No hay libertad si no eres capaz de amar

NO HAY LIBERTAD SI NO ERES CAPAZ DE AMAR (Extracto del nuevo libro en preparación)

Algo faltaba en el mundo si los caballos no podían correr por América. El águila en el cielo es como el caballo salvaje. El prototipo de caballo salvaje como expresión de la libertad es hoy el de América.

El águila muestra la capacidad del ser humano de, al ser libre, sanar la visión y ver la maravilla, pero la historia del caballo en América muestra la recuperación de la libertad asociada a la fuerza y la nobleza.
Los caballos salvajes en el viejo continente, Europa, Asia y África, no tenían la belleza del de América, que es el caballo domesticado que ha vuelto a encontrar la libertad.
Es un símil del humano que transciende la tercera dimensión y se adentra en la cuarta buscando llegar a la quinta dimensión.

Los caballos salvajes en Europa, Asia y África eran animales más bajos y toscos, pero los caballos en América del norte y América del sur han encontrado su hábitat perfecto tanto en la pampa como en las llanuras de américa del norte. Son más ligeros y grandes, y más armónicos y bellos. De hecho, el prototipo de caballo salvaje para cualquier persona es actualmente el caballo americano, con las manadas de caballos americanos que corren por las llanuras.

Quizá conviene asociar al contenido simbólico del caballo el que sea una de las representaciones de Poseidón, el dios del mar.
Los caballos significan también la emoción. Existe un lugar donde la emoción es libre, y entonces es bella y noble. Hay que reconocer que previamente ha tenido que ser domesticada, es decir, es necesario pasar por momentos adversos para refinar la fuerza.
Pero ¿qué es el refinamiento a través de situaciones adversas? Es una armonización y un despertar de la conciencia, porque al ego le sirve la fuerza, pero la fuerza es maravillosa cuando ha sido refinada y deja de trabajar para el ego para ver la maravilla.

Cuando entras en el presente después de que tu fuerza ha sido previamente refinada, puedes empezar a expandirte. Esa expansión libre pero también refinada es la que automáticamente, en el momento adecuado, te introduce en lo verde.

No hay libertad si las emociones no son libres.
No hay libertad si no eres capaz de amar.

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