La secuencia de Fibonacci, el número Phi, la proporción áurea y el Tzolkin

La secuencia Fibonacci, el número Phi o proporción áurea están presentes en el Tzolkin en varios lugares.

La serie de Fibonacci es 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13,….
Una de sus presencias está en la familia señal o del día verde, que está formada por la noche, la estrella, el caminante del cielo y el espejo.
En la secuencia de 20 sellos la NOCHE es el número 3, que es uno de los números de la serie de Fibonacci.
También la ESTRELLA y el CAMINANTE DEL CIELO, como sellos 8 y 13, están en esta serie.
Parece faltar el 5, pero es el ESPEJO.

La familia del día verde te dice a ti como persona concreta cómo actuar en código Tzolkin.
Como número 3 presenta a la NOCHE con el color azul y con el valor de ensueño, visualización y contenido mental. El color azul significa el tiempo adecuado para lo que indica el sello, y al mismo tiempo indica que en estos momentos lo más adecuado es eso.
De modo que la serie de Fibonacci asociada a la luz indica que cuando ensueñas, es decir cuando proyectas tu mente hacia la abundancia para las personas que conoces y para la sociedad en general, activas en presente los contenidos de la secuencia de Fibonacci.

El número 8 aparece en forma de la ESTRELLA, de color amarillo. Este color manifiesta maduración y expansión, y el contenido expresado por la estrella es la armonía, la belleza. Así, los contenidos de armonía, belleza, ética y estética te ayudan a expandirte, y expanden en ti los contenidos de la serie de Fibonacci.

El número 13 en el código Tzolkin se asocia con la transcendencia. Entonces, vivir el ensueño, no como una posibilidad sino como tiempo real, y en ese ensueño solamente admitir los contenidos armónicos, bellos, son pasos previos para encontrar la transcendencia.
La transcendencia aquí aparece como CAMINANTE DEL CIELO y el color rojo. Este color manifiesta lo sólido, de modo que todo lo que aparece como rojo tiene un contenido en tu experimentación, en tu sensación, de tal contundencia que no admite dudas y aparece como evidente, conformando una realidad física.
Aquí la realidad física que produce la transcendencia tiene una característica gozosa, porque el caminante del cielo expresa gozo, asociado a que no tienes restricciones, porque el cielo no es un lugar restrictivo, una vivencia asociada a la carencia ni el gozo de llevar mucho tiempo sin beber agua bajo un sol abrasador y encontrar un pequeño curso de agua, sino que expresa una interacción gozosa constante.

Nos falta la cuarta presencia, que es la del ESPEJO, correspondiendo al lugar 5 y que aparentemente ha sido saltada. Pero no, resulta que en esta secuencia la aportación del número 5 más que saltada es RE-SALTADA, porque trae un doble contenido. El 5 va a expresar también al 2, y esto lo va a hacer el espejo, que es el quinto lugar de la segunda onda y aparece por primera vez como tono 5.
Esto es posiblemente lo más importante en esta secuencia. El espejo es el sello 18 y el soporte del in-lakech o “tu eres otro yo”, es decir de la expresión de la ley del amor. El tono 5 da fuerza, y aquí expresa que esto es lo que da fuerza; lo que da posibilidad, potenciándolo, es lo que expresa este sello, que es la ley del amor.

Pero el Tzolkin contiene un doble espejo. Por un lado es la ley del amor en relación al otro y la expresión del “tu eres otro yo” en relación a otra persona, y por otro es la ley del amor en relación a tu unión con Dios, donde también se produce el in-lak’ech, “tu eres otro yo”.
Este sello aparece reforzado porque también contiene la referencia al 2, es decir al otro, y también viene resaltado porque el color blanco es el color del mundo emocional donde se encuentra el amor.

El otro lugar donde aparece la secuencia de Fibonacci es en las ondas.
Las ondas son agrupaciones de 13 sellos y expresan un contenido evolutivo, pero no a nivel individual como pueden hacerlo los sellos, sino a nivel grupal, de la colectividad y de la sociedad.
Las ondas traducen el contenido evolutivo, o sea cómo evolucionar, una vez has encontrado al otro y no estás solo, cuando ya eres conocedor de la realidad de la sociedad de la estrella y de la transcendencia expresada contundentemente por el caminante del cielo.
Evolutivamente el ser humano actúa referenciado con otros “yo”, y ya no es tarea en favor del “yo”, sino del arquetipo humano, o sea de la sociedad de la estrella.

En las ondas la secuencia de Fibonacci aparece en la familia que contiene al humano, familia central.
La onda 3 aparece como MANO y es de color azul. Expresa los contenidos del tiempo de la sanación.
La onda 8 es la del HUMANO, de color amarillo, y está asociado a la libertad y a encontrar la realidad transcendente de tu programa interior, que es lo que expresa la semilla 13.
El color rojo, que expresa esa realidad donde has encontrado evidencias, lo expresa la TIERRA, onda 13, con la actitud del voluntario.

Y el 5 y el 2, que antes era expresado por el espejo, ahora lo expresa el VIENTO.
El viento es la onda 18, que es la segunda onda del castillo quinto. El castillo quinto es el castillo verde y el viento es la onda blanca del castillo verde. Lo verde como color es el 5 y aquí concretamente el viento es el 2 del 5.
El viento expresa el espíritu, la comunicación, y también en la cosmogonía maya que aparece en el Popol Vuh, el viento y la tormenta hacen presente a la energía creadora de Dios en forma de Huracán.
De alguna manera el ser humano, que en esta dimensión de carencia y de miedo en ocasiones aparece como sufriente y en ocasiones como abusador, en realidad es una expresión de lo óptimo, y toda esta tarea que vivimos es la forma de reintegrarte a lo óptimo; cómo los ángeles, es decir la voluntad amorosa de Dios o de lo óptimo expresado por dimensiones superiores, viene a buscar al ser humano y le propone una vía de reingreso en lo óptimo.
O quizá se trata simplemente de despertar en la maravilla, que es donde estás.

La relación entre las ondas y los sellos pone de manifiesto el trayecto ascensional, donde el ser humano encarna los conceptos expresados por la familia del día verde en cuanto a lo óptimo.
Viviendo de forma reactiva, es decir en los niveles donde la conciencia no se ha expandido, aparece lo óptimo encarnado fuera de ti, que es lo expresado por la familia del día verde con su característica energía ángel.
Pero la familia del humano es la que va a encarnar, en forma transcendente, esos contenidos, porque el lugar del ser humano es en lo verde; despertar a la sociedad celeste, expandir la conciencia, permitir el ascenso de la luz interior y encarnar lo óptimo, es decir la semejanza Dios, es lo que te sitúa vivencialmente en el castillo verde, que es lugar del despertar de todos los seres humanos.

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