Los frutos conectan con otra realidad más allá de la apariencia

Los frutos conectan con otra realidad más allá de la apariencia:
Hay quien dice que son más importantes los hechos que las palabras, como quien dice “obras son amores y no buenas razones” o “por los frutos los conoceréis”. Pero los frutos no son las obras. No son lo que haces, sino el resultado tanto de lo que haces como de lo que dices y lo que sientes. Los frutos es un resultado.

Por ejemplo, puedes plantar un árbol. Cavar la tierra, coger la semilla y ponerla es “lo que haces”. Sin embargo, que la semilla esté viva o muerta no es algo que tú haces, y que la semilla crezca y de frutos amargos o sanos tampoco, porque tú haces lo mismo para un árbol que prospera como para uno que no prospera, para un árbol que da buenos frutos o para uno que no da ninguno por mucho que lo riegues.

La vida no se produce por algo que haces, porque mira que lo intentan en los laboratorios, sino por algo que contiene la vida y que viene de donde viene la vida. “Por sus frutos los conoceréis” no te invita a mirar lo que hace la gente, cosas buenas o malas, porque eso sería juzgar. Pero no venimos a esta encarnación a juzgar sino a dar buenos frutos tú.

Cualquier cosa que hayas aprendido ha sido consecuencia de unas palabras, a través de las cuales te han enseñado. Por eso, las palabras son antes que los hechos, representando la raíz de los hechos. Las palabras dirigen lo que haces. Lo importante es fijarse en lo que dices, porque puede ser que lo que dices en tu diálogo interior tenga negatividad y posteriormente esa negatividad suceda, o tenga positividad para todos, y entonces suceda.

Eso es parte de los frutos y es independiente de lo que haces, sea vender periódicos, ser profesor o cualquier cosa que hagas. Tiene más relación con lo que sientes: amor, odio, benevolencia, miedo, etc. Con la palabra se puede manipular, pero sabemos que con las obras también. Todos los alcaldes hacen buenas obras con el dinero público, incluso los que encuentran el camino para que el dinero público también llegue a su bolsillo además de a las buenas obras.

No hay peor cosa que una tabla de obras buenas y obras malas, porque eliminar a los malos normalmente estaría considerado como una acción buena, ya que “liberas” a muchos inocentes del sufrimiento, pero luego resulta que no es así.
Determinar las obras es lo que hacen los frutos. Las obras están en la apariencia, pero los frutos conectan con otra realidad más allá de la apariencia.

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