Caminar en la belleza es lo más chamánico

Caminar en la belleza es lo más chamánico. Pero lo chamánico es lo más real, porque se adentra en lo atemporal y expande la realidad.
Caminar en la belleza te introduce en lo óptimo y tus moléculas también despiertan a la belleza y a la magia, y se expanden. Tus átomos se despiertan a la magia y se expanden. Y tus partículas subatómicas se despiertan a la magia, o sea a la maravilla, y también se expanden, y no han fricción ni desgaste.

Caminar en la belleza es entrar en la maravilla, conectar con la maravilla de todas las personas, de todas las cosas y asentarte en el ser siendo. Caminar en la belleza es lo más mágico, lo más chamánico, lo más libre y lo más amoroso. Y es una puerta que se abre delante de cada persona.
Cuando actúas sin miedo a perder, es decir sin querer ganar, estás actuando de forma expandida. Si miras si pierdes o ganas estás atrapado en la dimensión material; no eres libre, y entonces no caminas en la belleza, porque la belleza no responde al miedo.
Hay un cerebro reptil; hay un cerebro mamífero, que responde a la empatía; hay un cerebro racional, que te quiere llevar a ganar; hay un cerebro sabio, que trasciende el ego. Pero también hay un cerebro mágico.
Cuando aun perdiendo, actúas, sin importarte la ganancia sino la belleza, se despierta un cerebro mago que construye una realidad maravillosa.
Algunos piensan que eso te lleva a la irrealidad, pero tú puedes situarte en el aquí y el ahora desde la belleza, porque el aquí y el ahora es el lugar de las moléculas, los átomos y las partículas subatómicas, que son mágicas. Gracias Miguel Valls.

Y es el tiempo del retorno de los seres transcendidos.
El círculo se completa porque hay una elevación, desde las moléculas, los átomos, las partículas subatómicas, desde el aquí y el ahora.
Es puramente experimental: la puerta se abre a la belleza y al amor, y se abre a la maravilla.