Las cosas son materiales, pero las leyes son inmateriales

Primera parte de algo:
Las cosas son materiales, pero las leyes son inmateriales. Claro, cuando decimos “leyes”, parece que estamos hablando de obligaciones y castigos, pero en realidad estamos hablando de conciencia y libertad.

Cuando hablamos de cosas materiales y leyes inmateriales estamos describiendo la realidad. Todo lo que tocamos, vemos, todo con lo que estamos en contacto físicamente, son cosas materiales.
Podemos decir que la realidad está compuesta entonces por cosas materiales. Sin embargo, eso es así solamente en un primer momento del despertar de la conciencia, del desarrollo de la conciencia, del surgimiento de la conciencia, que es algo ya inmaterial.
Hay un cuerpo y hay una conciencia. Inicialmente solo percibes el cuerpo. Las cosas te hacen daño o no te gustan, las necesitas, las deseas y las quieres, o se rompen.

Pero en un segundo momento – el tiempo sirve para desplegar la conciencia-, empiezas a percibir que además de cosas materiales hay algo indefinido, que pueden ser tus deseos, estados de ánimo, emociones, pero también tu lucidez.
Entonces, te empiezas a dar cuenta de que dependiendo de tu intención pueden suceder cosas de una forma u otra. Inicialmente en un mundo puramente material, tu intención es la forma de conseguir un resultado. Quieres algo, pues te diriges hacia ello. Pero en un segundo momento te das cuenta de que tu intención ya no está solo presente, sino que existe otra característica que es inmaterial. Tu intención puede ser conseguir algo, no respetando a otras personas, o tu intención puede ser conseguir algo, que es tu deseo, pero cargado de algo que vamos a llamar luz, respeto o amor.
Un niño ve algo que le atrae y quiere cogerlo, pero de alguna manera tiene que aprender que hay cosas que son suyas y cosas que no son suyas. Eso es el inicio de la expansión de la conciencia. Vas a encontrar que cuando consigues algo sin amor, se transforma en algo que puede resultar doloroso en el cuerpo físico, en la parte material.
También puedes encontrar que cuando actúas con respeto, aunque sea cediendo el paso, estás abriendo una realidad donde suceden cosas buenas para ti.
Lo inmaterial es darte cuenta de que, según tu actitud, puedes entrar en un mundo de conflicto y dolor, o en un mundo de paz y gozo.
No se trata solo de “quiero esto”, sino que hace falta introducir el cómo lo quiero, con qué actitud, y eso pertenece a lo inmaterial.

Entonces, decimos que hay cosas materiales y algo que denominamos leyes inmateriales, que es como describir la segunda realidad. Hay una realidad puramente material, que está presente en el cuerpo y tiene la característica de producir dolor o gozo, y también hay algo que corresponde en un plano inmaterial a amor y respeto, o sufrimiento y falta de amor. Empezamos a manejar conceptos inmateriales.

Encontramos que esa parte inmaterial está constituida por algo que tiene causas y efectos. Por eso le llamamos leyes. Cuando aplicas tal causa, es decir una intención, tiene como resultado un efecto. Por ejemplo, si un niño pequeño de 4, 5 o 6 años se aleja de su casa, de su entorno y de su familia y empieza a entrar en un terreno peligroso, aparece una ley. Se va jugando o queriendo encontrar algo, pero en realidad se está alejando. Va buscando diversión y placer, pero se está alejando de la diversión y del placer, porque si va transcurriendo el día y se hace de noche el niño empieza a sentir hambre, miedo, frío, aparte de los peligros y daños que puedan surgir.

Así, podemos decir que la realidad y las cosas que nos rodean son peligrosas, son enemigas. Podemos decirlo cuando estamos en un asunto material. Cuando estamos viviendo la vida de forma muy material, podemos decir que la vida es muy peligrosa, que hay múltiples enemigos detrás de todas las cosas.
Sin embargo, cuando estamos en un conocimiento espiritual, podemos decir “cuando estás en tu centro, estás en tu lugar de poder”; no hay nada que sea contrario a ti. Sería como una ley. Encontrar el centro es parte de la expansión de la conciencia. Consecuentemente, si hay un camino del centro que te va elevando dimensionalmente, cada vez que te alejas del centro estás perdiendo la conexión que te lleva al gozo pleno de dimensiones superiores.

Entonces, es consecuente que ya desde niño empieces a comprender eso, que hay un camino del centro maravilloso, aunque a veces esté lleno de cosas que no deseas. Es decir, hay cosas inadecuadas y cosas adecuadas. El respeto y el amor es adecuado, porque pertenece al cielo, y tratar sin respeto y amor a las personas, cosas o animales es inadecuado, porque no pertenece al cielo.
A lo mejor no quieres que haya cosas adecuadas e inadecuadas, pero la realidad es como es. Hay un camino de elevación y un camino de pérdida de la energía, que te lleva a la muerte, a la destrucción. Hay cielo o no cielo. El cielo es para los voluntarios.

El ser humano puede elegir mientras que las cosas, en nuestra dimensión al menos, no

Las cosas tienen cuerpo. El ser humano tiene cuerpo y en ese sentido es igual que las cosas. Pero el ser humano puede elegir, y las cosas, en nuestra dimensión al menos, no. Las cosas no pueden tomar decisiones ni elegir.
A una piedra su inercia le hace obedecer las leyes físicas (gravedad, etc.), sin embargo, el ser humano puede elegir. Si está dormido sigue la inercia, pero cuando está despierto elige.

Se trata de ocupar ese espacio, donde estás despierto y eliges. Puedes tener una tendencia a sentirte rodeado de peligros, quizá porque en tu infancia te trataran descuidadamente o te hubieran sobreprotegido. Las dos cosas te llevan a lo mismo. Muchos castigos y amenazas, o mucha sobreprotección te pueden hacer sentir inseguro.

Puedes estar en esa inercia toda tu vida, defendiéndote de peligros inexistentes, solo porque no has crecido espiritualmente y sigues siendo un niñ@ asustad@.
Saber que puedes elegir es fundamental.
PUEDES ELEGIR. Comprueba la realidad.

Al comprobar la realidad muchos encantamientos desaparecen, porque no son reales.
A partir de ahora puedes elegir cómo hablar; elegir no expresar peligros. Ten en cuenta que muchas veces hay un engaño cuando hablas de peligros y luego te valoras si los resuelves. Eso es un engaño.
Cuando miras lo que ha pasado quizá te des cuenta de que todos los peligros han representado la posibilidad de una mejoría o un aprendizaje. En ocasiones era algo para atraerte a la realidad, para despertar y demostrarte que podías vivir cosas y pasar a través de grandes dificultades.
Puedes estar depresivo cuando no estás eligiendo, pero cuando eliges, nunca lo estás. Aunque te equivoques, no importa. Siempre te sentirás bien.