Quizá para todas las personas el primer despertar de la conciencia en esta dimensión sea en el momento del parto

Quizá para todas las personas la primera experiencia, el primer despertar de la conciencia en esta dimensión sea en el momento del parto, donde algo te empuja hacia afuera.
Si el embrión se queda en la placenta, resultará ineficaz. Si el embrión sale fuera, cumple su misión, su cometido, su destino. Esta experiencia está dentro de cada persona, muchas veces en niveles muy poco conscientes. Toda su vida está peleándose con algo, que por un lado le conduce hacia la solución, mientras que la persona pretende mantenerse en aquello que va hacia la ineficacia, la inexistencia.
Algo te lleva hacia la vida y te aferras a la no vida. Quizá todos los cambios se traducen en un impulso evolutivo a un despertar de la conciencia. Todos los cambios parecen encaminados a una maduración de la conciencia.
Entonces, la invitación en estos momentos es a entrar en la conciencia. Sabes que estás en la conciencia porque al mirar lo ves todo bello, todo maravilloso.

Establecer una relación armónica con una persona no sabemos lo que vale

Establecer una relación armónica con una persona no sabemos lo que vale. Establecer una relación armónica en la belleza, en la incondicionalidad, en el desinterés, en la no necesidad de ganancia, pero armónica, no sabemos lo que vale.
Estamos en una dimensión que quiere ganancia, que quiere triunfo, que quiere superioridad, pero cuando las dimensiones se despliegan aparece otra realidad, y todo ese deseo de superioridad, de ganancia y de éxito material desaparece, porque en dimensiones superiores todo lo que pesa más que una pluma no existe, no está, no hay nada. Todo lo que has construido sobre el poder, la materia, el dinero y la posición no existe.

Cuando la luz recupera la dimensión de la luz, nada de lo material asociado a la forma permanece. Si no conectas con la esencia, no conectas con nada. Es como un tiro al aire, que no va a ningún sitio bueno.
Por eso, establecer una relación armónica, permitir aparecer la armonía o encontrarte de repente en la armonía, en la belleza, decimos que no sabes lo que vale, porque eso te introduce en algo más allá de los valores materiales y está permitiendo entrar en la maravilla, que existe y sale todos los días a tu encuentro.
La maravilla te mira cara a cara todos los días. El amor y la belleza salen a tu encuentro todos los días.

La kundalini de la tierra asciende, y en su elevación y ascensión crea las alas del águila

La kundalini de la tierra asciende, y en su elevación y ascensión crea las alas del águila.
La kundalini del cielo desciende como el agua. La kundalini amorosa del cielo desciende despertando las emociones, desciende como agua cósmica, y es esa kundalini amorosa del cielo que desciende como agua la que genera y crea la kundalini ascendente de la tierra, que en su evolución crea las alas del águila que se elevan.

Desciende el amor y la emoción. Es una energía que va buscando la debilidad, va descendiendo. El amor te va a buscar en el inframundo, el amor te va a buscar en el mundo de la muerte, donde crees que no hay vida, y cuando crees que no hay vida, el amor te está buscando, para llevarte a la elevación, para llevarte al cielo. Esa elevación genera alas.

Los antiguos egipcios hablaban de esto, los antiguos mayas hablaban de esto, y el descenso de Dios en forma de su hijo a la tierra también habla de esto. Entrar en el agua de la muerte, que es de lo que habla el bautismo, también habla de esto.

La dualidad contiene una energía que desciende, que es el amor, y una energía que asciende, que necesita la conciencia, la determinación de la conciencia, el despertar de la conciencia. Supone desplegar las alas del águila. Recuperar tu inocencia te sitúa en la elevación.

Hablar de la dualidad nos lleva al uno de unir

Nos gusta hablar de la dualidad. ¿De qué cosa mejor podríamos hablar que del maravilloso encuentro con el otro, que restaura la unidad?
En este tiempo actual, y solo Dios sabe cuándo comienza el tiempo y por tanto la actualidad, el presente, hemos descubierto la dualidad, la polaridad, el yin y el yang. El tema de la tesis, la antítesis y la síntesis de aquel materialismo dialéctico ya no nos cuenta nada. No ha funcionado, ha habido millones de muertos y ruina, incluso ruina moral. Hablar de las personas como objetos no nos ha llevado a ningún sitio. Recuperar el amor y la emoción, sí.

Hablar de la dualidad nos lleva al uno de unir. La síntesis no es el uno. El uno es uno de unir y la unión es el amor. Hay una unión en el amor, pero eso no es una síntesis. No es nada que sea “sin”; el amor es siempre “con”.
La dualidad aparece como maravillosa, porque hace referencia al otro, a todo lo otro que no eres tú y que te complementa, te conforta, te acompaña y te permite elevar al águila para acudir al encuentro con la luz, atravesando el agua.

Hay una dualidad maravillosa en todo lo que te rodea. Hay una dualidad maravillosa en ti, y hay un momento maravilloso de paso del dos al uno, de reencuentro con la unidad.

La magia es el sistema de creencias

La magia es el sistema de creencias. Haces real aquello que crees, sobre todo haces aparecer como real aquello que crees sin saber que lo crees.
Hay cosas que crees como un descubrimiento. De repente empiezas a creerlo. Hay cosas que crees, pero las crees de tal forma inconsciente que ni siquiera te das cuenta de que es una creencia y entonces esa es la realidad.
La realidad es todo lo que crees que es la realidad, sin saber que es una creencia. Lo crees de una forma tan inconsciente, que crees que es así porque es así. Posteriormente, con el trabajo personal vas encontrando nuevas formas de la realidad y esas ya las crees de forma consciente.

Entonces, lo que aparece como real es aquello que consideras que es real. Por eso el sistema de creencias es la magia.
Hay un momento en que quizá despiertas a que otra realidad es posible. Solo necesitas situar los valores, no en la materia sino en la parte espiritual. Parece que hay una dicotomía entre la materia y el espíritu, cuando en realidad tampoco es así, porque la materia es espíritu, solo que es el espíritu que da soporte a la realidad a través de la forma.
Entonces, lo que conecta, lo que llamamos espíritu es la parte energía y hablar con la energía permite hacer aparecer una realidad. Dialogar con la energía permite descubrir una realidad que estaba plegada, y entonces la despliegas.

En realidad, el espíritu es dialogante. Te escucha y también se manifiesta. Por eso es eficaz la oración en todas las culturas. El espíritu, la realidad espiritual es dialogante, solo que muchas personas no lo saben, no lo sabemos, hasta que no hacemos la comprobación.
Quizá estamos normalmente imbuidos de la creencia de que “si yo no lo hago, no lo va a hacer nadie por mí” y entonces estamos centrados en conseguir los objetivos por nuestras fuerzas, y eso nos mantiene únicamente en la dimensión de la materia. La materia es como la realidad con la cual no hablas. Pero cuando despiertas a la realidad dialogante, todo cambia, porque esa realidad que se abre, la realidad espiritual, es la de los hechos milagrosos, del amor, de la plenitud.

La realidad parece árida, difícil, carente o peligrosa solamente para que puedas discernir y encontrar el camino de las puertas abiertas. Aun si no dialogas, hay un diálogo entre puertas abiertas y puertas cerradas. La llave que abre las puertas es el diálogo.
Este es un tiempo donde la humanidad está madura. Hemos experimentado a lo largo de muchas vidas qué sucede siendo un bandido y qué sucede simplemente siendo cumplidor, siendo avaro, siendo generoso…
Es un momento para elegir.

Vivir la vida como un sacramento

Vivir la vida como un sacramento, que es lo que es, es un momento de lucidez. De repente tienes una lucidez, tu corazón se conecta con el corazón amoroso que sustenta la vida.
Es un momento de extrema lucidez, por el que te das cuenta de que tú eres un templo. Solo que a veces el templo está a oscuras y cerrado, y entonces parece que no es un templo.

Hay un momento actualmente en todas las personas que no son ángeles, porque hay personas que ya son directamente ángeles, que se confrontan con esa realidad y vuelven a instalar lo sagrado en el interior del templo. Si hay un momento de lucidez, entonces el templo se llena de luz y es como un faro al que acuden personas perdidas, extraviadas, que se desconocen. Acuden a la luz. No sabes de dónde vienen. Es el momento del acogimiento.

Sin embargo, luego resulta que esas personas que parecía que acogías, que les dabas cobijo o amparo a su necesidad, resulta que te han llenado el templo de dones y presentes, y entonces no eran personas extraviadas, sino que eran los reyes magos; eran el ojo de Ra, el ojo de Dios, el padre que espera la vuelta del hijo pródigo. Y sucede bendición.

Hay un sistema instalado, que te pide “más, más”

Hay un sistema instalado, que te pide “más, más”. Hay un sistema instalado de “más dinero, más dinero, más reconocimiento, más reconocimiento, más consideración, más consideración”. Pero quizá no se trate de “más, más” sino de elevación.
Quizá no se trate de “más, más” en esta dimensión, sino de situarte en la elevación y muchas veces la elevación necesita “menos peso, menos peso, menos cosas, menos cosas” y quizá “menos reconocimiento, menos reconocimiento”.

Quizá no se trata de “más” sino de “elevación”. De hecho, le vamos a quitar el “quizá” y vamos a afirmar: “se trata de elevación, de volar, de trascender”. Permitir volar al águila es conectar con aquello que está situado en la maravilla. Pero la maravilla no es que tú seas la maravilla, situando a las demás personas por debajo. No es sentirte el mejor, como el maestro Cassius Clay, sino que la elevación, llegar a lo óptimo, a lo elevado, es encontrar aquel lugar donde todas las personas son maravillosas y tú no necesitas aparentar que lo eres y tampoco doblegar para sentirte maravilloso.
En cualquier sitio que estés en la maravilla, todo es maravilloso.

Risas, risas a montones, esperando una oportunidad para aparecer

Risas, risas a montones, esperando una oportunidad para aparecer. Sí, la mujer está hecha de risas. La mujer del siglo XXI está llena de risas, de las risas de su madre, abuelas, bisabuelas, tatarabuelas, de sus ancestros más alejados. La mujer está llena de risas, que hoy quieren reír, quieren aparecer, como esa fuerza mágica que colabora con la vida.
Las abuelas, las madres han atesorado risas para hoy, risas para vivir desde la inocencia, vivir desde la libertad, vivir desde el momento lúcido, vivir desde la plenitud del intercambio amoroso.
Risas que nutren al ser humano que comparte esas risas, que traen al presente la plenitud, el amor y la integridad.

Si la mente es el recuerdo del fracaso, del dolor, del resultado de haberte equivocado, entonces te lleva a ese mismo lugar, al dolor

Si la mente es el recuerdo del fracaso, del dolor, del resultado de haberte equivocado, entonces te lleva a ese mismo lugar, al dolor.
Si la mente es el recuerdo del amor, entonces te lleva a la vida, porque el amor te lleva a la vida. La vida y el amor están en el mismo lugar.

El recuerdo de la salud despierta las células madre, al regenerar el cuerpo. El recuerdo de la voz, el recuerdo de cuando editas mentalmente, siguiendo el lenguaje de las computadoras, la imagen de la persona amada, la atrae a la vida.
Eso es lo que expresa Isis. Isis en esa mitología, al recordar a su amado, lo atrae a la vida, porque lo ama. Es lo mismo que hacen las células madre, que se ponen en marcha para reinstalarte en la plenitud vital. Si el hígado se enferma, regeneran el hígado; si el ojo se enferma, regeneran el ojo; si el hueso se enferma, regeneran el hueso…. Porque te aman.
Lo hacen no por un beneficio o por cualquier otro sistema que pudiera haber, sino porque te aman. Te reinstalan en la vida, te recuperan.

Eso es lo que actúa a través del arcángel Miguel, que pone en marcha el ejército del amor, para atraerte de nuevo al territorio del amor. Por eso es importante para resituarte, editarte en el territorio del amor, reconocer cuándo has actuado siguiendo el ego, es decir, cuándo has abandonado el territorio del amor. La conexión con Miguel supone un trabajo espiritual en relación con el reconocimiento de aquello donde no actúas en favor del amor, para reconectar de nuevo, porque cuando actúas en favor del ego, es decir, cuando no actúas en favor del amor, se produce una ruptura con la línea nutricia del amor que sustenta la vida.
La conexión con Miguel es la conexión con el ejército, con la fuerza del amor, que te reinstala en el territorio de la vida. Pero parte del trabajo personal es encontrar dónde te alejaste del amor, dónde te prostituiste, dónde entregaste tu vida a cambio de algo que no era la vida.

La conexión de la vida es una conexión nutricia, y cuando se rompe esa nutrición se produce una especie de isquemia, de falta de oxigenación, de falta de vida. La forma en que Miguel te defiende es reconectando la vida. La vida solo necesita que aparezca ese ejército si se ha producido la ruptura. Si no, la vida se sitúa en la plenitud, pero a su vez esa plenitud supone que puedes llevar el peso de aquellas personas que han producido esa ruptura, esa isquemia, porque de alguna manera esa persona eres tú.
Cuando eso sucede, entonces tú eres Miguel.

Lo inadecuado refuerza lo adecuado

Lo inadecuado refuerza lo adecuado. Lo inapropiado refuerza lo apropiado. Lo inesperado refuerza el valor tranquilizador de lo esperado.
Si solo sucediera lo adecuado, lo apropiado, lo esperado, no seríamos libres, no podríamos elegir, no descubriríamos nunca nada nuevo, no podríamos explorar, no tendríamos nada que aprender. Y eso significa sencillamente que no estaríamos en esta dimensión, de ser libres, de descubrir, de aprender, de conectar con lo mejor desde la conciencia. Estaríamos en otra; no estaríamos en esta.
Eso refuerza y resitúa el valor de lo inadecuado, de lo inesperado, de lo inapropiado, porque le sitúa en un territorio que está muy vivo; te llama a estar despierto, a elegir, a ser libre.
Cuando sucede algo fuera de su lugar, te despierta. Quizá en la dimensión máxima siempre sucedan cosas maravillosas máximas, pero en esta dimensión en que se mueven los seres humanos y la humanidad es un tema entre estar despierto y estar dormido. Es muy fácil estar dormido. Por eso es necesario que aparezcan ángeles bajo el aspecto de lo inapropiado para despertarte, para resituarte en la conciencia.