A veces acertar es la manera más segura de fracasar

A VECES ACERTAR ES LA MANERA MÁS SEGURA DE FRACASAR (Extracto del Libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabiidad sin esfuerzo)

A veces acertar es la manera más segura de fracasar, o sea de no acertar.
Hay una dimensión de la realidad donde es importante acertar. Es acuciante al menos en cuanto a conseguir objetivos mínimos de supervivencia, y también para algunas personas como una forma de sentirse seguros y realizados a través del triunfo.

Pero hay otra dimensión de la realidad donde lo importante es la conciencia. Entonces, no es importante acertar ni es frustrante no acertar, porque tanto del acierto y del triunfo como del fallo y del error puedes aprender y nutrirte en el nivel de la conciencia.
En esta otra dimensión lo importante no es acertar para asegurarte la supervivencia, sino despertar la conciencia, y eso lo logras no desde el triunfo sino desde la ecuanimidad y el diálogo abierto con dimensiones superiores, que fácilmente puede ser el lugar donde se encuentra tu ser superior o doble etérico.

Cuanto más aciertas en esa dimensión que podemos denominar de tercera dimensión, del ego, de la supervivencia y del yo primero, más te alejas del salto dimensional, y más aumentas el error que te aleja del gozo espiritual.
Puede ser que ese triunfo te dé el gozo de tener cosas, pero el gozo espiritual y del alma no es efímero y se mantiene. Por eso en esta otra dimensión de la realidad puedes aprender tanto del error como del fracaso, sí nutres el alma y descubres el gozo espiritual.
Esa dimensión podemos denominarla como cuarta dimensión, donde convive la nutrición espiritual en un terreno no espiritual.

Cuando tu alma se expande se produce una transformación de la realidad que te rodea, que está deseando que tú despiertes. La realidad de las piedras, los árboles y los elementos está esperando que te despiertes para gozar y acabar su tarea, porque la materia adopta una forma pero solo como una misión para que tu despiertes. Su origen es espíritu.

Dejar de repetir

DEJAR DE REPETIR (El poder del agua. El poder de la emoción)

Si la posibilidad es de acertar, ¿por qué repetir?
Quizá venimos a este tiempo de la posibilidad para acertar y encontramos muchas ayudas para dirigir la atención hacia ese designio y esa meta.
Aunque también la posibilidad es de repetir incesantemente, como esas frutas en una batidora que dan vueltas y vueltas hasta que deciden hacerse zumo, transmutando y abandonando la individualidad para entrar en esa energía colectiva, que transforma.
La persona puede estar repitiendo desde su sota, caballo y rey de la individualidad, hasta que transciende y encuentra un nuevo escenario o espacio de realización evolutiva, que supone una transformación y una sumación, aun manteniendo su individualidad central en los momentos necesarios.

Hay una experiencia de entrega y una experiencia de individualidad. Si solo tienes la experiencia de individualidad, en algún momento puedes sentir la necesidad de la experiencia de entrega, que es transcendente, siendo la individualidad como un catamarán a la deriva en el océano. Puedes estar ahí mucho tiempo, pero en algún momento sentirás que es insuficiente, y tu conocimiento telepático y espiritual te lo hará saber, aunque quizá no lo escuches.

Por eso merece la pena, aun sin grandes conocimientos o expectativas, abrirse a la transcendencia, por lo menos a su posibilidad, que es el contenido que acompaña a la humanidad desde el principio en todas las culturas y en todos los momentos.
Quizá este momento sea el de la oportunidad para acertar, escuchando la sinfonía completa y no como un disco rayado que siempre repite los mismos acordes.

EL PODER DEL AGUA. EL PODER DE LA EMOCIÓN

El ego necesita “acertar”

EL EGO NECESITA “ACERTAR” (Libro “El poder del agua. El poder de la emoción”)

El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual, porque sabe que todo es acierto y todo es gozo.
Es un acierto si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y entablas el camino más directo para llegar a tu portal. Pero al SER lo que le interesa es la plenitud y el gozo, por lo que puede perfectamente darse un paseo desde donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal, dejándose guiar por su ser.
Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario, para acertar, pero también para encontrar la maravilla en el desacierto.

Estamos hablando de una actitud donde estás unido a todo. Por ejemplo, has hecho seriamente tu trabajo de constelaciones familiares, encontrando que todo lo existente es familia tuya. Son familia los árboles, las moscas, las personas y las nubes. Eres incluyente, todo está bien y todo sirve.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene lo existente en todas sus formas.

EL PODER DEL AGUA. EL PODER DE LA EMOCIÓN

Si la posibilidad es de acertar, ¿por qué repetir?

DEJAR DE REPETIR (Extracto del Libro “El poder del agua. El poder de la emoción”)

Si la posibilidad es de acertar, ¿por qué repetir?
Quizá venimos a este tiempo de la posibilidad para acertar y encontramos muchas ayudas para dirigir la atención hacia ese designio y esa meta.
Aunque también la posibilidad es de repetir incesantemente, como esas frutas en una batidora que dan vueltas y vueltas hasta que deciden hacerse zumo, transmutando y abandonando la individualidad para entrar en esa energía colectiva, que transforma.
La persona puede estar repitiendo desde su sota, caballo y rey de la individualidad, hasta que transciende y encuentra un nuevo escenario o espacio de realización evolutiva, que supone una transformación y una sumación, aun manteniendo su individualidad central en los momentos necesarios.

Hay una experiencia de entrega y una experiencia de individualidad. Si solo tienes la experiencia de individualidad, en algún momento puedes sentir la necesidad de la experiencia de entrega, que es transcendente, siendo la individualidad como un catamarán a la deriva en el océano. Puedes estar ahí mucho tiempo, pero en algún momento sentirás que es insuficiente, y tu conocimiento telepático y espiritual te lo hará saber, aunque quizá no lo escuches.

Por eso merece la pena, aun sin grandes conocimientos o expectativas, abrirse a la transcendencia, por lo menos a su posibilidad, que es el contenido que acompaña a la humanidad desde el principio en todas las culturas y en todos los momentos.
Quizá este momento sea el de la oportunidad para acertar, escuchando la sinfonía completa y no como un disco rayado que siempre repite los mismos acordes.

EL PODER DEL AGUA. EL PODER DE LA EMOCIÓN

Para acertar hay que estar equivocado

PARA ACERTAR HAY QUE ESTAR EQUIVOCADO (Extracto del nuevo libro en preparación “El poder del agua. El poder de la emoción”)

A veces para acertar hay que estar equivocado. A veces para acertar, es decir para entrar en la realidad, es necesario entrar en el error, la confusión y la equivocación.

De alguna manera es importante amar el estar equivocado, como una forma de liberarte de aquello que te exige y te sitúa en el esclavo, que es esa persona que no se siente, que no está alineada con el corazón amoroso que sustenta la realidad y solo está pendiente de lo correcto, quizá de la correcta fumigación que acaba con la vida de las hormigas o de la correcta corrección que prefiere que el niño esté llorando a cogerlo entre los brazos, no sea que el niño se crea que está vivo. Esa correcta corrección que exige que unas personas mueran, callen, no hagan, no digan, no vean o no sientan, porque entonces entrarían en la incorrección.

Sin embargo, a veces entrar en el plan que nace del corazón amoroso que sustenta la vida y la realidad necesita que estés equivocado y te hayas confundido, por ejemplo, que hayas ido a un sitio y sea otro día el que tenías que acudir, y entonces te encuentres con aquello que no esperabas y tan siquiera creías que pudiera existir.
Es un portal a dimensiones superiores, donde la realidad es el amor y está sustentada en el perdón y en el agradecimiento.

El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual

(27 de junio de 2014)
El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual, porque sabe que todo es acierto, todo es gozo.

El acierto es que si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y estableces el camino más directo para llegar a tu portal.
Pero al ser lo que le interesa es la plenitud, el gozo. Puede perfectamente darse un paseo entre donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal y donde vaya, dejándose guiar por su ser.

Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario: voluntario para acertar y voluntario para encontrar la maravilla en el desacierto.

Estamos hablando de una actitud donde tú estás unido con todo. Has hecho seriamente tu trabajo de constelaciones familiares y has encontrado que todo lo existente es familia tuya. Son familia los árboles, las moscas, las personas, las nubes. Eres incluyente y todo está bien y todo sirve.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene todo lo existente en todas sus formas.

A veces acertar es la manera más segura de fracasar, o sea de no acertar.

piedras entre el follaje s
A veces acertar es la manera más segura de fracasar, o sea de no acertar.
Hay una dimensión de la realidad donde es importante acertar. Es acuciante al menos en cuanto a conseguir objetivos mínimos de supervivencia, y también para algunas personas como una forma de sentirse seguros y realizados a través del triunfo.

Pero hay otra dimensión de la realidad donde lo importante es la conciencia. Entonces, no es importante acertar ni es frustrante no acertar, porque tanto del acierto y del triunfo como del fallo y del error puedes aprender y nutrirte en el nivel de la conciencia.
En esta otra dimensión lo importante no es acertar para asegurarte la supervivencia, sino despertar la conciencia, y eso lo logras no desde el triunfo sino desde la ecuanimidad y el diálogo abierto con dimensiones superiores, que fácilmente puede ser el lugar donde se encuentra tu ser superior o doble etérico.

Entonces, cuanto más aciertas en esa dimensión que podemos denominar de tercera dimensión, del ego, de la supervivencia y del yo primero, más te alejas del salto dimensional, y más aumentas el error que te aleja del gozo espiritual.
Puede ser que ese triunfo te dé el gozo de tener cosas, pero el gozo espiritual y del alma no es efímero y se mantiene. Por eso en esta otra dimensión de la realidad donde puedes aprender tanto del error como del fracaso, sí nutres el alma y descubres el gozo espiritual.
Esa dimensión podemos denominarla como cuarta dimensión, donde convive la nutrición espiritual en un terreno no espiritual.

Cuando tu alma se expande se produce una transformación de la realidad que te rodea, que está deseando que tú despiertes. La realidad de las piedras, los árboles y los elementos está esperando que te despiertes para gozar y acabar su tarea, porque la materia adopta una forma pero solo como una misión para que tu despiertes. Su origen es espíritu.

El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER le da igual porque sabe que todo es acierto

El ego quiere ACERTAR porque es competitivo, pero al SER de alguna manera le da igual, porque sabe que todo es acierto, todo es gozo.

El acierto es que si vas en un transporte colectivo, llegas a la parada más cercana a tu casa y estableces el camino más directo para llegar a tu portal.
Pero al ser lo que le interesa es la plenitud, el gozo. Puede perfectamente darse un paseo entre donde le ha dejado el transporte colectivo o su vehículo personal y donde vaya, dejándose guiar por su ser.

Por supuesto, el voluntario está acertando siempre, en todos los sitios, siempre que esté en la actitud del voluntario: voluntario para acertar y voluntario para encontrar la maravilla en el desacierto.

Estamos hablando de una actitud donde tú estás unido con todo. Has hecho seriamente tu trabajo de constelaciones familiares y has encontrado que todo lo existente es familia tuya. Son familia los árboles, las moscas, las personas, las nubes. Eres incluyente y todo está bien y todo sirve.
Sabes que tu trabajo, tarea y aportación son permitir que a través de tus ojos se asome Dios, es decir se asome la vida, que nutre y sostiene todo lo existente en todas sus formas.

A veces para acertar hay que estar equivocado

A veces para acertar hay que estar equivocado.
A veces para acertar, es decir para entrar en la realidad, es necesario entrar en el error, confundirte y equivocarte.

De alguna manera es importante amar el estar equivocado, como una forma de liberarte de aquello que te exige y te sitúa en el esclavo, que es esa persona que no se siente, que no está alineada con el corazón amoroso que sustenta la realidad y solo está pendiente de lo correcto, quizá de la correcta fumigación que acaba con la vida de las hormigas o de la correcta corrección que prefiere que el niño esté llorando a cogerlo entre los brazos, no sea que el niño se crea que está vivo. Esa correcta corrección que exige que unas personas mueran, callen, no hagan, no digan, no vean o no sientan, porque entonces entrarían en la incorrección.

Sin embargo, a veces entrar en el plan que nace del corazón amoroso que sustenta la vida y la realidad necesita que estés equivocado y te hayas confundido, por ejemplo que hayas ido a un sitio y sea otro día el que tenías que acudir, y entonces te encuentres con aquello que no esperas y no crees que existe.
Es un portal a dimensiones superiores, donde la realidad es el amor y está sustentado en el perdón y en el agradecimiento.