Todo es de una relatividad abrumadora

Todo es de una relatividad abrumadora, pero en el sentido de apisonadora, una relatividad que no deja pistas. Todo es de una relatividad aplastante, abrumadora. Si quieres dejar una pista para volver a la no relatividad, es decir, si quieres dejar una pista para volver a la lógica, entonces nunca has salido de la lógica.
Todo es posible en cualquier momento, o en el lenguaje negativo, nada es posible nunca. Entonces, si todo es posible siempre, porqué dejar conexión con “nunca”. Si todo es posible siempre porqué dejar conexión con lo imposible.

Hay un momento en que el karma se acaba. Ninguna ley, ninguna obligación, ninguna imposibilidad se mantiene. Hay un momento en que ninguna cosa es obligatoria.
¿Quién puede estar en ese lugar?, ¿quién puede ser vida de manera permanente? El que encuentra que la vida y el amor son lo mismo, porque en última instancia, en el momento de la confrontación, el amor todo lo excusa. No tiene en cuenta el mal.

Por eso sabemos que hay un momento donde todas las leyes terminan y entonces estás en la plenitud, en el amor, en la eternidad. Puedes equivocarte, solo que te equivocas sin equivocarte

Soñar es vital

Soñar es vital. Si te impiden soñar, al final acaban contigo, acaban con tu vida. El no poder soñar es contrario e imposibilita la vida del ser humano. Es importante reconocerlo, cultivarlo y darle su espacio, su posibilidad y su plenitud, como una vía para hacerte más humano, para llenar de contenido todo lo que eres.

Es importante soñar, tan importante que es vital, y lo hacemos constantemente. No solamente se trata del descanso, sino que dentro del descanso prolongado que es el sueño, hay un mecanismo por el cual conectas con otras dimensiones de la realidad. No estamos diciendo con otras dimensiones de la vida sino con otras dimensiones de la realidad, porque entras en contacto con seres que están en una realidad espiritual, y en ese contacto te nutres, te regeneras, te reinventas, te recuperas y te resitúas. Muchas veces recibes instrucciones y clarificación de lo que haces y lo que tienes que hacer.
Pero no solamente sucede esto en el momento en que estás durmiendo.

Hay una forma de castigo o tortura que consiste en impedir entrar en el sueño. El sueño tiene sus periodos; es algo gradual. Hay varias fases hasta llegar al sueño profundo en el que te comunicas con otras dimensiones. Primero estás en fases más superficiales del sueño.
Hay una forma de tortura, de dominación o de castigo que es impedir que se llegue a esa fase profunda, y se sabe que entonces la persona termina por destruirse por completo mentalmente, y posteriormente físicamente si se continua, y entonces se muere.

Pero aparte de este momento, durante el día sucede lo mismo. Muchas veces necesitas, y entonces así sucede, salir de la realidad y conectarte con otras dimensiones. Hay personas que lo hacen muy fácilmente y otras que lo hacen de forma más limitada, quizá porque no lo necesitan o quizá porque están heridos, y es justo ahí donde les interesa trabajar, porque hay un tesoro detrás de cada herida. Hay una riqueza. Lo que parecen heridas en una dimensión son pura, lisa y llanamente riqueza en otra.

La persona que tiene facilidad para conectar con otras dimensiones quizá haría bien en considerar eso como un don, como una cualidad a explorar y a potenciar. De cualquier manera, todos los seres humanos necesitan esa fase, tanto como comer, respirar, enamorarse, crear vínculos afectivos…
Es imprescindible soñar. Es imprescindible y es maravilloso.

Somos seres multidimensionales

Somos seres multidimensionales. Eso está claro. De hecho, se oye por todos los lados. Lo que pasa es que a veces una forma de tu multidimensionalidad está situada en un nivel donde necesita cometer un error y otra parte de tu multidimensionalidad está situada en un lugar donde tiene claro el éxito. Y entonces una parte de ti entra en conflicto con otra parte de ti.

Tu ser multidimensional necesita cometer un error, para quizá aprender dónde no hay camino, y otra parte de tu multidimensionalidad necesita afirmarse en el camino que sus experiencias le han mostrado como acertado. Una parte se dirige inevitablemente al error y otra quiere ir al éxito. Y entonces hay un conflicto.

Cuando te veas en ese conflicto, que es un conflicto interior, entonces es necesario retroceder al centro, a un lugar donde no haces nada; no cometes error ni avanzas en el acierto. Es necesario pararte en ese lugar. Suspendes el pensamiento y suspendes la acción.
“Suspendes la acción” quiere decir que dejas que pase lo que tenga que pasar. Y “suspendes el pensamiento” quiere decir que no buscas soluciones o no intentas afirmarte, sino te sitúas en aquel lugar donde dices: “Todo está bien. Amen, gracias, bendición. Todo está bien”.

Todos tenemos benefactores

Todos tenemos benefactores. Todos los seres humanos tenemos benefactores, solo que es importante reconocerlo. Es importante reconocer que tú, con tu nombre y tus apellidos, tú como persona concreta, tienes benefactores.
Es importante reconocerlo. No porque le produzcas algún beneficio a esa persona, que también podría ser, sino porque cuando reconoces a tus benefactores se abren muchas puertas en el mundo espiritual. Hay un mundo donde las puertas están cerradas, y las personas que están en ese mundo son las que no reconocen a sus benefactores. Pero de repente ese mundo se transforma y tú encuentras todas las puertas abiertas y eso es porque has reconocido a algún benefactor.
Entonces, parte del trabajo espiritual es reconocer a tus benefactores; reconocer que en el mundo donde estás hay puertas abiertas.
Estás en un mundo donde las puertas están abiertas y ves personas que encuentran las puertas cerradas. Puedes transmitirles cómo se abren las puertas. A veces no es con palabras. Las palabras son importantes pero muchas veces es simplemente con tu presencia, porque es tu propio ser espiritual el que dialoga con el ser espiritual de otra persona y le muestra cómo se abren las puertas.
Tu sola presencia basta cuando has encontrado que estás rodeado de benefactores.

La frontera donde la luz aparece como amor

Podemos decir que el ser humano es aquella frontera donde la luz aparece como amor. El ser humano es esa expansión de la luz, y esa expansión de la luz es el amor.
Entonces, toda la creación es el trayecto, el camino que ha desarrollado la luz para convertirse en amor.
También el ser humano, al despertar su
conciencia a la conexión con la energía Dios, abre el camino para reintegrarse a la plenitud.

A través del amor el humano reconecta con Dios.

La abundancia y el despertar

Si te acercas a un manzano o a cualquier árbol y coges una manzana o el fruto de cualquier árbol, y abres la manzana y sacas una pepita, la puedes coger con dos dedos y quizá tus yemas la cubran totalmente.
Puedes mirar la pepita de una manzana que has cogido del manzano y mirar el manzano, y ver claramente que tú no puedes coger el manzano con dos dedos y además puedes verlo lleno de manzanas. Esa pepita de una manzana va a hacer surgir otro manzano, y cada manzano puede hacer surgir miles de otros manzanos.
Eso es igual que si te acercas a un coche, sacas una rueda y coges una tuerca. Tú miras la tuerca y miras el coche, y te imaginas que esa tuerca te va a producir otro coche y que ese coche va a producir miles de coches. Pero eso no sucede. De un tornillo no se producen miles de coches, pero de una semilla de una manzana sí se producen miles de millones de manzanas.

Eso sí sucede y eso es magia. O podemos llamarlo como queramos, pero ese es el lugar donde vivimos. Vivimos en la abundancia. Vivimos rodeados de maravilla, de magia. Sin embargo, muchas veces no queremos dialogar con la magia y preferimos dialogar con la no magia, con los tornillos, con la lógica. Quizá sea de eso de lo que hablan las personas que hablan del despertar.
Todo viene a ti cuando lo necesitas. Habla con ello, porque ello quiere hablar contigo.

Lo importante es ser feliz, elegir ser feliz

Lo importante es ser feliz. Hay un momento en que puede aparecer como una iluminación y te das cuenta, lo ves claramente. Lo importante es ser feliz y no ser un juez, la guadaña, que todo lo corta y todo lo sierra. Hay un momento en que también como una iluminación te das cuenta de que el camino para ser feliz comienza eligiendo ser feliz, centrando tu atención en aquello que te hace feliz, que te lleva a la felicidad, te introduce en la felicidad.
Lo importante es ser feliz. Eso es ya una iluminación. Lo importante no es lo correcto o incorrecto, lo adecuado o lo inadecuado, el poder o la falta de poder, sino que lo importante es ser feliz, porque la felicidad es una luz. La felicidad es luz, emitir luz.

Nosotros estamos en la tierra en este momento, como algo diferente del sol, pero también somos luz. El ser humano está compuesto en parte de luz y en parte de emociones. Si es cierto, como se comprobó en el 2012 en el proyecto Atlas, que el fotón que no tiene materia se transforma en Bosón, donde ya sí hay materia, entonces, toda la materia ha sido antes fotón. Es decir, toda la materia es luz cumpliendo una misión, y también agua, porque el cuerpo del ser humano está compuesto en gran parte de agua. Entonces, aunque el sol siga siendo sol, y lo veamos como fuente de luz, también los seres humanos somos luz. Somos luz y somos emoción, agua.
Cuando recuperas esa memoria ya no eres materia, porque la materia es luz amnésica, que ha olvidado que es luz. Cuando recuperas ese recuerdo, sales de la amnesia y sabes quién eres.

Esa es tu historia. Tú perteneces a la luz y al sol, aunque en estos momentos quizá estés sufriendo, deprimido; quizá pienses que la vida es difícil, y entonces no estés emitiendo luz, porque no eres feliz. Nosotros estamos, todos los seres humanos, en el territorio de la felicidad, que es el territorio de la luz, el territorio de nuestro sol, pero hay que salir de la amnesia.
Todos somos luz, todos somos felicidad, porque la felicidad es luz. Y hay una puerta que inicia un camino. Focaliza tu atención. Pon tu atención en la felicidad. Elige la felicidad. Y entonces inicias un camino, y quizá en algún momento te das cuenta de que te parece o te crees que estás llevando a toda la humanidad hacia allí, porque es un servicio. Tu felicidad lleva a todo el arquetipo a la felicidad.
Sin embargo, más adelante te das cuenta de que es el arquetipo el que te lleva a ti, porque tú perteneces a la felicidad.
Gracias. Bendición. Perdón.

La medicina del futuro

La medicina del futuro son las palabras. Podemos afirmarlo con total rotundidad, porque en parte ya es un presente. Podemos afirmar con total rotundidad que la medicina del futuro no va a estar hecha de sustancias, operaciones y prótesis, sino de palabras, de palabras verdaderas y de imágenes: poder ver y poder nombrar.
Ya es camino de sanación hoy, pero se adentra en el futuro con plenitud, porque ahora estamos reactualizando esas técnicas, esas formas de recuperación de la salud, y cuantas más personas se adentren en esa recuperación de la salud desde la vibración, más activo será el resultado.
No estamos diciendo algo especialmente esotérico, sino que ya hay muchos sistemas que están basados en la vibración y en la frecuencia. De hecho, los astronautas son controlados a través de sensores que permanentemente envían señales a su base, acerca de cómo está funcionando su corazón, su hígado, sus glóbulos rojos, sus constantes vitales, y desde la base, a través de frecuencias son modificados.

Entonces, podría parecer que la máquina es la que crea la frecuencia sanadora, pero no, la máquina solo imita la frecuencia sanadora, que ya está en el propio cuerpo del hombre. Está en sus cromosomas, que se comunican a través de frecuencias y liberan su información, que puede ser modificada igualmente a través de frecuencias. Y está en todos sus órganos, cada uno con una frecuencia idónea.
Las máquinas solo intentan aproximarse a esa frecuencia. Esa frecuencia que se emite a través de máquinas, se emite a través de palabras, sobre todo cuando la palabra está cargada de la emoción adecuada y verdadera; cuando la palabra está conectada con el agua cósmica, que ha creado la tierra por un designio, por un plan amoroso.
Cuando la emoción está cargada de esa energía es totalmente sanadora. Y eso aparece a través de mantras, palabras, imágenes, visualización de símbolos, oraciones y sobre todo de esa disposición de reconocimiento de la fuente, de la divinidad, de la energía desbordante del amor que crea la vida.

Al ser humano le hace daño todo lo que le saca de la inocencia

Al ser humano le hace daño todo lo que le saca de la inocencia, le hace daño la sospecha. Sospechar de las segundas intenciones de otras personas le saca de la inocencia, le hace daño. Al ser humano cuando le sacas de la inocencia, le sacas del reino, de la casa y le sitúas en un territorio donde tiene que defenderse, porque no es su territorio, no es nadie.

La sospecha tiene su nutrición en el miedo, que es lo que saca al ser humano de la inocencia, donde desde luego no hay miedo y sí hay amor y paz, porque claro si no hay amor y hay guerra, inmediatamente te puedes situar en la sospecha, puedes pensar que detrás de cualquier cosa hay cualquier enemigo.
Entonces, encontramos efectivamente que la sospecha te saca de la inocencia, pero también el miedo y los celos, el pensar que el otro tiene más, recibe más o es más. Eso también te saca de la inocencia, porque la inocencia no va midiendo.

El asunto es cuál es la cascada hormonal que aparece con la sospecha, con el miedo, con la envidia, con la agresividad…. Todo eso está despertando el cortisol y la adrenalina. La inhibición del parasimpático y la activación del simpático despiertan una cascada hormonal que te quema, que te destruye.
Por eso decimos que todos esos sentimientos son negativos. Todo lo que te saca de tu casa, de tu centro, de tu equilibrio, hormonalmente te predispone a las enfermedades. Todo lo que te aleja de la plenitud de la vida te entrega a la no vida.

Entonces, es cuando es el momento de honrar al conocimiento y a la conciencia; de honrar y abrir la puerta a la libertad y elegir. Podemos elegir qué puerta abrir. La elección en sí ya es un paso a la plenitud, porque elegir es activar la libertad, y la libertad, como el amor, pertenecen a las dimensiones de la vida. Siempre eres libre. Aun cuando parezca que las situaciones son adversas, siempre eres libre.

Es necesario soñar. Si no, no vives, solo subvives

Es necesario soñar. Si no, no vives, solo subvives. Para estar vivo, es necesario soñar; es necesario para la estructura corporal entrar en el sueño.
Por eso hay un tiempo de actividad y un tiempo de sueño. Hay un tiempo en que predomina la activación del sistema nervioso simpático y un tiempo en que es necesario la activación del sistema nervioso parasimpático, durante el cual te reconstruyes.

Pero dentro del periodo de relajación y de activación de la actividad, es necesario fisiológicamente conectar con otra dimensión, es decir, no solo descansar, relajarte y dormir.
Si interrumpen tu sueño antes de que entres en el nivel profundo, se produce un grave deterioro de la vitalidad. Y, ¿qué sucede en el nivel más profundo del sueño? Ahí conectas con otras dimensiones, recibiendo una nutrición especial para afrontar aquella tarea que estás desempeñando o una instrucción para situarte en la disposición adecuada para lo que tienes que hacer. Puede ser que recibas una instrucción que te permita recolocarte y resituarte, y entonces hacer aquello para lo cual eres un voluntario.

Todo eso sucede en el nivel profundo, no de la relajación sino del sueño, cuando las imágenes de aquello que parece constituir la realidad desaparecen y entonces aparecen otras imágenes. Hay una realidad donde las cosas parece que son de una determinada manera, pero hay una realidad profunda donde las cosas son de otra.
Entonces, es imprescindible soñar para estar vivo. Es imprescindible soñar para encontrar aquel nivel de la realidad que constituye la plenitud. Eso no solo está asociado a esa relajación. El cine, el teatro, la música, la contemplación, el amor, el enamoramiento, el ensueño, todas aquellas situaciones donde parece que te vas a otro sitio, son imprescindibles, necesarias y fundamentales.

Gran parte del despertar consiste en reconsiderar y reubicar esa necesidad que te revitaliza, y al hacerlo encontrar tu conexión con tu ser espiritual; encontrar y reforzar esa conexión que de alguna manera está recolocando las líneas del tiempo, haciendo transmutar aquello que parecía un karma y que de repente se está convirtiendo en una plenitud, en una maestría.
Es necesario soñar para que la realidad se haga cada vez más real.