Sabemos qué es el cuerpo porque lo vemos. Pero desconocemos el espíritu y la realidad espiritual

Está el cuerpo y está el espíritu. El cuerpo sabemos lo que es. Lo reconocemos fácilmente porque lo vemos, pero el espíritu no se ve y no sabemos claramente qué es.

Sabemos qué es el cuerpo porque lo vemos. Pegado al cuerpo está toda la realidad material. Una cosa está pegada a otra, por algún punto. Pero el espíritu y la realidad espiritual donde se encuentra el espíritu la desconocemos, porque no lo vemos. Incluso si eres invidente y no ves el cuerpo, puedes sentirlo. Toda la realidad material puede ser sentida, vista o tocada, pero la realidad espiritual pertenece a un territorio invisible.
Y sin embargo, parte de lo que tenemos que hacer en esta encarnación es conectar, encontrar esa realidad y adentrarnos en ella.

Encontrar esa realidad es despertar a esa realidad. Tenemos una ligera orientación acerca de que esa realidad es similar a la que expresa el cuerpo, pero con leyes diferentes y sucesos diferentes. Es una realidad organizada como la realidad material.
Despertar a esa realidad es despertar con tu ser espiritual y encontrar tu alma. Al encontrar tu alma, al conectar con tu ser espiritual, entonces despiertas y entras en esa realidad, donde en lugar de sufrimiento hay gozo, en lugar de carencia hay plenitud. Es una realidad donde lo que existe es el amor, que es lo que llena tu existencia.

Esta dimensión donde el amor es escaso tiene su contrapartida en otra realidad donde el amor es pleno.

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