La semilla es mágica

La semilla es mágica, porque sabe multiplicar, pero sabe multiplicar de una manera infinita. La semilla tiene en sí misma una fuerza que le permite multiplicarse de forma exponencial y cada una de las nuevas semillas mantiene esa fuerza, de manera que está viajando en el tiempo hacia el infinito.

La semilla es mágica, pero la serpiente lo es todavía más, porque se mueve a donde quiere, sabe moverse. La serpiente está llena de semillas, ya que para ser serpiente tiene que haber sido antes semilla. Sí, claro, estamos hablando en términos del calendario maya, según la sabiduría de los abuelos mayas, que nos presentan a la semilla como la cuarta manifestación de la vida, con una referencia a la cuarta dimensión, donde la persona sabe florecer exponencialmente y está viajando hacia la atemporalidad como madurez de todo su trabajo interior.
Esta sabiduría presenta a la serpiente como quinto sello, como expresión de la quinta dimensión. Pero para que aparezca la serpiente es necesario que haya aparecido la semilla. Por eso decimos que la serpiente está llena de semilla.

La serpiente está traduciendo esa quinta dimensión donde además de esa abundancia y esa magia que expresa la semilla aparece la libertad. Tú te puedes mover en la dirección que quieras. Ese movimiento está iniciando la iluminación, porque la serpiente expresa ese estado donde está presente la semilla como abundancia, y está iniciando el camino hacia el sol.
La serpiente en la imaginería de los egipcios de las pirámides rodeaba al sol. Son los rayos del sol. La cobra que aparece en la cabeza de los faraones es la serpiente que rodea al sol, y es un signo de fertilidad. Está lleno de semillas, está lleno de abundancia. Te sitúa como un rey, porque tu trabajo interior te ha llevado hasta allí.

Volviendo a la sabiduría de los sabios mayas, la serpiente, pegada a la tierra, que significa también los rayos del sol, necesita transformarse en el perro. Esa abundancia se va a convertir en amor incondicional, abundante amor incondicional, que siempre encuentra lo que necesita. El amor incondicional asociado a la abundancia. Son los auténticos rayos del sol. Los rayos del sol son abundancia incondicional.
Y, entonces, se va a transformar en un águila. Ese amor incondicional es lo que te permite iniciar el vuelo y transformar la visión, porque la luz es ver, la iluminación es ver la maravilla, que es la realidad amorosa de la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *