Lo mejor es la bomba atómica, solo que en el pasado

2/4/2016
Lo mejor es la bomba atómica, solo que en el pasado. Queremos decir que lo mejor es el reconocimiento del error, situándolo en el pasado, ya que tu conciencia se ha despertado y reconoce lo que no, y entonces elige lo que sí.
Eso inicia un nuevo tiempo, el tiempo de la conciencia que conoce lo que no quiere, lo que no es real, lo que no va en favor de la vida, permitiendo conocer lo que sí.

La ruptura del átomo, que es la bomba atómica, es lo que no. Pero la ruptura del átomo, donde se libera una extraordinaria energía, es también allá donde tú niegas a otra persona, donde no quieres relacionarte con ella, donde juzgas, descalificas y desprecias.
Eso también libera una gran cantidad de energía emocional, de tal manera que muchas personas se emborrachan con ese extra de energía, se colocan o al menos eso pudiera parecer.

Pero a ti no. A ti lo que te sucede es que recibes la invitación de reconocer al otro como otro tú, del in lak’ech, o sea del amor al otro aunque sea tu enemigo.
Entonces, no estamos hablando de energía atómica, energía de ruptura, o sea de fisión, sino de aquella energía atómica de fusión que es la que crea el plasma. La energía atómica de fusión es la que mantiene el quinto estado de la materia. Es la energía donde los átomos se unen y entonces liberan toda una gran cantidad de energía, que estaban utilizando simplemente para mantener unidos sus electrones y ahora ya no es necesaria.
Eso es lo que genera el nivel del plasma, la forma en que funciona el cuerpo de las estrellas.

Es la experiencia a la que estamos invitados hoy en día, a conocer la energía de la fusión, el respeto al otro, la colaboración y el amor, abandonando esa energía que mantiene alta la separación con el otro.
Liberas la energía del miedo y la desconfianza, y no necesitas gastar energía en tratar de ser o parecer mejor que nadie, ni más fuerte que nadie, ni gastar energía descalificando o amedrentando a otros. Toda esa energía la puedes canalizar hacia la creatividad, el gozo, la belleza y la armonía, es decir hacia la estrella, esa sociedad donde todas las personas son seres de luz, como las estrellas en el cielo.
El plasma existe como expresión de la realidad, solo que en el cielo. Pero a través de esa energía emocional de alta intensidad, que es similar a la energía de fusión, podemos vivirlo aquí en la tierra.

La preocupación ocupa un lugar

La preocupación ocupa un lugar en los espacios mentales o espirituales, similar al que ocupan las cosas en los espacios materiales.
Por eso cuando sitúas preocupación en tus espacios mentales, impides la lucidez. El espacio de la lucidez y de la luz lo ocupas con preocupaciones, de modo que le privas a la luz de su espacio, y también al gozo, a la alegría y al amor.
Y si le privas a la alegría, al amor y a la lucidez de su espacio, no estás en la dimensión de lo óptimo, sino en la dimensión de la carencia.
En realidad, los problemas no existen. Solo existen las soluciones, que es hacia donde confluyen y se dirigen todas las fuerzas espirituales.
Ante cada posible encrucijada o dificultad, hay un ángel o ser espiritual abriendo la puerta. El único problema es no fluir y no alinearte, debatiéndote y tratando de agarrarte a todas las cosas.
Entrar en la resonancia es ser canal, entrar en el canal, sin anticipar.

Puedes elegir no expresar peligros

29/3/2017
Las cosas tienen cuerpo. El ser humano tiene cuerpo y en ese sentido es igual que las cosas. Pero el ser humano puede elegir, y las cosas, en nuestra dimensión al menos, no. Las cosas no pueden tomar decisiones ni elegir.
A una piedra su inercia le hace obedecer las leyes físicas (gravedad, etc.), sin embargo, el ser humano puede elegir. Si está dormido sigue la inercia, pero cuando está despierto elige.

Se trata de ocupar ese espacio, donde estás despierto y eliges. Puedes tener una tendencia a sentirte rodeado de peligros, quizá porque en tu infancia te trataran descuidadamente o te hubieran sobreprotegido. Las dos cosas te llevan a lo mismo. Muchos castigos y amenazas, o mucha sobreprotección te pueden hacer sentir inseguro.

Puedes estar en esa inercia toda tu vida, defendiéndote de peligros inexistentes, solo porque no has crecido espiritualmente y sigues siendo un niñ@ asustad@.
Saber que puedes elegir es fundamental.
PUEDES ELEGIR. Comprueba la realidad.

Al comprobar la realidad muchos encantamientos desaparecen, porque no son reales.
A partir de ahora puedes elegir cómo hablar; elegir no expresar peligros. Ten en cuenta que muchas veces hay un engaño cuando hablas de peligros y luego te valoras si los resuelves. Eso es un engaño.
Cuando miras lo que ha pasado quizá te des cuenta de que todos los peligros han representado la posibilidad de una mejoría o un aprendizaje. En ocasiones era algo para atraerte a la realidad, para despertar y demostrarte que podías vivir cosas y pasar a través de grandes dificultades.
Puedes estar depresivo cuando no estás eligiendo, pero cuando eliges, nunca lo estás. Aunque te equivoques, no importa. Siempre te sentirás bien.

Cuando el hombre no respeta la tormenta

21/3/2017
Cuando el hombre, con su prepotencia, no respeta a la tormenta, sino que trata de sojuzgarla, impedirla, frustrarla o dominarla, entonces es cuando se producen las enfermedades. Aparece la tristeza y la desubicación, y la persona no sabe quién es porque pierde su alma porque se ha desconectado de la madre tierra.

Cuando en lugar de aparecer la tormenta en su plenitud, el hombre considera que lo mejor no es el programa que despliega la tormenta, de resurrección y hechos milagrosos, sino que lo considera adverso, luchando contra él y tratando de imponer su propio programa como positivo, adecuado y bueno, que normalmente significa que es bueno para ese individuo pero no para todos, entonces la tormenta se ve negada y no puede desplegar sus maravillosos y amorosos hechos milagrosos y el ser humano se ve desprovisto de ese poder de resurrección.

Las ideas necesitan de las palabras

26/2/2017
Las ideas necesitan de las palabras. Las ideas son como una energía eléctrica, que viene de otro momento hacia donde estás tú, y necesitan de las palabras para convertirse en una energía en el aquí y en el ahora.

Las palabras traducen esa energía eléctrica que viene de otro lugar, otra dimensión u otra persona, a través de la telepatía, y necesita ser convertida en palabras para entrar en el presente, en el tiempo del aquí y del ahora, en el espacio actual.

Por eso es tan importante cómo el ser humano aprende a entender lo que se dice y a expresarse. Esa es la primera enseñanza, donde está aprendiendo a transformar la energía eléctrica viajera en energía electromagnética, donde tú estás.

La primera tarea es aprender a hablar. Eso es equivalente a construir el reproductor.
La segunda tarea es canalizar. Eso es sintonizar, eligiendo libremente desde tu libertad y no desde tu reactividad, de qué quieres ser canal.

Parte de la actividad del ser humano es ser canal, ser transmisor de algo, ser profeta.
Parte de la actividad del ser humano es ser sacerdote, profeta y rey. Y ser profeta es ser canal.

Los seres humanos somos muy parecidos a las antenas

26/2/2017
Los seres humanos somos muy parecidos a las antenas. Antes no lo sabíamos porque no había antenas, ya que han comenzado a existir hace menos de doscientos años. Sin embargo, ahora puede haber más de 20 antenas por cada persona. Esto quiere decir que, si hay varios miles de millones de habitantes, puede haber varios miles de millones multiplicado por 20 de antenas.

Las antenas reciben la energía eléctrica y la transforman en energía electromagnética, o bien al revés, reciben una energía electromagnética y la transforman en una energía eléctrica. Quiere decir que las antenas reciben y emiten, o emiten y reciben simultáneamente.

Los seres humanos también reciben y emiten vibraciones. Puede ser que reciban una vibración y la transformen en un discurso, modificando el tipo de energía. O bien reciban un discurso y lo transformen en una vibración emocional. Hay un intercambio entre la emoción y el discurso.
Por eso conviene ir al origen de esa vibración o discurso, para ver de dónde procede lo que estás diciendo o lo que estás sintiendo. Hay un momento en que conviene verificar qué es lo que estás transmitiendo.

Las palabras son ayudantes. Son nuestros aliados angélicos

18/2/2017
Las palabras son ayudantes. Son nuestros aliados angélicos. Podemos creer que las palabras son cosas inertes, pero, como expresión y embajadoras de dimensiones superiores, son ángeles y fuerzas vivas llenas de vida.
Claro que para encontrar eso necesitas haberte encontrado con tu ser espiritual y haberlo reconocido. Entonces, las palabras se convierten en fuerzas vivas, con fuerza propia activa que crea la realidad.

Las palabras pronunciadas desde la integridad te rescatan de la incoherencia y te hacen más íntegro, en un feedback que se retroalimenta. Por eso, ante la imagen de una persona, aunque no necesariamente ante su presencia física, puedes decir “gracias”, decir “perdón” y decir “te amo”, y entonces situarte en la integridad. Desde la integridad todas las afirmaciones toman fuerza y te construyen, porque te conectan con tu ser auténtico. La integridad da plenitud a la palabra, porque su vibración transciende el tiempo y el espacio.

Por eso son útiles las crisis, los momentos donde se demuestra que has perdido el rumbo. Son los mejores momentos para encontrarlo, pero desde la integridad.
Los momentos donde parece que eres una víctima son los apropiados para abandonar definitivamente ese juego, porque no eres una víctima ni lo has sido nunca, y puedes agradecer a las personas que antes odiabas, ya que ellas te ayudan a encontrarte con tu ser espiritual; te ayudan a ser libres.
Las palabras son nuestros ayudantes, siempre dispuestos.

En la mitología egipcia el dios Thot es el inventor de la escritura, pero también de todas las palaras. Con la palabra “dios” queremos nombrar un concepto científico, es decir, experimentable, en una época en la que todavía no se había inventado la ciencia experimental tal y como la concebimos ahora.
Entonces, este concepto que nombramos como Thot era el inventor de todas las palabras. Conocía todas las palabras que una persona había dicho, pensado y escenificado. Thot reconocía las palabras dichas, pensadas y también las transformadas en acción, y con una balanza las pesaba, ya que era el encargado de determinar que una persona podía entrar en una dimensión superior.
Él inventaba las palabras para ayudar a las personas a liberar su alma. Por eso las palabras son ayudas para entrar en la dimensión del gozo, el amor y la paz. La palabra dicha desde la ecuanimidad, el amor y la paz, permanece, mientras que las otras desaparecen, porque no son reales.

Las palabras son nuestros ayudantes celestes. Tu simplemente las pronuncias desde el corazón y ellas se encargan de todo. Te abren todas las puertas.

La realidad aparece sola cuando tú modificas tu interior

17/2/2017
La realidad aparece sola cuando tú modificas tu interior.
La realidad, que es la expresión de dimensiones superiores y del corazón amorosa de la vida, o sea de Dios, quiere comunicarse contigo. El problema es que el ego distorsiona la realidad y te impide esa comunicación. Entonces, la evolución que sucede al despertar el ser espiritual es desmontar toda esa visión de la realidad creada desde el ego y abrirse a la realidad de dimensiones superiores que viene a ti.
No necesitas hacer nada, porque tú no la creas, de modo que el trabajo es desmontar los conceptos que has creado para sentirte seguro, y lo otro aparece, porque siempre te acompaña. Y, de hecho, posiblemente ya has venido a esta encarnación con esa conexión abierta a cumplir tu misión.

La palabra toca al ser espiritual y le despierta

17/2/2017
La palabra toca al ser espiritual y le despierta, de la misma manera que el ser físico toca las cosas que tienen forma.
El ser físico “toca las cosas que tienen forma”, porque como cuerpo está en la dimensión de las cosas, pero hay otra realidad y otra dimensión más allá de la forma aparente de las cosas, donde se encuentra el ser espiritual.
Es lo que en algunas tradiciones se denomina “la otra realidad”, algo que nosotros denominamos “la realidad más allá de la apariencia”, que es la realidad espiritual. La realidad espiritual es totalmente real.

La palabra toca y despierta al ser espiritual en el momento adecuado. Parte del trabajo espiritual es encontrar la coherencia con ese ser espiritual, reconociendo la realidad espiritual como más real que la aparente.
La coherencia con la realidad espiritual produce integridad, que entonces produce una palabra que crea realidad.

Hay dos tipos de palabras, las que surgen desde la integridad y la coherencia, y las que surgen desde la forma aparente de las cosas, que normalmente te arrastran por estrés a la guerra, porque tratas de defender lo tuyo, creyendo que lo aparente es real.
La realidad amorosa, que es la que da soporte a la vida en ese nivel no coherente, te permite y lleva a ser amigo de tus amigos, pero entonces haces una línea donde al otro lado se encuentran personas “insignificantes”, que en su extremo son enemigos.
Sin embargo, en la realidad espiritual que conoce una realidad más allá de la apariencia, todas las personas son otro tú, nadie es enemigo y no hay una frontera, porque todas las personas pertenecen al arquetipo y en ellas reconoces la realidad Dios.

Eso te introduce en una realidad sagrada, donde tu palabra siempre se cumple. No es ruido sino palabra y siempre se cumple, porque aparece desde el amor. Esa palabra es la que puede despertar el ser espiritual dormido en las demás personas.

Recibiendo y expresando a través de las palabras

16/02/2017
Lo importante es reconocer o encontrar que el ser humano, y por lo tanto tú, posee algo extraordinario y maravilloso que le conecta con dimensiones superiores.
Tú como ser humano puedes expresarte a través de las palabras, escritas, habladas o telepáticas. Pero, en realidad, lo primero importante es que puedes recibir palabras. Por eso decimos que en un momento determinado lo primero es la recepción, desde tu séptimo chakra, de esas palabras que te transforman. Las palabras de tu madre, padre, amigos o maestros, te van enseñando a ser humano, estableciendo las conexiones cerebrales para que puedas expresarte y comunicarte como ser humano.

Más allá de esa comunicación natural, hay un momento en que la palabra que escuchas despierta al ser espiritual que está en tu interior. La palabra está conectada con tu ser espiritual, con tu doble espiritual, y una vez que tu ser espiritual se despierta ya es imparable.
Entonces, entras en la transformación, porque entras en la realidad, pero no en la realidad aparente, basada en la necesidad de trabajar para mantenerte y de ser correcto con las demás personas para no estar fuera de la legalidad, sino en la realidad interior que está en semejanza con lo divino.
En tu interior está la divinidad.

Cuando oyes la palabra, algo se transforma dentro, de forma automática. Es uno de los valores de la palabra, que pone en marcha procesos interiores.
Cuando estás pensando cómo hacer, cómo ganar, cómo triunfar, vas siguiendo tu propio pensamiento, pero de repente oyes algo y se pone en cuestión todo, porque resuena con algo que está dentro de ti. Resuena con tu ser espiritual que está dentro de ti, y que es más importante que tu ser temporal y tu ego.
Tu ser espiritual es más importante que tu ego, y cuando oye una palabra, sabe que ya es el momento.