El lenguaje de los símbolos es supracultural y supralingüístico, y además enlazador

5 de agosto 2014
El lenguaje de los símbolos, en el tiempo de la comunicación, merece ser encontrado como supracultural y supralingüístico, y además enlazador.
No conviene relacionar un símbolo únicamente con una cultura, de donde ha surgido o que le ha dado soporte o cobijo, sino encontrar cómo todos los símbolos, independientemente de la cultura en que parecen surgir, del idioma que pudiera ser que hablasen sus creadores y del tiempo, en realidad están creados para la persona despierta del siglo XXI, que está resolviendo un problema que atañe a toda la humanidad.

Todo está hecho para florecer, triunfar, lograr, expandirse y para la plenitud. No está hecho para perder el tiempo, que también es vida.
El oro del que puede hablarse es el del HOR, que es la luz y el aura, o sea tu luz, y también el de hablar desde el corazón, como la catarsis más preciosa y la alquimia más conseguida.

Esas personas despiertas del siglo XXI que están resolviendo un problema que atañe a toda la humanidad, realmente están contemplando gozosamente la expansión, la plenitud y el florecimiento, desapegándose de todos aquellos valores que quieran nutrir su ego personal, nacional y racial, y por supuesto su ego de género.
En este siglo que podemos llamar XXI, todos los símbolos parecen estar despertándose y volviéndose muy charlatanes. Escucharlos es gozoso, nutritivo, pacificador y expansivo.

Hay muchas vidas mirando. Avanzamos conectados con el corazón y despojados de la mente, por un terreno sagrado, que es el de lo cotidiano. Todos nuestros ancestros están presentes.

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