Hay un momento en que las palabras, en lugar de transmitir, velan y ocultan

Hay un momento en que las palabras, en lugar de transmitir, iluminando la realidad y haciendo aparecer nuevas posibilidades de lo real, velan y ocultan. Sucede cuando las palabras se repiten constantemente y se convierten en lugares comunes, en expresiones ya hechas y simplemente repetidas. Ciertamente de alguna manera traducen lo conocido y lo cotidiano, y aquí unimos estos dos conceptos, conocido y cotidiano.
Pero cuando te manejas y te mueves siempre en lo conocido hay una parte de ti que no se realiza, ya que el ser humano está abierto a lo desconocido, o, mejor dicho, está viajando a lo desconocido.
Dentro del ser humano conviven dos fuerzas o energías, una que se instala en lo conocido y en lo que le da seguridad, y otra que le impulsa hacia lo desconocido, a ampliar lo conocido.

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