Hay una forma de medir los días donde el día es el amor

Podríamos hablar de los días y considerar que es algo gobernado por el reloj y cualquier forma de medir, y que un día son 24 horas o la forma en que mida el tiempo esa cultura. Pero no, hay una forma de medir los días donde el día es el amor. La aparición del amor es lo que determina un día. Cada vez que aparece el amor es un día.
De esta manera pueden aparecer días interminables, que no eternos, porque tarda en aparecer el amor, y días donde el amor es como un río, una constante y tu disposición y tu actitud es abierta hacia el amor.
Hay días de 24 horas donde te introduces en la inmortalidad, porque todos los instantes son días de amor, de tal manera que cuantos más días, mejor.

Hay algunas personas, sobre todo las que no son felices, que no quieren y se pelean con la idea de cumplir años, cumplir días. Tratan de entrar en la inmortalidad como oponiéndose a vivir, a cumplir, a completar.
Sin embargo, cuantos más días, mejor, solo que el día es el amor. Esos larguísimos días donde no aparece el amor -a lo mejor un día dura 10 años- son lo contrario a la inmortalidad, porque es lo que te hace cumplir.

El tiempo del ser, que es el tiempo del amor, se opone al tiempo de cumplir, que es el tiempo del no amor. Se acaba el tiempo y no ha aparecido el día. O el día está apareciendo constantemente y cada segundo es un nuevo día.

Los días son como les da la gana

Los días son como les da la gana. No necesitan ser iguales ni tampoco mejores. Los días son como quieren, porque son libres, es decir, están abiertos a todas las posibilidades.

Muchas veces las personas queremos que los días sean mejores, o por lo menos que sean iguales, y no diferentes, a los estándares de días habituales.
Sin embargo, los días son como quieren, como les da la gana, porque están vivos. Tienen sus momentos, sus procesos y su adecuación a un ritmo que no es el ritmo mental, que quiere progreso o “mejor”. Pero “mejor” es como decir que no sea “peor” y por lo tanto está huyendo de lo malo, aunque lo malo no existe.

Si hubiese un color que fuese la luz y pintases un cuadro todo con luz, no se vería nada. Hacen falta contrastes y con ellos se forman los contenidos, las expresiones y las frases.
Lo cierto es que los días son como les da la gana porque pertenecen a dimensiones superiores, pero nosotros estamos en el territorio del aprendizaje y necesitamos despertarnos a la luz.
De alguna manera, nosotros no podemos hacer lo que nos de la gana, sino que actuamos siempre con una cierta cautela y obligatoriedad, porque enseguida aprendemos que las acciones tienen consecuencias.

Los días tienen más libertad porque están conectados con el territorio de la libertad y la plenitud, mientras que nosotros estamos aprendiendo o recuperando la libertad. Por eso es necesario el camino de la conciencia, que es un camino hacia la libertad y hacia la plenitud.
Por eso necesitamos esos contrastes, que son como las inflexiones de las palabras, donde algo se forma con letras, pero algo se forma con frases, cuando estás hablando con formas de decir las cosas.
Es decir, los matices forman parte de este lugar donde estamos. A veces necesitas adentrarte en lo peor, para reconocer lo peor, para así reconocer lo mejor. A veces necesitas los días malos para reconocer los días buenos.
Gracias. Bendición.

Contar por días o por años

Por si es de interés, compartimos la respuesta a una pregunta sobre el kin y su posible desfase en los bisiestos:

Si estás preocupado por cuando cumple años una persona que ha nacido el 29, según tu sistema, como sólo hay un 29 de febrero cada 4 años, cumpliría años cada 4 años. ¿Te preocupa eso?, ¿le has preguntado a una persona nacida el 29 cuándo celebra su cumpleaños?
Las que yo conozco lo celebran el 28 o el 1, y no cada 4 años.

Pero para todas las personas que cumplen años lo que es importante es saber cuándo empieza el año, y resulta que el año empieza sin considerar el día.
Entendemos que el año es el tiempo que tarde la tierra en dar una vuelta al sol, y entonces lo que sucede es que eso lo puede hacer un año a la hora 1, pero otro año lo hará a la hora 8, y otro a la hora 16, y eso sin contar los minutos y los segundos, porque al año tampoco le importa en qué minuto o segundo es.
Esto quiere decir que el año no son 365 días, sino 365 más una fracción. Si no cuentas esa fracción resulta que, al cabo de un tiempo, si decías que el año empezaba en primavera, encuentras que empieza en verano. Eso no es práctico para la agricultura, es decir, para la vida social de un grupo que se dedique a la agricultura.

Hay dos formas de medir el tiempo según el movimiento de los astros, y tú estás en libertad de elegir al que quieras.
Una forma es el giro de la tierra sobre sí misma, y cuando tienes 30 años puedes decir que la tierra ha girado sobre sí misma unas 10.000 veces. Pero no podrás hablar de años de esa manera, y todo lo referente a la agricultura y la economía no podrá referenciarse, a no ser que hagas ajustes.

La otra forma es según el movimiento de la tierra alrededor del sol. La primera forma habla de días y la segunda de años. Lo que se cuantifica como año no se puede cuantificar en días. Cualquier sociedad encuentra cuándo comienza el año, pero si le atribuye 365 días, su calendario se va de sitio y cuanta años falsos o errados. Por ese motivo existen varias formas de iniciar el año al mismo tiempo que se inicia el día. Sincronizar el año y el día es lo que hace que aparezcan los bisiestos, que están contando días al mismo tiempo que están contando años.
La persona que nace un 29 de febrero como día, sabe que existe el día porque sale el sol y se pone, pero para saber en qué año está necesita de la otra fórmula.
O sea, contar el tiempo en días o contar el tiempo en años.

Alguien ha propuesto en algún momento determinar que el año comience una vez a media noche, otro año a las 6, otro a las 12, otro a las 18 y de nuevo a medianoche, pero en ese caso, un día tendría que tener casi dos y otro menos de uno, y resulta menos práctico para el 99,99% de la gente.
No sé si esto te servirá de alguna ayuda, pero ese es el asunto. La tierra gira alrededor de sí misma y alrededor del sol. Aun así, si queremos contar el tiempo según el giro de la tierra sobre sí misma resulta que el día en ocasiones amanece cada vez más pronto y en ocasiones cada vez más tarde, de modo que también habría la duda de en qué día has nacido.
Todo eso se resuelve con la hora oficial de comenzar el día a las 0 horas y con la hora oficial para acabar el día a las 24 horas.
También hay lugares en el mundo, como es en los polos, donde hay un momento en el que el sol no se pone, no desaparece. Aun así, la hora oficial determina en qué día estás.

Más allá de que los kines cuenten días, están contando a través de un lenguaje de símbolos, que te conecta con dimensiones superiores. Por eso el calendario maya, más que un calendario, es un libro de sabiduría que se expresa a través de símbolos, con el cuál interactúas a través del diálogo.

Quizá un día esté compuesto de muchos días en lugar de muchas horas

Quizá un día esté compuesto de muchos días en lugar de muchas horas.
Normalmente se dice que el día tiene 24 horas, pero en realidad quizá el día tiene muchos días y te despiertas muchas veces en el mismo día.
Quizá ayer es el mismo día que hoy y quizá mañana también.
Quizá ayer y muchos ayeres sean el mismo día en que estamos.

Quizá haya muchos cambios que hacer en la consideración del tiempo.