La barca de Ra es el primer círculo mágico cerrado que interactúa con el exterior

La barca de Ra es el primer círculo mágico cerrado que interactúa con el exterior. Cuando cierras el círculo invocas cuatro energías, las energías de las cuatro direcciones, que también están presentes en el lenguaje del chamanismo, y el centro.
Cuando cierras el círculo convocas cinco energías, Rafael y los elementales del aire, Miguel y los elementales del fuego, Gabriel y los elementales del agua, y Uriel y los elementales de la tierra, pero luego, como quinta energía invocas a Metatrón y a los elementales del éter en el centro, para que den forma a un pilar de luz, donde ocurre el encuentro entre Jesucristo y María Magdalena.

Es decir, tenemos las 4 direcciones y los cuatro ángeles configurando ese espacio donde va a ocurrir la elevación. En el centro aparece Metatrón, que es simbólicamente un arcángel que antes ha sido humano. Situar a Metatrón en el centro es como indicar el camino donde el humano se eleva. Hay 4 ángeles que han descendido del cielo para ayudarte, pero hay un lugar que es donde está Metatrón, que es la continuación de la vida humana, en su elevación, en su conexión con dimensiones superiores.

En la barca de Ra vemos que aparecen también 5 energías envolviéndote, porque tú te sitúas donde está Ra. Tú eres luz, aunque no lo sepas. Si no sabes que eres luz, no sabes que eres Ra, porque Ra significa únicamente luz.
Tienes a Set, que es la realidad, pero la realidad no depende de ti, está antes que tú. Tú naces en la realidad. Luego Set está y podemos relacionarlo con la tierra, con la función que expresa el ángel Uriel. Entonces, lo mejor es mirar la realidad desde la poesía buscando la belleza, desde la humildad, porque Uriel es el patrón de la poesía.

Luego tienes dos ayudantes, que son la palabra y la mente. La palabra, Hu, es similar a lo que significa Rafael. Rafael aparece en la Biblia como el que lleva tus peticiones a Dios y trae de vuelta la respuesta de Dios. Podemos unir el significado de la palabra con Rafael.
En la barca está también la mente, que los egipcios llaman Sía. Todos los procesos mentales te ayudan a configurar la realidad y te dicen quién eres. Y aquí lo importante es saber que tu mente pone en marcha la enfermedad cuando imaginas que la realidad va en contra tuya, o pone en marcha la salud, en todos sus niveles de defensas, células madre, cuando tú encuentras experimentalmente que tu mente configura también la realidad.

En la barca de Ra, la palabra Hu y la mente Sía son dos dioses que ayudan a Ra, es decir, dos poderes que ayudan al ser humano, que te ayudan a ti.
Heka, la magia, también es muy cercano a Ra. Los tres cercanos a Ra, a ti, son la palabra Hu, la mente Sía y Heka la magia. Son tus poderes. Y podemos encontrar que la magia, es decir, el conocimiento y la información acerca de otra realidad, es lo que expresa Gabriel, cuando Gabriel le dice a María: tú no lo ves, porque no se ve, pero estás llena de gracia y el fruto de cualquier cosa que salga de ti es bendito, porque está traduciendo a ese niño Jesús, a ese embrión que está dentro de ti.

Y finalmente tenemos en la barca, en el círculo, una energía hiper extraordinaria llamada Mehen, que es una serpiente igual que Apofis, que también es una serpiente y representa todos los obstáculos.
Entonces, la energía aparece simbolizada como serpiente. Hay una energía desorganizada que parece que te ataca, pero también hay una energía que siempre te defiende, y cuando tú te sitúas en el centro entonces esa energía es la que te eleva, porque la energía te hostiga para que te centres, y cuando estás centrado, te eleva.
Cuando estás centrado apareces como Metatrón, el tubo de luz y finalmente aparece como la unión de Jesucristo y María Magdalena.

Los cuatro arcángeles

Los cuatro arcángeles, además de tener una realidad material son símbolos; están hablando de un conocimiento inmaterial permanente.
Si consideramos a Rafael el primer arcángel en el orden, el significado que tiene es que Dios siempre está escuchando. Rafael según el libro de Tobías es el que le lleva a Dios las oraciones y las peticiones de la gente, y el que se encarga de llevarles la respuesta.
Si hay algo que le lleva a Dios las oraciones y hay algo que te lleva la respuesta, quiere decir que eso está siempre abierto; siempre que pides, Dios escucha y siempre da una solución.
A eso lo llamamos Rafael, al conocimiento de que Dios está escuchando. Y ahí comienza la sanación, porque Rafael es el patrón de los médicos. La sanación comienza pidiendo.

También Rafael es el patrón de los noviazgos. Rafael es patrón de los médicos, de la sanación y de los noviazgos, es decir, la sanación y el amor van juntos. El amor, que es el territorio expresado por ser patrón de los noviazgos, y la sanación, que es el territorio expresado por ser patrón de los médicos, van juntos. El amor y la sanación van juntos. No hay sanación si no entras en el territorio y el lenguaje del amor, y entras en ese territorio justamente cuando inicias tu dialogo con Dios.
Dios está en el territorio del amor. Al hablar con Dios entras en el territorio del amor, y al entrar en ese territorio comienza la sanación. Pero hablar con Dios ya supone un trabajo personal.
Todo lo que decimos Dios lo escucha y Dios responde a todos tus pensamientos. Cualquier cosa que pienses aunque no lo hayas dicho en palabra, Dios te responde. Eso es como la energía Rafael.

Miguel es el jefe del ejército. Hay un ejército, una fuerza invencible a tu favor, que está esperando que te dirijas a Dios. Se representa siempre a Miguel con una espada, luchando con un dragón. Para los judíos es su protector y para la iglesia también.
Existe esa fuerza. No tienes que crearla a través de tu pensamiento, sino solo conectarte a esa energía.
De forma similar, en el cuerpo están las células madre, que es como un ejército a tu favor para tu sanación, o mejor dicho para la vida plena y la inmortalidad. Nosotros podemos hablarle al cuerpo, y el cuerpo pone en marcha un ejército de sanación, que son las células madre.
Las células madre no se desgastan. Todas las células cuando se replican se desgastan, o sea se envejecen, y su telómero se va haciendo cada vez más pequeño hasta que desaparece y entonces esa célula ya no puede replicarse.
Pero las células madre, no. Las células madre en primer lugar no se replican sino que se multiplican y en segundo lugar no gastan su telómero. Entonces, son siempre jóvenes.
Una célula normal crea otra nueva, se replica y se va desgastando, envejeciendo, pero no sucede eso con las células madre. Las células madre no se replican duplicándose sino que se multiplican exponencialmente. Es como una explosión. Una sola célula madre crea en un momento infinidad de células nuevas, mientras ella permanece intacta sin desgastarse.

Eso es un ejército de vida en favor tuyo, solo que estas desconectado de él. Ese ejercito existe, aunque la conciencia en las dimensiones inferiores, es decir antes del despertar que supone hablar con Dios, o sea “Rafael”, lo desconoce.
Hablar con Dios, que es lo expresado con Rafael, que también significa entrar en otra realidad, la realidad o escenario del amor, lo pone en marcha. Hablar con Dios pone en marcha el ejército-energía-fuerza del amor, y eso es Miguel.

Ese conocimiento de la fuerza del amor también aparece en la sabiduría primordial del Egipto de las pirámides. Está expresado por Isis. Isis también habla de las células madre. De hecho, Isis es una madre que aparece normalmente con su hijo Horus en brazos, simbolizando la INMORTALIDAD. Sincrónicamente sucede que las imágenes de Isis con Horus en brazos y las de María, otra madre con Jesús niño en brazos, son similares. De hecho, muchos lugares de culto a Isis luego fueron lugares de culto a María, la doncella de Israel, expresando la fuerza en favor de la vida.

Hay un ejército en favor tuyo, pero estas desconectado de esa fuerza que es también tuya. Pero ¿por qué hablar de ejércitos? Hablar de ejércitos invencibles es una forma de hablar en clave en la dimensión del sufrimiento, que es la dimensión material donde todos los triunfos en tus fuerzas son solo triunfos efímeros y aparentes, porque por bien que te vayan las cosas al final siempre vence la muerte o la vejez, y el miedo siempre está presente por fuerte que seas, aunque tengas una pistola o incluso un ejército a tu alrededor.
Hablar de un ejército invencible en favor tuyo, pero del que estás desconectado, es hablar de la infelicidad. Entonces, hablar de conectar con esa energía expresada por Miguel habla de entrar en otra realidad, en la realidad de la felicidad, que es donde tú no puedes entrar con tu argucia, tu fuerza, tu glamur, tu sex appeal, tu dinero y ni siquiera con tu sabiduría.

Sólo puedes entrar en esa dimensión de la felicidad si antes has entrado en la dimensión del amor. Puedes entrar en la dimensión del amor cuando hablas con Dios, y eso es lo que significa Rafael. Entonces, es Dios el que te abre la puerta a la realidad de la inmortalidad-felicidad, y eso es Miguel.

Rafael da paso a Miguel. El tercer arcángel es Gabriel. El significado de Gabriel es que le dice a un ser humano “dentro de ti está Dios”, “dentro de tu esencia está Dios”, no como algo que pones en el bolsillo, sino diciendo que en la vibración de tus cromosomas está la realidad Dios. Se produce una conexión con dimensiones superiores, un despertar a esa realidad y todo ya se modifica, porque no es lo mismo ser un ser humano, que se está peleando con las cosas, que despertar dándote cuenta de que eres Dios. Nada te afecta.

Gabriel es la conexión con tu niño divino. Es una iluminación. Con Rafael hay un despertar a otra realidad, a la realidad Dios que aparece como fuera de ti, pero con Gabriel aparece la realidad Dios como dentro de ti y no fuera. Necesitas sanación (Rafael como patrón de los médicos) y amor (Rafael como patrón de los novios) pero eso es porque tú estas herido, tu niño interior está herido y necesita la fuerza expresada por Miguel, Isis o María. El niño herido necesita de ese útero-madre que le geste de nuevo a la vida. Necesitas recuperar la inocencia, recuperar tu alma.

Entonces, aparece Uriel. El ángel Uriel es el patrón de la poesía. Cuando descubres que eres Dios y recuperas la inocencia, puedes caminar en la belleza y encontrar que todo lo que te rodea es maravilloso.
Encontrar la belleza en todo lo que te rodea, en una piedra, en un gesto, en una luz… Eso es la poesía. Uriel ayuda a bajar a tierra todo ese conocimiento de los ángeles. Por eso podemos decir: “mi corazón está lleno de alegría y belleza”, “mi riñón está lleno de alegría y belleza”, “mi rodilla y mi ojo pertenecen a la maravilla”… Y ser amor.

En el centro de estas cuatro experiencias se coloca una quinta experiencia y entonces hablamos de Metratron y el tubo de luz donde Jesús se encuentra con María Magdalena. Ahí es justamente donde estas tú.
Tú estás en el centro de esas cuatro experiencias, pero es una forma de hablar simbólica, donde el cuatro es antes que el cinco de manera ascendente. El cuatro permite hablar del cinco como elevación. Lo que aparece ahí eres tú, pero ese tú es tu niño herido, o sea el habitante de la realidad del sufrimiento que se ha trasformado con ayuda de Miguel-Isis en María Magdalena, o sea alguien que estaba dominado por siete sufrimientos, o sea, todos los sufrimientos, y ha sido sanado/a. Es decir, eres alguien infeliz que ha recuperado la inocencia y entonces la felicidad, y lo puedes contar porque además de alguna manera sabes que es tu misión.

Tu misión en un mundo de oscuridad es llevar la luz y tú has encontrado la luz. La persona que tiene la experiencia de haber estado ciego, en la oscuridad o en la muerte y recobra la vista o la luz puede decir cómo ha sucedido eso. Eso es María Magdalena. María Magdalena es cualquier persona que ha pasado de la dimensión de la oscuridad a la dimensión de la luz.
Eso es un salto o despertar dimensional, pero con el mismo cuerpo. El mismo cuerpo que estaba en una dimensión de sufrimiento es el cuerpo que cuenta a otros cómo encontró la luz y fue liberado/a de los siete demonios-sufrimientos.
Al hablar y situar a Jesús, en ese mismo cuerpo y lugar que eres tú cuando estas rodeado de estas cuatro experiencias, estamos diciendo que, en esa alineación donde estás tú como conciencia y cuerpo, está también María Magdalena unida a Jesús; María Magdalena, como cuerpo visible y audible, pero que también es Jesús. Esto es multidimensionalidad. Eres multidimensional.