El ser humano puede elegir mientras que las cosas, en nuestra dimensión al menos, no

Las cosas tienen cuerpo. El ser humano tiene cuerpo y en ese sentido es igual que las cosas. Pero el ser humano puede elegir, y las cosas, en nuestra dimensión al menos, no. Las cosas no pueden tomar decisiones ni elegir.
A una piedra su inercia le hace obedecer las leyes físicas (gravedad, etc.), sin embargo, el ser humano puede elegir. Si está dormido sigue la inercia, pero cuando está despierto elige.

Se trata de ocupar ese espacio, donde estás despierto y eliges. Puedes tener una tendencia a sentirte rodeado de peligros, quizá porque en tu infancia te trataran descuidadamente o te hubieran sobreprotegido. Las dos cosas te llevan a lo mismo. Muchos castigos y amenazas, o mucha sobreprotección te pueden hacer sentir inseguro.

Puedes estar en esa inercia toda tu vida, defendiéndote de peligros inexistentes, solo porque no has crecido espiritualmente y sigues siendo un niñ@ asustad@.
Saber que puedes elegir es fundamental.
PUEDES ELEGIR. Comprueba la realidad.

Al comprobar la realidad muchos encantamientos desaparecen, porque no son reales.
A partir de ahora puedes elegir cómo hablar; elegir no expresar peligros. Ten en cuenta que muchas veces hay un engaño cuando hablas de peligros y luego te valoras si los resuelves. Eso es un engaño.
Cuando miras lo que ha pasado quizá te des cuenta de que todos los peligros han representado la posibilidad de una mejoría o un aprendizaje. En ocasiones era algo para atraerte a la realidad, para despertar y demostrarte que podías vivir cosas y pasar a través de grandes dificultades.
Puedes estar depresivo cuando no estás eligiendo, pero cuando eliges, nunca lo estás. Aunque te equivoques, no importa. Siempre te sentirás bien.