La tierra conoce más la luz que el propio sol (vídeo)

La tierra conoce más la luz que el propio sol (vídeo)
La tierra la vemos opaca. Parece no contener luz, no conocer la luz, sobre todo si la comparamos con el sol. El sol emite luz y la tierra aparece como opaca, sin luz.
Sin embargo la tierra es polvo de estrellas, polvo de supernova, que ha ido oxidándose por la acción del agua, que viene más allá del sol.
Todo esto pertenece a una visión diferente a la que nos podría sugerir lo que vemos.
Estamos diciendo que la tierra conoce más de la luz que el sol.
El plasma de las estrellas es la quinta presentación de la materia, el quinto elemento, después de la tierra, el agua, el fuego y el gas.
La tierra es polvo de supernova y conoce la dimensión de la supernova. La tierra es igual que el sol, pero antes.
Después llega el agua, desde más allá del sol. Es importante conectar con el agua, es decir con las emociones, a nivel evolutivo.
El agua está dentro de cada ser humano, y es necesario reconocerla y escucharla. El agua se mueve con otro ritmos distintos.
Estamos ahora ante momento de recogimiento e interiorización.

El agua no es creada, sino que está de manera primigenia

En la tradición que da origen a la era común y que precisamente por mostrar lo común que une a todas las personas, o sea a todos los grupos étnicos, culturas y sociedades, también da sustento al in lak’ech, o sea al reconocimiento de que “yo soy otro tú, tú eres otro yo”, el agua no es creada sino que está de manera primigenia. Sin embargo, sí es creada la luz.

La era común hace referencia al padre común, que bien puede ser padre-madre común, expresado con el mantra “padre nuestro”. Tiene su raíz, origen y expresión a través de la Torá, o sea la biblia, en su momento inicial. Ahí vemos que el agua no es creada; no es llamada a la existencia, porque era y estaba. Sin embargo, dijo Dios “hágase la luz” y la luz se hizo en el primer día.

Esto está hablando del color blanco del Tzolkin, que es el agua y también las emociones, y cómo sobre la emoción ya pre-existente, sobre ese agua que efectivamente también dice la Nasa que viene de más allá del sol, o sea de más allá de la luz, hay un momento donde se “hace” la luz.
La aparición de la luz establece un orden, situando un agua y unas emociones en un lugar fuera de la luz, arriba y más allá, y otro agua en la luz, acá, tan abajo como estés tú.

La pre-existencia del agua, ya que es anterior a la luz, y la in-creación del agua, o sea la no creación, le conceden la cualidad de unir realidades y dimensiones diferentes. Une lo que está en la luz con lo que no está en la luz, lo que está en lo atemporal con lo que está en lo temporal, y se presenta como una emanación de lo que “ES siendo”.
Lo importante es que está dentro de ti y que tú eres mayoritariamente agua. Por eso es interesante dialogar con el Tzolkin y considerar qué dice acerca del agua y de ti, es decir dónde se sitúa lo blanco en tu onda personal, en la onda de tu oculto, en tu psicrono, en tu onda resonante o en cualquier sitio que conozcas.

Los árboles y las rocas son los guardianes de los caminos

Los árboles son los guardianes de los caminos; los árboles y las rocas.
Las rocas concentran la luz y forman los relieves de las cosas. También la arena es roca triturada y desmenuzada. Es luz cumpliendo una misión, así como los árboles son agua, acompañando en la misión.
Aunque en realidad los árboles están expresando una forma de enamoramiento entre el agua y la luz; enamoramiento que va a producir múltiples hijos y expansiones amorosas.

El árbol, en su penetración amorosa en la tierra, también muestra esa fuerza que tiende a unir. La tierra, al unir, libera parte de su ser en la forma del árbol, de la misma manera que el encuentro amoroso libera una vibración.
El amor entre dos personas tiene una forma y también una vibración, que es una expansión armónica y armoniosa de un mundo donde todo es bello, porque en el mundo donde la existencia es el amor, todo es bello, y cualquier nivel de amor entre dos personas, ya sea amistoso, incondicional, paternal, filial o de pareja real, libera una vibración.
Nosotros no lo vemos, pero si pudiéramos verlo tendría una forma similar a los árboles y a la vegetación que adorna la tierra, que es fértil al mismo tiempo porque es nutritiva.

Por eso, en el tiempo en que estamos es importante mirar a los árboles desde el espíritu, a las montañas desde el espíritu, a los cursos de agua desde el espíritu, porque en todo hay muestras del amor, muestras sanadoras.

Es importante encontrar la similitud entre el humano y el árbol, porque el árbol es un maestro, en el moverse, en el tiempo, en la comunicación, incluso en relación al agua

Las plantas, o sea los árboles, esos monolitos, se nutren de luz solar. También las personas, o sea los seres humanos, se nutren de luz, y además es importante hacerlo.
Que las plantas se nutren de la luz del sol está claro. Que los seres humanos se nutren de la luz del sol quizá no está tan claro, porque se puede pensar que los seres humanos solamente se nutren de productos envasados, pero no. Es quizá importante, en un momento en que la vibración del día pulsa en la vibración de la semilla, reconocer la relación amorosa que sostiene la vida entre la semilla, el sol y el ser humano.

La onda del sol en sentido fluyente va a transformarse en forma transcendente en el humano, humano 13, y entonces la semilla aparece como dándole fuerza al propósito del sol.
Pero en sentido inverso, o sea cuando lo que está transcurriendo es la onda del oculto, algo que se inicia en la realidad transcendente del ser humano, vulgarmente humano 13, se está dirigiendo en lo oculto hacia la emergencia del sol, de la luz. Todas las transformaciones que se mueven en lo oculto, es decir más allá de la lógica, actúan poniendo en marcha fuerzas telepáticas, porque son totalmente transcendentes.

Por eso es importante encontrar la similitud entre el humano y el árbol, porque el árbol es un maestro, en el moverse, en el tiempo, en la comunicación, incluso en relación al agua.
En realidad el árbol es un maestro enlazador, o sea lo mismo que un humano transcendente.
Por eso es tan importante adentrarse en la onda del mago, porque el mago es el mago del agua.
Muchas veces desde lo masculino quisiéramos vivir en un mundo donde la mujer fuese reconocida. Quisiéramos hacerlo a veces desde las leyes, pero solamente la mujer dueña del agua puede recobrar en la conciencia su lugar cuando el hombre se transforma en un mago del agua, porque entonces la mujer ocupa su lugar celeste, ya que el agua es celeste cuando es luminosa.

Por eso la onda del mago, que transcurre en el primer castillo está asociada con la onda del águila en el quinto, o sea ver la maravilla.
Quizá no necesitamos leyes, o sea órdenes, que siempre te mandan a la sumisión y no a la libertad, que es lo propio del humano, y como máximo cuando están muy interiorizadas, a la máquina, sino encontrar ese momento donde el humano es transcendente, que para nosotros sabemos que está traduciendo la puerta al castillo verde como luna 1, donde el agua ya es celeste y expresa lo óptimo.
O sea, menos leyes y más corazón.