La historia de Atlas aparece como un castigo, pero no lo es

La historia de Atlas aparece como un castigo, pero no lo es. Es más bien un ejemplo que muestra que muchas veces actuamos como si estuviéramos obligados, porque en un castigo algo te obliga. Pero no estamos obligados, porque la parte divina de cada persona es absolutamente libre.
En este despertar que estamos viviendo, parte de lo que sucede es que te crees que estás obligado, que has perdido la libertad, pero en realidad estás cumpliendo una misión, en la plenitud.

Atlas es un Titán. Los titanes en la terminología de la mitología griega son una expresión de la energía de Dios, de la energía divina, aunque no la expresada por los dioses olímpicos. Están expresando la energía divina pero no en la forma que lo expresan luego los dioses del Olimpo, sino en una forma más primordial.
Igual que Zeus es hijo de Dios, Atlas también lo es, puesto que es un Titán, es más antiguo. Parecen como fuerzas más indeterminadas. Todavía no ha habido un trabajo de discernimiento. Todavía la palabra no ha ido creando la realidad.

Atlas parece que está sujetando la tierra como un castigo. Por eso se habla de la vértebra Atlas, que sujeta la cabeza, como la esfera de la tierra. Este Atlas, en la versión griega se superpone con un dios creador egipcio, Shu.
Los egipcios explican que lo que sucede es que existe el cielo y existe la tierra. Son los dioses Geb y Nut, y el dios Shu, que es el viento o el aire, está entre medias de los dos. Hay un espacio entre el cielo y la tierra para que vivan los hombres y dicen que ese espacio es el lugar donde está el dios Shu, de modo que es el que separa el cielo y la tierra para que los humanos vivan sus experiencias y lleguen a despertar.

La energía femenina la ponen como cielo, Nut, y la energía masculina como tierra, Geb, al contrario que los griegos. Geb es la tierra pero es masculino y Nut es el cielo pero es femenino. Y entre medias hay otro dios que está sujetando el cielo, que es Shu.
Geb, que es la tierra, está en el suelo y Nut es un cuerpo semicircular que rodea la tierra, según aparece en muchas imágenes de la mitología egipcia. Y hay algo que está separando el cielo y la tierra, que es lo que permite que haya vida, que haya cosas y que haya personas, porque si el cielo y la tierra se fusionan, desaparece el espacio vital de todas las personas.

Shu está creando el espacio vital donde tú estás; está haciendo hueco para ti. Eso es lo que está haciendo Shu y sobre esa imagen se superpone la imagen de Atlas sujetando la tierra, separándola del cielo. Lo cuenta como un castigo, pero no es un castigo, sino una explicación para un determinado nivel de pensamiento. Lo expresan de esa manera, para que tú en un determinado momento encuentres cómo expresarlo. Es un mundo simbólico.

Entonces, lo que hace Atlas es lo que hace Dios, crear la vida. Si tú intentas crear la vida en favor tuyo, entonces esa forma de crear la vida en favor de todos sería un castigo, porque no estás haciendo tu rollo, sino algo que beneficia a las demás personas.
Si lo vemos desde el ego, desde el egoísmo, parece un castigo. Pero hay un momento en que la persona se da cuenta de que no es un castigo, y es cuando asume su condición de Dios, en la forma en que está Dios en cada persona. Cuando te despiertas a eso te das cuenta de que ese castigo que decía de Atlas, es la vida de Shu, dios creador.

La aparente esquizofrenia o falsedad que compone la realidad que estás percibiendo se debe a que estás como dormido

Todo es muy complejo. Hay un momento en que te das cuenta de que las verdades oficiales están sustentadas sobre mentiras ocultas.
Hay un momento en que te das cuenta de que los intereses personales medran al amparo de las grandes verdades. Se dice una cosa, pero sirve para hacer otra.
Hay un momento en que te das cuenta de que hay toda una realidad de apariencias, que ocultan otra verdad interior. Esas apariencias necesitan ser armónicas, por lo menos tener una cierta armonía basada en unos principios ideales.

Entonces te das cuenta de que esa aparente esquizofrenia o falsedad que compone la realidad que estás percibiendo en ese momento, se debe a que estás como dormido, siendo la realidad es como un medio líquido que se adapta a cualquier forma.
Entonces sientes la necesidad de ponerte en pie, para lo cual tienes que pasar de un estado líquido sin forma a un estado sólido; necesitas ser tú el centro de la realidad, sosteniendo encima de ti toda la realidad desde ese centro.

Es algo así como Atlas sosteniendo la realidad o como Hércules sosteniendo la tierra. Traducido al lenguaje de la Era Común es como hablar de Jesucristo sosteniendo la cruz. Sí, porque Jesucristo sosteniendo la cruz está sosteniendo la tierra.
Es un lenguaje que fusiona mundos y civilizaciones, porque la cruz en los ideogramas chinos es la tierra. El ideograma de la tierra es una cruz sobre una línea horizontal, que es el horizonte de la realidad. Y Jesucristo, como Hércules, como Atlas en otra cultura, está sosteniendo la tierra.

Sostener la tierra es sostener la realidad de todas las personas, que están en la tierra evolucionando. Y cuando decides posicionarte como ese centro que sustenta la realidad, en la traducción del tiempo de la Era Común te sitúas en el Cristo que habita en ti, la energía de Dios hecho hombre.

Atlas está sosteniendo la bóveda celeste, pero ¿qué significa sostener la bóveda celeste?

Atlas está separando-uniendo el cielo y la tierra. Depende de cómo lo mires. Desde una perspectiva une y desde otra perspectiva separa, pero es lo mismo.
Atlas aparece en las imágenes como un hombre que sostiene con su cuerpo una gran bola, que pudiera ser el globo terrestre, o sea la tierra, pero que en realidad parece ser que es el cielo, la bóveda celeste.
Esta imagen soló puede ser un símbolo. Esta imagen de un hombre corpulento llevando una gran bola, posiblemente de piedra, cuenta algo, pero solo te lo cuenta si te enfocas en ello. Si te interesa. Si escuchas. Si dialogas.

Pero si lo que sostiene es el cielo, ¿dónde esta es la tierra? Él está en la tierra. Esta donde estás tú. La explicación lógica es que está castigado o penando por algo y obligado a sostener el cielo.
Evidentemente esto es cuento, pero un cuento didáctico que conserva o guarda un mensaje de sabiduría, una iluminación para los que se interesen en ello.

Si nos olvidamos de la lógica y simplemente investigamos, exploramos o comprobamos podemos decir que Atlas es algo sólido, y sólido puede significar real, que toca y une la tierra donde tú estás, sus pies están donde tú, y el cielo, la sabiduría, lo óptimo, donde tu quizás quisieras estar. De modo que aparece como algo real existente, palpable y accesible a tus sentidos, que conecta donde está con lo óptimo y lo elevado, de modo que trepando por su cuerpo, una hormiga por ejemplo, un ser humano podría subir al cielo.
Es decir, materialmente existe un camino que une cielo y tierra. Pero ¿cómo subirlo?, ¿cómo encontrarlo?

Esa historia te la cuenta Hércules.
Hay que verlo todo no como asunto de dioses y cosas así sino como conceptos.
Todas esas historias de dioses de la mitología no son religión sino conceptos dentro de un diálogo.
El diálogo entre el ser humano y el espíritu quizás siempre ha existido o quizás solo existe si TU dialogas con la realidad espiritual. Todo sucede para que se establezca ese diálogo. Todo lo que está en el pasado y todo lo que está en el presente está dirigido a que se establezca ese diálogo.

Entonces, si consideramos que Atlas es un concepto, vemos que contiene un elemento que es la guerra y otro que es el sufrimiento como consecuencia de la guerra.
Atlas es un inmortal, un dios, porque es hijo del dios Cronos, o sea es hijo de dios y además inmortal.
El concepto de hijo de dios le hace igual que todos los humanos, o sea tú, yo, etc., si te reconoces como hijo de dios. También tiene el concepto de inmortal, cosa que tal vez la reconozcas ya en ti.
Entonces este hijo de dios, del dios máximo entonces llamado con la palabra Cronos, a su vez está peleado y en guerra con el dios supremo, que entonces es llamado Zeus. Es decir, la historia de Atlas es la de alguien que se sabe hijo de dios pero que es enemigo de dios. Simplemente.

Sucede que alguien llamado inicialmente Alceo, que luego será conocido como Hércules, que también es un hijo de dios porque es hijo de Zeus, pero que no se reconoce como inmortal y por tanto no lo es, se cambia con Atlas en su tarea de sostener la bóveda celeste, o sea de permitir que la vida exista, de permitir que ese espacio entre el cielo y la tierra no se cierre.

Hércules se convierte en Atlas. Hércules, en cumplimiento de una de sus doce tareas, se convierte en Atlas; aparece como Atlas sosteniendo la bóveda celeste, para que Atlas le traiga las manzanas del jardín de las Hespérides.
Esto muestra como concepto que son iguales. Atlas y Hércules, los dos, son hijos de dios y los dos sostienen la bóveda celeste. Todos los humanos como concepto somos hijos de dios, o sea de la vida, de la creación. Otra cosa es que reconozcas que la vida es amor o que luches contra lo que sucede porque no creas que la vida es amor.

Sin embargo, el concepto Atlas contiene lucha contra dios, pero el concepto Hércules, no. ¿Qué sucede?
Sucede que Hércules está cumpliendo esos doce trabajos porque ha matado a su mujer, a sus hijos, a su sobrino, etc. O sea, es un asesino.
Hércules, arrepentido de lo que ha hecho va a un santuario, y para expiar sus culpas le dicen que tiene que realizar esos doce trabajos, uno de los cuales es aparecer como Atlas sosteniendo la bóveda celeste, o sea haciendo que la vida sea.
Hércules y Atlas se igualan. Es decir, luchar contra dios es lo mismo que tus acciones no produzcan vida sino muerte. Este es el concepto. Si luchas contra la vida tratando de crear tú la vida, desde tu ego, porque no reconoces que la vida es amor, entonces sucede que luchas contra dios y matas.

¿Qué es sostener la bóveda celeste?
Sostener la bóveda celeste es encontrar a dios dentro de ti y hacer las acciones de dios de amor, perdón, belleza y armonía.

El castigo de Atlas es sencillamente ser dios, porque dios separa el cielo y la tierra creando ese espacio para la vida, o sea para que tu estés ahí viviendo.
Así como Atlas y Hércules se intercambian en esa tarea, en la mitología egipcia el que separa el cielo de la tierra es el dios Shu. Shu, dios creador, aparece en los documentos egipcios separando el cielo de la tierra. El castigo es un premio.

Si en tu corazón hay guerra y por tanto no vida, entonces es un castigo. Ser tú, en guerra con la vida, crees que es un “castigo”. Ser tú, como un voluntario para la vida tal y como es, desde el amor, amando todo lo que te sucede, es un premio. O sea, un gozo.

Días fuera del tiempo (Uayeb): Atlas, Hércules, energía sagrada…

Estamos entrando en el Uayeb, que es el pequeño mes. Son 4 días antes del día fuera del tiempo.
Identificamos el año con 20 periodos, de los cuales 18 contienen 20 días, correspondiendo a los 20 sellos (18X20=360). Cada periodo contiene los 20 sellos.
El periodo número 19 contiene los 4 colores y está asociado a la cuarta dimensión.
Finalmente el quinto periodo contiene el día verde o día sin tiempo. Lo atemporal no puede estar parcelado: no contiene los 20 sellos ni los 4 colores.

El año 2016 o 20-16 corresponde a la iluminación (sol, sello 20) del guerrero (onda 16), permitiendo así el ascenso a la quinta dimensión.

La atlántida no solo pertenece al pasado. Los atlantes hoy son cualquier persona que evolutivamente se sitúe en la quinta dimensión.
Atlas sujeta la tierra, pero también es la vertebra que sujeta la cabeza. Hay un momento en que Hércules se puede situar como Atlas.

Atlas confirma qué sucede en la Atlántida

UNO:
La confirmación de la existencia del bosón de Higgs en el año 2012, confirmada también en el 2013 con el acelerador de partículas, ha permitido encontrar en el mecanismo de Higgs la forma en que la luz se transforma en materia.
De esta manera, cuando hablamos del bosón de Higgs estamos hablando de materializar la luz, es decir, de hacer aparecer un cuerpo.

Esa es una de las propiedades que se considera existen en la Atlántida
Está claro que la Atlántida no es un territorio suficientemente explorado por lo que se llama ciencia. Sin embargo, el bosón de Higgs o mecanismo de Higgs confirma que es posible la materialización y la desmaterialización de los cuerpos, así como la tele-transportación.

Curiosamente, o quizá deberíamos decir sincrónicamente, es decir, expresando una sincronía, el programa a través del cual se confirma la existencia del bosón de Higgs y por tanto la posibilidad de la materialización de la luz se llama Atlas.
De modo que Atlas viene a confirmar qué sucede en la Atlántida.

Cuando estás viviendo como Hércules estás en la cuarta dimensión, en el nivel de la transcendencia y del triunfo

Atlas aparece como ejemplo de tercera dimensión cuando estás actuando en precario o derrotado por la vida; cuando te esfuerzas no como un voluntario sino por obligación; cuando ganarte la vida es como esforzarte por sobrevivir.
Mientras, Hércules aparece asociado a la transcendencia.
Cuando estás viviendo como Hércules estás en la cuarta dimensión, en el nivel de la transcendencia y del triunfo, pero también de la reconciliación, que es salir del error del hechizo.
Salir del hechizo es salir del error; es reconciliarte con la parte luminosa, con la luz.

Podemos ver que la acción de Shu es una acción creadora donde está separando el cielo y la tierra. Shu, que es el viento, el espíritu o la palabra, está realizando una acción creadora.
Hay un momento en el ser humano en que la acción creadora es transcendente, que es cuando es creadora del espíritu, de Shu, del viento, del Ruah. Esta creación, al separar las cosas les da una existencia individual, que en el ser humano produce un efecto de despertar.
Cuando te separa del sueño egoico, del ego, y te introduce en el despertar es el momento transcendente, que es obra de la fuerza de la creación, de lo que crea la vida, del ser siendo.

Atlas expresa algo que tú harías constantemente sin descanso, siendo como una obligación o castigo

La comparación entre Atlas y Hércules podría ser expresada de la siguiente manera, pero para ello necesitamos incluir una tradición anterior como es la egipcia.
Atlas aparece en la tradición egipcia como Shu, que es uno de los dioses principales.
Shu es el padre de Geb y Nut, que son el cielo y la tierra. Shu, junto con su esposa Tefnut, que también traducen la parte masculina y femenina de la divinidad, son creadores del cielo y de la tierra, creadores de las cosas.
Cuando vemos en los jeroglíficos la imagen de Shu, está separando el cielo de la tierra. Pero esa separación es una creación. Al separar el cielo de la tierra, está creando tanto el cielo como la tierra.

Esta imagen pasa a la cultura griega, ya que los griegos son educados por los pueblos semitas, cuya civilización es anterior. Los pueblos semitas habitaban en Egipto pero también en las tierras cananeas, con lo cual estamos hablando de lo que actualmente es Israel. Pero también eran fenicios, que provenían de culturas anteriores como Babilonia, siendo maestros de los griegos.

La cultura griega traduce a este dios creador Shu en un dios castigado.
Los titanes también son dioses o fuerzas divinas. Podemos hablar de estas fuerzas divinas y llamarles señor, dios, Titán o simplemente llamarles por su nombre: cielo, tierra, lluvia, etc., pero siempre traduciendo estas fuerzas que están en otra dimensión, cuya tarea es dialogar contigo.
En nuestra opinión lo importante es que todo esto es un diálogo con cada persona que se asoma a este conocimiento y a la contemplación del Tzolkin o de las escrituras sagradas.
Es un diálogo donde tú eres importante, porque todo está configurado para ti.
Este es parte de nuestro mensaje para ti en estos momentos: todo está configurado para ti, para tu conciencia y para tu despertar.

Entonces, en la cultura griega se transforma esta fuerza de la divinidad, apareciendo como un castigo en la figura de Atlas.
Atlas está expresando algo que tú harías constantemente sin descanso, siendo como una obligación, y entonces como un castigo porque sería repetir siempre lo mismo. Puedes entenderlo si te sucede en tu vida.

Pero esto sirve para poder presentar el otro aspecto, que es el triunfo. El castigo es Atlas y el triunfo aparece como Hércules.
Las columnas en el Tzolkin son columnas de Hércules. Son columnas de triunfo y no de castigo, porque el Tzolkin está dirigido a los voluntarios.
¿Por qué decimos que Atlas y Hércules son lo mismo?
Hércules también es un castigado. La historia o Zuyua de Hércules es que es hijo de Zeus y bajo un rapto de locura, un hechizo o algo que aparentemente es un enfado de Era, la mujer de Zeus, mata a su esposa, hijos e incluso sobrinos.
Para saldar esa atrocidad, rehabilitarse y sanarse, en un oráculo le dicen que tiene que realizar 10 trabajos, que posteriormente se transforman en 12 trabajos. Eso ya es meterse dentro de la historia de Hércules, que podemos contar en otro momento. Pero aquí lo que venimos a decir es que precisamente en el trabajo 11 es donde Hércules es Atlas.
Atlas es un castigado. Es similar a Hércules, que también está bajo castigo.
El hecho de que Hércules realice 12 trabajos le sitúa en el término de la onda encantada.
Hércules realiza doce trabajos para sanarse, pero como consecuencia de esos doce trabajos y de su rehabilitación, consigue como movimiento trece, que ya no es un trabajo, entrar en el Olimpo.
Hércules realiza 12 trabajos y el paso 13 es entrar en el Olimpo, pero ya no como trabajo, porque la entrada en el gozo no es un trabajo sino el resultado del gozo, mientras los otros 12 trabajos son cosas que tienen que hacer y el 13 es el resultado del trabajo.

Hércules es un ejemplo de la onda encantada. Hércules en el mundo griego, sobre el mundo semítico, está conectando sincrónicamente con la propuesta del Tzolkin donde se nos presenta la onda encantada.
Es importante que conozcas tu onda encantada y lo que propone. Pero de lo que está hablando es del nuevo nacimiento, donde nos encontramos con el número 10.
Los 10 primeros trabajos hacen referencia a las 10 primeras ondas que te encaminan al centro del telar, lugar del nuevo nacimiento, que luego se transforman en 13.
Entonces está hablando de las 10 ondas y de los 13 tonos que componen los 130 primeros sellos del telar maya, situándote en el perro 13, el amor incondicional, que es lo que va asociado al mono 1, nuevo nacimiento.

El trabajo once de Hércules, que corresponde al tono 11 de liberación o tono espectral, donde empiezas a producir y recuperar tu luz, es cuando Hércules le pide a Atlas, que está sujetando el cielo y la tierra, que le traiga las manzanas de las Hespérides, cuyo padre es Atlas.
Las Hespérides geográficamente señalan a la zona de Tartesos, es decir, al sur de la península ibérica, donde desembocan los ríos Guadiana y Guadalquivir, lo cual sucede en el golfo galáctico.
Entonces Atlas accede, pero para que pueda traerle las manzanas, Hércules tiene que situarse como Atlas. Aquí se puede ver que Atlas es Hércules en el tono 11. Tu Atlas es cuando vives como un castigo, es decir con dificultad, como peleándote con las cosas y a regañadientes.
Claro, el tono 11 espectral está asociado en el oculto al tono 3 de servicio. Cuando en tu interior conectas con tu tono 3 oculto, es decir, cuando aceptas tu servicio y tu ser útil a la comunidad sin esperar a cambio nada más salvo la gratificación de la pertenencia a esa comunidad donde la felicidad de todos es la tuya, es donde descubres a tu Hércules.

La tripleta de configuración es similar a un enlazamiento o malla, que puede recordar al ADN

tripleta de configuración
Cuando te sitúas en las 20 transcendencias o 20-13, es decir, en las 20 ondas encantadas, estás manejando el código Tzolkin. Sin embargo, también pudiera ser que solo manejaras esto y hay muchos Tzolkin que son únicamente secuencias de ondas encantadas.

Hay Tzolkin que manejan esto, hablando de un nivel donde ciertamente lo transcendente se asoma, pero también es conveniente incluir ese dibujo o forma entrelazada que constituyen las casillas de portales y que se conoce como “tripleta de configuración binaria”. Utiliza una frecuencia 3, dado que tripleta significa algo relacionado con el 3, y colabora en la configuración en este caso binaria, o sea de la dualidad.

Esta tripleta es similar a un enlazamiento en forma de malla, que puede recordar al ADN.
En su interior se encuentran dos líneas verticales, que nos sitúan en aquello que se activa en el 2012. Es la referencia a las columnas de Hércules, o, un poco al estilo de Zuyua, a las columnas de Atlas.
¿Por qué decimos que las columnas de Hércules tienen relación con el 2012?
Atlas es el nombre o padrino de esa entrega de conocimiento que supone el Bosón de Higgs en el año 2012.
El programa de investigación Atlas es el que realiza el experimento que confirma la existencia del Bosón de Higgs y la forma en que la luz se transforma en materia.

Encontramos bajo la denominación de columnas de Hércules a las columnas de Atlas; ese es parte del enigma al estilo Zuyua que se nos plantea en estos momentos: Atlas y Hércules son lo mismo. Pero depende de cómo lo mires, del ángulo, pureza y claridad de tu visión. Cuando aclaras tu visión te das cuenta de que Atlas y Hércules es lo mismo.

En el año 2012 se confirma la existencia del Bosón de Higgs. Ese mismo año 2012 está señalado en el código Tzolkin de la cultura maya como un momento donde algo llega a su fin y algo comienza. El año 2012 en el código maya es el momento en que comienza una nueva etapa de la humanidad, uno de cuyos tesoros es el conocimiento del in lak’ech o “tú eres otro yo” como fundamento de la realidad, pero no aplicado con carácter excluyente, desde una óptica que favorece el plegamiento sobre sí mismo, sino como expansión e inclusión.
En ese sentido la humanidad aparece incluida en el in lak’ech.
El in lak’ech no se dice únicamente a alguna persona de tu cultura sino a toda la humanidad.

Encontramos que todo lo que forma parte material de esta realidad está compuesto por átomos, y a su vez los átomos por partículas subatómicas que son intercambiables. De la misma manera, toda la humanidad está compuesta por esos elementos, que permiten el reconocimiento, independientemente del hecho étnico, cultural, social, económico o incluso de género.
Las partículas están compuestas por luz. El Bosón de Higgs muestra cómo la luz se transforma en materia, siendo el Bosón una partícula subatómica.
La luz, a través del juego de las partículas subatómicas toma forma, y las partículas subatómicas a través de los átomos conforman las cosas.
Todo lo que vemos es luz, incluyendo los cuerpos de las personas con las que nos encontramos.

Consecuentemente el in lak’ech o “tú eres otro yo” ya no sirve para reconocer a tu etnia sino a toda la humanidad. A este cambio de escenario nos lleva el in lak’ech de la mano. El in lak’ech te toma de la mano y te introduce en ese escenario, entre otras cosas a través del Tzolkin.
Por eso este descubrimiento del Bosón de Higgs refuerza los contenidos del Tzolkin.

Pero el Tzolkin también puede ser considerado como una cuenta de los días, es decir, como un calendario al que se le puede asociar el calificativo de sagrado, porque se le relaciona con festividades y con momentos de celebrar lo sagrado.
Esa sería una forma elemental de considerar el Tzolkin como un calendario sagrado: el Tzolkin es un calendario sagrado porque dialoga desde otra dimensión. Desde dimensiones superiores de la vida dialoga con el ser humano a través del juego, las ondas y los sellos.
Lo que primero aparece como 20 sellos (20 sellos, 20 unos), a través del Tzolkin se transforma en 20-13, entendiendo que el 13 es una referencia a la transcendencia.
De modo que de una forma elemental los 20 sellos nos hablan de 20 unos, 20 amaneceres, 20 días o 20 cualidades, pudiendo ser expandida cada una de ellas hasta convertirse en algo transcendente.

Entonces, el Tzolkin es el asunto de las 20 transcendencias. De ahí el enfoque de lo sagrado, que atribuido a un día es algo ritual, donde no es necesaria la conciencia, ya que con un grado muy bajo de conciencia se pueden hacer muchos rituales. Sí, ciertamente estás en el ámbito de lo sagrado, porque te diriges a lo sagrado, pero en tu interior no hay transcendencia.
Sin embargo, cuando te manejas desde las 20 transcendencias, que es el Tzolkin, entonces ya tienes una expansión de lo sagrado y ya realizas lo sagrado con una plenitud.

La convergencia armónica y el in lak’ech

El in lak’ech es una convergencia.
El in lak’ech y la convergencia marcan un territorio favorable y deseable, justamente el territorio favorable para este momento.

Decimos que el in lak’ech es una convergencia y queremos decir que la convergencia y el in lak’ech están íntimamente relacionados.
Hasta el momento de la convergencia armónica en 1987, el in lak’ech era casi un desconocido, conocido casi solamente por pequeñas minorías étnicas, donde podría suceder que estuviesen bajo una tesitura entre elegir y buscar en lo nuevo o aferrarse a lo antiguo.
Por otro lado, también era conocido por una pequeña minoría de eruditos que investigaban, atraídos por esa sabiduría maravillosa, pero un poco distantes, como quien se sabe situado en un territorio confortable y estudia algo que le atrae.

Pero la cosa cambia en el momento de la convergencia armónica, que marca un hito que puede ser reconocido como histórico precisamente desde su carácter de convergencia y de confluencia de los distintos y de los diferentes.
Hay una llamada a todos y no solamente a los eruditos, a los guardianes de la tradición o a los sabios que guardan la esencia de una nación.
En la convergencia se produce una confluencia. Es importante resaltar la confluencia, que habilita a todos porque llama a todos a confluir.
El in lak’ech llama a todos, conteniendo la confluencia y el in lak’ech los mismos significados.

Esta confluencia se decía que preparaba el momento del año 2012. El año maya 2012 es tormenta 7 y es similar al momento en que se produce otra confluencia, la de los atlantes de Atlán con los atlantes de Atlas, de la Atlántida.
Tenemos que traducir los atlantes de Atlas como los que vienen de las columnas de Hércules o de Galáctica, que son los tartesos de galáctica o atlantes de las hespérides.
Estos dos grupos confluyen entorno a la tormenta 7, de forma similar a 520 años después, en 2012.

También hay una confluencia y un contacto estelar en otro año tormenta 7, ya que el 12 de abril de 1961 Yuri Gagarín realiza el primer viaje espacial, que también es una confluencia.
Esto nos sitúa en el reconocimiento y la investigación de Atlas, de los atlantes y de las columnas de Hércules como parte de la confluencia.
La confluencia de los atlantes de Atlan y de los atlantes de Atlas se produce en el territorio maya. Son convocados a ese territorio y a esa confluencia.