El kin y la onda de la tierra favorecen el encuentro de la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra

El kin y la onda de la tierra están haciendo referencia a la alineación, a la verticalidad, a conectar con el corazón del cielo y el corazón de la tierra, a encontrar tu lugar de poder, que es donde se produce esa conexión de la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra.

Muchas veces decimos que la tierra es el fluir y la alineación, y la alineación es favorecer que la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra se encuentren. Es favorecer su encuentro y eso produce trascendencia, ya que la onda de la tierra es la número 13.
Cuando se encuentra ese lugar de poder, donde la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra se unen amorosamente, la persona se eleva a la trascendencia. Es un momento de máxima consciencia.
Por eso está precedido por el guerrero, como símbolo y como sello. La entrada en el lugar de poder que expresa la tierra es una expansión de conciencia. Como onda, lo que se encuentra en ese lugar antes de la tierra es la onda de la semilla, es decir, situarte en tu propio programa. Y la forma transcendente de la semilla, el 13 de la semilla, es el guerrero. La onda de la semilla culmina con el guerrero trascendente, produciendo el surgimiento de la conciencia de la onda de la tierra.

Por eso encontrar tu lugar de poder, el punto donde se encuentran la kundalini del cielo y la kundalini de la tierra, es toda una tarea.
Encontrar tu lugar de poder te empodera, te hace tú, expande tu conciencia. Y esa conciencia, aun estando en la cuarta dimensión (cuarto castillo), ya empieza a situarse con valores de quinta dimensión.

Enlazar y unir forman parte del proceso de la resurrección

Podríamos encontrar que enlazar y unir, o sea todos los procesos que desde la conciencia encuentran lo que te une a las demás personas y también a las demás culturas, forman parte del proceso de la resurrección. Es decir, forman parte de un proceso donde cada vez estás más vivo, como saliendo de un mundo oscuro donde todo está basado en el esfuerzo y la defensa.

El proceso de enlazar, resituar, redimensionar, redefinir las cosas, el proceso de iluminar la realidad de modo que ésta aparezca de una forma en que encuentras que siempre ha ido a tu favor, incluso cuando era necesario para despertarte que ocurriese algún hecho adverso, algún hecho que rompía totalmente tu esquema de vida, forma parte de la conciencia de la resurrección.
Cuando encuentras que todo lo que ha sucedido en tu vida está bien es porque era adecuado todo aquello que en algún momento pensabas que era inadecuado, y eso es un enlazamiento con dimensiones superiores.

Cuando te sitúas en esta iluminación entonces redefines tu relación con todas las demás personas que han pasado por tu vida, porque en muchas ocasiones reconoces que aquel conflicto o desgracia te estaba llevando u obligando a moverte justamente en la dirección donde luego ha sido posible el reconocimiento de la maravilla a través de aquella desgracia.
Muchas veces tienes que volver atrás, recalificar y bendecir a aquellas personas que creías eran tus enemigos y que quizá ciertamente en aquella dimensión de la muerte y la oscuridad parecían actuar de esa forma, pero porque tú en esa dimensión material también definías a las personas, o a la mayoría de las personas, como potenciales enemigos de los que tenías que defenderte.
De alguna forma esa era tu realidad, de la que creías que solamente podías salir a través del triunfo material, del desarrollo de tu poder personal y en caso de que no tuvieras ese poder, de tu capacidad de engaño y simulación, y en el peor de los casos de extremada sumisión.

Pero ni la extremada sumisión, ni el engaño, ni el abuso por la fuerza corresponden a la realidad de lo óptimo, es decir a la realidad Dios, a la cual en algún momento despiertas, porque formas parte de ella.

La Tormenta está asociada a cambios repentinos, transformaciones y renovaciones

LA TORMENTA (Libro de los Sellos)

La Tormenta está asociada a cambios repentinos, transformaciones y renovaciones; cataliza la autogeneración y acelera los procesos. Actúa favoreciendo el renacimiento, como en el ave Fénix, que resurge a partir de sus cenizas.
La Tormenta significa, en la forma más simple, cambios. Podrían ser cambios de humor, confusión, pero en realidad cuando se trabaja con conciencia aporta facilidad para descubrir tesoros, incluso resucitar.
Hablar simplemente de cambios puede ser caos, pero los cambios de la Tormenta significan precisamente salir de la confusión a la luz, porque la Tormenta es el sello anterior al Sol. Y en un trabajo evolutivo que comenzase en el Dragón y terminase en el Sol, justamente el paso previo al Sol, pero posterior a todos los demás sellos, es la Tormenta.
Normalmente se asocia Tormenta con crisis y crisis con dificultades que quisieras evitar. Y así es o suele ser en una cultura asociada al dolor y al sufrimiento, donde el hipotálamo está tan cargado de recuerdo del dolor que cualquier cosa te duele, y donde dolor y “lo conocido” pasan a ser lo mismo, de modo que necesitas el dolor, que es “lo conocido”, para que no aumente la angustia de lo desconocido.
Pero la conciencia de la realidad más allá del velo supone una sanación del dolor acumulado sin conciencia.
La Tormenta no es repetir. Por ese motivo, las crisis son estupendas, y cualquier persona que ahora se encuentre en el mayor sinsentido de su vida, está cerca de la puerta que le permitirá encontrar el mayor sentido de su vida.
La Tormenta es la resurrección, las grandes transformaciones, vitalidad desbordante. Pero si no sabes qué hacer, te da miedo; si no hay conciencia, piensas que la Tormenta son catástrofes.
Si no estamos en esta dimensión de las ondas, Tormenta significa simplemente crisis, cambios bruscos, no necesariamente exitosos, sino más bien lo contrario, por ejemplo accidentes y peleas. Es decir, algo propicia que cambies urgentemente. Si estás sordo terminarás por enterarte; la solución siempre está muy cerca, en la Tormenta.
La energía de la Tormenta no está hecha para aburrirse, sino que está asociada a grandes trasformaciones, y lo insólito está siempre cerca, de modo que conviene interiorizarse para entenderlo.
La tormenta augura cambios, resurrecciones, transformaciones totales hacia la vida. Es el momento de remover lo que te impide vivir, entendiendo que vivir es sinónimo de ser feliz, de dar gracias, de bendecir, de mirar y sólo ver amigos, sólo ver cosas maravillosas que te rodean.

EL COLOR AZUL:
La Tormenta es un sello azul, que está asociado al fuego, y por eso trasforma, porque el fuego como reacción química es dar y recibir.
Es importante reconocer en el azul una energía presente, y una energía de conciencia. No se puede estar presente sin conciencia y tampoco hay conciencia que no sea presente. Estamos en un momento donde todo nos llama a estar conscientes, a estar despiertos, a estar atentos, a vivir el presente. Pasan cosas extraordinarias constantemente. Las sincronías te saludan desde todas las esquinas. La telepatía, la precognición, la clarividencia, todo está cercano, todo está activo. De hecho es un momento adecuado para abrir los escáneres espirituales y sentir.
Sentir con un programa abierto al reconocimiento de realidades espirituales, tal vez ángeles, tal vez los buenos deseos de tus seres queridos, de tus amigos, que crean una realidad favorable para ti; tal vez las oraciones de los santos; tal vez tus antepasados clarividentes te están ayudando desde otras dimensiones; tal vez tu propio ser espiritual despierto, tu ángel de la guarda.
Hay un programa de agradecimiento por estar vivo, por estar aquí, que quizá sea un momento anterior al despertar.
La experiencia del ensueño de la NOCHE, de la canalización de la MANO, del osar desde la inocencia, normalmente sin ánimo de lucro, del MONO, y de la creatividad del ÁGUILA, te conducen a la consideración de la crisis como maravillosa para reinventarte o resurgir, porque todas esas experiencias te transforman, que es lo propio del azul.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

La familia central, que está compuesta por la tierra, el viento, la mano y el humano, en el Tzolkin aparece iniciada por el viento

La familia central, que está compuesta por la tierra, el viento, la mano y el humano, en realidad en el Tzolkin aparece iniciada por el viento, que es el segundo sello.
Esa disposición de rojo, blanco, azul y amarillo es la de la familia tipo, pero luego cada familia aparece de una forma determinada, solamente iniciada por el color rojo en el caso de las familias cardinal, iniciada por el dragón, y polar, iniciada por la serpiente. En las demás familias el primer sello que aparece no es el rojo, estando iniciada la familia central por el color blanco.
Lo que diseña la familia central es una propuesta que podríamos expresar como viento-mano-humano-tierra y traducirla a lo siguiente:

Viento, como comunicación. Cuando tú ves a una persona lo primero que haces es saludarla con la palabra “hola”, queriendo decir somos amigos, no enemigos o “tú eres otro yo”. Pero también en un sentido más estricto podríamos decir que viento significa la impecabilidad de palabra, la comunicación.
Entonces, al considerar esta familia, estos sellos, vemos que lo que aparentemente comienza con la tierra, en realidad comienza con el viento.
La palabra es el saludo y también la impecabilidad de la palabra como base de la comunicación. De esta manera, esta familia tendría una vocación a expresar lo blanco, en cuanto a emociones, pero también y sobre todo, porque cada vez adquiere más relevancia, algo que sirve para unir.
En un momento en el que el gran riesgo para la humanidad es la guerra, el conflicto y la fractura, aparece como fundamental el valor de la palabra asociado a la paz, la resolución de los conflictos y lo que une. Es muy importante poner la relevancia en ese concepto, porque ya desde los albores de la humanidad, desde el inicio de la humanidad, en esta sabiduría expresada por los abuelos, aparece como fundamental la palabra como algo que une.

Entonces, si desplegamos la realidad que aparece en esta familia diríamos que lo primero es el saludo, el hola. Lo segundo es el abrazo, porque el siguiente sello es la mano. La mano es con lo que tú abrazas a una persona. La mano, el brazo, es más fuerte al atraer que al separar. La mano, y como consecuencia el brazo, es más fuerte al abrazar que al golpear. Hay más fuerza. Esa es su función.
El viento es el saludo y la impecabilidad en la palabra, y la mano es el abrazo y la impecabilidad en la acción. Podemos traducir que el abrazo es impecable. Podemos traducir y afirmar que el abrazo es una expresión en la impecabilidad, en algo atemporal y no solo en algo temporal que corresponde al aquí y ahora, sino en el siempre.

Vemos que ciertamente el saludo es lo primero, y el abrazo y el acogimiento es lo siguiente. En tercer lugar en esta familia aparece el humano, la libertad, que es el valor propio del ser humano y en sí un enigma a descifrar en esta encarnación. Cada persona de alguna manera tiene que dar valor al hecho de ser humano.
La palabra es impecable cuando saluda, la acción es impecable cuando abraza y el hombre es impecable cuando es libre, porque quiere decir que ha recuperado su alma, es decir, ha reconectado con la realidad Dios presente en su interior, y la consecuencia es la plenitud del ser humano, la libertad. Ahí tenemos esos tres contenidos enlazados, dispuestos a todos los seres humanos para encontrar sentido en su encarnación.

En cuarto lugar aparece aquél que inicialmente debería aparecer como primero. Los tres primeros elementos crean una realidad, que es expresada como tierra. Esos tres elementos, sellos o conceptos te sitúan ante la emergencia de una realidad, que la hace similar a la madre tierra, que te permite encontrar tu lugar de poder, que te alinea con el corazón amoroso de la vida, que te despierta a tu realidad de voluntario en esta encarnación.

Todo ocupa un lugar, que no hace falta que sea espacial

Todo ocupa un lugar, que no hace falta que sea espacial, ya que también podríamos estar hablando de palabras, de emociones o de energías y que no ocupan un lugar en el espacio.
Cuando nos referimos a “todo” está incluyendo tanto palabras y cosas inmateriales, como cosas materiales que pueden ser materia inorgánica, como piedras, montañas o nubes, o materia orgánica, como insectos, plantas, animales o personas.
Podemos decir que la vida, o sea la realidad viva en la que estamos, está compuesta por cosas que ocupan un lugar en el espacio. Pero para ello, para definir una de estas presencias que sustentan la realidad viva, cada una de ellas tiene que tener una frontera que delimita un dentro y un fuera. Esa frontera la hace distinta de cualquier otra, la hace “otra”.

Eso lo podemos relacionar con la terminología de la sabiduría maya, que presenta la realidad como formada por cuatro aspectos. A uno le atribuye el color rojo, asociado precisamente a lo que decíamos al principio, “todo ocupa un lugar”, es decir, la realidad está compuesta por “presencias” que ocupan un lugar.
No tienes más que mirarte a ti mismo y ver que tienes un cuerpo que ocupa un lugar. Toda la realidad está compuesta por algo que es similar a ti, porque toda la realidad es como tu espejo. El ocupar un espacio te permite ser, estar y formar parte de la realidad viva, igual que todas las múltiples formas que componen la realidad. Pero el hecho de tener una frontera te permite reconocer un dentro y un fuera.

Entonces, lo que está dentro, tomándote a ti como ejemplo, siente, piensa y tiene emociones. La sabiduría maya propone que todo lo que compone la realidad, que ocupa un espacio (rojo), también está lleno de un sentir. Todo tiene una realidad inmaterial que podemos asociar con espíritu y a eso le llaman blanco.
La parte material con esa frontera marca separación, porque dice “dentro y fuera, hasta aquí llego yo, y fuera es fuera”. Y eso lo dice porque lo blanco también manifiesta una fuerza que une. Según lo rojo todo está fragmentado, pero según lo blanco todo se une, porque efectivamente todas las cosas que ocupan un espacio están a su vez formadas por otras múltiples millones de cosas unidas, y están unidas por su propia voluntad.

Cuando entras en la materia, ves que toda la materia está compuesta por átomos, y a su vez los átomos están compuestos por partículas subatómicas. Pero todos esos átomos se unen dentro de la frontera. Por eso la frontera separa y tiene una fuerza que une dentro y separa fuera esas partículas subatómicas y átomos, que objetivamente podrían ser iguales, aunque cada átomo sabe a qué proyecto pertenece. Lo que une a esos átomos es que quieren estar unidos en ese proyecto, en el proyecto de que tú seas tú y vivas unas experiencias.
Todos los átomos de tu cuerpo están unidos porque quieren que tú estés vivo, es decir que experimentes, disfrutes, goces y expandas tu conciencia.

Entonces, podemos decir que todo lo que existe ocupa un espacio, pero también tiene emociones, sentimientos y expresa algún nivel de amor como una fuerza que une. Pero también sucede que todo lo que ocupa un lugar en el espacio tiene movimiento permanentemente. Cuando deja de tener movimiento, esos átomos que estaban dentro de esa frontera abandonan ese proyecto, es decir deshacen la frontera.
Todo lo que ocupa un espacio y tiene emociones, también está permanentemente en movimiento, aunque a veces no se vea. El ser humano es un ejemplo, porque siempre está permanentemente en movimiento. Todos sus huesos y estructuras tienen un movimiento intrínseco. Además, todas las personas están respirando y con su metabolismo activo.
Entonces, podemos decir que todo en la realidad viva también tiene esa cualidad del movimiento, algo que en esta sabiduría maya se expresa con el color azul, que también expresa la conciencia, el despertar, cuando respondes a la pregunta de qué hago aquí.

Pero esta sabiduría maya también dice que hay un cuarto elemento, que expresa como amarillo. Este elemento contiene la idea de que todo lo que ocupa un espacio, tiene emoción, sentimiento y espíritu, y está permanentemente en movimiento, también está unido a una dimensión de la vida diferente de su propio proyecto personal.
Todo lo que ocupa un espacio, tiene espíritu y movimiento, está en un nivel de la realidad, que en el caso del ser humano corresponde a sus proyectos, sus esfuerzos, sus decisiones y su posicionamiento en el tiempo, en el aquí y el ahora. Pero de forma no siempre consciente también está unido inevitablemente a otro orden de cosas, a otro nivel más profundo de la realidad viva que le está llevando al florecimiento, a la expansión, a la maduración, y que llena y da sentido a todo lo que hace, porque todo está encaminado a ese florecimiento que te permite entrar en otra dimensión. Incluso los errores o las acciones contrarias a todos los valores, tienen sentido en otro nivel de la realidad, formando parte de algo que lleva al salto dimensional.
El color amarillo significa que todo madura, que todo da fruto, que todo florece. Y de esa manera entra en otra dimensión de la vida.
Cada vez que actúas desde la libertad, estás entrando en otra dimensión, diferente de cuando actúas de forma reactiva. Cada vez que expandes la conciencia estás entrando en otra dimensión. El color amarillo forma parte de la descripción de la realidad, de manera consustancial y obligatoria. Todo está encaminado al florecimiento. Aquello que tú eres está encaminado al florecimiento, está encaminado a ser luz.

Es importante pasar del trabajo con los sellos al trabajo con las ondas

Es importante pasar del trabajo con los sellos al trabajo con las ondas. Es importante y hay que afirmarlo con rotundidad. El trabajo con los sellos es imprescindible, porque es tu trabajo personal, pero en el trabajo con los sellos lo verde no existe; no existe la referencia, la vivencia de lo verde. Mientras, en el trabajo con las ondas, que es el trabajo grupal, sí entramos en lo verde, porque entramos en el quinto castillo, el castillo verde. Hay varias ondas que representan al castillo verde, la energía verde.

En el trabajo con los sellos solo hay una referencia a lo verde en los sellos que corresponden a la familia del día sin tiempo, asociada a la quinta dimensión. Pero es algo momentáneo, porque un sello es un momento, mientras que una onda es un periodo, una expansión del tiempo.
El trabajo con los sellos es fundamental, pero el trabajo con las ondas es el que te introduce en lo verde, de manera plena en la energía de quinta dimensión.

El trabajo con los sellos es el que te permite en un momento determinado hacer esa expansión. Es fundamental el trabajo con los sellos, aunque eso corresponde a la cuarta dimensión.
Y cuando realizas el trabajo de armonización con tu propio sello es cuando puedes expandirte, desplegar la realidad y encontrar a todas las otras personas que han hecho ese trabajo, que están conformando la sociedad de la estrella. Eso es la quinta dimensión y el lugar al que te diriges a través de tu trabajo personal.
Gracias y bendición.

El Tzolkin con su tripleta de configuración binaria es como un panal de abejas

El Tzolkin con su tripleta de configuración binaria es como un panal de abejas, pero en invierno, cuando las abejas están hibernando. La configuración binaria permite buscar los ocultos de forma muy gráfica. Los ocultos están mostrando una energía toroidal que entra y viaja hacia el centro y de nuevo sale y se aleja.
Esa es la imagen que muestra la tripleta de configuración binaria, cómo hay dos energías que van a confluir en el centro, una avanzando y otra retrocediendo. Muestra cómo eso es algo permanente en la configuración de la realidad. Tú vas hacia algo y algo va hacia ti de manera simultánea. Tú quieres conseguir algo, y algo quiere que lo consigas.

Si se rompe este enlazamiento es que muestra que hay una fractura en algo; algo está roto, algo no está conectado y solamente puede ser algo en tu interior, porque el exterior, la maravillosa realidad amorosa que te rodea, es permanentemente activa, como lo muestra que estuviera allí antes de que tú estuvieras. Antes de que tu conciencia emergiese ya estaba la realidad. Incluso has estado durante muchos años en la realidad ignorando la realidad, en el sentido de que desconocías que la realidad que te rodeaba interactuaba contigo.

Esa realidad permanentemente está conectada con tu interior y sabe todos tus pensamientos, todos tus deseos, todas tus necesidades, todos tus miedos, todos tus problemas, todas tus miserias y también todas tus generosidades.
La realidad exterior sabe y conoce cada vez que te emocionas. Por eso hay una interacción con el exterior que te convierte en un mago del amor cuando lo reconoces y te permite florecer y favorecer el florecimiento de todo lo que te rodea.

Descubrir que la realidad es un espejo forma parte del proceso de iluminación de cada persona

El espejo es una herramienta de ampliación, amplificación, aumento, incremento y transmutación. Descubrir que la realidad es un espejo forma parte del proceso de iluminación de cada persona.

Cuando decimos que el espejo es una herramienta de aumento e incremento, queremos decir que es una herramienta mágica, extraordinaria, que aumenta tu energía, tu calidad y tu alegría. Cuando descubres que el espejo eres tú, que la imagen que ves en el espejo es tu imagen, y nos estamos refiriendo a la realidad; cuando descubres que la realidad que ves, que interpretas desde tu subjetividad, te devuelve una imagen de ti mismo; y cuando te das cuenta de que cualquier gesto que haces en ese espejo produce un efecto de amplificación, de incremento…. Entonces te das cuenta de que el espejo te está invitando a que hagas gestos maravillosos, porque producen un efecto extra-maravilloso.

Pero, ¿qué es el espejo?, ¿qué esa realidad extraordinaria que produce ese efecto de imagen activa y amplificante? Tú haces un gesto, que también podemos llamar “movimiento”, emoción o actitud, por ejemplo, en lugar de mirar algo con miedo, con odio o con envidia, de repente lo miras con aceptación, con respeto, con misterio y con amor, y entonces el simple cambio de actitud provoca un cambio de realidad, permitiendo aparecer una realidad maravillosa.

Cuando descubres que según la forma en que miras, la realidad te devuelve esa misma actitud pero multiplicada, entonces, estás avanzando por un camino de iluminación, porque permites que algo maravilloso que estaba dentro de ti, aparezca a través tuyo.
Cuando descubres que la realidad que aparece ante ti está asociada a la realidad que está dentro de ti, y empiezas a hacer movimientos, que están traduciendo actitudes emocionales, entonces descubres que te lo devuelve multiplicado.

En algún momento te das cuenta de que esa realidad que te traduce, también está traduciendo otra realidad todopoderosa, porque las consecuencias de tus cambios de actitud y emoción provocan hechos extraordinarios y maravillosos, donde todo es posible, y suceden transformaciones que son totalmente maravillosas, en determinados momentos de gran lucidez y plenitud.
Entonces, te das cuenta de que en realidad el espejo es Dios. El espejo eres tú, la realidad que te rodea. Te traduce, pero también traduce a Dios. Te das cuenta de que la realidad es Dios, que está totalmente volcado hacia ti, interactuando contigo, invitándote a través de esa experimentación a que aparezca tu alma, como ser espiritual de plenitud.

Los sellos en la onda del dragón

LOS SELLOS EN LA ONDA DEL DRAGÓN:

PRIMER ESCALÓN: Dragón, Viento, Noche y Sol
El DRAGÓN significa la solidaridad y es justamente partiendo de ahí donde puede suceder todo esto. La característica mítica del dragón significa simplemente que esto es así incluso antes de que tú lo sepas, lo reconozcas, te lo creas o lo vivas, o incluso estés en contra.
La solidaridad actúa dentro de ti aun estando en contra de ella, esperando que la autorices.

El segundo sello de la onda es el VIENTO blanco, que significa de una forma sencilla la comunicación y la palabra. El tono 2 es fundamentalmente un regalo. Cuando has asumido el propósito se produce el tono 2 como regalo. Por eso, podemos decir que la primera onda es una comunicación, porque su tono 2 es el VIENTO.
Hay palabras que tienen que ser dichas y ellas mismas se encargan de todo a través del diálogo interior. Eso es lo que significa el viento en tono 2.

El tercer sello de la onda primera, la NOCHE, nos habla del poder de la visualización, y de soñar la abundancia para todos. A esto le da la característica de ser tono 3, que significa servicio. Llega un momento en que lo importante es soñar la abundancia, pero hay que comprobarlo, qué sucede en tu interior y en tu exterior, como algo más importante que un concepto.
La experiencia vale más que un concepto.
El color azul significa vivencia experiencial, es decir, es algo que haces. Te invita a comprobar cómo te transformas cuando sueñas la abundancia, porque activas en ti una fuerza creadora, que es la fuerza que crea la vida.

El tono 4 significa cómo lograr el propósito, y la SEMILLA responde “siendo tú mismo, siendo como eres”. El color amarillo habla de limpiar los hechizos, porque las creencias equivocadas te impiden ser tú.

Estos 4 primeros tonos forman una unidad, que se puede considerar unidad tipo, donde hay algo que representa la realidad (color rojo); algo asociado al diálogo, que hace presente al otro, al grupo y a la emoción (color blanco); algo que expresa el momento presente, a través del servicio (color azul); y algo que te hace ser más tú (color amarillo).

SEGUNDO ESCALÓN: Serpiente, Enlazador, Mano, Estrella
La quinta propuesta es la SERPIENTE, que es tu interior, la kundalini y tu energía vital. Refuerza el propósito de la onda, al expresar por segunda vez el propósito. Es una fuerza, que refuerza el propósito. Por eso es del mismo color.
La serpiente, como expresión de tu propia luz, vuelve a hacer presente la luz que está cumpliendo una misión (dragón).

El sexto elemento es el ENLAZADOR DE MUNDOS, que es la capacidad de enlazar, siendo una expresión de la luz cumpliendo una misión, al formar parte de la familia del dragón. La palabra “familia” aquí es un tecnicismo, que de alguna manera indica que aparte de su propio valor como sello independiente, el enlazador también es cómo se presenta la luz cumpliendo una misión en el terreno emocional expresado por el blanco. Y la forma en que se presenta la luz es uniendo, o sea amando. No uniendo como ata un cazador a su presa, sino amando.
El tono 6 es para nosotros como una puerta, y cuando actúas desde el enlazamiento amoroso abres puertas a una realidad escondida pero amorosa más allá de la forma, que muchas veces es una forma desde el miedo o la imposición o desde el “yo primero”, el ego.

Y cuando abres esta puerta te encuentras en el tono 7, que es una canalización, que aquí aparece como manik, MANO, siendo la sanación algo relacionado con reconocer dónde no has actuado desde el amor.
Esa canalización que tú activas desde el color azul, liberándote al reconocer cómo has actuado en contra del amor, también tiene una resonancia que libera a las demás personas.

El tono 8 aparece como la ESTRELLA y le damos el valor de integridad, como una forma más afirmada de “ser tú” al reconocer el programa. La primera vez que aparece el amarillo es “sé tú y reconoce el programa” (semilla), y la segunda vez es en el tono 8, reafirmando esos contenidos y haciéndote más íntegro, porque te hace más “ser tú” y te propone conceptualmente los valores de armonía, belleza, ética, y también la sociedad armónica de la estrella.

TERCER ESCALÓN: luna, perro, mono, humano
El tono 9 es la LUNA, que asociamos con la emoción, y que también da fuerza al propósito, porque es la tercera vez que aparece su color rojo. En este caso la emoción ayuda al propósito para llegar a la transcendencia, que es el cielo, el caminante del cielo. La emoción da fuerza a la luz para llegar al cielo.
Al pertenecer al tercer peldaño de 4 sellos, decimos que la emoción forma parte del servicio, porque es la tercera vez que aparece el color rojo.
El amor es una expresión del servicio. El amor refuerza al servicio, y el servicio refuerza al amor, conectando con el agua de la luna, la cual es un espejo del sol. La luna en la noche es una luz en la oscuridad.

El décimo sello, que indica una perfección, es el PERRO como amor incondicional, que es parte del servicio, de la propuesta de cómo llegar al cielo.
Este servicio incluye considerar la emoción y el amor incondicional como parte de aquello que te relaciona con las demás personas. Lo activas como azul, siendo una de sus características la conciencia. Tú haces presente ese servicio como forma de estar consciente, es decir, de estar despierto en el intento.

Entonces, aparece el tono 11 como una liberación. El MONO significa alegría, osar e inocencia. También es una expresión de la luz cumpliendo una misión (familia dragón). Ante la conciencia es una de las formas del color azul, produciendo una liberación de luz.
El mono azul da sentido al tercer peldaño de 4, que comienza con la emoción (luna), sigue con el amor incondicional (perro) y dice que esa emoción y ese amor incondicional van asociados con la alegría en el presente, que es una alegría que te transforma, porque te hace libre y te lleva lejos del miedo, la envidia y todas esas cosas.

La consecuencia de esa liberación que contiene un nuevo nacimiento es el HUMANO, la libertad, los pensamientos elevados y colaborar con todo lo existente, como una forma de expansión.
De esta manera el humano es el final del tercer agrupamiento en los bloques de 4 colores, que contenía la emoción, el amor incondicional, la alegría y la libertad.

CUARTO ESCALÓN: Caminante del Cielo
El caminante del cielo pertenece a la familia del día verde por su plenitud, expresando a través de su color rojo que crea esa realidad y de alguna manera en ti activa un cuerpo de gozo.
La posición del sello 13, caminante del cielo, en la onda tipo nos muestra la cuarta manifestación del color rojo, es decir, cómo la realidad se va transformando, llegando a algo que contiene, como 4, el símil del cuarto sello, como expresión del programa, y también del cuarto color como expresión de la expansión y la madurez.

Inicia así el cuarto grupo de 4, del que solamente va a estar visible el primero, porque los otros ya se sitúan en una elevación y se salen del mundo de la forma y ocurren en el mundo de las emociones (color blanco), que no es algo visible, o en el mundo de la conciencia (color azul), y que también suponen una limpieza de hechizos (color amarillo), es decir de limitaciones al programa diseñado en dimensiones superiores. Y eso también es una disposición y no una forma.

De esta manera la primera onda va del rojo por primera vez al rojo por cuarta vez. Termina enlazando con la dimensión más allá de la forma, que es la onda del mago.

Los 20 sellos aparecen primero en un grupo de 13, dejando 7 fuera de ese grupo de 13. Eso también tiene un lenguaje, donde los 13 primeros aparecen como una propuesta para la transcendencia, donde es importante que tú quieras, y los 7 segundos aparecen con la característica 7 de canalización, resonancia y sanación, desde la transmutación.