El sol no pide permiso para ser sol

El sol no pide permiso para ser sol. Simplemente es sol porque esa es su misión.
La luz no pide permiso para ser luz, porque la luz forma parte de la vida.
La vida no pide permiso para ser; simplemente es.

Cuando estás bajo la depresión, huyes de la luz. La luz parece que te molesta. Prefieres estar en tu habitación, con los ojos cerrados.
Sin embargo, ninguna persona es despreciada por la luz, porque ninguna persona es despreciada por la vida. Si estás viv@ es porque la vida te ha llamado a existir, y podríamos decir, de la misma manera, que la luz te ha llamado a estar en la luz.

Aunque huyas de la luz o intentes huir de la vida, la luz no huye de ti y la vida no huye de ti. Tampoco te pide permiso, sino que te llama.
Hay algunas personas cuya misión no es ser ellos, sino ser la luz cumpliendo una misión de crear la vida, es decir, la misión del amor.

Esas personas, como el sol o como la luz, no tienen que pedir permiso para ser luz, para ser amor. De hecho, ninguna persona tiene que pedir permiso para ser luz, o sea para ser amor.
Hay un antes y un después, y para eso sirve el tiempo, para saber que hay un antes y un después, porque muchas personas cuya misión es ser esa luz cumpliendo la misión del amor, en el antes han estado huyendo de la luz, o siendo su enemigo, hasta que encuentran el sentido a su vida siendo la luz.

Ese es el segundo nacimiento, el nacimiento consciente, que también es una elección: elegir vivir desde el amor, libremente y sin pedir permiso.
Gracias y perdón.

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