Tradiciones hermanas del 18 de septiembre. Ver la maravilla te sitúa como caminante del cielo

18-de-septiembre
Enlazamiento de tradiciones hermanas del 18 de septiembre. Caminante del Cielo y Mano
Llegamos al final de la primera onda. El kin del día es el caminante del cielo 13, de color rojo, y es el final de la primera onda del Tzolkin.
En el aquí y ahora de este año 2016 está enlazado con la mano 6, como propuesta desde la visión de los nawales, enlazando de la misma manera la onda del dragón con la del viento.
La onda del dragón, que es la primera onda del Tzolkin, desde su color rojo nos habla de la realidad, y la onda del viento desde su color blanco nos habla de la emoción, mostrando así que lo que llamamos realidad, que también llamamos realidad “objetiva”, siempre es dependiente de una actitud (color blanco). Esa actitud que expresa el color blanco depende más del estado emocional desde el que estás considerando la realidad que ves, que de la propia realidad. La realidad puede parecerte maravillosa si tu actitud vibracional es elevada, pero catastrófica si es depresiva.
Levantarte temprano te puede parecer maravilloso porque puedes gozar de la salida del sol desde un estado de ánimo, pero también algo insufrible desde una actitud depresiva.
Ir a resolver problemas te puede resultar estimulante si estás lleno de energía, o agotador si estás bajo de energía.
En medio de una catástrofe te puedes sentir plenamente realizad@ y conectad@ con energías divinas, viendo milagros, o te puede parecer que nada merece la pena.

Cuando la prioridad es la solidaridad, es decir, todo lo contrario del ego y la solución de los problemas propios, la realidad experimenta una transformación y una catarsis. Esa realidad que necesitaba solidaridad para hacer frente a los problemas, se transforma en el cielo y tú caminas en el cielo.
Esa es la ventana que abrimos hoy, donde tú caminas en el cielo como consecuencia de la solidaridad, de haber puesto tu prioridad en la solidaridad. Y vemos que lo que sucede en este caminante del cielo 13, que procede por la solidaridad, está guiado por la alineación con el corazón del cielo que expresa la tierra 13, que a su vez procede de la emoción. Es la forma transcendente de la emoción que expresa la luna.
El caminante del cielo que camina en la solidaridad ha encontrado como guía de su prioridad solidaria a la emoción, y desde ahí se ha alineado con el corazón del cielo, conectando con el corazón de la madre tierra y convirtiéndose así en voluntario. No se pelea con los acontecimientos, sino que si estos son adversos, simplemente fluye sin entrar en juicio con ellos, tratando de ser útil desde la solidaridad a las demás personas.

Ese caminante del cielo 13, alineado con el corazón del cielo desde la emoción, tiene en su interior la armonía (estrella, sello oculto), por eso no conflictúa con las cosas. En su interior está la estrella 1, que expresa la armonía, la belleza, porque todo puede ser visto desde la belleza o desde la fealdad; todo puede ser considerado desde la armonía o desde el conflicto.

El caminante del cielo tiene dos aliados o ayudantes. Tiene el ensueño, esa capacidad de crear imágenes de abundancia que son imágenes de armonía, belleza, plenitud y transformación de la carencia en abundancia; son imágenes transmutadoras, donde se expresa la solidaridad, la emoción y la armonía.
Esa capacidad de crear imágenes da sentido al otro aliado, que es el poder del enlazamiento. El poder del enlazamiento es el poder enlazar, o sea, entrar en otra dimensión.
El enlazador, que es el sello 6, dice que siempre hay una puerta que puedes abrir. El tono 6 hace referencia a una puerta que enlaza con otra dimensión y que puedes abrir. Ese caminante del cielo 13 en ocasiones necesita abrir y conectarse con otra dimensión para que aparezca.
Eso forma parte de la tarea del caminante del cielo 13.

Eso es lo que vemos en el nawal con la mano 6, que es la impecabilidad de la acción, la acción sanadora, que abre la puerta a otra dimensión y a otra posibilidad, en parte reconociendo en qué forma ha actuado en contra del amor.
Reconocer cuándo has actuado en forma del amor te resitúa en la malla, recibiendo energías inmediatas a través de las neuronas espejo, que atraen otra realidad.

La mano tiene su origen en la tormenta. No solamente traduce el hacer que proviene de ti, sino que cuando estás conectado con la malla a través tuyo aparece la energía de la tormenta, que es la energía de Huracán, el dios creador. No hay nada imposible para ti en momentos de plenitud; no en todos los momentos, sino en los de plenitud, que a veces necesitan que reconozcas cuándo has actuado desde el ego, el miedo y el odio, ya que mientras tengas esa energía no reconocida, estará ocupando el lugar de la tormenta, de la energía de Huracán.
La experiencia de la mano, que tiene su origen en esa resurrección de la tormenta, es la que libera tu águila (destino). Es la que limpia tu ver y tu mirar, despertando el ojo de Ra y permitiéndote ver la propia maravilla.
Es la propia maravilla la que deshace la no maravilla, es decir, el sufrimiento y la carencia. El ver la maravilla deshace la frustración, situándote como caminante del cielo.

18 de septiembre. Quizá todo esté bien y nosotros estemos en el sitio correcto

18 de septiembre. Caminante del Cielo Cósmico 13. Tierra 1 y Dragón 7 en el Tzolkin evolutivo.
Es el momento de caminar por el cielo, disfrutando de lo que somos y de lo que es. Es un camino solidario, donde contamos con la colaboración de los demás y a la vez colaboramos con todo lo existente.
Pero no se llega allí siguiendo las rutinas de siempre, repitiendo los mismos patrones o percibiendo siempre las mismas realidades. Hay una exploración que nos saca de lo habitual y nos lleva a lo extraordinario.
Es el camino consciente que nos saca del miedo y nos introduce en el amor, pero para ello, para ese salto en la evolución colectiva, tenemos que conectarnos con el corazón del cielo, permitiendo la canalización de esas energías celestes, desde nuestra realidad terrenal y desde nuestro cuerpo, en el aquí y el ahora.

Quizá ya estamos de alguna manera en el cielo y no sabemos verlo. Quizá ya todo es perfecto, solidario y amoroso, aunque no lo percibamos. Quizá todo esté bien y nosotros estemos en el sitio correcto.

Gracias por estar ahí.
Bendiciones.