Se trata de que el corazón no pese, sabiendo que lo que pesa es la materia y lo que no pesa es el espíritu

Simplemente se trata de que el corazón no pese, sabiendo que lo que pesa es la materia y lo que no pesa es el espíritu, la realidad Dios. Entonces, simplemente se trata de que el corazón se sitúe en la vida Dios, en el nivel espiritual.

Todo esto, que es la sabiduría egipcia, de los constructores de las pirámides, está expresando códigos. Cuando decimos que se trata de que el corazón pese menos que una pluma, que es lo que sucede en el juicio de Osiris, lo que estamos diciendo es que el corazón, que eres tú mientras estás vivo, está abriendo una puerta a la realidad espiritual.
Este código, esta sabiduría encriptada dice que el corazón eres tú. Dice también que todo el tiempo que tienes, toda esa oportunidad que es el hecho de estar vivo, asociándose el estar vivo a despertar la conciencia, es el momento propicio para abrir una puerta.

Tú puedes despertar la conciencia y decir “esta persona me engaña” o “esta persona me ama” o “yo asumo estos valores” o expresar la realidad en la forma que creas que es la realidad.
Cuando aparece la conciencia aparece también una expresión de la dualidad, y al aparecer dos realidades posibles, donde hay verdad y mentira o amor y no amor, amor-odio o amor-abuso, tienes que ir eligiendo donde te sitúas. Eso hace que tu corazón pese o tu corazón sea ligero, según cuál sean tus elecciones.

En el código según el cual el corazón eres tú, hay por un lado esa conciencia que va eligiendo. También hay esa referencia a la emoción y también hay una referencia al movimiento. Cuando nos situamos en la referencia del corazón como movimiento, podemos decir que tú estás vivo mientras tu corazón se mueve. Quizá como conciencia no te mueves, porque a lo mejor estás durmiendo, tu cuerpo está inerte, pero el corazón, no, el corazón siempre se está moviendo.

Eso nos lleva a la consideración del interior de la materia, donde aparecen cinco posibilidades: tierra, agua, fuego, aire y éter.
La tierra es la materia como algo rígido. En la pura materia, los átomos están muy cerca y no hay movimiento. Entonces, aquí es donde aparece esa parte del código. La materia rígida es no movimiento. En la forma más pesada de la materia los átomos están muy juntos y eso supone primar la forma, pero el significado que contiene es de inmovilidad. La materia puede tener esa forma de movilidad, que sería similar a lo que en la cultura griega se ha expresado como averno, o en la nuestra como cárcel o prisión.

También existe la materia como adaptabilidad. Es importante saber que la primera forma en que te alejas de la inmovilidad, o sea que sales de la cárcel o del averno, es a través de la emoción, del agua. Es la adaptabilidad, donde no te peleas con la realidad, sino que te amoldas a ella, haces la paz con la realidad.

Luego existe el fuego como intercambio. Ahí podemos situarnos como aprendizaje, donde intercambias, o como una forma activa del amor, donde también intercambias. Te amoldas y luego entregas lo mejor de ti. Eso sería el fuego. Eso también te está sacando del averno.

También existe el aire, la forma aire. Las moléculas se encuentran muy separadas y muy móviles. La adaptabilidad del agua se transforma en la adaptabilidad del aire, porque el aire también es adaptable. El agua mantenía una forma que era la horizontal, el agua siempre conserva la horizontal como forma, sin embargo el aire ya no tiene nada, no pertenece a la forma y entonces se convierte en invisible. Eso está manifestando una forma de elevación.

Finalmente hay otra expresión de la materia que sería el éter, la materia de las estrellas.

Claro, esto muestra un camino ascendente, desde la forma en que los átomos están inmóviles hasta el momento en que el corazón pesa menos que una pluma: los átomos se hacen adaptables, se produce ese intercambio amoroso, hasta esa adaptabilidad más completa, donde tú sigues siendo el mismo y tu conciencia se mantiene, pero de una forma totalmente expandida. Entonces, es ahí donde ya tu corazón no pesa.
Sin embargo, si te diriges a la materia, lo que le sucede al corazón es que se para, porque entra en la inmovilidad.

Entonces, podemos decir que el asunto es que el corazón, o sea tú, tienes que pesar menos que una pluma, es decir, encontrar la realidad espiritual como forma de recuperar la conexión con lo divino. Así, la dualidad te estaba ayudando a dirigirte en esa dirección.
El código principal es encontrar los contenidos de significación del corazón. Decimos por un lado que es una expresión de ti porque siempre se está moviendo. En cuanto se deja de mover, se para el corazón y tú ya te has muerto. Esa oportunidad que se había abierto delante de ti de conectar con lo divino se ha terminado. Tienes que volver a empezar, que es lo que se considera como reencarnación.

El corazón se asocia con el movimiento y el movimiento es lo que haces. Tienes tiempo y tienes posibilidad de movimiento. ¿En qué consiste tu movimiento, es decir, lo que haces cada día? Cada día tienes 24 horas llenas de minutos y segundos. Tienes infinidad de posibilidades de hacer cosas bellas, de hacer real el amor a través de acciones concretas. Y esa es la gran riqueza y también la gran oportunidad.
Tienes un día lleno de momentos grandes, como podrían ser las horas, de momentos más pequeños, que podrían ser los minutos, y de momentos todavía más pequeños que podrían ser los segundos, pero cada uno de ellos tiene la virtualidad de poder conectar con lo divino.
Solo un segundo de conexión con lo divino es suficiente para que todo ese corazón, ese ser entre en lo divino, se deshaga del peso y se llene de luz, de gozo, de lo óptimo.

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