La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.

La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.
La capacidad de sentir te saca del averno, pero al romper la inmovilidad te introduce también en el tiempo y en el sufrimiento.
En ese sentido, el sufrimiento actúa como una referencia o expresión del cambio.

Encontramos que el sufrimiento y el tiempo van juntos, adquiriendo su capacidad de referencia de los cambios a través del sentir.
De esa manera el sentir te arranca de la inmovilidad y del aislamiento, pero te introduce ante la posibilidad de que el sentir contenga dolor.

El siguiente nivel de propuesta pasa por ampliar la capacidad de sentir, mediante la conexión con la parte espiritual, es decir con el territorio del amor.
El amor entonces aumenta la capacidad del sentir, llevándolo al gozo, y con la ayuda de la incondicionalidad, que prescinde del ego, elimina el dolor, quedando éste solamente como una referencia para medir el gozo.

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