La integridad aparece en el alma

LA INTEGRIDAD APARECE EN EL ALMA (Tiempo de gracias, tiempo de perdón)
La integridad está relacionada con el alma. Por eso conviene conocer y reconocer el trabajo del alma, ya que va a expresar la realidad de la persona.

La integridad aparece como algo relacionado con la personalidad o con el rol social, y por tanto con los valores de una cultura, etnia, género o incluso de una clase social o época. Sin embargo, puesto que el ser es independiente de la época, cultura, etnia y clase social, lo que realmente va a traducir a la persona real es el crecimiento del alma, una especie de despertar de la conciencia o una identificación consciente con lo óptimo.

Por eso se relaciona el alma, de un modo analógico más que de un modo lógico, con la luna y también con la repetición. Si tienes un manojo de 100 llaves de distintos tamaños y formas y 100 puertas para abrir, a base de repetir llegas a identificar qué llave es la que abre tal puerta, y eso también podría ser una representación del alma, de modo que hay una acumulación de conocimientos a través de la repetición, que es un aprendizaje, pero también una actualización, un hacer presente.
Es importante conectar el espíritu y el alma, porque si no, nos situamos permanentemente en un presente limitado y no expandido.

Hay grandes ayudas para la solución desde el alma. Hay un diálogo desde el alma con otras almas, a través de la telepatía y del sentir interno.
El sentir interno, que puede entrar en conexión con otros “sentir interno” telepáticamente, es anulado por el ego y por ello precisa deshacerse de él. Es un descendimiento que muchas veces se presenta como políticamente incorrecto por las ideologías del momento.

El diálogo de las almas es posible y además es constante, y descubrirlo te introduce en el gozo y repara la malla o red que une a todos los seres humanos.
Los hilos de la paz se encuentran en el descenso, que es un abandono del ego. Tiene una equivalencia con el tiempo del desierto, donde se abandonan tantos obstáculos al ascenso, que es el amor. En los momentos en que estás desconectado de las demás personas, estás realizando trabajos en el interior de tu alma, que son los que luego permiten el ascenso al amor, que en otras tradiciones se puede denominar como vuelo de Kukulcán, la serpiente emplumada.

El descendimiento, que es un vaciamiento del ego, agranda la capacidad del amor, como si el alma fuese un recipiente del amor, y eso te prepara y te actualiza para entrar en lo óptimo.
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