La mujer adopta la misma forma que el sol

Es difícil hablar de este tema públicamente porque no es un tema de conversación en público, sino en todo caso más bien de ámbito privado, pero creo que vamos a intentarlo.

Por un lado, tenemos al sol, que nos ofrece una imagen circular, pero que en realidad no es un sólido, sino un gas a alta temperatura.
El agua pasa a ser gas debido al calor, que hace que se separen sus partículas, dejando de actuar las leyes que son activas en el líquido y haciendo aparecer las que son activas en el gas.
Lo que ha sucedido es la separación de las partículas, algo que ya sucedía en el agua respecto a lo sólido.
El sólido se separa y aparece el agua, y cuando el agua se separa aparece el vapor. Y cuando todavía por efecto del calor se modifican las leyes del gas, aparece el plasma. Es decir, cada vez las partículas están más separadas y hay más vacío entre ellas.

El sol aparece como una imagen circular. En realidad, no es la imagen de un objeto, que sería el sólido, ni tampoco la de otro objeto más separado como sería el agua, y ni siquiera es la de un gas. La mayor parte de los gases, cuanto más y más se separan, más invisibles se hacen. Pero lo que sucede con el plasma es que en lugar de hacerse más invisible se hace más visible y aparece con la misma visibilidad y contundencia de visión de un objeto, pero en realidad, si consideramos que un objeto es algo sólido, el sol no lo es. Y ni siquiera lo que vemos es el propio gas, sino una emanación de ese gas.

La imagen redonda no la produce el gas, sino lo que llamamos fotosfera, que es un efecto visual producido por una convención. Es como una manifestación de las leyes internas de ese elemento, que le confieren unos bordes nítidos como los sólidos, sin que sea realmente un sólido.
La imagen que adopta es un círculo. Esto es sobre lo que queremos hablar, sobre el círculo, porque en la comparación entre el hombre y la mujer, la mujer sabe adoptar nítidamente la misma forma que el sol; sabe presentarse como un círculo. Es la encargada de ello. La mujer tiene el encargo de reproducir la misma forma que el sol con su fotosfera, que es una imagen circular.
La mujer adopta y está encargada de hacer la fotosfera; es la encargada de ello, de que aparezca esa luz que puede difundirse. Esa figura redonda la adopta, la compone y la hace real en el momento del intercambio amoroso. El yoni formaría la fotosfera y el lingam sería en todo caso el combustible, el gas o la materia del plasma.

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