La sabiduría de las tradiciones de los pueblos hace referencia a las cuatro direcciones, pero hace falta un quinto elemento

Para los mayas, el mundo estaba sustentado en cuatro soportes. En eso coinciden con muchas civilizaciones y también con los egipcios.
En general la sabiduría de las tradiciones de los pueblos hace referencia a las cuatro direcciones. Concretamente la sabiduría maya habla de esos cuatro sustentos o cuatro direcciones y los asocia a cuatro colores: rojo, blanco, azul y amarillo.

El ser humano necesita comida, y ese es el color rojo, la materia. Para los pitagóricos y los egipcios sería el cubo.
Pero también necesita agua. Efectivamente el ser humano si no come, se muere, pero si no bebe, también. El agua es fundamental. Para la sabiduría maya ese sería el color blanco, y los pitagóricos hablan del icosaedro.
El ser humano también necesita fuego. El calor del ser humano es imprescindible para que esté vivo. Si no hay ese intercambio de electrones, de oxidación-reducción, no hay calor, y la persona si no puede realizar ese intercambio, fallece. La persona que está viva, está caliente, y el que ya no está vivo, deja de estar caliente y se queda frío. Eso viene expresado con el color azul, que también a veces se representa como negro, y con el tetraedro para los pitagóricos y los egipcios.
Y luego está el color amarillo, que es el oxígeno. El ser humano también necesita para estar vivo respirar, el oxígeno.

El oxígeno, el calor, el agua y el alimento son imprescindibles, pero luego hay un quinto elemento. Es necesario todo esto, pero una persona puede estar en coma, como un vegetal, y estar caliente, siendo nutrido, hidratado y respirando.
Entonces, claro, hace falta un quinto elemento para explicar la vida del hombre, no su cuerpo. ¿Qué podemos colocar en ese quinto elemento? Ya no vamos a colocar asuntos materiales como el oxígeno, el agua o la comida, sino que estamos hablando de cosas inmateriales, sus pensamientos, sus sueños, sus emociones, sus ideales, su vocación.
Todo eso configura otra realidad. Los sabios mayas lo presentan como el color verde y en Egipto y en el mundo pitagórico es el dodecaedro o la realidad del cielo, la realidad celeste.

Para ser feliz, esa es la que es necesario trabajar. Para existir como cuerpo, para estar vivo hacen falta esas cuatro anteriores, pero para ser feliz hace falta conectarse con la quinta energía, con el mundo de emociones, de pensamientos, de ideales, con el mundo espiritual.

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