Cuando te alejas del amor, te alejas de la vida

La vida es el amor y el amor es la vida. Por eso cuando te alejas del amor, te alejas de la vida.

Cuando te alejas de vivir desde el amor, dejas de vivir desde la vida, viviendo la no vida, o sea la muerte; cuando lo que haces no está fundamentado ni nutrido en el amor, entonces te adentras en la no vida, que es la muerte.

Por eso es importante reconocer en qué momento estás alejado de la vida, para volver a reintegrarte en ella.
Por eso es importante reconocer cuándo has actuado desde el miedo, dándole de comer, porque es lo contrario del amor.
Cuando reconoces que estás dando de comer al miedo y que te has alejado de la vida y del amor, puedes reintegrarte otra vez en la vida y en el amor.

Es como si viviéramos muchas vidas a la vez y estuviéramos presentes en muchas realidades, siendo la iluminación descartar aquellas realidades que no pertenecen a la vida, por no estar fundamentadas en el amor, entrando con plenitud en aquella realidad que reconoces fundamentada en el amor.
Cada vez que te das cuenta de que tu actitud no está basada en el amor, se produce una iluminación que deshace el hechizo. Por eso, la iluminación es integración; te hace más íntegro porque te hace cada vez más real, porque tú eres amor.

Cuando eres vida, eres amor, porque el amor es la vida y la vida es el amor.
Por eso no se trata de un juicio sino de una iluminación. Se trata de ser libre, libre para amar.

Gracias, bendición, perdón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *