La conciencia y el control

Una cosa es saber y otra es controlar. Una cosa es iluminar, encender la conciencia, poner la luz y otra es controlar.

Controlar es una actitud restrictiva. La persona que controla de forma natural o innata está intentando evitar el conflicto, situaciones complejas, desagradables o lesivas. Así, asociamos la anticipación del daño con el control. Controlas para evitar el daño.

Pero la conciencia no es la anticipación del daño para evitarlo, sino cómo situarte en lo óptimo.
La conciencia te conecta con lo más adecuado para lo que estás haciendo. Si eres un voluntario para tal cosa, la conciencia te sitúa en lo más adecuado, en lo óptimo desde tu situación de voluntario para que acontezca tal cosa o tal otra.

El control intenta evitar que alguien entre sin pagar o que suceda una cosa negativa, y la conciencia te sitúa en lo óptimo, en cómo aumentar tu funcionalidad.

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