Hay un sistema instalado, que te pide “más, más”

Hay un sistema instalado, que te pide “más, más”. Hay un sistema instalado de “más dinero, más dinero, más reconocimiento, más reconocimiento, más consideración, más consideración”. Pero quizá no se trate de “más, más” sino de elevación.
Quizá no se trate de “más, más” en esta dimensión, sino de situarte en la elevación y muchas veces la elevación necesita “menos peso, menos peso, menos cosas, menos cosas” y quizá “menos reconocimiento, menos reconocimiento”.

Quizá no se trata de “más” sino de “elevación”. De hecho, le vamos a quitar el “quizá” y vamos a afirmar: “se trata de elevación, de volar, de trascender”. Permitir volar al águila es conectar con aquello que está situado en la maravilla. Pero la maravilla no es que tú seas la maravilla, situando a las demás personas por debajo. No es sentirte el mejor, como el maestro Cassius Clay, sino que la elevación, llegar a lo óptimo, a lo elevado, es encontrar aquel lugar donde todas las personas son maravillosas y tú no necesitas aparentar que lo eres y tampoco doblegar para sentirte maravilloso.
En cualquier sitio que estés en la maravilla, todo es maravilloso.

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