Enlazar y unir forman parte del proceso de la resurrección

Podríamos encontrar que enlazar y unir, o sea todos los procesos que desde la conciencia encuentran lo que te une a las demás personas y también a las demás culturas, forman parte del proceso de la resurrección. Es decir, forman parte de un proceso donde cada vez estás más vivo, como saliendo de un mundo oscuro donde todo está basado en el esfuerzo y la defensa.

El proceso de enlazar, resituar, redimensionar, redefinir las cosas, el proceso de iluminar la realidad de modo que ésta aparezca de una forma en que encuentras que siempre ha ido a tu favor, incluso cuando era necesario para despertarte que ocurriese algún hecho adverso, algún hecho que rompía totalmente tu esquema de vida, forma parte de la conciencia de la resurrección.
Cuando encuentras que todo lo que ha sucedido en tu vida está bien es porque era adecuado todo aquello que en algún momento pensabas que era inadecuado, y eso es un enlazamiento con dimensiones superiores.

Cuando te sitúas en esta iluminación entonces redefines tu relación con todas las demás personas que han pasado por tu vida, porque en muchas ocasiones reconoces que aquel conflicto o desgracia te estaba llevando u obligando a moverte justamente en la dirección donde luego ha sido posible el reconocimiento de la maravilla a través de aquella desgracia.
Muchas veces tienes que volver atrás, recalificar y bendecir a aquellas personas que creías eran tus enemigos y que quizá ciertamente en aquella dimensión de la muerte y la oscuridad parecían actuar de esa forma, pero porque tú en esa dimensión material también definías a las personas, o a la mayoría de las personas, como potenciales enemigos de los que tenías que defenderte.
De alguna forma esa era tu realidad, de la que creías que solamente podías salir a través del triunfo material, del desarrollo de tu poder personal y en caso de que no tuvieras ese poder, de tu capacidad de engaño y simulación, y en el peor de los casos de extremada sumisión.

Pero ni la extremada sumisión, ni el engaño, ni el abuso por la fuerza corresponden a la realidad de lo óptimo, es decir a la realidad Dios, a la cual en algún momento despiertas, porque formas parte de ella.

Hay una enfermedad que posiblemente sea la más grave, que es aburrirse de no reírse

Hay una enfermedad que posiblemente sea la más grave o que esté en la raíz de las enfermedades más graves, que es aburrirse de no reírse. Podemos decir que aburrirse es cuando la realidad cae encima pesadamente, te inmoviliza y secuestra incluso tu fantasía, tu capacidad de ilusionarte, y entonces se te olvida reírte.

Ese aburrimiento de no reírse traslada esa inmovilidad a todos los niveles del alma, y entonces el alma empieza a sentirse desconectada de la vida. Esa desconexión de la vida es la que genera todas las enfermedades.
Por eso conviene situarse y centrarse en qué cosas son las que despiertan la posibilidad de reírse, qué cosas son las que te hacen reír.

Aquí se vuelve a abrir una dicotomía. Hay algo que te hace reír desde la inocencia, que es diferente de algo que te hace reír de una forma que ya no es inocente y que no quiero ni nombrar, pero que es importante tener en cuenta, porque para ser libre hay que elegir entre un sí y un no, saber dónde está el sí y dónde está el no.
Hay una pérdida del alma cuando pierdes la risa y hay una falsa risa que no te devuelve el alma. Pero hay una conexión con la inocencia que te lleva a la risa.
Gracias y bendición.

Hay una parte del ser humano que necesita el orden, la estabilidad, la repetición

Hay una parte del ser humano que necesita el orden, la estabilidad, la repetición. Está claro que hay una parte del ser humano que necesita saber dónde está, que necesita conocer y reconocer su entorno. Está claro que si no sabes dónde estás se pone en marcha una energía diferente, que es la energía del estrés, que te centra en lo que estás viviendo, porque necesitas anticiparte a posibles enemigos o problemas.

Pero hay otra parte del ser humano que está abierta a lo desconocido. Hay una parte del ser humano que le empuja, impulsa, mueve y lleva a traspasar la línea de lo conocido y entrar en lo desconocido. Por lo menos algunas personas son exploradores natos; están siempre en la frontera entre lo posible y lo imposible, y parte de su vida y de su plenitud es ampliar esa frontera.

Se puede vivir en un mundo donde la ley fundamental sea la justicia

Se puede vivir en un mundo, en una dimensión donde la ley fundamental que da soporte a esa realidad sea la justicia, o se puede vivir en un mundo donde la ley fundamental sea el amor.

Muchas personas pretenden que quieren vivir y viven en un mundo de justicia, pero tendrían que determinar, para estar seguros de que la ley de la justicia no les caiga encima, cuándo se ha producido la amnistía.

Todo el mundo puede encontrar, sobre todo con un punto de lucidez, que en algún momento no ha sido justo, no ha estado en la justicia y ha incumplido la ley. Quizá ha robado algo, quizá ha mentido, quizá ha transgredido momentáneamente alguna ley, cosa por demás muy fácil, si incluimos toda la vida de una persona. Por eso necesita decir, sin ser arbitrario, cuándo empieza la amnistía y así se borran las infracciones.

Pero también se puede vivir en un mundo donde la ley es el amor. Quizá es mejor acogerse al amor que a la justicia.

Todo ocupa un lugar, que no hace falta que sea espacial

Todo ocupa un lugar, que no hace falta que sea espacial, ya que también podríamos estar hablando de palabras, de emociones o de energías y que no ocupan un lugar en el espacio.
Cuando nos referimos a “todo” está incluyendo tanto palabras y cosas inmateriales, como cosas materiales que pueden ser materia inorgánica, como piedras, montañas o nubes, o materia orgánica, como insectos, plantas, animales o personas.
Podemos decir que la vida, o sea la realidad viva en la que estamos, está compuesta por cosas que ocupan un lugar en el espacio. Pero para ello, para definir una de estas presencias que sustentan la realidad viva, cada una de ellas tiene que tener una frontera que delimita un dentro y un fuera. Esa frontera la hace distinta de cualquier otra, la hace “otra”.

Eso lo podemos relacionar con la terminología de la sabiduría maya, que presenta la realidad como formada por cuatro aspectos. A uno le atribuye el color rojo, asociado precisamente a lo que decíamos al principio, “todo ocupa un lugar”, es decir, la realidad está compuesta por “presencias” que ocupan un lugar.
No tienes más que mirarte a ti mismo y ver que tienes un cuerpo que ocupa un lugar. Toda la realidad está compuesta por algo que es similar a ti, porque toda la realidad es como tu espejo. El ocupar un espacio te permite ser, estar y formar parte de la realidad viva, igual que todas las múltiples formas que componen la realidad. Pero el hecho de tener una frontera te permite reconocer un dentro y un fuera.

Entonces, lo que está dentro, tomándote a ti como ejemplo, siente, piensa y tiene emociones. La sabiduría maya propone que todo lo que compone la realidad, que ocupa un espacio (rojo), también está lleno de un sentir. Todo tiene una realidad inmaterial que podemos asociar con espíritu y a eso le llaman blanco.
La parte material con esa frontera marca separación, porque dice “dentro y fuera, hasta aquí llego yo, y fuera es fuera”. Y eso lo dice porque lo blanco también manifiesta una fuerza que une. Según lo rojo todo está fragmentado, pero según lo blanco todo se une, porque efectivamente todas las cosas que ocupan un espacio están a su vez formadas por otras múltiples millones de cosas unidas, y están unidas por su propia voluntad.

Cuando entras en la materia, ves que toda la materia está compuesta por átomos, y a su vez los átomos están compuestos por partículas subatómicas. Pero todos esos átomos se unen dentro de la frontera. Por eso la frontera separa y tiene una fuerza que une dentro y separa fuera esas partículas subatómicas y átomos, que objetivamente podrían ser iguales, aunque cada átomo sabe a qué proyecto pertenece. Lo que une a esos átomos es que quieren estar unidos en ese proyecto, en el proyecto de que tú seas tú y vivas unas experiencias.
Todos los átomos de tu cuerpo están unidos porque quieren que tú estés vivo, es decir que experimentes, disfrutes, goces y expandas tu conciencia.

Entonces, podemos decir que todo lo que existe ocupa un espacio, pero también tiene emociones, sentimientos y expresa algún nivel de amor como una fuerza que une. Pero también sucede que todo lo que ocupa un lugar en el espacio tiene movimiento permanentemente. Cuando deja de tener movimiento, esos átomos que estaban dentro de esa frontera abandonan ese proyecto, es decir deshacen la frontera.
Todo lo que ocupa un espacio y tiene emociones, también está permanentemente en movimiento, aunque a veces no se vea. El ser humano es un ejemplo, porque siempre está permanentemente en movimiento. Todos sus huesos y estructuras tienen un movimiento intrínseco. Además, todas las personas están respirando y con su metabolismo activo.
Entonces, podemos decir que todo en la realidad viva también tiene esa cualidad del movimiento, algo que en esta sabiduría maya se expresa con el color azul, que también expresa la conciencia, el despertar, cuando respondes a la pregunta de qué hago aquí.

Pero esta sabiduría maya también dice que hay un cuarto elemento, que expresa como amarillo. Este elemento contiene la idea de que todo lo que ocupa un espacio, tiene emoción, sentimiento y espíritu, y está permanentemente en movimiento, también está unido a una dimensión de la vida diferente de su propio proyecto personal.
Todo lo que ocupa un espacio, tiene espíritu y movimiento, está en un nivel de la realidad, que en el caso del ser humano corresponde a sus proyectos, sus esfuerzos, sus decisiones y su posicionamiento en el tiempo, en el aquí y el ahora. Pero de forma no siempre consciente también está unido inevitablemente a otro orden de cosas, a otro nivel más profundo de la realidad viva que le está llevando al florecimiento, a la expansión, a la maduración, y que llena y da sentido a todo lo que hace, porque todo está encaminado a ese florecimiento que te permite entrar en otra dimensión. Incluso los errores o las acciones contrarias a todos los valores, tienen sentido en otro nivel de la realidad, formando parte de algo que lleva al salto dimensional.
El color amarillo significa que todo madura, que todo da fruto, que todo florece. Y de esa manera entra en otra dimensión de la vida.
Cada vez que actúas desde la libertad, estás entrando en otra dimensión, diferente de cuando actúas de forma reactiva. Cada vez que expandes la conciencia estás entrando en otra dimensión. El color amarillo forma parte de la descripción de la realidad, de manera consustancial y obligatoria. Todo está encaminado al florecimiento. Aquello que tú eres está encaminado al florecimiento, está encaminado a ser luz.

Hay razones desde el lado de la lógica que explican los sucesos y los acontecimientos en el aquí y ahora

Hay razones desde el lado de la lógica que explican los sucesos y los acontecimientos en el aquí y ahora. Desde el mundo de la lógica, es imprescindible tener una explicación lógica para un acontecimiento, y si no aparece, entonces empieza una investigación, porque la persona desde el punto de vista lógico no puede convivir con lo desconocido. Necesita conocer para sentirse seguro en ese nivel del aquí y ahora, que está gobernado por la lógica y que podemos llamar tercera dimensión.

Pero pronto, cualquier persona puede darse cuenta de que los acontecimientos en el mundo de la lógica son explicados de una forma que inevitablemente, o casi inevitablemente, es desbancado por otra, o sea, que lo que antes se explicaba de una manera, luego se explica de otra. Eso puede significar que cuando antes se explicaba de una manera, era de una manera equivocada y sin embargo parecía correcta. Y cuando esto se ha repetido muchas veces, también cabe la propuesta lógica de que tampoco esta explicación va a ser definitiva. Consecuentemente, también va a ser errónea.

Entonces, hay una relación entre la lógica y el error. Cuando te sitúas evolutivamente en esa posibilidad, empiezas a mirar más allá de la lógica, y pronto te das cuenta de que simultáneamente a que haya una explicación lógica a un acontecimiento, tú has percibido o encontrado en muchos momentos otra que no es lógica y que incluso algunas personas dirán que es fantástico, como queriendo decir que es irreal.
Cuando empiezas a encontrar explicaciones a los acontecimientos que no pertenecen a la lógica, entonces, has entrado en otra dimensión; has encontrado unas leyes diferentes para explicar los acontecimientos. Pero esas leyes que explican esos acontecimientos, también son los que dan soporte a la realidad, permitiendo que la realidad suceda.

De esa manera puedes empezar a explorar esas posibilidades, ese nuevo mundo que aparece, nuevo porque es una realidad diferente.
Eso quizá define el momento actual, la exploración de una nueva realidad que está emergiendo, de un nuevo soporte a lo real, que también podemos llamar fantástico, pero no como irreal, sino simplemente como maravilloso, porque lo maravilloso existe. Lo maravilloso es la realidad.

Recibiendo y expresando a través de las palabras

16/02/2017
Lo importante es reconocer o encontrar que el ser humano, y por lo tanto tú, posee algo extraordinario y maravilloso que le conecta con dimensiones superiores.
Tú como ser humano puedes expresarte a través de las palabras, escritas, habladas o telepáticas. Pero, en realidad, lo primero importante es que puedes recibir palabras. Por eso decimos que en un momento determinado lo primero es la recepción, desde tu séptimo chakra, de esas palabras que te transforman. Las palabras de tu madre, padre, amigos o maestros, te van enseñando a ser humano, estableciendo las conexiones cerebrales para que puedas expresarte y comunicarte como ser humano.

Más allá de esa comunicación natural, hay un momento en que la palabra que escuchas despierta al ser espiritual que está en tu interior. La palabra está conectada con tu ser espiritual, con tu doble espiritual, y una vez que tu ser espiritual se despierta ya es imparable.
Entonces, entras en la transformación, porque entras en la realidad, pero no en la realidad aparente, basada en la necesidad de trabajar para mantenerte y de ser correcto con las demás personas para no estar fuera de la legalidad, sino en la realidad interior que está en semejanza con lo divino.
En tu interior está la divinidad.

Cuando oyes la palabra, algo se transforma dentro, de forma automática. Es uno de los valores de la palabra, que pone en marcha procesos interiores.
Cuando estás pensando cómo hacer, cómo ganar, cómo triunfar, vas siguiendo tu propio pensamiento, pero de repente oyes algo y se pone en cuestión todo, porque resuena con algo que está dentro de ti. Resuena con tu ser espiritual que está dentro de ti, y que es más importante que tu ser temporal y tu ego.
Tu ser espiritual es más importante que tu ego, y cuando oye una palabra, sabe que ya es el momento.

La primera vez que aparece la palabra en el histórico de cada persona es como un sonido

13/2/2017
La primera vez que aparece la palabra en el histórico de cada persona es como un sonido. Inevitablemente, el primer contacto de todas las personas con la palabra es en forma de sonido, por la sencilla razón de que el ser humano nace y no sabe pronunciar palabras, algo que tiene que aprender, ni tampoco sabe crear palabras, algo que forma parte del proceso de aprendizaje que le lleva a ser humano.
De modo que en el histórico cada persona se encuentra con las palabras como sonido que le dicen sus padres o las personas que le ayudan a sobrevivir.

La palabra aparece como un sonido inicialmente, pero no es un sonido, porque un ruido o algo que suena no es una palabra por el hecho de sonar.
La palabra aparece inicialmente con el sonido en conexión con el oído, que forma parte del séptimo chakra. Así, la palabra inicia el contacto con el ser humano en una escala descendente. Se sitúa en lo más alto mostrando un vector descendente, no ascendente. El primer contacto con el ser humano es en el séptimo chakra y su repercusión es descendente, hacia el primer chakra, ayudando a construir la parte material del ser humano.

La palabra como sonido, porque la palabra puede ser también considerada como un sonido, sitúa al ser humano en el mismo nivel que todo lo que puede producir sonidos, como pueden ser otros animales, pero también cosas como la lluvia, una gota al caer sobre una roca, el aire, las olas o los volcanes. Sin embargo, no son palabras. Son sonidos, pero no palabras, aunque también producen reacciones en el ser humano.

El criterio del sonido está en la armonía y la belleza. Un sonido desde la armonía, armoniza al ser humano, y un sonido discordante, desarmoniza. Hay un momento en que la palabra puede ser plenamente un sonido, que es cuando aparece un mantra. Un mantra es una palabra, que es válida sobre todo por su sonido, por la armonía que hace aparecer.
Pero en un segundo momento la palabra aprende el lenguaje de la forma, apareciendo como escritura, y entonces es como si se parara el tiempo, porque la palabra como sonido solamente sucede en el presente, pero cuando aparece como palabra escrita, que ha aprendido la forma, aprende también a esperar en el tiempo, a no desaparecer.
En ese momento la palabra se está relacionando con el ser humano a través del sexto chakra, en la línea de la mirada, reforzando así la idea de cómo el sonido viene de dimensiones superiores en un descenso al encuentro del ser humano.

Cuando la palabra ha adquirido una forma escrita ya no necesita y no depende del sonido, y puede actuar como onda de forma, pudiendo modificar la forma en que cristaliza el agua. Así, la palabra interactúa con el agua, eliminando distorsiones, purificándola, limpiándola y armonizándola.
De esta manera vemos una relación de la palabra, no solamente del sonido sino también de la palabra-forma con el ser humano en su aspecto agua, que nos lleva directamente al mundo de las emociones.

En un tercer nivel de descenso aparece la palabra en el quinto chakra, como palabra pronunciada que está traduciendo el interior de la persona. Está traduciendo el corazón, porque la palabra necesita expresar el corazón. Así, al expresar el corazón, la palabra se va convirtiendo en palabra, más allá del sonido y de la forma.

Pero la palabra no es únicamente un sonido, ni un sonido que expresa emociones o conocimientos, o una forma. También existe otro nivel de la palabra que es el nivel telepático. Ese es el nivel que es necesario explorar en este tiempo, porque es donde la palabra es más poderosa y encuentra su verdadero escenario.
Gracias.

Es como si la palabra fuese un tipo de energía perteneciente a otra dimensión

10/2/2017
Es como si la palabra fuese un tipo de energía perteneciente a otra dimensión, diferente de esta, pero que también está en esta.
Esa energía es activa en esta dimensión porque los seres humanos utilizan palabras, pero en realidad es embajadora o representante de otra dimensión, ya que el ser humano también pertenece a otra dimensión y está en esta dimensión, como lo demuestra y atestigua su cuerpo.

La palabra pertenece a una dimensión distinta del cuerpo, porque en esta dimensión de cosas, cuerpos y seres vivos que no hablan, el único que habla es el ser humano. Los animales no hablan con palabras. Los árboles no hablan con palabras. Solo el ser humano habla con palabras.

La palabra tiene la capacidad de hacer presente la cosa nombrada, pero sin cuerpo. Sin cuerpo, pero sí con energía, porque en determinados momentos, aunque quizá no en todos, el simple hecho de nombrar algo produce modificaciones medibles en el ser humano.

Nombrar algo lo evoca y hace presente.
Quizá simplemente al nombrar algo, aparece mentalmente la imagen. A veces no sucede porque mentalmente no estás atento a esa evocación, sino a lo que estás haciendo.
Al aparecer la imagen, se mueve por la red de neuronas espejo y se producen cambios en las personas. Eso solo es producido por nombrar, por decir el nombre que sea.

Es demostrable kinesiológicamente, ya que al decir un nombre la persona tiene una reacción muscular, medible y comprobable.
Eso nos muestra que la palabra, que es activa en esta dimensión, también está conectando con una dimensión donde las cosas, las personas y los seres no necesitan un cuerpo.

Todo está empezando siempre

28/9/2016
Todo está empezando siempre.
Podemos pensar que las cosas ya han empezado antes, porque tienes ya 40 años o porque la sociedad tiene miles de años de cultura, pero en realidad todo está empezando siempre, en cada momento.

En cada momento puedes abrir una puerta, que te lleva a ese sitio que todavía no conoces, que es justamente donde comienza lo auténtico, lo real y lo maravilloso. Porque la vida no es tonta sino maravillosa; la vida no es hostil sino maravillosa.

Siempre hay un momento donde encuentras que algo está bajando del cielo colgado de un hilo. Entonces, empieza todo, porque todo está empezando siempre.