Nobel de química 2016

Estamos en un momento singular, definido por los 4 símbolos que componen el cuarto nivel en el Tzolkin, que es justamente donde te lleva la onda encantada de 13 símbolos enlazados -gracias y bendición a todos los enlazadores-.
En la totalidad de los 20 sellos, estructurados en 5 niveles cada uno con la coherencia de los cuatro colores, rojo-blanco-azul-amarillo, el 13 es el inicio del cuarto peldaño.

De esta manera vemos que la onda encantada, que es ese enlazamiento de 13 sellos, está encargada de llevarte a la cuarta dimensión, cuarto escalón o cuarta manifestación. Ese es el trabajo de Valum Votan, que ha entregado a todos la onda encantada. Valum Votan, el enlazador.
Cierto que antes ha habido otros enlazadores y también el sacramento del enlazamiento a la llamada del colibrí, con ese enlazador de nombre desconocido, amado y odiado como todos los enlazadores – gracias y bendición-. Amado y odiado, o sea entre la vida y la muerte, pero cumpliendo la misión de la luz.

Ahora estamos en un momento singular, porque el águila ya está libre, mirando profundo y lejos.
El cuarto nivel lo compone los sellos del caminante del cielo, el mago, el águila y el guerrero.
El caminante del cielo, y todas las personas que entran en ese nivel, exploran con gozo lo desconocido; incluso abren la puerta de lo desconocido dentro de lo conocido.
El siguiente sello es el mago, porque quien entra en ese nivel, entra amorosamente y con respeto en la realidad más allá de la apariencia.
El tercer sello de ese nivel es el águila, que representa una manera de mirar donde encuentras la maravilla, que es la propia del caminante del cielo que explora lo desconocido, incluso dentro de lo conocido, y es la propia del mago, que se asoma con respeto y hace aparecer esa realidad más allá de la apariencia.
Y el cuarto sello de ese nivel es el guerrero, de tal manera que el caminante del cielo es un guerrero porque es un mago, y es un mago porque ve la maravilla, la encuentra y la hace aparecer (águila).

Ese es el tiempo en que estamos, el tiempo del despertar de los caminantes del cielo, o sea el tiempo del despertar de los magos, o sea el tiempo del despertar de los águilas y el tiempo de despertar de los guerreros de la paz que expanden su conciencia.

Ahí tenemos las máquinas moleculares.
Ahí tenemos las máquinas moleculares que pertenecen a la visión del águila que ve lo profundo y microscópico, que pertenecen al mago que hace aparecer la realidad más allá de la apariencia. Y ahí tenemos el caminante del cielo que explora y como consecuencia se produce la expansión de la conciencia.
Ahí tenemos las máquinas moleculares y lo primero que han encontrado esos investigadores ha sido el círculo o anillo, y luego han encontrado el eje, la línea recta, y la sincronía.
Eso es lo que entregamos hoy. La configuración del anillo es la configuración de la mujer. Eso es lo primero que han creado estos premios nobel, un anillo, o sea unas moléculas que se mueven únicamente dibujando un anillo o círculo.

En alguno de los post o artículos anteriores señalábamos cómo la mujer es redonda porque abraza en el momento sagrado. Estamos hablando de dos energías que no necesitamos relacionar con la guerra entre los géneros, pero que está encarnada en personas concretas y en actitudes concretas, y lo primero que han encontrado estos investigadores de lo microscópico es el círculo, y después, en segundo lugar, han aprendido y conseguido hacer un eje; han conseguido hacer que las moléculas se muevan en una línea recta y formen un eje. Ese es el hombre. Primero la mujer y luego el varón.
El movimiento en esa línea recta puede ser en ascensor, es decir, haciendo algo que sube y baja, o también en una línea horizontal donde algo se estira y encoge.

Y lo tercero que han hecho ha sido que unas moléculas se estén movimiento en círculo mientras se desplazan rodeando el eje. Rodeando el eje se desplazan, se alejan y se acercan.
Las moléculas se mueven en círculo y en un segundo movimiento se desplazan sobre un eje, mientras que otras moléculas se mueven en una línea creando el eje y al mismo tiempo ese movimiento atraviesa el círculo.

Esa es la sincronía. Esto es algo antiguo y habitual que aparece como nuevo. Eso está sustentando la vida y la invitación es a situarte como quien sustenta la vida. Cuando estás en esa situación estás como individualidad, pero también como arquetipo.
Cuando expandes tu conciencia y encuentras dentro de ti el arquetipo, te sitúas en otra dimensión. En algún momento accedes a la quinta dimensión. Es un camino seguro, pero necesita mucho respeto, conciencia, humildad y amor.

Estamos hablando de cosas muy profundas. Estamos hablando de un entrar y salir, un desplazarse en un eje, que contiene el momento de nacer, pero también el momento de morir y el momento de la intimidad amorosa. Estamos hablando de lo sagrado, que necesita del despertar del arquetipo.
Gracias premios nobel de química 2016.

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