Hay un camino a la transcendencia desde el tiempo sagrado

En el proceso expresado por los 4 colores que se convierten en 5 hay dos fases.
Una es la representada por el sello del espejo, que con las 4 esquinas de la X está delimitando las 4 direcciones norte, sur, este y oeste, es decir, toda la superficie terrestre y toda la realidad.
Mientras se va desplegando la realidad en las 4 direcciones, que sería el color rojo, va apareciendo el blanco, que es el amor a lo que sucede y a lo que existe.

Eso está configurando el territorio del in lak’ech. Las 4 direcciones (norte, sur, este y oeste) están configurando la realidad terrestre, donde lo que existe es la ley del amor o in lak’ech, pero en tu experiencia, es decir, en lo que tú vives.
Cuando lo vives, que es cuando lo valoras así incluso equivocándote, gracias a Dios, aparecen las 4 direcciones o rumbos y el color blanco.

Entonces aparece la segunda fase, que es el momento de la transformación y el azul.
Estamos hablando de los castillos. Primero viene el castillo rojo y luego el castillo blanco, cuya llave es empezar a considerar el amor como lo más importante.
De esta manera, al buscar como con un antivirus aquellas acciones tuyas que no expresan el amor, te introduces en el castillo azul o castillo resonante, con una resonancia que va deshaciendo y despegando las adherencias de la oscuridad.

El espejo se abre y en su interior aparece la estrella.
Y en el interior de la estrella están esas dos líneas que son las columnas de Hércules, marcando un nuevo rumbo dentro de las 4 direcciones (norte, sur, este y oeste): arriba y abajo.
Los 4 rumbos se transforman en 5 (norte, sur, este y oeste, y arriba y abajo). Esto está en el núcleo del interior guardado dentro del espejo.

Al aparecer un camino donde algo es arriba y algo es abajo, que es como las columnas algo sólido, real y accesible a los sentidos, entonces aparece un camino real, descrito como las columnas de Hércules.
Se habla de los 12 trabajos de Hércules. En ese sentido, Hércules está en el lugar 13, la transcendencia.
Hay un camino a la transcendencia desde el tiempo sagrado. Cuando aparece, te introduces en el color amarillo y en la cuarta dimensión, donde estás identificando todos aquellos valores desde los que actúas que son contrarios al amor, reconociendo el error en contacto con el venado azul.

Cuando te sitúas en el diálogo con el venado azul, te expandes y estás en el territorio amarillo, y esa fusión del azul y el amarillo va creando el verde.
Se va sanando el daltonismo espiritual.
El daltonismo es una incapacidad de ver, una confusión en los colores, donde los ojos no pueden percibir todos los colores. Es una dificultad de ver la realidad, que sirve como analogía para describir un proceso de sanación de la visión.

El reconocimiento de la mujer no necesita más poder a nivel político, que también, sino más amor

Invitamos a mirar el Tzolkin como un símbolo en sí, porque es un mapa para el ser humano en la vía de la evolución, encarnando al arquetipo del ser humano, es decir dándole consistencia y existencia.
El Tzolkin es un mapa para la realización del arquetipo humano. Por eso, además de conocer y reconocer su sello, kin natal y onda, así como la energía del día y del año, es decir el manejo de los símbolos asociados a los momentos más puntuales, invitamos a mirar el Tzolkin y a conocerlo como un símbolo en sí.

En el Tzolkin se encuentra dibujada la estrella de David, la chacana y las dos X en vertical que pueden corresponder al siglo XX, donde el Tzolkin ha despertado simultáneamente a las mayores guerras que ya son mundiales, en las que incluso se llegaron a lanzar bombas atómicas. También han sucedido en este siglo muchos otros acontecimientos como son la creación de un estado para el pueblo de Israel, el concilio Vaticano, donde la iglesia católica deja de hablar una lengua muerta para hablar todas las lenguas del mundo, así como el concepto de aldea global y el despertar de las redes de internet similares a las redes neuronales de las neuronas espejo, que enlazan a todos los seres humanos.
En el Tzolkin también se encuentra la X, el rombo del espejo y la estrella, la cruz en el centro y las columnas de Hércules.

Invitamos a considerar el Tzolkin en sí mismo como un símbolo donde se encuentran otros símbolos y contenidos, y vamos a considerarlo como un mapa para el arquetipo humano. Entonces, la columna central o resonante es el lugar para el nuevo nacimiento y también es un espejo donde se repite la imagen a un lado y a otro.
La referencia a una imagen en espejo, especular, es la que da consistencia a la presencia en esta tradición de la referencia a los gemelos, ya que la imagen en espejo es un gemelo de la imagen real, y hace también referencia a una doble realidad más allá de la apariencia, resaltando la importancia de la columna central donde confluyen las dos realidades y se produce el nuevo nacimiento.

De alguna forma también manifiesta el cielo, lo óptimo, y en otra acepción es como un útero donde re-crearse la persona, es decir donde la persona es creada de nuevo.
En ese sentido las dos líneas de portales, columnas 6 y 8, que son consideradas como las columnas de hércules, pueden ser también reconocidas visualmente como las paredes del útero y su salida al exterior.
También se describe un lugar privilegiado en el centro, que es donde se produce el nuevo nacimiento y el encuentro de dos fuerzas confluyentes, una viajando en lo visible y otra en la realidad más allá de la forma, que de forma similar al ser humano en su cuerpo, establece como dos manos, que se separan o se juntan en el centro.
Es decir, en la acepción del Tzolkin como calendario vemos fácilmente un desplazamiento de lo que podríamos llamar principio hacia lo que podríamos llamar final, expresando que el tiempo va únicamente en una dirección, considerando de esa manera solo lo más exterior. Pero más allá de la apariencia y de la forma hay una fuerza que también es creadora de la realidad, que se mueve en lo que podríamos considerar un sentido opuesto al tiempo, lo que en nuestra dimensión se diría que va en dirección contraria al tiempo. El tiempo va del 1 al 100, por ejemplo, y esa fuerza iría del 100 al 1.

De alguna manera, como se dice en algunas tradiciones donde se considera que lo que es arriba es abajo y cosas así, también podemos ver que el ser humano tiene dos manos, cada una con movimientos opuestos y confluyentes. Eso podemos verlo, pero no así las dos manos del tiempo; existiendo, no podemos verlas.
En el lugar privilegiado donde se unen las dos manos del tiempo se puede producir un salto dimensional, no solo en la conciencia del ser humano sino en su realidad total. Y entonces accedería el ser humano a una multidimensionalidad difícilmente comprensible con los valores de esta dimensión en la que estamos, que solo se encamina hacia la muerte, pero de la cual hablan las tradiciones más antiguas de la humanidad, y también la que da origen al tiempo común, donde la cruz es una puerta a la vida atemporal, plena y gozosa. Por eso invitamos a encarnar el arquetipo.

En ese encarnar del arquetipo y en ese encuentro de las dos fuerzas, de las dos manos del tiempo, el ser humano necesita resituar la energía femenina, que es una de las dos manos del tiempo que permiten la inmortalidad.
De hecho la energía del útero, que está presente en el Tzolkin, en Sara y en la iglesia -un útero para la regeneración-, y que son expresiones usando otro código de Isis, es la energía femenina.
En estos momentos la energía femenina está secuestrada y por eso hay guerras, hambre y sufrimiento. Pero la energía del útero es la del amor y usando el código de Isis encontramos que Isis en su tradición es un ejemplo de inmortalidad, ya que por un lado devuelve a la vida a Osiris muerto, al mismo tiempo que es fértil, es decir que crea un hijo.
Isis representa a todas las mujeres y al arquetipo de la feminidad, de modo que hay un acercamiento al arquetipo que representa Isis como mujer, pero también como lo divino y como un acceso a la inmortalidad.
De hecho hay una consideración donde el ser humano siempre y en todos los lugares está rodeado de la amorosidad de la divinidad como si estuviera en un útero. Todo el proceso evolutivo se da en el útero del nuevo nacimiento y toda energía femenina es ascensional amorosa. Por eso no se trata de política, sino de una vivencia de alta intensidad. Gracias.

El reconocimiento de la mujer no necesita más poder a nivel político, que también, sino más amor, porque no es un problema político lo que vive la humanidad, sino un problema derivado de la falta de amor, o sea de la falta de la conciencia, de la desconexión con el corazón amoroso del cielo y con el corazón amoroso de la vida.

La mujer en estos momentos representa al arquetipo de la humanidad, más que el hombre, y lo que necesita la humanidad no es más política sino más amor. Por eso el reconocimiento de la mujer, que es imprescindible, no precisa una solución política, que también, sino una alineación con el corazón amoroso de la vida que produce una expansión de la conciencia.

Terminamos diciendo gracias, porque hablando de la mujer hay que expresar plenamente el agradecimiento, pero también necesitamos terminar diciendo perdón, porque hablando de la mujer también es imprescindible decir perdón, y entonces, doblemente gracias.