El presente es resucitar, simplemente quizá porque eso es lo que está sucediendo

El presente es resucitar.
Simplemente, quizá porque eso es lo que está sucediendo, aunque a lo mejor crees que el presente es quizá que no tienes trabajo o que tu relación se ha roto, porque además era incluso insuficiente.
Pero el presente es resucitar, porque es una expansión. El presente es “ser”, pero no hacia la decrepitud, sino un ser siendo al cual le sobran las estrategias del miedo y de la carencia.

En el código Tzolkin el presente aparece asociado al color azul y lo primero que aparece en la secuencia de los 20 sellos como azul, es la noche.
La NOCHE expresa un presente real, aunque muchas veces sea también una indicación de que no estás en el presente, ya que quizá eres algo parecido a un dragón de komodo dispuesto a comerse ansiosamente a sus crías, lo cual es simplemente una aberración.
La noche tiene el significado de soñar la abundancia, pero apostillamos que es abundancia para todos, no para ti, porque entonces sería un poco código komodo, o sea depredador puro, y expresaría no tiempo, es decir, no felicidad, no plenitud y no ser siendo.
El tiempo en código Tzolkin viene expresado porque estás conectado con la abundancia, no con la carencia, y porque tu relación con todos es amorosa. Eso es la realidad del tiempo, ya que el tiempo es amor y tú estás en el tiempo como expresión del amor.

El azul y el tiempo también vienen expresados por la MANO, es decir por el venado azul y por vivir la vida desde lo sagrado. El venado azul y la mano implican sanación, como nos muestran los maestros huicholes –gracias, caminantes de lo sagrado-, cuando con el reconocimiento de haber actuado no en favor del amor sino en contra del amor producen reparación.

Uno de los componentes del presente es el ensueño, pero otro de los componentes es el reconocimiento de la falta de amor y su reparación. Ese reconocimiento es un despertar de la conciencia. Ese reconocimiento es una expansión.
El ensueño, como ideación, y el venado azul o la mano, como sanación, permiten otra cualidad del tiempo, que es el estar “naciendo constantemente” (MONO), o sea ser siendo, desde la inocencia, el osar, la alegría y la reconexión permanente con la vida.

Otro de los componentes del tiempo es la conexión; hay una conexión con la realidad, que puede ser reconocida en el ÁGUILA, porque todo lo que ves expresa cómo te relacionas.
Solo cuando está sanado ese contacto con la realidad, accedes a un tiempo real; cuando está sanada la visión y no hay miedo, odio ni carencia, entonces la visión, o sea el águila, conecta con la maravilla, o sea con la estrella.
Hay un tiempo real que es el de la estrella, la sociedad celeste y la sociedad de la luz.

El quinto sello azul que nos presenta el tiempo en el código Tzolkin, después de la noche, la mano, el mono y el águila, es la TORMENTA. La tormenta expresa hechos milagrosos instantáneos. A veces se asocia a la tormenta con el reinventarse, con el ave fénix o con el resucitar. Para nosotros, sobre todo, es una expresión del tiempo real, como tiempo de pasar del no ser al ser.
Hay un espejo como frontera de la realidad. Cuando te miras en el espejo recibes una imagen, que es una representación de ti, o sea hace aparecer otro tú. Por eso es una expresión del in lak’ech y también una frontera entre las realidades.
El espejo es el sello 18, que en la secuencia del año civil Haab expresa los 18 periodos normales, después de los cuales están los días epagómenos y el día verde, como una indicación de que cuando llegas al espejo entras en la segunda realidad.
La tormenta, en esa expresión de los 20 sellos, es el tiempo al otro lado del espejo. Le puedes poner a ese tiempo los contenidos que quieras, pero la tormenta en esa secuencia es la primera expresión del tiempo después del espejo, o sea el tiempo de la otra realidad, que es una realidad celeste donde aparece lo divino en ti y la realidad Dios; nada que ver con don komodo.

Así, hay 4 expresiones del tiempo antes del espejo: el ensueño –gracias ensueño-, el venado azul o la mano –gracias venado azul-, el mono –gracias alegría e inocencia-, y el águila – gracias conexión amorosa con la realidad-, y el 4+1, más allá del espejo, es la tormenta, reinventarse, la resurrección y la expresión de Huracán.

Cualquier otra cosa puedes considerarlo como sub-tiempo o anti-tiempo: el cabreo, el miedo, el egoísmo, etc. Todo eso expresa que no has conectado con tu alma, porque el alma está en el tiempo, pero en el tiempo real. Sí, gracias, almas.

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