No venimos a trabajar sino a disfrutar, es decir, a cumplir nuestra misión

Nosotros no venimos a trabajar sino a disfrutar, es decir, a cumplir nuestra misión, porque cuando te alineas con la vida como amor entonces entras en la plenitud y en el gozo, y sales del esfuerzo y del sufrimiento.

Nosotros no venimos a trabajar, como sinónimo de carencia, esfuerzo y sufrimiento, sino a disfrutar, como sinónimo de haber encontrado tu poder, que es aquella actitud o aquel espacio, que parece que es mental pero que en realidad está traduciendo que has conectado con tu alma y te has fusionado con tu ser espiritual. Entonces, todo tiene sentido, porque por difícil que sea la cosa, eres un voluntario para vivirlo.

Es como si la vida fuese el Everest, pero tú eres un voluntario para subir al Everest. Encuentras que cualquier cosa que haces es maravillosa, está llena de maravilla. Sí, mucha gente sube al Everest y en esa subida muere, se le hielan los pies o la nariz, se le producen embolias, se despeña… Y sin embargo, hay algo maravilloso y majestuoso. Estás contemplando la montaña y te atrae. Entonces, eres un voluntario y haces lo que tienes que hacer, con plenitud.

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