Hay una similitud entre los egipcios y los mayas

amapolas y violetas s
Hay una coincidencia entre el calendario egipcio de 360 días más 5 días fuera del tiempo y el calendario civil, Haab, en el código maya, que también contiene 360 días más 5 fuera del tiempo.
Podríamos decir que son dos calendarios similares, con un comienzo también similar, en relación con la crecida del Nilo en el calendario egipcio, en la segunda parte del verano, y con la alineación astral en el año maya, que cuando llegan los españoles estaba sucediendo el que decían ser 15 de julio, que al añadirle los 10 u 11 días por el cambio de la forma juliana en gregoriana, se convierte en el 26 de julio, pero es el mismo día, que como juliano comenzaba el 15 de julio, quedando el 25 como fuera del tiempo.

Hay una similitud en la forma de contar el tiempo entre los egipcios en el Nilo y los mayas en el Caribe.
También sucede, y esto es lo que es interesante resaltar, que los primeros que hablan de la Atlántida son los egipcios, situándola más allá de las tierras de Europa y África, que serían las columnas de Hércules. Están hablando por tanto de tierras mar adentro, que corresponde según vemos a América.
Es decir, los primeros que hablan de que hay tierras más allá de donde acababa el mundo conocido, son los egipcios. Platón narra que esa información proviene de los egipcios.
Podemos decir que los egipcios conocían América o quizá venían de América. No necesitamos decir que nosotros hemos llegado allí, sino que podemos decir que hemos venido de allí.
Los egipcios conocían tierras más allá de las costas de África y Europa, y de eso habla Platón al referirse a la Atlántida.

Los navegantes de los egipcios eran los fenicios, que son los cananeos pero también los habitantes de Jerusalén y Galilea, es decir el pueblo de la libertad, los pueblos semitas que eran los pueblos del mar, los pueblos del agua, los encargados de los viajes a través del mar, siendo Salomón al mismo tiempo rey de Jerusalén pero también del Líbano.
Con lo cual, estamos diciendo que las culturas semita y hebrea eran similares, solamente que los hebreos tenían una experiencia de la libertad, que los configura y da coherencia, y es lo que han preservado hasta nuestros días.

Entonces, entendemos que esos pueblos son los pueblos del mar, encargados de hacer esos viajes, que es de lo que habla la biblia cuando cita las naves de Tarsis.
Es posible que la cultura viniera de allí para aquí o de aquí para allá, y que se allá perdido el recuerdo de esos tiempos antiguos, porque cuando los egipcios se lo dicen a los griegos, se trata de los últimos invasores del mediterráneo en aquel momento. Los pueblos griegos indoeuropeos invaden de este a oeste toda Europa y todo el norte de África, dirigiéndose hacia la Atlántida, pero esa ruta ya la conocían los egipcios y sus pueblos del mar, los pueblos semitas de Jerusalén, de Galilea, así como los cananeos.

Gracias y perdón.

El mensaje de paz se extiende por todo el mundo: egipcios, fenicios, las 12/13 tribus, pueblos maya…

Formas calendáricas, o sea calendarios, basados en la presencia de 20 símbolos que se van repitiendo incesantemente siempre en el mismo orden, y que cada uno tiene un significado asociado a actividades agrícolas, a la suerte o a actividades sociales, es una forma común de medir el tiempo en todos los continentes americanos, ya que podríamos considerar que América está cuando menos formada por dos masas continentales, donde podríamos incluir incluso como tercera la Antártida e incluso como cuarta Groenlandia y todas las islas adyacentes, incluida Islandia y por supuesto todas las que conforman gran parte del norte de Canadá.
Y en todos estos territorios es habitual encontrar formas de medir el tiempo basadas en secuencias de 20 signos o posibilidades, siempre en el mismo orden.
Después de Arguelles, esta forma de medir el tiempo, en 18 periodos de 20 días más 5 asociados a divinidades, y que reproducen también la forma de medir el tiempo de los creadores de la civilización de las pirámides en Egipto y que eran grandes navegantes, siendo los encargados de esa faceta de navegar, gente del agua, los cananeos, es decir los habitantes de lo que hoy se conoce como Líbano, Siria e Israel.
Los fenicios, que son reconocidos mundialmente como grandes navegantes y creadores del alfabeto fonético. Entre los fenicios también se encontraban, territorial y culturalmente, los pueblos expresados por las 12 de tribus de Israel, que en realidad son 13, al transformarse José en Efraín y Manasés, incluyendo de esa forma tanto un reino asociado a Jerusalén como un segundo reino asociado a Samaría.

Es interesante reseñar que Osiris, como consecuencia de la agresión de su hermano Seth, que también puede ser una expresión de pueblos guerreros que invaden Egipto, y que como seres humanos son reconocidos como hermanos, pasa una vez muerto, flotando en su sarcófago, a Tiro, dentro del sarcófago en que estaba muerto. Este sarcófago se entierra en la playa y de él crece un árbol. De este árbol se sacan las vigas con las que se construye el palacio del rey de Tiro, indicando cómo la sabiduría de Egipto, después de la agresión de los pueblos guerreros, que también son considerados como hermanos, pasa al territorio fenicio de tiro, y da soporte a toda esa cultura, que es cultura de los hombres del mar, como los uros-jasoni, gente del agua, lugar de la civilización pacífica y sabia más antigua de América, basada como en los egipcios en la sabiduría de los templos y no en la fuerza de las armas.

Posteriormente, Isis, en su búsqueda de Osiris, le reconoce en ese árbol maravilloso de Tiro, y se une con él de nuevo y desde su aspecto árbol pasan a formar la estructura del templo de Jerusalén, expresando de esa manera el recorrido de la sabiduría del pueblo de las pirámides en su interacción con los pueblos guerreros. Y desde el pueblo de Jerusalen se expanden por todo el mundo, con su mensaje en favor de la paz y el reconocimiento del otro como hermano, es decir el reconocimiento de la malla, de la unión que une a todos los seres humanos, siendo esto parte de la misión.

El nacimiento de la luz es una experiencia interior y hay un momento en que cada persona puede elegir entre lo óptimo y lo no óptimo

A la mayor parte de las personas en el siglo XXI no se les ocurriría pensar que el sol es hijo de la luna. Sin embargo, a los huicholes, sí. Los huicholes coinciden en eso con los antiguos egipcios o egipcios de las pirámides.

Ni a las personas del siglo XXI, ni a las de los siglos XX, XVIII o XVII, ni a casi nadie se le ocurre considerar al sol como hijo de la luna.
Sin embargo los antiguos egipcios llamaban a la luna Isis y decían que Horus, el sol naciente, era su hijo. Y no estamos hablando de una civilización rudimentaria sino que los investigadores y las personas que deben ser sabias porque tienen muchos títulos y han pasado muchos años estudiando cosas, encuentran una gran sabiduría en esa civilización, y las personas que no hacen estudios lógicos sino iniciáticos, es decir que tratan de cosas espirituales, también.

Los huicholes cuentan en sus relatos también que el sol es hijo de la luna. Por ese motivo encontramos una similitud significativa entre estas dos culturas, alejadas en el tiempo y en el espacio, y que manifiestan de alguna manera que existe un vínculo común entre esos dos conocimientos.

Hay otro vínculo común entre esas dos culturas respecto a la valoración que se da al número 5.
La relación de los huicholes con el 5 es muy estrecha, al estar agrupados en 5 comunidades, cada una con sus propios dirigentes, y por la importancia que dan a los cuatro rumbos o cuatro direcciones y el centro. Este conocimiento es importante para cada persona y también para el grupo.
Por su parte, los egipcios, con sus 5 días epagómenos cada uno atribuido a un dios, también expresan un conocimiento aplicable a cada persona y al grupo.

La similitud en cuanto a que la luna sea la madre del sol en estas dos culturas tan alejadas pero tan unidas, también está reforzada por la presencia de la muerte en relación al surgimiento de la luz.
En el caso de Isis y los egipcios, Horus, que es el sol naciente y el hijo de Isis, aparece como resultado de la muerte y descuartizamiento de su padre Osiris, es decir que Horus, el sol que nace, está asociado a la muerte violenta de su padre. El surgimiento de la luz parece precisar un momento anterior de muerte, incluso de brutalidad, además de otros elementos no óptimos como puede ser la envidia y cosas así.
Si hay dos posibilidades, uno puede elegir. En cualquier caso la luz, es decir la vida, se muestra como lo real, y entonces es permanente y constante.
En los relatos de los huicholes el hijo de la luna también es sacrificado de forma más o menos elegantemente o brutalmente, por ejemplo arrojado a un horno de fuego, siendo normalmente el hijo de la luna un ser deforme, tal vez cojo o tuerto.

De modo que el elemento de lo no óptimo también está presente, en un caso en el asesinato por envidia y el descuartizamiento del padre de Horus, y en el otro en los sucesos que acaban con la muerte del hijo de la luna en la cultura huichole.
Sin embargo, el niño hijo de la luna en lugar de morir se introduce dentro de la tierra, huyendo, y al cabo de 5 días aparece como sol. Ahí vemos también los 5 días que los egipcios llaman epagómenos.

Encontramos que todas las personas, todos los peregrinos de la sierra madre están realizando un sacramento; están realizando algo sagrado, de la misma manera que en las iglesias, sinagogas y templos hay personas dedicadas a lo sagrado permanentemente y realizan con sus ritmos las celebraciones oportunas.
Estas personas, cuyo escenario es la tierra, están haciendo un gesto ritual que no saben para quién lo hacen, pero quizá puedas ver que lo hacen para ti.
Pudiera ser que todas las personas fuésemos peregrinos, y que nuestra vida empiece a tener sentido cuando nos reconocemos como tal.

El nacimiento de la luz es una experiencia interior y hay un momento en que cada persona puede elegir entre lo óptimo y lo no óptimo.
Sí, gracias. Salvar Wirikuta.

Ah, casi se nos olvidaba decir algo sobre el cinco en el código Tzolkin.
El 5 como sello es la luz, pero la luz dentro de cada persona, la luz interior; el 5 como onda es esa especie de peregrino que llamamos caminante del cielo; y el 5 como lugar es el castillo verde, o sea lo óptimo.
Sí, claro. Gracias huicholes, de ahora, de antes y de siempre.
Hay gente que crucifica a otro en nombre de un Dios clemente y misericordioso, y hay peregrinos que saben y que ven, haciendo un acto sagrado para toda la humanidad, enseñando la frontera del mundo.