Es necesario el reconocimiento de no haber actuado según la ley del amor; el reconocimiento de haber actuado en favor del ego y del “todo para mí”

Cualquier sello, sin incluir de momento la referencia al tono, está presente en la secuencia de los 20 sellos, que es la constante de las 13 columnas.
Las 13 columnas siempre siguen un mismo orden, de tal manera que el sello en que nace una persona, todavía sin referencia a su tono, lo puede situar en esa herramienta que denominamos la secuencia de los 20 sellos y que va a determinar el mandala de su familia. Expresa una resonancia que está presente también en la plaza de San Pedro, aunque no en la parte que corresponde a la X en el Tzolkin, que sobre todo contiene una información acerca del movimiento y de lo que haces, sino a la parte de la estrella que corresponde al Obelisco vertical, con información ascensional.

La X aparece en la cruz de San Andrés, que está presente a lo largo de todo el camino de Santiago, que a su vez va a enlazar con el camino de Quetzalcóatl. Se refiere a aquello que haces, y en los huicholes con su aproximación al venado azul -para nosotros es la columna resonante- precisa de un reconocimiento de no haber actuado en tantas ocasiones según la ley del amor, in lak’ech o “tú eres otro yo”; es el reconocimiento de haber actuado en favor del ego y el “todo para mí”, en contra por lo tanto de la sociedad de la estrella y de lo óptimo.
Los huicholes en su caminar en busca del cielo precisan hacer este reconocimiento para recuperar la inocencia.

La plaza de San pedro en su dirección este-oeste describe arquetípicamente en su convocatoria a todos sin excepción, es decir a la Era común, una columna resonante o venado azul en cuyo interior está el nuevo nacimiento, mostrándonos algo que aparece en el mandala de la familia de cada persona.
El prototipo de mandala de la familia es el de la familia del día verde comenzando por el caminante del cielo, de la vivencia en lo atemporal y no en lo consecutivo repetitivo.
El dragón, o sea la energía femenina y la solidaridad, te lleva como transcendencia al caminante del cielo 13, y tu inicias esto desde el mago magnético 1, que es la primera vez que el 2 se reconoce como magnético. Hay una fuerza interna que se empeña en organizar la realidad de manera diferente a los presupuestos lógicos, ya que el magnetismo no es lógico. Un imán no atrae al clavo que está en una madera por lógica, sino por una fuerza interior magnética, y eso en una realidad lógica supone para personas que sean muy magnéticas una dificultad, porque hay algo dentro que les impide ser lógicos, que es incluso más fuerte que las tonterías y los consejos de buena urbanidad, y que tiene que ver con la luz y con la realidad de lo óptimo.
Quizá muchas personas -por no decir muchísimas, de manera que englobe a casi todas, o más escuetamente a todas- precisan aprender, y eso es lo que da sentido a la onda del mago, por lo menos al mago como aprendiz de mago, que se transforma en el conocedor de los agujeros de gusano que conectan las dimensiones, o sea cómo llegar allí si no hay camino.

Todo eso tiene que ver con la plaza de San Pedro y con la familia del día verde, formada por el caminante del cielo, el espejo, la estrella y la noche, cuando situamos al caminante del cielo, sello rojo, que indica consistencia del tema o lo sólido del asunto, en la ubicación oeste de ese camino que pasa entre las columnas, y que entonces podemos de alguna manera considerarlo como vertical, o sea en la cabeza. La cabeza sería en este mandala el caminante del cielo y los pies serían su antípoda, la noche.
El caminante del cielo forma una línea de la cruz, que es la que termina en la noche, de modo que cuando se hace real, o sea entra en el tiempo, toca tierra en el ensueño de la noche.
El otro travesaño de la cruz estaría representado por las manos, chakra secundario del corazón, traduciendo de alguna manera el hacer desde el corazón. En este mandala tipo está la ley del amor del espejo, que expresa un hacer, y la sociedad de la estrella como otra forma de hacer.
Lo que va a nutrir esa expansión del caminante del cielo -como Felix Baumgartner, aquel feliz jardinero de los árboles, que riega los árboles y por eso es feliz-, es su hacer desde el espejo, o sea desde el in lak’ech y desde la sociedad de la estrella.

Todos los sellos son susceptibles de situarse en su mandala de la familia como cabeza.
Si la persona es VIENTO y tiene que expandirse, las manos van a ser la mano y la tierra. Es decir, desde la actitud del voluntario aquello que hace la mano debe ser sanador, incluso abierto a la canalización desde el interior. De esa manera el viento, o sea el espíritu, se hace real y toca tierra en el humano, con la característica del ensueño.

La NOCHE, representando en este caso a una persona que nace con este sello, precisa hacerse real en el gozo del caminante del cielo, y para eso tiene la ayuda del “tu eres otro yo” del espejo y de la comunicación de la estrella.

La semilla se hace real precisamente en el mago, y su acción ha de ser emocional, que es lo que expresa la luna. En este caso esa emoción de la luna está también expresando al in lak’ech, de modo que es una expresión amorosa. La otra ayuda, o sea la otra mano, va a estar situada en la tormenta, o sea en resucitar reinventándose.
Conviene reconocer la fuerza que une la tormenta con el viento. Tormenta-viento, en el Popol Vuh puede ser reconocido como Huracán.
Las manos de la semilla contienen por un lado a la luna y a esa agua amorosa, pero en el otro lado la tormenta es también agua, solo que es un agua resucitadora.
Esto es útil para todos los sellos que aparecen en esta posición, porque la pareja viento-tormenta es como una explicación de los ocultos, y aplicada a esta secuencia de 4 sellos, el 2 es un regalo y el cuatro es el regalo multiplicado.

La serpiente, esa luz interior o kundalini, entra en el tiempo en la visión del águila, gracias a sus dos manos que serían su hacer como amor incondicional (perro) y como luz (sol), es decir esa generosidad y revitalización que contiene el sol.
De esta manera estamos viendo que la personalización de este mandala de la familia da distintas versiones, porque la línea de cabeza-pies y las manos van a ser diferentes según el sello.

Hemos citado algunos ejemplos, pero más adelante desarrollaremos el resto de los posibles mandalas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *