ONDA DE LA SEMILLA: Del 1 al 13 de julio

ONDA DE LA SEMILLA: Del 1 al 13 de julio

La energía de la semilla (sembrar, ser uno mismo) va asociada de forma oculta a la energía de la serpiente, que es de cuidado del cuerpo y subida de la kundalini.

El propósito en esta onda es la semilla. En términos generales se le relaciona con acertar, siendo florecer sinónimo de acertar.
La semilla es el sello 4, por lo que tiene una característica de lo que es el tono 4, que es la conciencia de la autoexistencia. Significa que lo mejor para acertar es ser como eres, confiando en el programa.
Se trata de una experiencia a realizar durante la vida, aprendiendo a confiar y permitiendo ser como eres, sin tratar de ser de otra forma.
Acertar es ser como eres y florecer es permitirte ser como eres. Esa es una condición imprescindible para llegar a ser un ser celeste.
La maduración de la semilla la convierte en un guerrero espiritual (tono 13 de la onda), estando el guerrero asociado a la expansión de la conciencia. Es precisamente la expansión de la conciencia lo que te permite confiar en ser lo que eres y acertar.

La serpiente, que es la onda asociada, en esta onda de la semilla es además lo que representa el desafío u oportunidad para evolucionar (tono 2). Así, el cuidado de la energía vital ayuda a mostrar la esencia de uno mismo.
El servicio hacia los demás (tono 3) se realiza por medio del enlazador de mundos, en el sentido de unir perspectivas y enfoques diferentes.
La forma de trabajar en esta onda (tono 4) es mediante la sanación. También aquí se aprecia la relación entre la sanación del cuerpo y la subida de la energía vital (serpiente).
Pero todo esto hay que hacerlo como indica el tono 5, que es la estrella y lo que da fuerza, es decir con ética e integridad, participando en la creación de la sociedad celeste y cuidando todo el proceso.

SELLO 4 Y TONO 4:
A la semilla como sello se le da el sentido de florecer, siendo el sello oculto la tierra. Una semilla se planta en la tierra justamente para florecer, algo que está claro para cualquier persona que tenga un trozo de tierra, un jardín o un simple tiesto.

Si estamos hablando de personas y utilizamos estos contenidos como símbolos, encontramos que en el código Tzolkin la semilla tiene una fuerza desde dentro, que podríamos llamar fuerza autoexistente, que le viene dado por ocupar el lugar 4 en los sellos. Esa fuerza es expansiva, hacia fuera, y va a dar como resultado el florecimiento.
Así, algo asociado al 4, que es la forma de la forma, red que da forma a todas las cosas o el aspecto formal, está asociado a la semilla como sello, porque ocupa el lugar 4.

La forma de todas las cosas responde a leyes internas; es autoexistente. La forma de un árbol, de un perro, de una estalactita, de una nube…, todo se forma desde dentro, desde su conciencia interior de ser nube, estalactita, perro o árbol.
Si de repente tuvieses conciencia de ser algo, por ejemplo estrella, tomarías la forma de una estrella; si tuviese conciencia de ser un peine, tendrías forma de peine.
Es importante saber qué te dices a ti mismo que eres.
La forma que tiene un perro le viene de sus cromosomas, que es algo interior.
La forma de una nube le viene dado por cómo se asocian las moléculas de agua.
Una estalactita se va formando durante mucho tiempo, porque va persiguiendo esa idea. Le da igual que pase una hormiga, vuele un murciélago o que haya una guerra en la cercanía. La estalactita va a su rollo, sin consultar a nadie. No sigue ninguna moda momentánea.

Hay un programa en la semilla que va desde su autoexistencia expandiéndose hacia el florecimiento, y que humanamente podemos traducir por “sé como eres” o “sé tú”.
La semilla como sello, desde su autoexistencia se asocia con la tierra. Nutre su autoexistencia de la tierra. Esto en el código Tzolkin, que está hecho para las personas del siglo XXI, significa que ese programa interior autoexistente va a sacar una nutrición especial de la tierra, que significa voluntario.
El ser voluntario va a potenciar tu fuerza autoexistente.
El ser voluntario va a afianzar y a dar fuerza a tu raíz de adentrarse en la realidad, para ser tú.

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