La información genética da consistencia al vehículo, que es el cuerpo, y también da consistencia a la personalidad, pudiéndose asomar todos los ancestros a través de esa información genética

Sincrónicamente se celebra fiesta a la cruz en las tierras andinas -parece ser que desde hace 3.000 años o más-, y también en el ámbito cristiano -solo que desde hace mucho menos, digamos que menos de 2.000 años-. Sincrónicamente se produce esa consideración especial hacia ese símbolo.

En los Andes, que es donde aparece la mayor cuenca fluvial del mundo y a donde se ha desplazado la kundalini de la tierra desde el Tíbet, como expresión de la kundalini de agua de la tierra, se celebra desde tiempo inmemorial una especial reverencia a la figura de la cruz.

La cruz de los Andes se conoce como cruz chacana, que es una cruz donde aparecen 4 escaleras. En realidad toda cruz es una expresión del 4, ya que siempre tiene 4 brazos, pero también es una expresión del 5 si consideramos que los 4 brazos se unen en el centro, que entonces aparece como un quinto lugar.
Podemos hablar de quinto lugar, quinta fuerza, quinta dimensión, y siempre estaríamos haciendo referencia al 5.
También podemos incluir a la mano como una expresión de 4+1, ya que hay cuatro dedos en una dirección y el pulgar; la dirección de los dedos es horizontal, mientras que la del pulgar es vertical, formando una cruz.
Y también podemos hablar de Tzolkin con sus cuatro castillos que representan a los 4 colores visibles, y al castillo verde, quinto color.

Por eso entendemos que es especialmente relevante esa sincronía entre los pueblos andinos, donde en el tiempo va a ser reconocida la presencia de la kundalini de la emoción o del agua de la tierra, y aquel hecho que va a dar origen al reconocimiento de lo común entre todos los seres humanos, que es lo que en el nivel arquetípico supone el inicio del tiempo común, y cuyo origen se instala en el nivel hijo de aquella cultura primigenia que hace posible internet y la máxima comunicación entre las personas a través de la creación sabia e intercultural de un alfabeto fonético, donde con sus 22 letras también van a estar representados los cromosomas.

Es decir, la información genética da consistencia al vehículo, que es el cuerpo, y también da consistencia a la personalidad, pudiéndose asomar todos los ancestros a través de esa información genética.

Esa sincronía aparece como transcendente, ya que la cruz de las 4 escaleras, que en los lugares andinos aparece normalmente en piedras milenarias, en la cultura del tiempo común, es decir del arquetipo humano donde está contenida la semejanza Dios, incluso expresada con total claridad en el salmo 82 donde dicen “dioses sois”, va a aparecer en este caso como hecha de madera, es decir como árbol.
También la cruz expresa siempre una pirámide, que a su vez siempre expresa una escalera.

Cualquiera puede reconocer que el árbol se riega y precisa agua.
En el verano del año 2012, bajaba del cielo, es decir cruzaba la atmósfera, un señor llamado “feliz jardinero de los árboles” –Felix Baumgartner-, hecho que sucedía 520 años después de la aproximación de tres naves donde aparecía en cada una de ellas una cruz en sus velámenes, enlazando así el mundo, las culturas, y haciendo posible la aparición del arquetipo y de lo común.
El feliz jardinero de los árboles, gracias, y su amigo el abuelo tejedor – Joseph Kittinger-, es decir el que maneja el telar, hicieron una señal sincrónica en ese momento en que tantas personas habían sido convocadas a observar, o sea al reconocimiento de los sucesos. Y pasó y está pasando.
Por alguna razón el momento es tan transcendente que aparecen señales enlazadoras que son vistas simultáneamente en todo el mundo en tiempo real, aunque quizá no suficientemente interpretadas.

La cruz chacana y la fiesta de la cruz se celebran el 3 de mayo, donde vemos el 3, que aparecía en las naves, también presente.
También sabemos, porque estamos todavía dentro de la primera luna de la primavera, que en este tiempo también se hace presente una gran nave, que es la de la inmortalidad de Isis, la pascua de la resurrección y la pascua de la libertad. Y también se conmemora en este tiempo el absurdo en que puede vivir el hombre y el dolor gratuito que puede producir, porque estamos en la resonancia del holocausto, que está hablando de una misión, de un voluntariado, de una alineación con el corazón amoroso de la realidad.

Gracias y perdón. Es necesaria la paz, es imprescindible, pero no hay paz sin amor, luego es imprescindible una apertura del corazón a una realidad transcendente, porque todo tiene sentido.
Gracias personas que sostenéis la realidad, dando tiempo al despertar de todos.

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