La indignación es un retraso. La solución es la magia

LA INDIGNACIÓN ES UN RETRASO. LA SOLUCIÓN ES LA MAGIA (Extracto del libro “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

La indignación es un retraso. La solución es la magia.
Indignarse ante las injusticias puede parecer una expresión de solidaridad y de sabiduría que proviene del corazón. Pero quizá indignarse sea comprobar que esa puerta que abres no te lleva a ningún sitio, solamente al cuarto de los trastos viejos.

Claro, estamos hablando en un tiempo en que sabemos que todas las cosas y todo lo que vemos está compuesto de luz y creado por la luz, desde su intención de dialogar contigo, en un momento además en que la realidad se ha presentado compuesta por múltiples espejos, dándote la oportunidad de modificar algo que te resulta necesario, pero no rompiendo el espejo sino buscando qué cosa es la real y qué cosa es el espejo, es decir, encontrando el asunto de que se trata y no peleándote con sus proyecciones.

En realidad, a veces moviendo pequeñas cosas en tu interior la realidad cambia completamente. Ese es el camino de la magia.
La magia no es ilusión, ni tampoco un poder en favor del ego, sino un diálogo con la luz desde la luz que hay en ti, es decir, desde la solidaridad, la sinceridad, el amor, el desapego, el agradecimiento y la conexión con el corazón amoroso de la vida.

El mago no se pelea, porque sabe y ha experimentado que, al pelearse, odiar e indignarse le está dando fuerza justamente al problema, y que es el camino de la paz, del amor y de la entrega el que permite encontrar la maravilla oculta detrás del miedo.

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