Conectar con tu cuerpo es también conectar con tus ancestros

Conectar con tu cuerpo es también conectar con tus ancestros, con tu ancestralidad, ya que tu cuerpo es el resultado de la acción de tus cromosomas. Tu cuerpo expresa tus cromosomas, y tus cromosomas expresan a tus ancestros.
Las vivencias de tus ancestros modifican tus cromosomas. Los problemas que hayan vivido tus ancestros y que no hayan sido resueltos adecuadamente producen alteraciones en los cromosomas. Las emociones modifican los cromosomas, aunque esto haya no ha sido conocido por la humanidad hasta finales del siglo XX.

Los cromosomas de todas las ramas familiares han estado viviendo bajo tensión emocional ante los problemas que no resolvían y eso causaba modificaciones en los cromosomas. Ese ha podido ser el origen de muchas enfermedades genéticas, es decir, que están en los cromosomas.
Mientras esto no ha sido conocido, los cromosomas podían ser modificados por las emociones negativas. Pero desde el momento en que esto ha sido reconocido, las personas pueden instalarse en la modificación de sus cromosomas, aportándoles una información elegida conscientemente, a partir de la música, la meditación, las afirmaciones o la repetición de mantras, y también a través de situarte conscientemente en los momentos en que estás viviendo algo maravilloso y reconocerlo. Ese reconocimiento de las experiencias maravillosas también modifica los cromosomas.

Entonces, la conexión con la ancestralidad, a través de la modificación de la información en los genes y cromosomas, aparece abierta en este tiempo desde la conciencia corporal, donde unes la conciencia con el cuerpo; unes la conciencia y te instalas en la información de tu cuerpo.
Cuando reconoces toda la información que tu cuerpo te aporta de gozo, de plenitud; cuando te instalas en el cuerpo y reconoces todo el gozo que te produce simplemente poder moverte, saltar, caminar o ver las cosas maravillosas en tu entorno que te ofrece la madre tierra; cuando la conciencia se sitúa dentro de ti en tu cuerpo y accede desde ahí a hechos maravillosos, entonces has entrado en una alquimia que empieza a modificar las perturbaciones genéticas producidas justamente por lo contrario, por emociones mantenidas que no podían ser resueltas, unas veces por una fuerza mayor, a través de enfermedades y guerras, y otras por la frustración, al no conseguir unos objetivos y vivir forzando el cuerpo para conseguir esos objetivos. Por eso, la conexión con el cuerpo en este siglo XXI es fundamental para reconectarte con los ancestros.
La otra polaridad es la de aquellas personas que viven en lo mental y descuidan y ningunean su cuerpo. Si tú ninguneas tu cuerpo y te da igual que se adentre en la enfermedad, de la mano del no reconocimiento y la frustración, en favor de valores mentales, entonces ahí se está produciendo una polarización extrema, donde el cuerpo está en un detrimento y tú estás situado en un extremo mental, creando una realidad mental desencarnada.

Sin embargo, en este momento vamos hacia la fusión y la integración, hacia aquello que te permite caminar hacia el salto evolutivo, a través de la integridad y de la integración. La integridad tiene un componente moral acerca de tu personalidad y de tu ser espiritual, y la integración contiene un elemento de unión, unión de realidades.
Entonces, por un lado está la integridad, como algo que te unifica y moralmente te mantiene intacto en la impecabilidad, y por otro lado está la integración, que te sitúa en la unión, no en la ruptura.
La unión es el territorio del uno, y el uno es el territorio de la realidad de la maravilla, la realidad Dios.

La gente es de todos los lados a la vez

La gente es de todos los lados a la vez, pero muchas personas no lo saben y se creen que son de un sitio. Sin embargo, lo cierto es que después de muchas encarnaciones como lleva la humanidad, las personas han vivido en muchas sociedades y circunstancias diferentes y esa memoria está en su interior.
También sus cromosomas actuales están presentes en muchas otras personas en distintos países del mundo en el presente, sin saberlo, y hay una conexión real entre todos esos cromosomas.

El Tarot y el Tzolkin (vídeo de 20 minutos)

El Tarot y el Tzolkin (vídeo de 20 minutos)

Los arcanos del Tarot reproducen el alfabeto hebreo, el cual a su vez reproduce la resonancia de los cromosomas.
Estamos de esta forma resonando con los cromosomas, que tienen una vida más larga que la vida personal, ya que vienen de antes y siguen después, de forma similar al Tzolkin.

¿Existe la pareja?

¿Existe la pareja?
Sí, la pareja existe, porque lo confirman y lo atestiguan, y además con rotundidad, unos seres muy diminutos con cierta característica atemporal, es decir, capaces de viajar en el tiempo, y además plenos de intensidad, como son los cromosomas.
Los cromosomas afirman sin dejar resquicio a la duda que la pareja existe, porque si no, su ser no tendría sentido. Y no solo afirman que la pareja existe, sino que es una puerta, una puerta a lo atemporal, una puerta al Big Bang, es decir, a la creación, al ser siendo.
Por eso quizá sea un objetivo, o mejor dicho quizá sea el objetivo para la individualidad en un determinado momento.

Merece la pena considerarlo en un tiempo, “con minúscula”, en el que se acerca una llamada de atención a las conciencias en forma de “día internacional de la mujer”, donde, bueno sí, podemos hablar de la igualdad salarial, que es muy importante para los “salariales”, hasta que se dan cuenta de que nadie es salarial, pero entre tanto sí sirve, porque habla de igualdad. Pero más allá del viaje al ego salarial, lo que interesa es la plenitud, que es el escenario detrás de la puerta dimensional. La mujer está en la puerta dimensional y no requiere salarios sino autenticidad, despojarse de lo que le permite un salario, despojarse incluso del concepto de igualdad, que también es válido hasta que se da cuenta de que es inútil, porque no se trata de medir sino de autenticidad.

No se trata de protegerse, que es quizá para lo que puede servir el código salario, sino de encontrar esa puerta, la puerta de los cromosomas, es decir, la puerta de la intensidad vivencial donde lo único que es necesario para que se abra es el amor, porque el impulso de los cromosomas y su fuerza Big Bang es amor.

La información genética da consistencia al vehículo, que es el cuerpo, y también da consistencia a la personalidad, pudiéndose asomar todos los ancestros a través de esa información genética

Sincrónicamente se celebra fiesta a la cruz en las tierras andinas -parece ser que desde hace 3.000 años o más-, y también en el ámbito cristiano -solo que desde hace mucho menos, digamos que menos de 2.000 años-. Sincrónicamente se produce esa consideración especial hacia ese símbolo.

En los Andes, que es donde aparece la mayor cuenca fluvial del mundo y a donde se ha desplazado la kundalini de la tierra desde el Tíbet, como expresión de la kundalini de agua de la tierra, se celebra desde tiempo inmemorial una especial reverencia a la figura de la cruz.

La cruz de los Andes se conoce como cruz chacana, que es una cruz donde aparecen 4 escaleras. En realidad toda cruz es una expresión del 4, ya que siempre tiene 4 brazos, pero también es una expresión del 5 si consideramos que los 4 brazos se unen en el centro, que entonces aparece como un quinto lugar.
Podemos hablar de quinto lugar, quinta fuerza, quinta dimensión, y siempre estaríamos haciendo referencia al 5.
También podemos incluir a la mano como una expresión de 4+1, ya que hay cuatro dedos en una dirección y el pulgar; la dirección de los dedos es horizontal, mientras que la del pulgar es vertical, formando una cruz.
Y también podemos hablar de Tzolkin con sus cuatro castillos que representan a los 4 colores visibles, y al castillo verde, quinto color.

Por eso entendemos que es especialmente relevante esa sincronía entre los pueblos andinos, donde en el tiempo va a ser reconocida la presencia de la kundalini de la emoción o del agua de la tierra, y aquel hecho que va a dar origen al reconocimiento de lo común entre todos los seres humanos, que es lo que en el nivel arquetípico supone el inicio del tiempo común, y cuyo origen se instala en el nivel hijo de aquella cultura primigenia que hace posible internet y la máxima comunicación entre las personas a través de la creación sabia e intercultural de un alfabeto fonético, donde con sus 22 letras también van a estar representados los cromosomas.

Es decir, la información genética da consistencia al vehículo, que es el cuerpo, y también da consistencia a la personalidad, pudiéndose asomar todos los ancestros a través de esa información genética.

Esa sincronía aparece como transcendente, ya que la cruz de las 4 escaleras, que en los lugares andinos aparece normalmente en piedras milenarias, en la cultura del tiempo común, es decir del arquetipo humano donde está contenida la semejanza Dios, incluso expresada con total claridad en el salmo 82 donde dicen “dioses sois”, va a aparecer en este caso como hecha de madera, es decir como árbol.
También la cruz expresa siempre una pirámide, que a su vez siempre expresa una escalera.

Cualquiera puede reconocer que el árbol se riega y precisa agua.
En el verano del año 2012, bajaba del cielo, es decir cruzaba la atmósfera, un señor llamado “feliz jardinero de los árboles” –Felix Baumgartner-, hecho que sucedía 520 años después de la aproximación de tres naves donde aparecía en cada una de ellas una cruz en sus velámenes, enlazando así el mundo, las culturas, y haciendo posible la aparición del arquetipo y de lo común.
El feliz jardinero de los árboles, gracias, y su amigo el abuelo tejedor – Joseph Kittinger-, es decir el que maneja el telar, hicieron una señal sincrónica en ese momento en que tantas personas habían sido convocadas a observar, o sea al reconocimiento de los sucesos. Y pasó y está pasando.
Por alguna razón el momento es tan transcendente que aparecen señales enlazadoras que son vistas simultáneamente en todo el mundo en tiempo real, aunque quizá no suficientemente interpretadas.

La cruz chacana y la fiesta de la cruz se celebran el 3 de mayo, donde vemos el 3, que aparecía en las naves, también presente.
También sabemos, porque estamos todavía dentro de la primera luna de la primavera, que en este tiempo también se hace presente una gran nave, que es la de la inmortalidad de Isis, la pascua de la resurrección y la pascua de la libertad. Y también se conmemora en este tiempo el absurdo en que puede vivir el hombre y el dolor gratuito que puede producir, porque estamos en la resonancia del holocausto, que está hablando de una misión, de un voluntariado, de una alineación con el corazón amoroso de la realidad.

Gracias y perdón. Es necesaria la paz, es imprescindible, pero no hay paz sin amor, luego es imprescindible una apertura del corazón a una realidad transcendente, porque todo tiene sentido.
Gracias personas que sostenéis la realidad, dando tiempo al despertar de todos.