Estos acontecimientos piden que encuentres tu alma y tu ser trascendente, activando tus neuronas mágicas espejo desde el amor incondicional

Estamos en el mago 10, señalados por el caminante del cielo 9 (día fuera del tiempo) que impulsa hacia la trascendencia. Y para reforzarlo, enlazamos desde la plataforma común con el caminante del cielo trascendente 13 (1 de enero del año 2016), para llegar a la resurrección espectral de la luz o regreso de la luz, Tormenta 11 (próximo año maya).

Todos estos acontecimientos piden que encuentres tu alma y tu ser trascendente, activando tus neuronas mágicas espejo desde el amor incondicional.
Sangre y agua desde la cruz. La cruz es una señal
Paz y Luz

La integridad está relacionada con el alma. Por eso es importante reconocer el trabajo del alma

(26/04/2014)
La integridad está relacionada con el alma. Por eso es importante conocer y reconocer el trabajo del alma, porque va a expresar la realidad de la persona.

La integridad aparece como algo relacionado con la personalidad o con el rol social, y por tanto con los valores de una cultura, etnia, género o incluso de una clase social o época. Sin embargo, puesto que el ser es independiente de la época, cultura, etnia y clase social, lo que realmente va a traducir a la persona real es el crecimiento del alma, que quizá sea aparente como tal crecimiento y lo que esté traduciendo sea más bien una especie de despertar de la conciencia o una identificación consciente con lo óptimo.

Por eso se relaciona el alma, de un modo analógico más que de un modo lógico, con la luna o también con la repetición. Si tienes un manojo de 100 llaves de distintos tamaños y formas y 100 puertas para abrir, a base de repetir llegas a identificar qué llave es la que abre tal puerta, y eso también podría ser una representación del alma, de modo que hay una acumulación de conocimientos a través de la repetición, o sea un aprendizaje, pero también una actualización, un hacer presente.
Es importante conectar el espíritu y el alma, porque si no, nos situamos permanentemente en un presente limitado y no expandido, porque solamente es el presente que está probando las llaves, y aun teniendo 100 solamente ha probado 25; en su presente hay 100, pero en su presente limitado solo 25.

Hay grandes ayudas para la solución desde el alma.
Hay un diálogo desde el alma con otras almas, a través de la telepatía y del sentir interno.
El sentir interno, que puede entrar en conexión con otros “sentir interno” telepáticamente, es anulado por el ego y por ello precisa deshacerse del ego. Es un descendimiento que muchas veces se presenta como políticamente incorrecto por las ideologías del momento.

El sello del espejo y la cruz chacana nos presentan cómo las escaleras son ascendentes pero también descendentes. Aquello que está representado a través del sello del espejo como la realidad, contiene escaleras que ascienden y escaleras que descienden. En momentos, hay elevación, y en momentos, el auténtico camino para llegar a un sitio real, es un descenso; un descenso al interior, que es una entrada en la soledad, y una elevación al encuentro del otro y de la sociedad de la estrella, que será tanto más real como elevación cuanto mayor haya sido el descenso; un descenso al perdón y una elevación al amor; un descenso a lo insignificante y un ascenso a lo explendente.
Si, gracias, insignificante, que permite lucir a lo explendente.

El diálogo de las almas es posible y además es constante, y descubrirlo te introduce en el gozo y repara la malla o red que une a todos los seres humanos.
Los hilos de la paz se encuentran en el descenso, que es un abandono del ego y tiene una equivalencia con el tiempo del desierto, donde se abandonan tantos obstáculos al ascenso, que es el amor. En los momentos en que estás desconectado de las demás personas, estás realizando trabajos en el interior de tu alma, que son los que luego permiten el ascenso al amor, que en otras tradiciones se puede denominar como vuelo de Kukulcán, la serpiente emplumada.
El águila del vuelo tiene como oculto el enlazador del desapego, porque el águila no puede volar si no se despega.

El descendimiento, que es un vaciamiento del ego, agranda la capacidad del amor, como si el alma fuese un recipiente del amor, y eso te prepara y te actualiza para entrar en lo óptimo.
Moisés, como hombre viejo, se transforma en Josué como nuevo inicio en el desierto, y David, donde la tierra prometida se transforma en reino o sea real, primero es el más pequeño, un niño, un inicio, y cuando ya encarna en hombre viejo se transforma en Salomón, rey de paz como hombre nuevo.
Todos son la misma persona, o sea todos son aquel que quiera encarnar el arquetipo, vivencialmente. SON VIVENCIAS DE LO ÓPTIMO.

El camino del alma es el camino del Big Bang, hacia la vida en expansión en la explosión del amor

Hay un nivel de la realidad que es compatible con la luz y con la forma de las cosas.
También es compatible con una realidad plana, porque la forma de las cosas con volumen puede ser sugerida también en un plano. Esa capacidad que desde una figura plana construye una forma en volumen es una actividad mental.
Consecuentemente, la forma, la luz que revela las formas y la actividad mental son compatibles entre sí y traducen un escenario de compatibilidad similar.

Pero la emoción ya no traduce un escenario plano, que es compatible con la luz, sino un escenario vibracional similar al cosmos. Por eso, la emoción es compatible con el Big Bang, y posiblemente el alma de cada persona, sobre todo de las personas que desean recuperar y vibrar desde su alma, enlaza y es compatible con el Big Bang, que es una explosión de amor.

El camino del alma es el camino del Big Bang, hacia la vida en expansión en la explosión del amor. Es absolutamente ajena a las circunstancias, y su enlazamiento y realización sucede desde la conciencia, solo que desde la conciencia del corazón, pero no de forma aislada, sino en alineación con el corazón del cielo y de la tierra.

El espacio es una decisión.

El espacio es una decisión.
En la dimensión del ser humano podemos encontrar que el espacio, o sea la realidad espacial, se acomoda al ser humano. Se acomoda quiere decir que se amplía o se reduce en función de la conciencia del ser humano. A nivel de la sociedad vemos cómo incluso el espacio interestelar se amplía cuando el ser humano mira. Simplemente con decidir mirar, el espacio interestelar parece ampliarse.

Aquellos telescopios con lentes cuyo radio visual era muy limitado han sido fácilmente superados incesantemente, simplemente respondiendo a una decisión, a la decisión de mirar. Y hoy los actuales observatorios consiguen una capacidad de ver tan a lo lejos, que cualquier cosa que llamábamos antes lejos ahora simplemente es “ahí al lado”.
Parece incluso que las actuales formas de mirar al espacio estelar entran en el tiempo. De modo que el espacio en esa visión actual, que responde a una decisión, ya aparece casi como tiempo.

Pero en el espacio vital de cada persona también sucede lo mismo. Cuando la persona no puede decidir, su espacio vital es muy pequeño, incluso inexistente. Y la falta de espacio vital es un camino rápido hacia la depresión.
Cuando pierdes tu espacio aparece la depresión, ya que tu espacio no es un vacío, sino que está lleno de alma. Si atas, amordazas o aprisionas el alma, sufres, y toda la realidad sufre también.

En el código Tzolkin el caminante del cielo “románticamente” se dice que explora el espacio. Ponemos románticamente entre comillas queriendo significar que es un hablar novelesco, como de “personajes”, que requiere ser traducido a las situaciones de las personas con hipotecas, plazos, obligaciones, moralidad, etc.
Explorar el espacio puede significar tomar decisiones, que no están basadas en repetir lo correcto, sino que supone adentrarse en lo desconocido, pero no como quien se pierde en la jungla sino como quien avanza totalmente despierto en su conciencia, desde su alma.

El alma, hoy, requiere estar presente en todos los tratos, en todos los acontecimientos y en todas las situaciones, es decir en todas las circunstancias que te rodean, que son tu espacio: en el trabajo, en el amor, en el vecindario, en lo que haces y en lo que dices. Porque otro mundo es posible hoy, pero solo si encuentras tu alma.

La segunda realidad es una realidad en la emoción, que traduce al alma.

La segunda realidad es una realidad en la emoción, que traduce al alma.
Por eso, el acceso a la segunda realidad precisa el encuentro, el reconocimiento, la recuperación o simplemente la RECONEXIÓN con el alma.

Si buscamos qué es lo que une a los cuatro sellos que componen cada familia, encontramos que uno de ellos tiene, además de los contenidos propios de la familia, un contenido singular por el cual es diferente de los otros tres.
Si un cuadrado, que es una figura plana, representara a la familia, es como si uno de los cuatro sellos tuviera vocación de convertir al cuadrado en un tetraedro; hay algo que le une con los otros 3, pero también hay algo que le singulariza, apareciendo como el cuarto ángulo del tetraedro, que está en otro plano.

En la familia cardinal, que contiene al dragón, enlazador, mono y guerrero, el elemento singular es el DRAGÓN. Es un ser mitológico y no existe físicamente en esta dimensión.
Sin embargo, el enlazador, como representante de todas las cosas enlazadoras, por ejemplo un puente, sí existe en esta realidad, y lo mismo sucede con el guerrero y el mono. Pero el dragón existe sólo en una realidad mítica.

El MAGO es el único sello en la familia portal, formada por la semilla, la luna, el mago y la tormenta, que representa al ser humano. La luna es un objeto celeste pero no es un ser humano. La tormenta es un fenómeno terrestre, visible en cualquier parte del mundo, y no es un ser humano. Y la semilla existe como tal, pero tampoco es un ser humano.
Sin embargo, el mago solamente es humano, por eso en esta familia representa algo diferente.

La MANO también es el elemento diferente singular en su familia, formada por el viento, la mano, la tierra y el humano.
A todos esos sellos les cuadra bien el singular, incluso si ese singular expresa un plural, pero en ningún caso es un plural. La particularidad de la mano es que no existe como tal sola, a no ser como consecuencia de un accidente o fallo genético, ya que en cada ser humano hay dos manos.
Esa recurrencia al dos es la que convierte a la mano en algo singular, porque no es lo mismo hablar de dos seres humanos que hablar del cuerpo del ser humano, que contiene dos manos. Dos es una parte ínfima del plural, hablando del ser humano, pero en el cuerpo del ser humano es una totalidad.

En la familia Polar, compuesta por la serpiente, el perro, el águila y el sol, el elemento diferente es el SOL, ya que todos los demás son animales.

Con estas cuatro familias hemos completado el primer castillo, castillo rojo, formado por las ondas del DRAGÓN, MAGO, MANO Y SOL.
Este castillo expresa la materia y la forma, y faltaría la quinta familia que expresa en el mundo de los colores el quinto color: familia señal o del día verde.
Normalmente se concibe el color verde como una nueva manifestación del color rojo. La segunda vez que aparece el color rojo puede ser el verde, por lo menos en el quinto castillo o castillo verde que, siguiendo la secuencia de colores, debería ser de nuevo rojo.

En esta familia señal, compuesta por la noche, la estrella, el caminante del cielo y el espejo, el sello que encontramos más singular es el ESPEJO.
Lo que aparece como singular en esta familia es la capacidad que tiene el espejo de duplicar una imagen, es decir, de crear una segunda imagen a partir de una primera.
Podemos considerar que esta familia, donde se encuentran la noche y la estrella, expresa la posibilidad de un caminante, que en este caso sería caminante del cielo, de pasar de la oscuridad de la noche a la luz de la sociedad de la estrella, precisamente gracias a la capacidad del espejo de crear una nueva imagen o forma.

De esta manera, el espejo blanco inaugura una nueva dimensión o forma de la forma, con contenidos que podemos denominar emocionales. Ya no son contenidos físico-materiales, sino amoroso-emocionales.
Los cuatro componentes del castillo rojo dan sentido a todo el Tzolkin hasta la aparición del espejo, que es el horizonte.
La línea del horizonte está entre las filas 10 y 11. Hasta la fila 10 se encuentra la realidad material y a partir de la fila 11 empieza la realidad en la forma reflejada en el espejo.

El espejo, como elemento material está todavía en la parte material, pero contiene la segunda realidad o imagen, que es la que corresponde al color blanco y a la sustancia del alma.
De modo que igual que el dragón inauguraba lo material, el espejo inaugura el territorio de la segunda realidad donde vive el alma.

Cuando desde tu alma recibes la resonancia de tus acciones puedes elegir la alegría o tristeza, vitalidad o depresión que te procuren

Vivir es hacer cosas.
Por eso, vivir es aprender cuando vives desde tu alma.
Cuando desde tu alma recibes la resonancia de tus acciones puedes elegir la alegría o tristeza, vitalidad o depresión que te procuren.
Reconocer la resonancia es estar despierto; elegir es refinar, o sea aprender.
El aprendizaje del mago es el paso a la inmortalidad.

Todas las vivencias son actualmente transcendentes. Por eso es aconsejable que sean tratadas transcendentemente, es decir desde el alma

Desde el año 2012 ha ocurrido un cambio dimensional. Ya la película “el sexto sentido” nos informaba de cómo los cambios dimensionales no siempre son percibidos inmediatamente, y al mismo tiempo tampoco sucede nada aparentemente, sino que todo sigue siendo lo mismo pero con algunas rarezas y singularidades.

Pero todos los acontecimientos son actualmente transcendentes. Todos los acontecimientos y todas las vivencias. Por eso todas las vivencias, debido a su transcendencia comunicadora, pueden ser y es aconsejable que sean tratadas transcendentemente, es decir desde el alma.

Las personas interesadas en elevar su vibración, el in lak’ech, la sociedad de la estrella, etc., están viviendo el juicio de Osiris.

Según Wikipedia: “El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del SISTEMA DE CREENCIAS de la mitología egipcia.
En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el Ib (el corazón, que representa la conciencia y moralidad) y lo depositaba sobre uno de los dos platillos de una balanza. El Ib era contrapesado con la pluma de Maat (símbolo de la Verdad y la Justicia Universal), situada en el otro platillo.
Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada, y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso. Thot, actuando como escriba, anotaba los resultados y los entregaba a Osiris.
Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia:
Si esta era positiva su Ka (la fuerza vital) y su Ba (la fuerza anímica) podían ir a encontrarse con la momia, conformar el Aj (el “ser benéfico”) y vivir eternamente en los campos de Aaru (El Paraiso en la mitología egipcia).
Pero si el veredicto era negativo, su Ib era arrojado a Ammyt, la devoradora de los muertos (un ser con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y melena, torso y brazos de león ), que acababa con él. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal; aquella persona dejaba de existir para la historia de Egipto.”

El juicio de Osiris, aparece según esta información, como algo perteneciente al espejo interior, porque no es algo que se pueda ver y tocar, sino algo de lo que se puede hablar.
No es algo que pertenezca al presente inmediato, al aquí y al ahora, por lo menos aparentemente, ya que el aquí y ahora parecen ser el escenario de las cosas que se pueden ver y tocar.
Sin embargo, el juicio de Osiris hace una referencia temporal muy marcada, ya que no puede suceder en cualquier momento, sino solamente en el momento posterior a la muerte, y además de lo que se trata de dilucidar es si esa persona entra en el tiempo de la inmortalidad o se acaba el tiempo.

De ese modo, nos damos cuenta es de que el juicio de Osiris está plenamente instalado en el tiempo. Su escenario es el tiempo, tratándose de dilucidar si la persona puede dar un salto evolutivo y acceder a una nueva dimensión, que es precisamente el interés de muchas personas hoy, quizá de las personas que se consideran despiertas.
Esta imagen del juicio de Osiris, para las personas que quizá podríamos denominar dormidas, habla de algo que no les interesa en este presente del aquí y ahora, ya que su aquí y ahora está lleno únicamente de cosas que se pueden ver y tocar. Pero aquellas personas que en este argot llamamos “despiertas”, resulta que es justamente lo que ocupa su presente del aquí y ahora.

Las personas interesadas en asuntos aparentemente inmateriales, como subir su vibración, abrir sus escáneres espirituales, el in lak’ech o entrar en el espejo, encontrar la sociedad de la estrella, etc., están viviendo el juicio de Osiris, aun sin saber que en el código de alguna tradición es ese el nombre que recibe. De esta manera, no se trata de algo destinado a los muertos, sino de algo destinado a los despiertos.

Podemos encontrar que el arcano 13, en el lenguaje inicial e iniciático de la escritura fonética –gracias maestros iniciadores de la escritura fonética, bendición- es la muerte. El arcano 13 del tarot es la muerte y también la letra 13 MEM -letra madre por cierto-, que también forma parte de la figura central del juicio de Osiris, porque es la MAAT. La MEM no es la MAAT, pero forma parte constituyente.
En el código Tzolkin, el 13 es el caminante del cielo como sello, que pertenece a la familia que expresa el día verde. Eso es justamente lo que se está determinando en el juicio de Osiris, si la persona puede entrar en lo óptimo, es decir en la inmortalidad, que es también lo verde.
La primera vez que aparece este sello en el Tzolkin es justamente como 13, de modo que todo lo que significa 13 representa también el camino para entrar en la inmortalidad.
El 13 es el final del trayecto que va del 1 al 13, la transcendencia, y el caminante del cielo es el líder de ese contenido, porque es el primero que lo encarna, de forma primordial.

El 13 también es la tierra como onda. La onda 13, el equivalente de esa muerte que significa simplemente acceder a una dimensión óptima, también está expresado por la tierra como onda. La tierra expresa una alineación con el corazón del cielo a la que tu respondes “hágase en mi según tu voluntad, porque soy un voluntario para eso”, o sea, “amen”. Por cierto que amen también está construido con la Mem.
La onda 13 tiene como 13, momento transcendente, a la luna, y expresa cómo aquel que se presenta como voluntario entra en el castillo verde.

De modo que el juicio de Osiris aparece con la información de que la forma de entrar en el castillo verde es siendo voluntario.
Hemos relacionado el 5 con el KA, ya que la serpiente que a veces denominamos kundalini es la energía vital; el 9, la luna, contiene esos aspectos emocionales del alma que forman el BA; y en el 13, el caminante del cielo, está la realización de la propuesta del Tzolkin, que unifica el KA y el BA, produciendo el AJ.

La MAAT, que es como concepto una energía hija proveniente de RA, es precisamente la balanza con la cual se realiza el juicio de Osiris o pesaje del corazón -ahorrando palabras es simplemente Pesaj-, y lo que traduce en ese largo presente, en ese presente continuo de la persona despierta en su camino evolutivo, es esa actuación que aligera el corazón, a través de las acciones y las vivencias que realizas, no buscando tu interés sino como resultado de esa iluminación, que proviene del ver; al estar iluminada, otra realidad posible.
Es decir, ese presente está compuesto de acciones que contienen por ejemplo el desapego expresado por el enlazador, que casualmente parece más ligero que el apego, o sea que se te peguen las cosas en la mano; contiene amor incondicional donde tú no tratas de ganar, sino de ser incondicional, que parece también más ligero que el “todo es mío”; también el tú eres otro yo del espejo te hace ligero; y el viento, ya que las palabras como ondas portadoras de luz, no pesan; y desde luego lo que un mago no puede ser es un pesado, ya que el aprendizaje del mago es de liviandad.

De alguna manera lo que queremos decir es que el Juicio de Osiris sucede aquí y ahora, para las personas interesadas en el salto evolutivo. La Maat es la balanza; la pluma que se coloca en uno de los platillos también es la Maat, y de alguna manera si instalas esa balanza en tu interior encuentras que tu corazón se aligera.
Pero esa balanza, que en sí es un símbolo, también tiene una expresión simbólica personificada, que en el sistema de creencias y de valores egipcio está personificado en una mujer.
La Maat es energía femenina, y ese valor es importante mantenerlo, para que de su fruto. Pero esa energía femenina, hija de Ra, personifica esa balanza abriendo sus brazos, adoptando la forma de una cruz, o de una persona con los brazos en cruz.
Todas las balanzas pueden verse representadas en una cruz, donde en cada extremo del travesaño horizontal hay un platillo, y el travesaño vertical es el soporte. El cuerpo de la Maat o travesaño vertical es el soporte, y sus brazos son como el travesaño horizontal de la cruz o donde cuelgan los platillos.

El hombre perfecto en la cruz, o sea el hombre 10, es Jesucristo, el crucificado, y está justamente en ese paso que parece que es hacia la muerte pero es hacia la inmortalidad, precisamente abriendo la inmortalidad a la humanidad en esa tradición.
Jesucristo es como la balanza, pero si le escuchas, tu corazón se hace ligero, porque amarás a tu prójimo como a ti mismo, no juzgarás, … Bueno, ahí tenemos todas las parábolas y enseñanzas.

Maat, que es esta balanza que ayuda a aligerar el corazón para pasar a otra dimensión de la vida, también aparece en muchas imágenes como una mujer alada, pero también como una serpiente alada. La serpiente alada también es Quetzalcóatl, que con sus enseñanzas también aligera el corazón y favorece el salto dimensional.

Las imágenes son importantes, porque hablan un lenguaje atemporal que conecta con el alma.
Las imágenes surgen de lo ancestral. Todas las tradiciones ancestrales contienen imágenes, porque hablan al alma.
Algunos sistemas de creencias no ancestrales porque se conoce su autor, suprimen las imágenes y las cambian por órdenes. Con palabras-órdenes prohíben las imágenes, y por eso Maat no los representa.

La característica fundamental de la fe no es el error ni el ser excluyente, sino más bien el ser incluyente, ser algo que une

FE y Creencia (Extracto del Libro de las Sincronías)
La clave del asunto puede venir en metalenguaje, ya que FE, que es el nombre del hierro en la tabla de elementos, como abreviatura también significa un estado de ánimo.
La fe no es algo físico, sino que se relaciona con lo invisible real, con el alma.
Podemos considerar que es una tontería, pero cada día ocupa más terreno en la vida de cada persona, e incluso en los informativos de prensa y televisión, porque de alguna manera está escenificándose un drama, buscando una catarsis en el alma de cada espectador, siendo cada personaje una fe; matan por fe, arriesgan la vida por fe,…

Lo invisible real cada vez es más presente; ya es casi el presente.
Queremos resaltar en el metalenguaje la característica de la fe como algo que une, fusiona, y por otro lado diferenciar FE y CREENCIA.
Fe significa muchas cosas en el diccionario, porque se utiliza en muchos ámbitos.
Creencia es una de las acepciones de fe, según el diccionario de la lengua española; exactamente la segunda acepción, siendo la primera la consideración de fe como virtud teologal, por la cual crees sin ver.
De la fe como virtud teologal no vamos a hablar, aunque en realidad esa definición también sitúa a la fe como CREENCIA, que es la segunda acepción según la academia.
Hablar de creencia es casi como hablar de error; es casi sinónimo de error, que sustituye a la realidad para una persona. Quizás podríamos hablar de realidad subjetiva, pero sería lo mismo, sería realidad solo cierta para ti, que no serviría para todos.

Pero esa no es la característica fundamental de la fe.
La característica fundamental de la fe no es el error ni el ser excluyente, sino más bien el ser incluyente, ser algo que une.
La labor del notario al dar fe de algo es dar certeza, es decir excluir el error. De todas formas el notario también se puede equivocar o incluso mentir, pero dar fe en este caso significa ser real. Aquello de lo que se da fe es real.
Por otro lado en la expresión “buena fe” o “mala fe”, el significado de mala fe no es que sea mala o dañina, como si mala calificase la calidad de la fe, sino que significa que no es fe sino otra cosa.
Mala fe, como mala estrella, significa que deja de dar energía para quitarla, es decir algo imposible. Mala estrella es imposible, porque si el Sol en lugar de dar energía la absorbiese, nada tendría sentido.
Así, mala fe significa que no es fe. La mala intención no sale del mismo sitio que la fe, aun equivocada.

Encontramos entonces que la característica fundamental de la fe no es ser una creencia, lo que la convertiría casi en sinónimo de error. La mala memoria, mala información, error de apreciación, confusión, etc., todo eso no tiene nada que ver con la fe.
La fe más bien es un estado de ánimo. Es algo que muestra el alma. Algo que saca fuera y hace presente al alma que normalmente está en lo oculto.
La fe no es seguir la corriente y hacer “lo que todos”. Más bien al contrario, la fe se prueba y se comprueba porque hay “algo” que para sentirte bien te lleva a hacer, a vivir de forma diferente del resto, y a vivir de tu forma.
Eso no significa que la fe te diferencie de los demás, te aleje; muy al contrario. Lo que significa es que la fe no copia el exterior sino que surge de TI. Simplemente necesita ser probada para ser reconocida y aceptada, luego se ve reforzada con los semejantes, pero siempre es algo que sale de ti.

Efectivamente, la fe muestra el alma y el alma eres tú. Se trata de ser más tú, más auténtico, salir de “la copia”.
Pero también se trata de salir del error. Es muy importante no convivir con el error, entendiendo como error todo programa ajeno. Es importante revisar aquello en lo que crees y vivir en consonancia.

La conexión de la mujer con el alma es total, y estamos en un tiempo donde la mujer asciende su vibración y de esa manera eleva la vibración del conjunto

En la alquimia amorosa, tan imprescindible para la integridad y para los trabajos del alma, es apropiado el conocimiento por el humano masculino de la necesidad de visitar amorosamente los rincones, y para el humano femenino es el momento de ascender, elevarse, ocupar los sitios.

El humano masculino pronto se dará cuenta de que no puede visitar los rincones sin un descendimiento personal que le permita abandonar el ego, porque su ego dominante anula la maravilla presente en su pareja amorosa, y la anulación es contraria al amor.
Y el humano femenino precisa de alguna manera reconocer que su elevación vibracional en ese momento no solo es apropiada sino imprescindible para toda la humanidad, ya que actúa elevando la vibración de toda la humanidad, porque la mujer contiene la acumulación de conocimientos que forman el arquetipo humano y por eso puede crear el vehículo para que un alma lo ocupe.

La conexión de la mujer con el alma es total, y el tiempo en que estamos es un tiempo donde la mujer asciende su vibración y de esa manera eleva la vibración del conjunto.
Aunque en muchos sitios las mujeres están bajo una gran dominación, incluso sufriendo agresiones, en el tiempo al que vamos todo esto desaparece, siendo en estos momentos simplemente como un indicador donde todas esas almas voluntarias ocupando lugares ínfimos están soportando la humanidad mientras se despierta.

Hoy individualmente es apropiada la máxima elevación vibracional en ese momento sagrado, y es el descenso del masculino el que permite después elevarse acompañado, elevando a la totalidad.