La existencia de los 4 colores es lo que nos permite contemplar la aparición del quinto color

La existencia de los 4 colores es lo que nos permite contemplar la aparición del quinto color. Reconocer los 4 colores es un acto de conciencia, que te sitúa en la realidad de la forma. Y situarte ahí con conciencia, que es la realidad normal, te permite encontrar, más allá de la forma aparente de las cosas, lo que se expresa con el quinto color, el color verde.

El color verde es lo óptimo, más allá de la sucesión de los acontecimientos que parecen llevar un desorden y que por tanto necesitan que te sitúes desde tu voluntad a la defensiva y en defensa de tus propios intereses.
En determinadas situaciones de lucidez, es decir de iluminación, encuentras que ese desorden, que es lesivo para ti si no te defiendes, en realidad contiene un orden maravilloso que va siempre en favor tuyo, y eso es lo que llamamos el quinto color, el color verde que expresa la quinta dimensión y lo óptimo.
En ocasiones puedes reconocerlo y, entonces, ya sabes que existe. Eso determina que estás en lo que podemos denominar cuarta dimensión, que es una expansión de la realidad puramente de la forma.

La forma, que es lo rojo, hace que las cosas sean reconocibles, pero lo amarillo dice que eso rojo puede expandirse. Cuando te estás peleando con las cosas, éstas son reconocibles, pero no están expandidas, ya que la expansión de las cosas es armoniosa, floreciente, liberadora, sabia, luminosa.
Todos esos conceptos son atribuibles al color amarillo y también al cuarto castillo, cuarto concepto de la realidad.
Cuando encuentras que la realidad es amorosa, encuentras que se expande y te es favorable; encuentras que todo viene a ti con facilidad cuando lo necesitas y estás preparado.

Pero en ese periodo que denominamos cuarta dimensión, todavía estás entre la consideración amorosa de la realidad y la consideración de lucha por la supervivencia. Cada vez que la realidad, desde su realidad espiritual y en su diálogo contigo, reconoce que está suficientemente despierta, se manifiesta como maravillosa y se producen cambios en tus células; tus células también se despiertan a la vibración de la maravilla.

Para ello no puedes tener enemigos. Ni la realidad puede ser tu enemiga ni las personas.
Tienes que haberte abierto a las emociones y a la belleza, porque la maravilla es bella. No una belleza de cánones, sino la belleza de la emoción.
Gracias. Bendición.