El arquetipo de voluntario de la Virgen María se transforma vivencialmente en lo óptimo, dando sentido a la realidad Dios

La Virgen y Jesucristo son la misma persona. Sencillamente porque eres tú.

Puede haber una María histórica y un Jesús histórico, no lo afirmamos ni lo negamos, pero también hay un arquetipo donde María significa un diálogo con dimensiones superiores donde dice “hágase tu voluntad”. Es como el voluntari@.
Jesús es un arquetipo donde el voluntari@ representando al arquetipo María se transforma vivencialmente en lo óptimo, dando sentido a la realidad Dios. Es la realidad de dimensiones superiores, que es lo que expresa el caminante del cielo, por lo menos en alguna de las formulaciones.

La Virgen María está representando la cuarta dimensión y el cuarto castillo, que comienza con el voluntario (onda de la tierra), conteniendo el amor incondicional (onda del perro), el ensueño (onda de la noche) y la expansión de la conciencia (onda del guerrero).
El arquetipo Jesús o arquetipo Cristo representa el acceso a lo verde, el castillo verde y la dimensión de lo óptimo.
Pero siempre sucede en la misma persona, o sea en ti, es decir, la persona que está siguiendo el Tzolkin.

El Tzolkin tiene una puerta que se puede ver desde muchos ángulos distintos. Está expresada por el día sin tiempo, en Santiago, y por el primer día en Santa Ana y San Joaquín.
La puerta son los abuelos de Jesús, los padres de María. Santa Ana y San Joaquín, como puerta, dan origen al voluntario María o voluntario tierra, que se va a transformar en luna: la tierra inicia el cuarto castillo, y esa misma energía o persona se transforma en la luna en el quinto castillo.
Pero es el mismo, sello 17 y onda 17, y todo ha comenzado en la puerta del 26 de julio, San Joaquín y Santa Ana, que proviene del día verde, que contiene a su vez el arquetipo de Santiago.

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