Si no sabes sonreír desde el corazón, ¿qué sabes?

Sonreír desde el corazón (El Libro de las Sincronías)

Es importante hablar de la quinta dimensión, presentándola aunque sea de lejos, como una realidad orientativa. Pero es importante previamente realizar las tareas de la cuarta dimensión.
En la tercera dimensión las cosas están pero no lo saben, no hay conciencia, pero en la cuarta están las mismas cosas ya con conciencia, de forma previa al acceso a dimensiones superiores.
Por eso conviene recopilar datos para la conciencia, porque la decisión es poderosa y unos parámetros equivocados pueden llevarte justamente allí de donde huyes.

Cuando para evitar sufrir tomas decisiones que son de huida, puede que te lleven al sufrimiento, incluso creyendo que tu actitud es positiva. Puedes decir que quieres ser feliz o disfrutar, pero en realidad lo que te guía es el miedo a que te lo quiten, y entonces seguro que te lo quitan.
Incluso cuando consigues lo que quieres y lo tienes en la mano, se desmenuza como nada, porque todo lo que no tiene su asiento en dimensiones superiores, es nada.
Y al revés, la nada llena de espíritu, es todo.

En la quinta dimensión estaría la emoción y el agua, porque el amor no es la lógica. Por eso la vida con amor es maravillosa y sorprendente. La lógica es un poquito más aburrida, aunque sí ciertamente puede servir para matar el tiempo cuando estás precisamente aburrido.

Pero el amor te mete en un mundo de locura, de lo más curativo.
Casualmente, o no, el llamado día internacional de la mujer, para otros “día de la mujer trabajadora”, el 8 de marzo, es también el día de San Juan de Dios.
Consideramos que la mujer es sabia, y aun hablando de un día relacionado con la mujer, creemos que los human@s debemos hoy reivindicar todo el tiempo para la mujer. Atribuir un día a una causa puede ser valioso todavía en lugares donde la mujer es tan brutalmente negada, pero la mujer es la dueña de todo, desde su parte de la dualidad, pero plenamente.
La atribución de un día internacional es algo educativo y sirve para sacar a la luz asuntos insuficientemente considerados, para recibir más consideración. Pero hoy el sitio de la mujer es el de la sabiduría, y ese es su lugar.

Muchos hombres aprenden a sonreír cuando son ancianos. La mujer sabe hacer eso desde que nace. Si no sabes sonreír desde el corazón, ¿qué sabes? Muchos ancianos tienen una media sonrisa, y ya son entrañables en su desvalimiento, pero es lo que aprenden al final; su fuerza no valía nada; su poder no valía nada.

La persona que cree en la fuerza no es libre, y además tiene miedo. Antes de entrar en la quinta dimensión y en el amor, el agua, la emoción, te ayuda como tarea a ser libre.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *