

En todas las personas, como en todas las cosas y en todos los animales está la realidad Dios, y en esa realidad no hay nada que sea tontería, sino solo maravilla. Es el ego el que separa y divide la realidad, situando lo bueno en mí, en mi ego, y lo malo en todo lo que no soy yo. Entonces tengo que ser más fuerte que lo malo, dominar lo malo, defenderme, tener poder y si no puedo con ello por lo menos lo llamo tonto.

Expandir la conciencia es reintegrarse en la realidad Dios, donde no hay tontos. A veces, la expansión de la conciencia es simplemente una iluminación donde te das cuenta de que aquel que considerabas tu enemigo, o sea un inconsciente, era en realidad un ángel, una emanación de Dios, que te estaba ayudando a despertar.

¿Por qué Cristo elige el vino como ejemplo de su sangre?

¿Por qué Cristo elige el vino como ejemplo de su sangre? El primer milagro que hace Jesucristo en uno de los Evangelios es convertir el agua en vino. ¿Este es un hecho casual, algo intranscendente o tiene un sentido?

Todo lo que hace Jesucristo es transcendente. Cuando hablamos del agua, podemos reconocer las emociones, lo que te une, porque el agua pega y une, y Jesucristo de alguna manera muestra cómo justamente en las emociones está el precursor de su sangre y de su realidad, en la forma en que actúa la sangre en el cuerpo, que es lo que da nutrición, fuerza y sentido. La sangre de Cristo está expresando lo que unifica a Cristo de alguna manera y elige como ejemplo de lo que hay anterior, es decir, en otra dimensión, presentando el agua, que es lo que luego se va a convertir en la sangre de Cristo, en las emociones.

Por eso es importante situarse en las emociones, porque sientes algo. Todo lo que sientes vibracionalmente te saca de ser una cosa insensible y te lleva por el camino del ser humano, puesto que el ser humano es un camino a reconectar con la realidad divina, que es tu semejanza y está dentro de ti.
Parece que este camino cuenta con esa ayuda extra cuando reconoces las emociones como parte importante de lo que te permite transformarte en tu realidad plena, donde aparece la divinidad.

Hay fuerzas vitalizantes y desvitalizantes que deberíamos experimentar y reconocer

Hay fuerzas vitalizantes y fuerzas desvitalizantes. Quizá en algún momento las personas deberíamos saber, es decir, experimentar y reconocer, en qué lugar nos situamos, dónde estamos situados respecto a esas fuerzas vitalizantes y desvitalizantes.
Una de estas fuerzas vitalizantes y desvitalizantes es la palabra. La palabra tiene el poder de animar a una persona, o de hundirla y desanimarla. Animarla, o sea vitalizarla, o desanimarla, o sea, desvitalizarla. Hay que considerar que la palabra ánima significa alma. De esta forma podemos ver que la palabra que te anima es una palabra que te da alma, pero la palabra que te desanima, que te desvitaliza, te roba alma.

Todos hemos experimentado alguna vez cómo una palabra nos ha dado ánimo, consuelo y alegría, y cómo también una simple palabra nos ha producido el efecto contrario. Por eso es importante saber dónde estás situado. ¿Eres una persona que con tu palabra das alma o con tu palabra quitas o robas alma? Es importante saber dónde estás y qué haces. Eso no te lo enseñan cuando estás aprendiendo una profesión o cómo comportarte laboralmente. Eso pertenece al área personal.
Es necesario que se produzca un cierto despertar para ser consciente de tu propio poder, de que tu palabra es tu poder. Entonces, hay que situarse en cómo utilizas el poder. De alguna manera te dice quién eres, pero también te está diciendo que tienes el poder de dar alma y de dar vida, en algo tan sencillo como lo que haces todos los días sin esfuerzo, que es simplemente hablar.
Tu palabra tiene ese poder, por eso es una palabra que está dirigida a ti. Sin embargo, también puede ser una palabra que no está dirigida a ti, y que la oyes de repente, despertando en ti una ilusión, un ánimo.

Otra de las fuerzas que pueden vitalizarte y animarte o desvitalizarte y desanimarte proviene de la forma. El ser humano a través de los ojos explica la realidad que le rodea. Por eso en ocasiones el miedo crea una falsa realidad y todo lo que ves solo hace aumentar tu miedo.
Cuando ves, o sea cuando tu mente crea la imagen de una persona querida, aunque no esté presente, su simple imagen ya te produce ánimo o desanimo.
También las cosas que te rodean mueven tu ánimo en un sentido u otro: la forma de las montañas, de las nubes, por supuesto la presencia del sol o de la luz, la forma de los cristales, pero también la forma en que tú te presentas o la forma en que las personas aparecen ante ti, que puede intimidarte o todo lo contrario.
Es posible reconocer en la forma de las cosas esa existencia de fuerzas que te animan, te dan vitalidad, o todo lo contrario. Todo lo que aparece como armonioso y bello normalmente produce ánimo. Todo lo oscuro y sucio produce desanimo y miedo.
Es importante saber cómo te sitúas en la dimensión de la forma.

En la dimensión de la palabra hay frases de poder, que son afirmaciones, y también hay imágenes que en sí mismas te transmiten, desde una onda de forma, una energía positiva. Es importante también reconocer los símbolos, al fin y al cabo los símbolos son formas, con que te rodeas y que transportas.

También es una fuente de poder y de ánimo, o al contrario, de destrucción y desanimo, el contacto. El contacto puede sanar o herir. Es fácilmente reconocible el poder de ánimo y de amor que se produce a través del contacto, por supuesto en la relación sagrada, pero también cualquier relación en definitiva aparece como algo sagrado.
Hay un contacto a través del tacto, de la mano, del cuerpo, pero también hay un contacto visual. Puedes enviar a una persona ánimo simplemente mirándola o también puedes realizar el efecto contrario. De hecho en el simple roce con una persona compartes algo de tu actitud, de modo que cuando estás cargado de amor, lo transmites visualmente, y cuando estás cargado de ira o de miedo también lo transmites.

Nos encontramos con otra forma en que se transmiten las fuerzas vitalizantes y las fuerzas desvitalizantes, que es la propia vibración interna. Es posible que no estés hablando con una persona, ni siquiera la veas ni tengas contacto de ningún tipo auditivo, visual o táctil, y sin embargo, la simple evocación mental ya le está transmitiendo o quitando una energía.
Es importante tu actitud ante las personas cuando no están presentes, si actúas robándole el alma a través de una actitud contraria o dándoles alma.
Es importante la actitud con la que evocas a las personas. Claro, cuando entramos en el mundo de la evocación, en realidad estamos entrando en el mundo de dimensiones superiores; estamos entrando en la matriz vibracional de la realidad.

Por eso es conveniente empezar el día conectándose intencionadamente con la mejor energía que conozcas, con aquella que consideras óptima, porque puede ser que de alguna forma lo hagas sin darte cuenta de la transcendencia de lo que haces, pero cuando eres consciente de la transcendencia de lo que haces, esa energía se amplifica. Cuando te conectas voluntariamente con lo más maravilloso que conoces – si es que quieres hacerlo, porque si estás en un conflicto quizá quieras conectar con lo más destructivo, cosa que no aconsejamos, sino al contrario, lo que aconsejamos es hacer durante un tiempo la experiencia de conectarte con lo más maravilloso que conozcas-, puedes situarte como su presencia en la realidad de la forma, la realidad de la palabra, la realidad de la vibración; situarte como su presencia en la tierra entre las demás personas.
Gracias y bendición.

Todas las células del cuerpo proceden de células madre indiferenciadas, es decir, totipotenciales

Todas las células del cuerpo, todas las células que componen cada uno de los órganos, el ojo, el hígado, los huesos, etc., proceden inicialmente de células madre indiferenciadas, es decir, que son totipotenciales. Pueden aparecer en su expansión y crecimiento en la forma que elijan, según el programa que decidan seguir. Todas las células del cuerpo proceden de células indiferenciadas que luego se especializan.

En cada célula hay un programa funcional. Las células están desarrollando un programa para la función que han elegido como voluntarias desarrollar. Todo el cuerpo está compuesto por energía voluntaria cumpliendo una misión, desarrollando un trabajo que ha elegido desarrollar. Todo en el cuerpo proviene de células indiferenciadas y totipotenciales, que desarrollan una especialización.
Esa parte funcional es la que está mostrando que está vivas; están vivas desarrollando ese programa. Esa funcionalidad es lo que se considera “parénquima”. Parénquima es la parte funcional del órgano.

Cuánticamente podemos considerar que la célula es igual a un ser humano, o que un ser humano es igual a una célula, porque la visión cuántica encuentra que el todo aparece en cada parte. De este modo, mirando en este espejo cuántico, encontramos que, al igual que las células son voluntarias para asumir un programa, también los seres humanos son voluntarios para asumir un programa. Las células son voluntarias para asumir un programa donde todo el programa está en cada célula, pero también en la unión de todas las células encargadas de llevar a cabo ese programa.
Si esto es un símil del ser humano, el ser humano también contiene un programa, que le hace depositario al 100% de la configuración de la realidad, pero que también lo es en el enlazamiento, en el encuentro y en la cohesión con todas las demás expresiones de ese programa, que son todos y cada uno de los seres humanos.

El todo está en el uno, y el uno es la expresión del todo, pero necesita en su conciencia incluir a todos. Por eso el camino de la conciencia es también el camino de la paz.

La expansión de la conciencia grupal a partir de las conciencias individuales expandidas

La existencia de la propiedad privada y del ego como conciencia personal lleva a un exacerbamiento del materialismo frente a la realidad espiritual. Sin embargo, en todas las sociedades, dentro de ese exacerbamiento de la realidad material, existe una vía o llamada a la vida espiritual y un camino hacia experiencias místicas y transcendentes, que en este tiempo están apareciendo como vías de acceso a dimensiones superiores. Parece que una gran parte de la sociedad se mueve hacia la consecución de fines materiales y egoicos, asociados a su ego, pero al mismo tiempo se abre una vía de acceso al salto dimensional.

Eso es lo que define el presente, siglo XXI. A veces se puede presentar la vida material como algo reprobable que te aleja de la plenitud. Sin embargo, es evidente, porque así ha sucedido, que es un periodo necesario que ha aportado y ha permitido una expansión de la conciencia, de los conocimientos y por tanto de la sabiduría. Esa parte de expansión material del ego parece ser necesaria para llegar a un nivel de más plenitud.

De alguna manera, también han aportado a la expansión de la conciencia las sociedades tribales primitivas, con la repetición de actos ceremoniales donde se incluían estados de conciencia alterada a través del consumo grupal de sustancias, que llevaban a estados elevados de conciencia espiritual.
Esta repetición era y es, porque sigue existiendo, similar a lo que hacían los monjes en la edad media, que copiaban manuscritos que pertenecían a vivencias de sabiduría de otras culturas. Muchas veces estos monjes ni siquiera sabían lo que estaban poniendo, porque a lo mejor estaba en otro idioma que no era el suyo natural, pero estaban permitiendo viajar en el tiempo a esos conocimientos, para de alguna manera llegar hoy hasta nosotros.

La repetición de las ceremonias tribales también permite un conocimiento, viajar en el tiempo para entregárselo a los seres humanos de hoy. Esa es la forma de viajar en el tiempo hasta coincidir con la humanidad en el momento del salto evolutivo. Esas ceremonias dan cohesión y presencia a esas naciones, estando encaminadas al momento en que toda la humanidad esté despierta.
Los monjes estaban realizando una repetición, similar a muchas experiencias tribales donde se realizaban ceremonias, siempre desde un punto de vista grupal. Esas ceremonias llevaban a un éxtasis y a una plenitud.

La humanidad en este tiempo se está encaminando, a través de la aparición del concepto de masa crítica, hacia nuevas experiencias donde la conciencia grupal se ha expandido. No solamente hay una expansión de la conciencia individual, sino una expansión de la conciencia grupal, que parte de conciencias personales, de egos expandidos, pero que ya han realizado la experiencia de la conciencia personal.
Y aquí lo que aparece entonces es la conciencia que contempla la maravilla. En las sociedades tribales, de la misma manera que en el reino vegetal, en el reino animal o en el reino mineral, de las rocas y los cristales, todos hacen lo adecuado y lo perfecto.

Todos hacen lo correcto y lo perfecto, pero el que no lo hace así es el que contempla la maravilla, porque percibe la maravilla. La conciencia individual expandida contempla la maravilla. Eso es una acción, porque emite una vibración elevada a través de la contemplación. Se produce una expansión de la realidad en los reinos y dimensiones donde todos hacen lo adecuado. Pero el ser humano, en esa aparente caída o alejamiento del paraíso, hace lo adecuado y también lo no adecuado, incluso avanza en lo no adecuado. Pero hay algo de expansión en ese avanzar de lo no adecuado. La experiencia de lo no adecuado y del sufrimiento dan origen a una expansión, porque la vida sigue siendo el centro y la acción de lo no adecuado es un alejamiento del centro.

Cuando el hombre regresa al centro viniendo desde lo no adecuado, entonces experimenta una iluminación, porque se encuentra con la plenitud, con el amor. Esa iluminación no proviene de hacer lo adecuado, sino de reencontrar la vida en el centro. Y esa es la escalera de la ascensión. Has experimentado, has intentado, pero la vida está en el centro.
Hay un crecimiento y una expansión, porque también hay libertad, apareciendo realidades no materiales, como el agradecimiento, el perdón o el amor. Al mismo tiempo, aparece una conciencia tribal de pertenencia a la tribu plena de la humanidad, porque se va a una nueva conciencia tribal, pero de conciencias individuales expandidas.

La explosión de la supernova permite el surgimiento de la tierra, pero también tiene como quinta esencia la conciencia del ser humano. La supernova al explotar está creando una nueva supernova más expandida, de modo que el ser humano no solo pertenece y expresa la madre tierra, sino la supernova.

La supernova, esa estrella que finalmente explota, también es un símil del paraíso perdido, al ser el momento máximo del viaje de los átomos. Los átomos comienzan con una valencia de 1, van atrapando electrones y se van transformando en una realidad material diferente, cada vez más elevada porque contiene más valencias, hasta llegar a la supernova. Entonces, la supernova explota, dando lugar a los restos que encontramos en la tierra, como son el oro, el platino y los metales preciosos. Es el final de esa elevación de la realidad material que expresa el átomo. De alguna manera, eso es similar a la ruptura de la sociedad tribal, donde las personas llegaban a esos éxtasis colectivos.

Actualmente todos los conocimientos de todas las culturas en el siglo XXI -es un hecho característico de esta época gracias a internet- están al alcance de cualquier persona. Todos los conocimientos están al alcance de todas las personas en estos momentos. Cualquier persona se puede iniciar en sabidurías mistéricas, que antes sucedían únicamente en templos, con una vida totalmente entregada a ese templo, a esa experiencia.
Ahora cualquier persona se puede hacer chamán de cualquier cultura, al mismo tiempo que puede entrar en los conocimientos exotéricos y mistéricos de los templos.
Ahora todos los conocimientos están abiertos a todas las personas. Es como si de alguna manera se estuviese recreando la supernova en una forma expandida y ya no dependiera de una realidad material, al menos en la misma manera.

De la sociedad tribal a la conciencia personal

Tenemos por un lado la sociedad tribal pura, donde no hay propiedad privada, donde todo está perfectamente claro y regulado, donde los hombres hacen las actividades propias de los hombres y las mujeres las actividades propias de las mujeres, donde hay personas que son seleccionadas para ocupar el lugar espiritual y sanador como chamán, donde hay personas seleccionadas y educadas para ocupar el lugar de líder y donde todas las demás personas ocupan sus lugares con una conciencia totalmente grupal.

Este estado es similar de alguna manera a la época embrionaria y primera infancia, en la que la persona recibe todo, no tiene que tomar decisiones y siente plenitud en cuanto que recibe todo. Después, hay un momento en que la persona tiene que crecer y empezar a aprender y a ser exigido, pero mantiene un recuerdo de algo maravilloso en el pasado.

Esta sociedad tribal pura que favorece las experiencias grupales pero inhibe las experiencias personales, se ve rota por la aparición de la propiedad privada y la conciencia personal, que también aparece como ego y que es coincidente con ese alejamiento de ese paraíso grupal.

En la sociedad tribal todo es o parece perfecto

En la sociedad tribal todo es o parece perfecto. Por eso prácticamente en todas las sociedades hay un recuerdo de una sociedad plena anterior, de la cual el ser humano ha sido desalojado. Son esas referencias que se hacen en distintas tradiciones, donde se habla de un paraíso terrenal, de una Atlántida, de una Lemuria o de lugares equivalentes, de donde el ser humano que vive en el presente ha sido desalojado. Hay como una caída.

Esa idea de una situación maravillosa anterior también coincide con la experiencia vital de cada ser humano, donde en su primera infancia, en su lactancia, ha sido atendido. Tenía todo lo que necesitaba y luego, cuando se ha ido haciendo grande y finalmente adulto, ha tenido que aprender cosas, y el periodo del aprendizaje ya contiene exigencias.
Hay siempre un recuerdo de una época maravillosa, que puede incluso adentrarse a la embrionaria, donde el embrión tiene a su alcance todo lo que necesita y está surtido de todo.

Decimos que la época tribal es o puede parecer una época perfecta. Sin embargo, los seres humanos que vivimos en el siglo XXI ya no pertenecemos a tribus. Incluso si podemos reconocernos como perteneciendo a una tribu, ésta ya no tiene el valor que representaba en tiempos pasados. En este momento el ser humano en el siglo XXI tiene una plena y absoluta idea y reconocimiento de su individualidad y por tanto de su ego.
Es decir, los valores que representaba la tribu, aun habiendo tribus nominalmente, no se dan en la actualidad, porque en la época tribal, y esto es parte de lo que hacía esa época plena y maravillosa, el ego no existía. No existía la conciencia personal, sino la conciencia grupal. No existía el ego sino la conciencia grupal. En la época tribal no existía el valor de “lo mío” frente al valor de “lo tuyo”.

Lo primero que rompe la conciencia tribal de los tiempos maravillosos es la aparición de la propiedad privada, que exige que “lo mío es mío y no es tuyo”, aunque existan y se reconozcan unos vínculos y estructuras tribales. Cuando aparece el concepto de propiedad privada, ya empieza a aparecer el ego, que rompe la conciencia grupal absoluta. Introduce un nuevo valor, el de “lo mío” y aunque se reconozca una relación preferente, donde hay niveles de obligación o colaboración preferente con unas personas que pertenecen al grupo tribal, ya la conciencia grupal se ha roto.

Eso es lo que se describe con el mito de la manzana en el jardín del Edén. El hombre, al comer del árbol del bien y del mal según ese mito, parece haber incurrido en una infracción a la ley que le impedía comer de ese árbol porque le hacía igual a Dios.
Este mito está expresando cómo hay un momento donde tú decides tomar tus propias decisiones. Estás rompiendo la conciencia grupal, donde lo prioritario era el grupo y tenías un lugar muy claro de adhesión al grupo.
Pero cuando comes del árbol del bien y del mal, rompiendo esa ley que te impedía vivir experiencias, empiezas a tener experiencias desde ti mismo. La conciencia de Dios ya está dentro de ti. Ya eres tú el que decides. Eso está expresando una evolución del ser humano.

Lo que haces siempre es mágico, solo que no lo sabes

Lo que haces siempre es mágico, solo que no lo sabes. Y el tiempo, el simple pasar de los segundos para convertirse en horas o en años, es su soporte, su “colega”. También es mágico. En realidad, todo es mágico, o sea, todo está lleno de vida, todo es vida.
En esta dimensión del cuerpo y de los problemas, lo que haces y el tiempo van juntos. Siempre estás haciendo algo en el tiempo, aunque sea dormir, soñar o simplemente vaguear. Pero también, todo lo que haces solo puedes hacerlo en el tiempo. Difícilmente sabemos entrar en el no tiempo, saliendo de esta dimensión y entrando en otra.

Todo lo que hacemos es mágico, aunque solo parezca o pretenda ser practico.
Aquí mágico quiere decir que ABRE PUERTAS, es decir, es multidimensional. Cualquier cosa que hagas actúa en varias dimensiones a la vez, solo que depende de la ACTITUD. Si actúas desde el egoísmo, el miedo, etc., abre puertas al egoísmo y al miedo, o sea a los conflictos. Si esa es tu vibración la resonancia que despierta es similar. Si actúas desde el ego abres puertas a otros egos y eso supone conflictos. Pero afortunadamente ya hay muchos ángeles o seres espirituales que introducen la vibración del amor y dan entrada a la maravilla.

Abrir puertas a la maravilla es para lo que sirve el tiempo y es a través de lo que haces. Los Reyes Magos existen. Todos somos Reyes Magos.

El hombre es intrascendente pero la mujer es trascendente

El hombre es intrascendente pero la mujer es trascendente. La mujer es trascendente siempre.
No sé si eso es bueno o malo, pero creo que es así. Quizá a la mujer le gustaría ser intrascendente o quizá al hombre le gustaría ser trascendente.
Pero creo que eso no es lo que sucede en los niveles profundos de esta dimensión aparente; solo en los niveles aparentes.

Por eso es necesario un reajuste para que todos y todas sean trascendentes y quieran serlo.
Entendemos como trascendente todas aquellas acciones que hacen ligera a tu alma, más ligera que una pluma.
Vivir de forma trascendente es fácil para la mujer. No necesita activarlo voluntariamente, solo reconocerlo. Pero el hombre sí necesita activar su programa hacia la transcendencia. Entonces, el hombre también se vuelve trascendente.

El cristianismo no es la moralidad, es la libertad

El cristianismo no es la moralidad, es la libertad. El cristianismo es la libertad, no la moralidad.
El integrismo es moralidad, o sea una línea entre buenos y malos, entre correctos e incorrectos, pero no la libertad sino la obligación. El cristianismo es la libertad porque no es la obligación, ya que la obligación es la moralidad, pero el cristianismo es la virtud sin esfuerzo.
La maravilla, el gozo, la gloria, el amor y la virtud sin esfuerzo son la naturaleza de lo divino, de Dios, y el cristianismo y la Navidad es el nacimiento de lo divino en ti. El nacimiento de lo divino en ti es la conciencia, el reconocimiento de que en tu interior y en tu esencia está Dios, y ese reconocimiento es como un nacimiento porque inicia un tiempo nuevo.
Pero también es un despertar. Es el despertar de la conciencia. La conexión con lo divino puede ser representado simbólicamente con el nacimiento de un niño. Y esa experiencia de tu conciencia te hace libre. Te libera del miedo, te reconecta con la plenitud y con tu esencia, que es el amor y la virtud sin esfuerzo.